lunes, 5 de octubre de 2015

Exhaustenta

Qué cantidad de emociones pueden caber en un fin de semana.

El viernes mi papá tuvo cita con el oncólogo. Las noticias fueron excelentes. El tumor se está encogiendo y ya no es una masa sólida sino hueca. Dice mi mamá que es un milagro. Yo le digo que el milagro es ella que no ha dejado que la salud de mi papá decaiga, que no se le pasa ni una cita, ni un examen, ni una dosis de medicamento; que aunque le pese a mi papá, lo mantiene en carrilla para que coma bien, para que se mantenga aseado y en movimiento. Y por supuesto él que está resistiendo todo el tratamiento sin quejas ni reniegos. Ha habido momentos muy molestos y dolorosos pero mi papá no se queja; lo visitamos y está sonriente, con su humor de siempre.

También fueron días muy emocionante para los hijos.

Harry participó en una competencia de 16 kilómetros y llegó en primer lugar de su categoría. Muy probablemente haya sido porque fue el único adolescente de 15 años en correr los 16K. Los demás adolescentes que vimos estaban inscritos en la carrera de 8K. Pero eso no le quita ningún mérito. En todo caso, es mayor. El nene no cabía de gusto cuando le dieron su trofeo, pero el gozo que traía era más del propio hecho de correr, sentir la adrenalina en el cuerpo, la emoción de ir superando su propio récord.

Él quiere seguir en esto. Dice que un día me va a invitar a verlo correr al maratón de Boston. Francamente, no lo dudo.

La otra criatura también nos salió con una gran noticia. Ya nos había enseñado una invitación para una premiación de figuras de redes sociales en el DF. Una empresa de consultoría digital así como una revista la están organizando. Sí estábamos considerando seriamente que fuera cuando ayer que se comunicaron con nosotros nos avisaron que William está nominado por su canal de Youtube. Nosotros creíamos que sólo era invitado pero no. Ahí va a estar entre toda la gente cuya creatividad y talento admira.

Veo a los enanos y me llena de gusto y orgullo ver los caminos que se están forjando. Pero también me obliga a verme a mí.

A veces me parece estar viviendo a través de sus logros. Y son suyos.

Yo todavía tengo cosas qué hacer, aunque a diferencia de mis hijos que lo tienen más claro, yo tengo casi cuarenta años y aun no sé para dónde.

Pero… Pss… me quedan fácil otros cuarenta para averiguarlo.

No hay comentarios.: