lunes, 14 de febrero de 2011

PS. I love you

He soñado ya dos veces con mi pirata favorito.
Y además cada que escucho Hoppipolla no puedo evitar pensar en él y en muchas otras cosas.

Hay una época muy definida en mi vida, de mis 19 a los 21, un tiempo en el que se dieron los acontecimientos que más me han marcado y él estuvo presente en ellos.
Recuerdo su compañía en la biblioteca, en las andanzas teatreras, en los más sublimes momentos de nuestras historias románticas mutuas. Recuerdo las caminatas por media ciudad a las doce de la noche, las canciones y los cafés, los cuentos, las historias inventadas, el sentido de belleza que le hallábamos a todo y su apoyo constante en las más variadas situaciones.
Luego se fue. Nos fuimos todos de alguna u otra manera. Nos fuimos aunque muchos nos quedamos.
En mis dos sueños lo recuerdo como el niño que era, el más hermoso de todos, el de los ojos más bellos, la tez más hermosa, la imaginación más elevada, la poesía mejor vivida... y me da por extrañarlo mucho.



Más te vale que vengas en primavera, Eduardo. La tierra de las sirenas te echará de menos pero acá lo hacemos más.