sábado, 24 de marzo de 2012

Llego a casa y mis hijos me reciben con un beso y un amable "cómo te fue".
Llega Fefé y ambos revolotean a su alrededor, Harry para contarle sobre la ciudad que acaba de descubrir en Google Earth y cómo hay en ella vestigios prehistóricos y construcciones medievales; William para platicar con él sobre magnetismo (escuchándolos hablar se oye muy interesante y no cómo lo aprendí en la escuela).

Los escucho y me doy cuenta que necesito un hijo estúpido.

* * * * *
Tal vez si les cuento que me saqué 776 puntotes (de un máximo de 800) en el examen de admisión a la maestría me podrían volver a querer... tal vez.

jueves, 15 de marzo de 2012

Aguas de Marzo

Decía Emma, una bailarina irlandesa, que por sus tierras era un dicho popular que había que cuidarse de los que nacían el 15 de marzo, que no recordaba por qué pero algo tenía que ver con Julio César.
Hoy lo recordé y decidí averiguar qué le había pasado.
Efectivamente, a Julio César lo mataron un 15 de marzo del año 44 a. C.
También me enteré que un día como hoy lapidaron a la filósofa Hipatia. Eso fue sumamente triste de saber.
Otra nota triste es que este mismo día, de otro año -claro-,  falleció Howard Phillips Lovecraft.
En ocurrencias más agradables, en 1962, Quino crea a Mafalda.
También en este día celebran sus cumpleaños Phil Lesh, de Grateful Dead; Mike Love, de The Beach Boys; David Cronenberg, el cineasta; Ry Cooder, el músico (uno de sus discos me lo regaló mi amiga "L" hace uno o dos cumpleaños); la actriz Eva Longoria (tan parecidas ella y yo); entre mucha más gente que no conozco y que no me importa.

Hoy cumplo 36.
Me acerco de manera firme y enérgica a los 40.
No me gusta esperar, pero no hay de otra, no puede una andar aprisa, como leyendo un libro saltándose las páginas.
Esta mañana me hacen feliz mi café, las llamadas, los mensajes, mi mamá cantándome las Mañanitas en el teléfono, Fefé regalándome besos, mis hijos abrazándome FRENTE A SUS AMIGOS...
Hoy todo está bien.
Mañana quién sabe.
Pero hoy no me importa cargar de significado una fecha.. total, le quito tantos a otras.

Les deseo un buen día, y en mi generosa actitud cumpleañera, les dejo un regalo:


Aguas de marzo.
Elis Regina, por cierto, nació también en marzo.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Fragmentos

"Los ojos cerrados. Su mano en mi boca. Los ojos cerrados. Su boca en mi mano. Su labio en mi labio. Su mano en mi mano. Los ojos cerrados. Su sexo en mi boca, su boca en mi mano, su sexo en mi sexo, los labios cerrados. Su grito en mi grito, su labio en mi labio, su mano en mis ojos, los ojos cerrados.
Y huele a otro mundo, distinto y salado.
Su mano en mi boca, mi boca en su mano. Mi labio en sus ojos, su mano en mis manos, su sexo muy dentro, los ojos cerrados. Puedo ver el mundo desde donde estamos. Hay algo de plomo que estalla en mis labios. Su sangre en mi boca, su sangre en mi mano, su esencia en mi cántaro, su lluvia en mis labios, y todo despacio, los ojos cerrados. Soy dueña del mundo, y todo ha cambiado. Su grito en mi grito que sabe a mis labios. Una y otra vez. Los ojos cerrados."

"No ha habido felicidad desde que te conocí. Ha habido un placer tan exquisito que era como dolor y un dolor tan orgiástico que encerraba en sí mismo el placer de sufrir. Pero la tranquilidad, el contento y lo que antes pude llamar días felices han desaparecido por completo de mi vida. Ya ni siquiera me atrevo a soñar con ellos.
-- ¿Estás hablando del amor?"

"A pesar de todo, mi adolescencia contaminada de libros y la influencia de mi miope y bondadosa madre no terminó conmigo. En contra de las peores predicciones de mi abuela, conseguí acabar la carrera de Historia e incluso alguna vez tuve novio. La única secuela claramente visible de mi pasado y mi presente libresco fue que, durante algunos años, soñé con ser escritora."

Aunque seamos malditas
Eugenia Rico

sábado, 10 de marzo de 2012

Qué hermosura

Les presento a Bonitasaura salgadoi.
No sólo ella es mona, su nombre también es monísimo.
Y mientras leía un artículo sobre ella, no pude evitar pensar en cómo sería la vida, el universo y todo lo demás, si los paleontólogos dejaran de jalársela y ponerles nombres tan extraños a los dinosaurios.
Para empezar, probablemente de niña me habrían llamado la atención los dinosaurios. Con nombres como Bonitasaura, claro que me habrían llamado la atención. O qué tal Rastafasaura, lagarta herbívora muy buena onda  o Bataclasaura, lagarta lagartona (científic@s del mundo, ese nombre ya está apartado). Y seguramente la ciencia no me habría parecido esa cosa tan lejana que siempre me pareció.
Por otra parte, estoy absolutamente convencida que con nombres agradables, los dinosaurios no se habrían extinguido.
Imagínense la escena:
- Hola, mi nombre es Masiakasaurus knofleri.
- ¿Cómo?
- Masiakasaurus kno...
- ¡Jajajajajaja!
Y ya de ahí no soltaron al pobre Masiakasaurus, le pusieron de sobrenombre Maraca y comenzaron a burlarse de él diciendo que se hacía él solo la maraca, lo que llevó eventualmente a su aislamiento y con el tiempo a la extinción.
Porque el bullying es la causa de la extinción de los dinosaurios, por si no lo sabían.
Y los nombres de los dinosaurios, la causa de la extinción de los científicos.

