miércoles, 28 de octubre de 2009

La historia, pues...

Pasábamos los veranos en el pueblo.
Calurosos, secos y polvosos días conformaban las vacaciones, sólo aliviados por la caída del sol que atraía a la familia y a los vecinos al fresco de la noche, con un refresco en una mano y un abanico en la otra, para atraer el aire, por un lado y espantar a los moscos, por el otro.
Con las sillas y las mecedoras en la banqueta, los adultos nos veían jugar.
Por la calle cruzaban los músicos. Luego Pomposita, la loca del pueblo, que se detenía un momento a platicar con mis tías. Más tarde, algún borracho que se quitaba el sombrero al pasar frente a mis abuelos.
Las horas continuaban su marcha, pero nadie quería despedirse; mucho menos los niños que habíamos encontrado un descanso de los juegos en la esquina de la cuadra, afuera de la tiendita de Godofredo, quien nos sentaba en el suelo, del lado de la calle oscura y se ponía a contarnos historias de aparecidos y difuntos.
Sabiamente cambiaba nombres y los protagonistas, herederos de maldiciones antiguas, llevaban nuestros apellidos. Yo miraba la calle oscura y en el cielo me parecía que de un momento a otro asomaría el manto blanco de la mujer aquella que lloraba por... no recuerdo por qué lloraba... el dolor siempre ha sido terrorífico sin necesidad de saber el por qué.
Sería el miedo o el calor, sentí en una noche de historias la boca seca y contra todos mis deseos, tuve que levantarme a casa de mi abuela por un vaso de agua.
Era la casa de Mami Queta una de esas casas antiguas, con altos techos de madera y un patio al que podía llegarse por todos los cuartos. En cada pared colgaban imágenes de vírgenes y mártires sangrantes. En cada esquina, la forma de un mueble oscuro y pesado acechaba a quien pasaba a su lado, en el silencio y la pesadez de una casa vacía.
Nadie quiso acompañarme a tomar agua. Yo tampoco habría querido acompañar a nadie. Fui sola y traté de llegar a la cocina con los ojos cerrados, para no encontrarme con nada que no quisiera ver.
Cuando abrí los ojos no pude evitar voltear hacia la puerta que daba al patio, justo como cuando estás mirando desde una altura elevada y no puedes evitar imaginar la caída e incluso desearla.
Entonces, al otro lado de la puerta vi formarse una imagen, un contorno humano, femenino. Se encontraba iluminado, como si una luz blanca naciera del centro de ella y la rodeara una estela multicolor. Su brazo ligeramente levantado parecía apuntar hacia mí.
No tomé el vaso con agua.
En los siete segundos que duró mi recorrido de la cocina a la calle, el cerebro dio a mi cuerpo tembloroso una explicación: Mami Queta tiene imágenes de vírgenes en toda la casa. Lo que vi era una de las figuras de la virgen de Guadalupe y debe tenerla rodeada de lucecitas de navidad, como los cuadros de su recámara. Eso es.
No volví a pensar en ello, tan conforme (y urgida de conformidad) estaba.
No volví a pensar en ello al otro día, ni siquiera cuando me di cuenta que en el patio no había ninguna figura.
No volví a pensar en ello por varios años, hasta el día que escuché charlar a mi madre con una amiga.
Hablaban de fantasmas y eventos extraños. Mi mamá contó entonces de una mujer que se aparecía en casa de la abuela. Contó también que varias personas la habían visto. La describió blanca e iluminada, paseando por las habitaciones de la casa.
Me recorrió el pavor que debí tener aquella noche de hacía ocho años. Le conté a mi madre, como debí haberlo hecho de no ser tan racional, tantos años antes. Temblorosa nuevamente, reajusté en un par de minutos todos los recuerdos pasados hasta terminar con una sonrisa tranquila y un semblante más calmado: mi abuelo había muerto, mi abuela vivía con una tía y si yo quería, no tenía por qué regresar ahí.
Y así lo hice.
Nunca regresé.
Cuando paseo por el pueblo, señalo desde la calle la casa de Mami Queta a sabiendas que desde dentro, alguien me señala a mí.

14 comentarios:

SandyGallia dijo...

Brrr que miedo, los abuelos de mi papá tienen también una casa en un pueblito olvidado de la mano de Dios, en Jalisco, una vez fuimos... horror, la construcción es del mismo tipo que tu comentas y a mi me aterraba ver las ventanas, no fuera a verse alguna sombra, algún.. ains...
si si, muy racional y lo que quieras, pero terriblemente miedosa XDDD

Afasia Anómica. dijo...

Ahhhhhh se me encueró el chino.......
Me acordé de cuando salí de la primaria y todas las mamás se pusieron a platicar de los ruidos extraños y las almas en pena que habitaban la escuela, sentí pánico y al mismo tiempo alivio por que ya no tenía por que regresar ahí.

Saludos.

Ministry of Silly Walks dijo...

Sandy, yo también soy bien miedosa. La última película de miedo que vi fue la de Cementerio del terror, una chafísima mexicana y no he vuelto a sentarme a ver una.

Afasia, yo estuve en una primaria antigua, previamente convento y con un patio construido sobre un antiguo cementerio. Claro que había muchas historias también sobre espíritus y apariciones.

Juano T&S dijo...

wooo que chido jejeje esa descripcion del pueblo me recordo a donde vivo jeje aca en el mero norte de coahuila jeje, y creo que a todos nos a pasado algo asi, yo tambien vi algo y me engañe mucho tiempo, saludos lagartija!!!

Ministry of Silly Walks dijo...

Creo que como niño te niegas a ti mismo la credibilidad. Sólo después te reconcilias con ella.

Gusano dijo...

Que horror! Cuando te llegan esos recuerdos. A mi me paso en la casa donde vivia. Segun yo alguien se paseaba por ahi...

BigBro' dijo...

No puedo creer que creas en fantasmas. Era un monito de Meoqui.

Ministry of Silly Walks dijo...

Gusano, había uno en la casa anterior donde viví. Eso lo contaré mañana.

Claro que no eran los monitos! Los monitos eran chiquitos. Y claro que creo en fantasmas. Ya van dos veces que se cruzan por mi vida.

El Signo de La Espada dijo...

glup!

Anónimo dijo...

Hay guey! Mel

JChef (internet deconstruída) dijo...

Sólo por leer como lo narrarías me encantaría que volvieras a esa casa, y pasaras allí una noche...

Estoy deseando leer la siguiente entrega.

Ministry of Silly Walks dijo...

No creas que a través de los años no lo hemos intentado, pero hemos fracasado. No hemos encontrado la cantidad suficiente de valor para pasar la noche ahí. Pero definitivamente es una de las cosas que tengo que hacer antes de morir.c

Ann dijo...

dice mi mamá que cuando algo asi se pone frente a ti es por qe quiere tomar de tu lz, quien sabe, recien me cambie al depto en mis sueñlos veia a un niño sentado sobre mis cajones del closet o sobre el tocador, siempre platicando conmigo mientras me arreglaba o en la cocina mientras limpiaba, una noche estaba dormida y entre sueños lo vi, estaba sentado junto a mi en la cama y me decia su nombre, al otro día se lo conte a mi mamá y me dijo eso, que queria de mi luz, hice una oración por él y no lo volvi a ver.

saluditos

La Negra dijo...

Ay nanitaaaa!!!!