jueves, 29 de mayo de 2008

Hijos inteligentes para mujeres de caderas anchas

Científicos realizan un estudio a 16.000 mujeres y niñas.

A ellos les gustan las mujeres con curvas, parece que últimamente se empiezan a reconocer las buenas caderas, y ahora un estudio realizado por las universidades de Pittsburgh y California afirma que las mujeres con curvas pueden tener hijos más inteligentes debido al alto contenido de ácido de las grasas poliinsaturadas que se encuentran en las caderas, y que son muy importantes para el desarrollo del cerebro en el feto.
Los científicos que han realizado este estudio sobre 16.000 mujeres y niñas, de las que se recogieron sus características atropométricas y su puntuación en pruebas de inteligencia, llegaron a la conclusión de que las mujeres con mayor diferencia de medidas entre caderas y cintura obtenían mejores resultados en las pruebas de inteligencia y también lo hacían sus hijos.
Los resultados ofrecen explicaciones de por qué muchos hombres encuentran atractivas a las mujeres curvilíneas, hasta entonces los estudios esto lo habían vinculado a una mayor fertilidad, una mejor capacidad de dar a luz y una esperanza de vida más larga.
Las mujeres con curvas no tienen por qué ser delgadas, lo importante es que el contorno de su cintura sea mayor que el de sus caderar en una proporción que, oscilaría entre 0.6 y 0.7 veces.


¡A HUEVO!

lunes, 26 de mayo de 2008

Noticias desde soccermomlandia

El equipo de Harry ganó 9-1, tercer grado contra primero. Fue bueno, son las ocasiones en que la Escuadra Enana de tercero, Harry incluido, consigue jugar.

El equipo de William perdió 1-9, cuarto grado contra sexto. Dieron un buen partido, pero claro, el portero de sexto grado mide más de 1.60 m. y además no debía jugar. ¡Estaba castigado! Y se lo permitieron. Qué tiene, de todos modos la semana pasada les ganaron a los de quinto.
(Estoy viendo The savages al mismo tiempo que escribo y me acabo de descubrir queriendo quitarle la pausa a la película con el mouse ¿es normal?).

Harry acaba de escribir un poema. En inglés. Se los presento:

You know I Love you, you know always I think is you.
Everything is all right, I always count on you baby.
Always tell me the love, the love never ends .
Poor of you , poor of me, poor of every person that dies in this town.
Oh yeah, everything in this world die in the dark,
but the love never ends and I need you.
Don’t break my heart in 5 five minutes
because it´s time to keep the promise, I promised.
I tell you I love you, but when I die
I’m not gonna forget you and the love never ends.
I will never love other girl.
I’m gonna stay with you, always.

William se encontró una cartera la semana pasada. La llevó a la dirección de la escuela. Contenía más de 5000 pesos. Fue devuelta a su dueña. Estoy muy orgullosa.

* * * * *
Ayer fue Día de la Toalla. Yo celebré usándola en la cabeza y en el cuerpo, de camino del baño a mi cuarto. También vale ¿no?
Me acordé de una cita de Terry Prattchet sobre Douglas Adams.
La mayoría de escritores de Sci-Fi son tipos bajitos; se pasaban mucho tiempo buscando viejas revistas de Sci-Fi cerca del suelo, sin estirarse hasta la estantería superior para buscar pornografía... Por cierto, Douglas Adams es bastante alto...




No tengo nada mejor que hacer.

jueves, 22 de mayo de 2008

La tarea de Harry

1. Forma seis palabras con las siguientes letras:

S E M A R O

Respuesta: semaor, amesor, romase, emaros, resamo, omares

- ¡Haaaaaaaarrrryyyyy! ¡Ven inmediatamente a corregir tu tarea!
- ¿Cuál corregir? En ningún lado decía que las palabras debían tener significado.

Luego me sumí en una profunda meditación sobre la realidad y la significación de las palabras.
Y continúo en ella después de que una alumna me dijo que el amor no existía aunque existiera la palabra y un alumno respondió que la existencia de la palabra era más que suficiente.

Debo escuchar más a Harry.

viernes, 16 de mayo de 2008

De por qué hay que saber preguntar

o por qué no se debe hacer filosofía en una cantina.

Todo comenzó con un ¿Eres feliz, güey?
Y terminó con un pleito entre amigos, un rompimiento de pareja, una advertencia de expulsión de la cantina y una mancha nauseabunda en la acera.

- Si yo nomás quería saber si tenías pedos con tu vieja, güey.

