miércoles, 24 de agosto de 2011

Exijo mis ballenas

Los sueños no son los mejores.
Todo lo que no muestro en forma consciente se me aparece cuando duermo.

Fue muy extraño el del lunes.
Yo era la muerte. Algo así como la Muerte de Pratchett sin la hoz, ni la capa, ni la voz en mayúsculas, pero en esencia, esa figura que viene a llevarte. No la que te causa la muerte, sino la que te acompaña.
O sea que más bien era como los personajes de aquella serie llamada "Dead like me", los "reapers".
Fue muy impresionante. Me llevé a dos.
Y durante esa mañana lo impresionante fue enterarme de dos muertes más, de las muchas que hubo esos días.
¿Han hecho el intento de imaginar la transfiguración del rostro joven, bello, sonriente, de una mujer que han tratado en la cara deforme y acabada de la descomposición?
Yo no lo intento pero están ahí. Se me aparecen sus rostros, o se me aparecen, como anoche, las cuchilladas. En mi sueño las detuve. Fabiola y su esposo no pudieron.
¿Qué habrá esta noche después de platicar con algunos conocidos que estuvieron en el estadio en Torreón el fin de semana, que me contaron del miedo, de la desesperación, de los niños perdidos llorando, de la sensación de ser una rata en una trampa sin escape, de las heridas por arrastrarse por el suelo porque la balacera fue adentro, no afuera como dicen a efectos de minimizar lo que es un acto de terrorismo?

Me queda el consuelo, sí, de que el miedo me paraliza sólo cuando sueño y no cuando estoy despierta.

2 comentarios:

Pherro dijo...

¿Qué onda con tus sueños, Jefa?
Una vez soñé con el Diablo y me desperté muy alterado; cuando he soñado que muero, al contrario, me despierto bien tranquilo.
Mala onda lo de la balacera en el estadio, pero en este país nunca se sabrá la verdadera verdad acerca de ningún asunto.
Cuídate mucho, luego nos leemos.

Implicada dijo...

Ay mi estimada, la muerte no me gusta, y ahora estamos tan rodeados de ella,
es triste