Pensaba esta mañana sobre esto y una nota que leí hace unos días en un periódico local.
La nota era sobre una maestra de una escuela a la que los padres de familia acusaban de maltrato psicológico a los estudiantes.
Mi reacción normal habría sido: Psss... ni aguantan nada... si hubieran conocido a la maestra de laboratorio que tuve en la secundaria...
Ésa habría sido mi reacción, si no hubiera sido porque la maestra acusada era mi maestra de laboratorio de la secundaria.
Vi la foto e inmediatamente recordé el pánico que me invadía cuando teníamos que ir al laboratorio.
Nuestra maestra de naturales era una mujer muy estricta, le llamaban cariñosamente La Hitler. Pero el día que le tocaba llevarnos al laboratorio y ver a la maestra encargada, se volvía mamá gallina, protegiendo a sus pollitos. Hasta queríamos a La Hitler en esos momentos.
El estilo de la laboratorista no era estricto. Era cabrón.
Más allá de pegar chicles en el cabello o mandarnos a lavar la cara si veía el mínimo rastro de rubor en las mejillas de las niñas -no sin antes sermonearnos sobre la zorrez- era el lenguaje que utilizaba. Era humillante. Era cruel.
No nos traumó ni mis compañeros tuvieron que ir con el psicólogo, que yo sepa.
Pero hay algo más grave al respecto.
Era tanto mi rechazo a ir al laboratorio, que el mismo aroma del lugar me producía dolor de cabeza. Rechacé todo lo que tuviera que ver con física o con química, por la aversión que desarrollé al lugar y a las palabras de esta mujer cuando algo nos fallaba en un experimento.
Ya en el bachillerato mejoró un poco la cuestión. Mi maestra de física era una mujer maravillosa: era disciplinada y exigente, y también con un sentido humano excepcional. Mi maestro de química era un hombre chaparrito, de apariencia tímida por su voz de volumen bajo, pero con una capacidad enorme para la enseñanza. Una vez me sacó del salón por estarme riendo. Y hasta eso lo hizo con un tacto... no nos avergonzó frente al grupo. Simplemente pasó a nuestro lado y en un murmullo nos dijo: cuando terminen la actividad, quiero que salgan del salón. Nadie se enteró que habíamos sido expulsados del aula. Al terminar la clase nos disculpamos hechos un mar de lágrimas por haberle ocasionado al profesor la molestia.
Con todo, el daño estaba hecho y yo ya había decidido que mi vida sería encauzada a los estudios humanísticos.
Le di oportunidad el último año de bachillerato al cálculo. Dije, por si me arrepiento y termino entrando a una ingeniería.
Mi maestro de matemáticas era un tipazo. A veces al borde de la desesperación, comenzaba a recitar: Pájaros azules, pájaros bermejos, entre más grandotes, más..." a lo que nosotros respondíamos con una sonrisa y más ecuaciones. Otra de sus palabras favoritas era "tortas". Éramos unas tortas. Pero sábado tras sábado estaba en la escuela para quien necesitara apoyo extra, tratando de destortearnos.

Mientras más pensaba en la nota, más recordaba todo esto.
Fui muy afortunada. Tuve excelentes maestros y maestras. Todos los estudiantes merecen tener gente como la que yo tuve en las áreas. Nadie se merece apodos o chistes crueles sobre su persona cuando está en la secundaria. Y más allá del daño a la autoestima que pueda hacerse a un adolescente, está lo otro.
El rol de la laboratorista era muy importante. En sus manos recayó que más estudiantes se hubieran sentido atraídos a sus enseñanzas, a no temerle a la ciencia, a saber que se puede fallar y en el fallo y el intento, la experimentación y la observación parten los nuevos conocimientos.

Pienso en William y en su clase de física y cómo discute con Fefé sobre las moléculas, sobre las propiedades de la materia, sobre el tiempo, sobre la luz, sobre la relatividad, sobre tantas cosas que su maestro le ha motivado a investigar.
Pienso en Harry y en cómo desea estudiar Historia, y ser un investigador, y ser después un gran maestro de Historia. Tiene una excelente maestra, claro.

No sé qué vaya a pasar con el reclamo de los padres de familia sobre la maestra del laboratorio. Hay quien lo juzga como algo exagerado. Yo no.
Ni como la alumna que fui, ni como la madre que soy ni como la maestra que alguna vez también fui.
Que se trate de una escuela pública no significa que el alumnado tenga que quedarse callado y que las madres y padres tengan que aguantarlo.

Mejor me retiro a seguirme carcajeando con los nombres de los dinousaurios, porque pensar en todo esto la verdad me encabrona.

Bambiraptor.
¡JAJAJAJAJAJAJAJA!

* * * * *
Una notita sobre jóvenes científicos que me acabo de encontrar.