lunes, 31 de enero de 2005

Los hombres extraordinarios, tienen fantasías ordinarias.

Los hombres ordinarios, tienen fantasías más ordinarias todavía.

A esto se le puede sacar un provecho.....


De regreso a la sobriedad

Es mucha la inversión que hago para que lo briago se me quite en un dos por tres. Pero, qué bueno que se me bajó de a madre... with a little help from my friends: coke and caffeine.
Si no, quién hubiera manejado.. la Shelle y Fefé andaban como arañas.
Y yo también.
Pero poseo algunos súperpoderes de madre, que me permiten despertar al más leve cambio en el ritmo respiratorio de mis hijos o, por el contrario, mantenerme despierta si los infantes anidan un virus.
Realmente funciona cuando se necesita.
Mi presencia aquí es el triunfo del instinto materno. Quién sabe qué hubiera pasado si dejo a Fefé manejar.


Domingo cultural

Llevamos a los niños al Museo Semilla ayer. Este..... mmmm.... me aburrí. La ciencia y yo somos poco compatibles. Yo no quería que me explicaran nada. Yo no quería aprender nada. Si de mí hubiera dependido, me hubiera quedado en el área del Cyber Café.
Si yo aporto el área artística a esta familia, Fefé aporta la científica. Jódase quien se joda.
No la pasaron mal. Nomás yo.
Pero si creía que no podía pasarla peor, estaba equivocada. Fuimos los últimos en salir, por andar persiguiendo a Galileo, Copérnico y Einstein por todo el museo. ¿Y saben qué pasa cuando sales hasta el final?.... Se forma una valla humana, conformada por todos los jovencitos que prestan ahí su servicio social, que alcanza una distancia como de 30 metros. Tienes que caminar 30 metros bajo las burlonas miradas de dichos mocosos, que nomás están esperando que pases entre ellos para tomar venganza por todas las veces que bostezaste mientras hablaban, por todas las veces que te reíste del chaleco que portaban, por todas las veces que carcajeaste cuando no podían contestar las preguntas de los mocosos...
La venganza es dulce.

martes, 25 de enero de 2005

Pythonesque

Shopping

Cuando tienes dos hijos que se llevan un año de diferencia, los gastos no terminan nunca. Así que aprendimos a engañarnos: "Cuando ya no tengan que tomar leche de fórmula, cuánto nos vamos a ahorrar", "Cuando dejen los pañales...", "Cuando dejen de romper todo lo que se les atraviesa"...
Ahora comen de todo, saben utilizar el baño y las mermas a nivel material son cada vez menos. Pero, precisamente porque comen de todo (y como adultos) y porque son niños grandes que ya no usan pañales sino que requieren un extenso guardarropa, los gastos siguen sin terminar nunca.
Sin embargo, por lo mismo, hemos adoptado una nueva filosofía. Si de todos modos nunca vamos a tener dinero suficiente, pues hay que gastarlo antes de que se evapore.
En realidad es una filosofía que muy recientemente adquirimos y aún no la dominamos por completo.
Por eso valoré tanto que el día de ayer, compras semanales, Fefé me comprara una latota de duraznos en almíbar, una cajita de sushi, un tinte para el cabello (del cual hablaremos más tarde), una lata de Spam (de la cual hablaremos más tarde, también) y un libro de Augusto Monterroso.
Todo sabe delicioso cuando no te lo esperas.

Tinte para el cabello

Dado el terrible fracaso que fue el color púrpura en mi cabello, decidí cambiar de tono.
No me decidía entre el borgoña y el rojo ardiente. Sobre todo el rojo no me convencía, por todo aquello que he dicho contra las pelirrojas. Aún así decidí someter la elección al punto de vista de Fefé. "¿Cuál te gusta?" "Éste". Así de fácil. Rojo ardiente sería.
Al llegar a la casa y ver con más tranquilidad y bajo la luz de la sala la cajita del tinte nuevamente, me asaltaron dudas. "Oye, Fefé, ¿de veras te gustó más éste que el Borgoña?" "No, me gustó más la morra del pelo rojo que la otra".
¿Cuándo le vuelvo a pedir opinión? Ya saben la respuesta.

