miércoles, 14 de marzo de 2012

Fragmentos

"Los ojos cerrados. Su mano en mi boca. Los ojos cerrados. Su boca en mi mano. Su labio en mi labio. Su mano en mi mano. Los ojos cerrados. Su sexo en mi boca, su boca en mi mano, su sexo en mi sexo, los labios cerrados. Su grito en mi grito, su labio en mi labio, su mano en mis ojos, los ojos cerrados.
Y huele a otro mundo, distinto y salado.
Su mano en mi boca, mi boca en su mano. Mi labio en sus ojos, su mano en mis manos, su sexo muy dentro, los ojos cerrados. Puedo ver el mundo desde donde estamos. Hay algo de plomo que estalla en mis labios. Su sangre en mi boca, su sangre en mi mano, su esencia en mi cántaro, su lluvia en mis labios, y todo despacio, los ojos cerrados. Soy dueña del mundo, y todo ha cambiado. Su grito en mi grito que sabe a mis labios. Una y otra vez. Los ojos cerrados."

"No ha habido felicidad desde que te conocí. Ha habido un placer tan exquisito que era como dolor y un dolor tan orgiástico que encerraba en sí mismo el placer de sufrir. Pero la tranquilidad, el contento y lo que antes pude llamar días felices han desaparecido por completo de mi vida. Ya ni siquiera me atrevo a soñar con ellos.
-- ¿Estás hablando del amor?"

"A pesar de todo, mi adolescencia contaminada de libros y la influencia de mi miope y bondadosa madre no terminó conmigo. En contra de las peores predicciones de mi abuela, conseguí acabar la carrera de Historia e incluso alguna vez tuve novio. La única secuela claramente visible de mi pasado y mi presente libresco fue que, durante algunos años, soñé con ser escritora."

Aunque seamos malditas
Eugenia Rico

1 comentario:

Gerardo Huerta Jaime dijo...

¡¡Chido!!
El primer fragmento tiene mucho ritmo.

Cuídate, luego nos leemos.