domingo, 25 de marzo de 2007

40 Greatest Superstars of the Internet

A lo que lleva el ocio.
Me aventé el programa 40 Greatest Superstars of the Internet sólo para darme cuenta que el humor ya no es lo que era antes.
Pero también me quedé pensando que deberíamos hacer el Latin Greatest Superstars. Seguramente nominaríamos a Edgar, Viaje al Fondo del Mar y por supuesto, a la Tigresa del Oriente. (Cualquiera es mejor que el tipo que baila el Numa Numa)

¿Alguien tiene alguna otra propuesta?
En lo que tardan en responder, yo voy a tomarme un café.
A Oaxaca.
Así que aquí les dejo mi changarro. Por favor, no me lo vayan a desordenar más lo que está. Con lo que me choca llegar de viaje y encontrar todo tirado.
Es más, mejor ni lleguen. Llévense su desmadre a otro lado, que aquí no se admiten borrachos, parranderos y ociosos.
Shu, shu... ¡úshcale! ¡úshcale!

Episodio IV

Finalmente he perdonado a George Lucas.
Para William, entender la Guerra de Reforma ha sido más sencillo en el contexto de la Guerra de las Galaxias. Maximiliano es el Emperador *. Los liberales son los rebeldes. Benito Juárez es Obi Wan.
Todo tiene sentido ahora.

* El sr. Carlitos acaba de informarme que Maximiliano no podría ser el Emperador ya que Maximiliano fue sólo un monigote, y el Emperador, era el Emperador. Entonces Darth Vader tendría que ser Maximiliano, pues a mi parecer Vader era eso, un títere. Lo cual me lleva a una serie de dudas como ¿cómo pudo irse al lado oscuro, si del lado de la fuerza hubiera sido un héroe?, del lado oscuro es... es... Maximiliano... ¿qué clase de satisfacción laboral puede darte eso?

Episodio III

Y a propósito de Tolkien...
Yo tenía un gato llamado Gandalf el blanco. Ése llegó después de que Gandalf el gris huyó de la casa.
Ahora tengo una gata llamada Gandalfa. Y está panzona.
Debí haberme dado cuenta cuando veía a Hemingway tratando de cogérselo(a). No debí ser tan quisquillosa. El hecho de que la chucha Lula sea frígida y/o problablemente lesbiana, no implicaba que mis gatos también debieran desarrollar algún problema de identidad sexual.
Nuevamente hice lo que todo padre debe hacer: "No dejaré a Hemingway acercarse a la computadora. Esos blogs son del diablo."
Hubo un momento, hace poco, que también pensé que Gandalf estaba fumando mariguana, porque estaba comiendo como desesperado.
Y nada, que la pobre Gandalfa está comiendo por dos, o por tres, o por no sé cuántos pequeños monstruos cargue con ella en la panza.

Episodio II

Es mi deber admitir que el juego de Star Wars no contenía material que fuera muy censurable. En realidad, la censura fue más una pequeña venganza, resultado de una conversación con William que fue más o menos así:
- Y dinos, William, ¿qué películas te gustan más: las de Harry Potter, Star Wars o el Señor de los anillos?
- Ay, mamá... obvio... no sé ni por qué mencionas El Señor de los anillos... Mi favorita es Star Wars.
- ¿En... serio?... sniff...
Y me encerré en mi cuarto con mis libros de Tolkien entre los brazos, mientras en mi cabeza se repetían las palabras "Ha nacido un nerd".
Y lloré.

sábado, 24 de marzo de 2007

Episodio I

- ¡Los conejitos no son tontos! ¡Son muy fuertes! - Defendía Harry.
- ¿Fuertes? ¡Son unos conejitos! - Respondió el vecinito.
- Sí. Mi mamá dice que para tener bebés hay que ser muy fuerte y ¿has visto cuántos bebés tiene los conejos?

En realidad Harry no trataba de defender a los conejos, sino el hecho de que fuera un videojuego de conejitos el único que ahora se le permite jugar.
Aunque fuimos estrictos con los horarios de juego de XBox, no lo fuimos tanto para la selección de los juegos.
Y después de que nos contaron que Harry había amenazado a su primo con un arma blanca, hicimos lo que cualquier padre sabe que tiene que hacer: culpar a los videojuegos, el internet o la televisión. (En esta parte, mi hermano me recordaría que yo lo descalabré una vez con una piedra, y en otra ocasión le lancé unas tijeras abiertas y casi casi lo dejo sin descendencia. Y yo nada más jugaba al Pac Man).
Después de un riguroso análisis de contenido, todos los videojuegos se fueron, excepto el de los conejitos.
El que resultó más afectado con la medida fue William, a quien desaparecimos su juego favorito, uno de Star Wars.
...

martes, 20 de marzo de 2007

Las arrugas son indispensables...

... sobre todo para saber lo que te va quedando lisito.
(L. F.)

Después de las Grandes Tres, varias cosas son seguras:
Sabes que estás vieja cuando:
* Estás en un antro donde todas las demás féminas usan blusas de tirante, mientras tus amigas y tú usan chamarra y le piden al mesero que le apague al ventilador.
* Estás en un antro y te emocionan las canciones que nunca te han gustado, sólo porque las recuerdas de tus mocedades (Léase Cristian Castro y Timbiriche).
* La travesura que planeaste y finalmente logras consumar, no tiene efecto. Estás tan dañada que ya nada puede afectarte.

Sin embargo, hay algo lindo sobre las canas y las arrugas, y se oye mejor en inglés:
The more I grow, the less I care.

That´s right, kids!

jueves, 15 de marzo de 2007

Mi abuelo se llamaba Raymundo y cumplía años el mismo día que yo.
Hace 23 años, él iba a cumplir 80 y yo 8.
Para mí, esa sincronización era algo mágico.
Planeábamos nuestra fiesta de cumpleaños, pero a unos días de ella, él falleció.

Raymundo es un lindo nombre.
Si de santorales se trata, pude haberme llamado Raymunda.
Qué bueno que no.
Qué bueno que no elegí la vida monástica.
Habría sido Sor Raymunda.
Qué bueno que no me llamé Raymunda ni tuve vocación monacal.
Porque de haber sido monja, no me tocaría el regalote que en la noche me van a dar.

Hoy toca.

viernes, 9 de marzo de 2007

La palabra es jaqueca.
Hoy amanecí con jaqueca, lo cual no es algo que ocurre muy a menudo. Tal vez sólo un par de veces durante el año.
Y esto tiene su explicación.
Regularmente mis neuronas cohabitan unas con otras en sosegada inactividad. Al igual que mis glóbulos rojos, a mis neuronas no les gusta llevar un ritmo muy agitado. Pero son sensibles, detectan esos finos y casi imperceptibles cambios en el ambiente.
Todo empezó con el eclipse. Celebraron un ritual pagano en mi sistema nervioso central. Y luego le siguió el clima, el anuncio de una primavera temprana. Y a partir de ahí, fue la locura.
Mis neuronas festejaron con auténtico frenesí el equinoccio, danzaron y copularon con singular energía. Los orgiásticos festejos causaron un bloqueo en mi carótida, con lo que casi me provocan un aneurisma.
Pero todo terminó anoche. Agotadas y satisfechas, mis neuronas se despidieron entre sí, prometiendo llamar (Yeah, right).
Se terminaron las jaquecas, volverán hasta el solsticio, cuando el llamado del fuego incite a mis neuronas al sexo y al desenfreno. Si tan sólo se lograran reproducir las muy taradas.

Yo también quedé agotada. En medio de las celebraciones, despertaba cada noche de sueños belledejourescos, preguntándome dónde se habría quedado el látigo la última vez.

Voy por una aspirina.

miércoles, 7 de marzo de 2007

El niño despierta a medianoche de una pesadilla. La madre está con él diciéndole no pasa nada. Pero ¿qué va a saber ella?
Me he venido sintiendo como el niño, con el lobo de Rodari por dentro.

lunes, 5 de marzo de 2007