domingo, 3 de junio de 2007

Cada vez adquiero un poco más de experiencia en ese tópico que es "las reuniones femeninas". Ha sido muy difícil para mí, empezando por lo de "femenina". Después, el problema de que yo siempre había sido chica de muchos amigos y una sola amiga. Finalmente, nunca sentí demasiado en común con las chicas que se asociaban en grupos.
Pero resulta que entre más creces, más en común vas encontrando con más mujeres. Así he encontrado y me he reunido con las chicas de Coger y el Rancho. Después las del Círculo. Y ahora con Mis golfas tristes.
Con los primeros dos grupos no fue tan difícil. Mucho idealismo compartido.
Con el último sí fue difícil. Estaba acostumbrada a demasiada abstracción en mis relaciones. La variedad de las integrantes es un poquito más amplia: solteras, casadas, divorciadas, arrejuntadas, con hijos, sin hijos, con trabajo, desempleadas, pero todas con una cara alegre que ofrecer a la tormenta de cada día.
Sí. Cada vez me encuentro más yo entre ellas, pero en muchas ocasiones estas mujeres-que-parecen-tan-convencionales, me toman completamente por sorpresa.

Anoche fue una ocasión de ésas.

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