viernes, 2 de julio de 2010

Mala mujer

No.
No sonreí cuando escuché el llanto de un niño, proveniente del patio del restaurant.
Tampoco me alegré cuando me dijeron que la criatura se había caído de pura cabeza al jugar en un brinca-brinca.
La verdad lo que sentí fue preocupación. Me preocupé, primero, por que el llanto proviniera de un hijo mío y segundo, si no, que hubieran estado involucrados en el incidente.
No me alegré cuando vi que el accidentado había sido el niño que estuvo chingue y chingue a William todo el año escolar.
Pero confieso que sentí una leve satisfacción.

(¡Porque hay un Dios! --diría un buen amigo--)

9 comentarios:

trying not to sell dreams for small desires dijo...

I understand that feeling :)

todavia dijo...

Nah! Ninguna pena por el chamaco cabresto ese! Que se sobe =P

SandyGallia dijo...

jojojo, justicia divina mocoso!

Implicada dijo...

Qué se sobe!!!

El Signo de La Espada dijo...

chetos, ni pedo, a todo santo le llega si día

Amalthea dijo...

Mi frase célebre queda perfecta!!
"La justicia es Divina, y Dios me quiere a mi, ten cuidado!"

PHERRO dijo...

Algunos las pagan todas juntas, de un chingadazo :oþ literalmente.
Luego nos leemos.

Ann dijo...

aplicare el twitter aqui #placeressencillos

saludos!

La Negra dijo...

mhmhmhmh, yo hubiera sentido feo, pero bonito al mismo tiempo, el karma te llega en esta vida.... saludos!!!