miércoles, 18 de agosto de 2010

En una cama y de noche, sin ti

La primera canción fue un danzón con letra de un poema de Oliverio Girondo. Nada es imposible.
No fue ni es nuestra canción. No tenemos una canción. Yo tengo las mías y tú, las tuyas.

A veces te presto alguna (nunca, por favor, des a nadie las canciones que yo te doy).
No tenemos canción pero esa noche bailamos juntos por primera vez.
¿Fue Benedetti quien dijo que la mujer nunca olvida la primera vez que baila con un hombre? Tal vez lo escuché en un dicho popular. A veces se me confunden.

Yo no la olvidé.
Fue en esa vieja casa, con sus suelos de duela y olor a madera antigua, con sus paredes blancas y su techo de nubes.
Bailamos con los cuerpos muy juntos, más de lo que la etiqueta del danzón permite.

Todavía no aprendemos a bailar danzón.

¿Recuerdas ese día?
Era una fiesta, hermosa fiesta, ilegal, inmoral, indecente, pecaminosa, contra natura.
Y yo me compré un vestido lila para la ocasión. Todas llegamos con vestidos nuevos.

Fuimos testigos afortunados de esa unión: nuestros amigos tomados de las manos, con sus ropas blancas, a la luz de las velas. Escuchar sus voces quebrarse al prometerse todo, tan poco y tanto. Tan jóvenes y tan llenos. Tan nuestros.

Paso a menudo frente a esa casa y vienen a mis recuerdos un par de tardes, asomada al balcón con vista a las torres de la catedral, bebiendo vodka y aprendiendo a fumar.

Me siento triste cuando paso por ahí.
Una ventana está abierta y alcanza a verse el techo con nubes que se cae a pedazos.
Me dan tristeza las promesas de amor rotas.
Pero el amor no se rompe. Nos rompemos nosotros aunque luego nos volvemos a pegar. Unas veces quedamos frágiles y otras tan fuertes que nada nos puede conmover.

Me pongo triste porque uno de los ángeles de esa casa ya no está ahí, ni aquí en este mundo, mi querido René.

En mis sueños soy dueña de esa casa y está viva y tiene aun sus paredes blancas y sus techos nublados y todos están ahí, junto al taller de títeres, con mis libros a un lado.

A veces paso y veo el letrero que se asoma del balcón del que ya no se ven las torres por culpa del nuevo estacionamiento: “En venta” y pienso en la gente que no se vendió y en el amor que tampoco lo hizo.

Pienso en todos y pienso en ti.
Porque después de todas las ausencias queda una canción que no es la nuestra y por un momento todo vuelve a ser amor.

No había nada más que amor, en todas partes se encontraba amor, no se podía hablar más que de amor… amor.

9 comentarios:

SandyGallia dijo...

Ains... besitos

PHERRO dijo...

Si este texto tiene destinatario y él lo lee, se debe sentir enamorado, con la misma intensidad que tú describes, porque un momento así entre dos personas, mantiene una emoción especial al recodarlo a través del tiempo.
Que más da que no sepan bailar danzón.

Shelle Bataclana dijo...

Vaya..
Traer a la mente gente, colores, olores y tanto amor.

Tanta magia en un lugar, pero mas bien creo que nosotros eramos magicos.

Que bonito, ha conservar esa magia..

todavia dijo...

=(

Crónicas Urbanas dijo...

Hola Ministry:

Nunca te he leído tan sentida.

No creo en la magia, a veces ni hasta en el dolor físico.

Es peor la suerte que describes: si existe "una noche sin tí" es que hubo "una contigo".

Esa noche es la que todos buscamos para felicidad o desdicha.

Las camas cumplen su función de artefactos impersonales, nos cobijan sin importar si somos uno o dos, sin importar el peso o el volumen. Infalibles.

Saludos.
Daniel.

MEL dijo...

La casa de los milagros no? ahi tambien me adueñe de una cancion, o me la regalaron o me la robe, no recuerdo, pero me gusto tanto que ahora es "nuestra cancion" aun q lo es de "el" por q tuve la osadia de robarmela de aquel "otro". Y si, todos somos un poco egoistas y buscamos cachitos de uno mismo en las cosas que nos agrada lo que otros escriben. Buen momento me has hecho pasar, y aun que creo q seria muy pretencioso decir que es el fin con el cual alguien escribe, es de las cosas a las q se arriesga uno al publicar algo.

EL AMOR,....EL AMOR!

Implicada dijo...

Eres dueña de esa casa, te pertenece, el recuerdo, el tiempi real vivido.

Me sacudiste el corazón.

Ministry of Silly Walks dijo...

Sandy, gracias... se aceptan todos ahora que paso muchas noches en muchas camas que no son las mías... y sin él.

Pherro... espero que se sienta enamorado, aunque sólo un poco porque yo también lo estoy.

Shelle, yo creo que sí. O sería tanta ingenuidad la que teníamos que así nos creíamos? Quiero pensar que es lo primero.

Todavía. :* y también :D y toda la gama de expresiones que la experiencia humana pueda regalarnos. Hermosa la vida, con sus amores y sus bailes y a lo mejor tambièn por sus muertes.

Crónicas, atesoro ciertas noches y me las guardo en el bolsillo como conjuro en las camas ajenas, tan llenas de otras almas y al mismo tiempo tan llenas de soledad.
Las atesoro y duermo arropada en ellas.

Mel, no, no era un café. Era el estudio/depa/taller de unos amigos. Aunque la Casa de los Milagros también nos trae tantos recuerdos.

Implicada, supongo que nunca será lo que era antes... nunca volverá a ser lo mismo ni aunque volviera a poner nubes en sus techos y blanco en sus paredes. Como dices, la casa sigue siendo mía, pero esa casa, la de entonces.

webita dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.