Por eso, hay que limitar los temas de discusión o de plano aprender a preguntar.

miércoles, 14 de mayo de 2008

A mí me gusta mucho presumir los regalos que me hacen, sobre todo ahora que Fefé se ha vuelto muy obsequioso. Durante ocho años no me regaló nada el día de la madre, pues porque no soy su mamá ¿verdá? Bendito Dios que mis hijos estuvieron siempre en guardería, luego el jardín y después la primaria, así que ese día podía yo lucir mi collar de sopa de coditos o mi portarretrato de spaguettis. Imagino que las maestras tienen un acuerdo muy lucrativo con La Moderna que les permite seguir agasajando a todas las mamás del país.

Pero este año Fefé se lució, sobre todo en originalidad.
Llegó el sábado en la madrugada con un enorme ramo de margaritas. Más tarde, tres libros a los que les traía ganas. Y para finalizar, una consulta de urgencia, un electrocardiograma y una radiografía de tórax.
No lo podrán acusar de falta de ideas.
Y yo... ya sigo mucho mejor de la pleura.

miércoles, 7 de mayo de 2008

A la que nos amó antes de conocernos

O como completó Ibargüengoitia:

A la que, en algunos casos, nos amó antes de conocernos y la que, por lo general, después de conocernos nos echó a perder.

Como seguramente este sábado estaré muy ocupada recibiendo toda clase de homenajes y ofrendas, les adelanto su festejo con una bonita canción a todas las cabecitas blancas que me leen.





Todo lo que dice una madre durante el día, presentado en tres minutos.

domingo, 4 de mayo de 2008

-- Quiero el de Five for Tango.-- No. Piazzolla ya pasó de moda.-- Mmm... ¿Buena Vista Social Club?--- ¡Ufffff! Out, out, out.-- ¿Tons?-- Lo In es Gustavo Dudamel.-- Entonces ¿qué nos llevamos?-- Me gusta el de Horacio Franco. Y también me gusta su disco.-- Jijijiji...


Fuimos la semana pasada a la Feria del Libro, porque era el último día, porque era quincena y porque le debía dinero a los mostros.

Fefé se compró la biografía de Pancho Villa, de Paco Ignacio Taibo II.

William: Aprenda inglés sin maestro, Los mejores chistes para niños (muy útil para interactuar socialmente cuando los conocimientos de historia, geografía y cartografía, no te sirven) y Las vacaciones del pequeño Nicolás, de René Goscinny (cuando yo sea grande, quiero escribir como él).

Harry se compró una pata de conejo, dos imanes, un chicle de menta, dos galletas de la suerte, una linterna de 7 cm. de longitud, un juego milimétrico de ajedrez y damas chinas y un cordón con una mini bola de disco a manera de colguije.

Yo salí de ahí con Miguel Delibes, Ernesto Sabato, Daniel Sada, Doris Lessing, Francisco Rojas González (se me había perdido mi Diosero) y una tremenda frustración de no tener más dinero para comprarme muchos libros, muchas películas y muchos discos que vi por ahí.

Lo bueno fue que me encontré con mi amigo el Queto que me ayudó a ser más selectiva con la música, para no irme tan frustada. De todos modos no compré nada de cidis. Pero un vendedor me preguntó que si tenía novio y nomás por eso la insolada valió la pena.

Todavía no termino de leer Monstrous Regiment que me trajo mi comadre de su viaje a Extranjia. Y entre el último de Pratchett que leí y éste, hay como ocho libros que debería conseguir.

Por cierto, y hablando de cosas que ahorita no tienen nada que ver pero poco a poco se conectarán, ¿sabían que ya viene el Día de la Toalla? Este año no me lo pierdo.
No es nada cómodo andar emocionalmente estreñido. Tiene uno que estar recurriendo a remedios de abuelita: ver el atardecer no me sirvió. El día estuvo lechoso. El atardecer incoloro e insaboro. ¿Películas? Vi El corredor de papalotes y nada. Hubiera creído que estoy muerta por dentro, de no ser porque el nudo atorado en la garganta me confirmó que mi estado de salud emocional estaba a punto de ser lastimero. Soy una mujer de acción. Si el remedio duele, que duela. Fefé se preparó. Cerró los vidrios del auto, el quemacocos, bajó el nivel del aire acondicionado y entonces comenzó. Los diez minutos siguientes fueron de ir desde el temblor de labio discreto hasta el grito desaforado. (Me detengo a releer las últimas líneas. Temo que pueda haber malinterpretaciones. He de explicarme.)
Cuando pregunté por el disco de Arturo Márquez, Fefé ya sabía lo que iba a hacer, y se preparó para que nada interrumpiera mi lavativa, ni el ruido del tráfico, de la gente, ni siquiera el del aire acondicionado. Subí el volumen, busqué el track 2, oprimí Play (primero tengo que subir el volumen porque si no, me pierdo la primera nota del clarinete y eso me da mucho coraje, y como soy bien pinche compulsiva hubiera tenido que escuchar tooooda la pieza antes de regresarla pero sin el mismo efecto porque no la habría escuchado completa, y no es tan fácil regresar el track, porque eso no se hace, no puede uno darle rewind si ya empezó la pieza, al menos yo no puedo, ¿ya dije que soy bien piche compulsiva?), me recargué en el asiento y escuché.
Terminado todo, suspiré, me soné la nariz y como muchas otras veces me pregunté cuándo sería mi oportunidad de brillar en una orquesta interpretando las claves o ya de perdis el güiro, señal de que ya todo estaba bien de nuevo.

