domingo, 11 de febrero de 2007

Yo también me rozo

... con la fama.



¿Kiubo?

El concierto estuvo más chido de lo que yo recordaba el anterior, hace siete años en el Teatro al aire libre. No se llenó ese día, pero ahora el Teatro de los Héroes sí.
El concierto lo abrió Cafeína, muy buenos estos muchachitos. Les aplaudieron bastante a pesar de que el que queríamos que entrara a cantar era otro.
Ya que Virulo comenzó a hablar, no paré de reírme. Tenía un buen sin carcajearme así. Encontré a mucha gente querida en el concierto. Eso me puso de mejor humor. Terminando, nos fuimos a cenar que yo nomás traía un croissant y un café en el estómago.
En el café el Profe nos dijo que no nos fuéramos, que Virulo iba a cenar ahí. Esperamos un poco y entonces, llegó. Tenía cara de cansancio, lo cual yo aproveché para saludarlo sin que ofreciera mucha resistencia. Y efectivamente, no hubo resistencia alguna. Le extendí la mano para agradecer la visita al rancho, y él me dio un abrazo y un beso en la mejilla.
Ahora siento lo que sintió la comadre cuando Robie Williams la empujó para ir al baño, cuando platicó con Diego Luna... aunque no creo que tanto como cuando Sharis Cid le dijo "Ay, gacha, traigo un pinacate en el vestido." También fue mejor que el abrazo de Sabina al Monero. Lo sé.
Fue un abrazo muy agradable, debo decir. Y confirmando mi teoría del aroma, huele muy bien.
Ahora sólo me quedo pensando si algún día me enfrentaré a mis cochinos miedos y me animaré a correr y darle la mano a la reina de mi corazón.
Un día.

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