Qué loco.
Cuando conocí al Maestro Márquez, primero me quedé sin palabras y luego logré reproducir algunos sonidos que en mi mente tenían perfecta claridad y coherencia. La mirada del Maestro y el comentario de mi amiga la Lore, me dijeron lo contrario. ¡Hubiera sido tan fácil! Debí decirle:
Maestro, su música es el mejor laxante del mundo.


Apuesto que eso nadie nadie se lo ha dicho.





Con Gustavo Dudamel dirigiendo, para que mi amigo el Queto esté orgulloso de mí por estar bien In.

jueves, 1 de mayo de 2008

A la tierna edad de 16 años, yo era una ñoña, a diferencia de ahora que ya nomás soy ñoñísima y pendeja. Pero tenía una amiga que tenía ¡17 años! Todo un mundo de experiencia. Sobre todo en el área artística. Sus historias del grupo teatral al que pertenecía me asombraban, me entretenían y algunas veces, me inquietaban. Como aquella vez que me contó sobre cierto ejercicio escénico que la maestra había planteado para elegir a la chica que haría el papel de una prostituta. Mi amiga me contó con detalle los movimientos, gestos y lenguaje de la susodicha elegida.
Yo no pude pensar en otra cosa todo ese día. Y seguí pensando en ello durante días. No podía imaginar cómo una persona podía hacer esa clase de cosas frente a otras. Palidecía nomás pensarlo.
Este recuerdo vino a mi mente hoy, después de 16 años de habitar en mi cerebro, brincando de aquí para allá, me imagino, sin tener un lugar en el cual quedarse. Todo porque vi esta foto:

Qué cosa tan linda ¿no?. Y sí, es mi mano la que sostiene la botella y la que sostiene el cordoncito del ziper. ¿A qué iba todo esto?

Ya. Algunos años después de mis dulces 16, me tocó a mí formar parte de una compañía teatral. Y en una de las obras había prostis, o sea, había personajes prostitutas. Si había prostis en la compañía o no, es otro pedo, la verdad es que yo no me ando metiendo en la vida de la gente, que cada quién que se los tire y se los huela, porque a este mundo lo sostiene la tolerancia sobre todo, y yo soy una persona bien tolerante y ya. El caso es que yo que ni canto, ni bailo, ni actúo... en algún lado tenían que ponerme por caerle bien a la directora. Así que me pusieron hasta atrás en el escenario, abrazada a un marinero cogelón que recién había tocado puerto. Mi única instrucción en los ensayos era "Abstente de cantar". Fuera de eso, libertad artística absoluta. Mi marinero cogelón:

Bueno, más bien, el pirata de mis fantasías. Cuando ensayábamos, la directora aprobaba y hasta nos ponía de ejemplo. Los escenarios siempre me han llenado de pánico desde que en segundo de kínder me corté demasiado el flequillo y así tuve que salir en una obra de hormigas y cucarachas. Pero es que con este hombre sexoso, obsceno y hermoso, ¿quién no iba a encontrar su lado histriónico-erótico?
Luego fui perdiendo el miedo a muchas cosas. A no estar enamorada, por ejemplo. Ahora que lo pienso, creo que sí estaba enamorada, de cinco hombres a la vez. Corrijo, estábamos. Que la Shelle lo confirme. Y de qué manera. Éramos queridas, protegidas, apapachadas, deseadas, fajeteadas, sin celos, sin envidias, nada, el sexo más seguro del mundo. Por eso cuando llegó Fefé a mi vida, yo dije Qué güeva, si me la estoy pasando tan a toda madre. Pero hay cosas irremediables. Y mientras sonaba Lovely ladies y yo me abrazaba a mi marinero tratando de encontrar las motivaciones internas de la Prostituta #43, dándome cuenta que mi bataclana particular no necesitaba más motivación que esos ojos castaños, también me di cuenta de que tenía potencial de piruja, neta. Y que era chido pasar de unos brazos a otros, mientras Fefé observaba, sin derecho a nada, porque éramos amiguis nada más. Y también me di cuenta que lo más factible era que desarrollara ciertas tendencias al exhibicionismo.

Pero... pero...

Ahoritita vengo, dejé el final de la historia en algún lado.