Spam

Soy una persona muy clavada. Desde chica, cuando algo me gustaba, debía tener todo lo que se pudiera conseguir. En preescolar, la lonchera de los Dukes de Hazard; en primaria, todo el merchandise de E.T.; en secundaria, como buena adolescente, New Kids on the block (por eso quedé tan dañada); en preparatoria, Gabriel García Márquez y en la Universidad, el cine.
En ese aspecto he conservado a mi niño interno. Como la fiesta que armé cuando Fefé me regaló una navidad libros, revistas, cd´s y playeras de Lord of the Rings. Y como regularmente lo que brota es mi adolescente interno (y tiene un pésimo humor), Fefé suele regalarme cosas que me hacen brincar en la cama.
Y anoche fue una lata de spam.
No comía una mugre de ésas desde segundo de secundaria, que acampamos junto a un río sin agua y no teníamos comida. Una lata de spam nos salvó de comernos entre nosotros .
¿Y qué tiene de especial el spam?
Bueno, todo se remite a cierta noche de tedio hace muchos años en que no había nada que ver en la televisión. Zapping y zapping... y de repente, en el 22 del CONACULTA, ocurrió. Escenas de una película situada en el medievo. Nos llamó mucho la atención la escena: Beware of the rabbit, rezaba la leyenda frente a una cueva donde los valientes caballeros entraban pero no salían.
Después me destrampé de la risa y a raíz de ahí me convertí en una adicta del Monty Python.
Desgraciadamente, en esa época el mundo era pequeño y no era sencillo acceder a grabaciones del Flying Circus o de las películas. Me tuve que conformar con Un pez llamado Wanda y una que otra aparición en alguna película.
Pero esto del interné es maravilloso, si yo siempre lo he dicho.
Empecé hace unos años bajando mp3.
Luego, gracias al Directv, pude ver The meaning of life y las series del MPFC.
Y más recientemente, leyendo a Alberto Chimal, y su artículo "La locura como demolición", me cayó el veinte que podía bajar algunos videos, en lo que llegan los dvd´s que mandé pedir.
Fefé no entiende mi sentido del humor.
Sin embargo, no pudo ser indiferente al sketch de Spam.
Y es por eso que ahora hay una lata de Spam en mi alacena.
Ahora estoy pensando en qué desayunaremos mañana.
Para Fefé: eggs, sausage and spam.
Y para mí: Spam, spam, eggs, sausage, spam and spam.





lunes, 24 de enero de 2005

“La lluvia nunca vuelve hacia arriba” dice Pedrito Guerra. Y no estoy muy segura si dicha frase puede aplicarse a las nubes.
Esta mañana las nubes caían como flamas. O eso creí yo.
Al mirar detenidamente me di cuenta que lo que sucedía era lo contrario. Las nubes se retraían.
Qué espectáculo.
Estuvo a punto de costarme un accidente automovilístico, o dos o tres.
Soy pésima conductora, lo admito. Prefiero subirme a un auto en calidad de “pasajera contemplativa”.
Tal vez el problema no soy yo, ni que me ande asomando por la ventana en las curvas o perder el sentido de la distancia. Tal vez el problema es que la invención del automóvil no estaba en el plan divino. Si lo pienso más, puede convencerme esa postura. El paisaje y la velocidad son dos inventos celestiales que se contraponen.
¿Habría sido tan malo vivir hace 150 años, viajar en carreta, o en carruaje?
Seguramente habría sido tan mala conductora como lo soy ahora.
Pero al menos tendría tiempo de averiguar si la lluvia alguna vez vuelve hacia arriba.

p.d. Foto cortesía de Fefé. Posted by Hello

sábado, 22 de enero de 2005


La Malena y yo, en el 2003. ¡Ahora está embarazada!!

Hacía mucho que no contestaba las cinco del viernes. Pero las preguntas de esta semana me hicieron recordar hartas cosas.

1) ¿A qué jugabas en el recreo?Tuve épocas de jugar a ser el Príncipe novio de la Princesa Malena, y épocas en que no quería jugar con nadie y me salía a los jardines a hablar sola. En una escuela de 400 niños y tres columpios, conseguir subirte a uno era una cuestión muy improbable. Tal vez por eso prefería los jardines.

2) ¿Mantienes amistad con los compañeros del cole? ¿te gustaria saber que ha sido de su vida?Por cuestiones de distancia, perdí contacto con mis compañeros. Aún me comunico con Malena, vía Messenger. A veces por teléfono. Y la última vez que fui a Sonora, fue a la única persona que busqué. Mi cajita con las direcciones de mis compañeros de escuela, y las cartitas que me escribieron, se quedaron en el avión el día que me mudé para acá. Hace unos años me visitó un novio que tuve en cuarto de primaria (primo de la Malena). Sé que está casado. Si alguien conoce a Rubén Albino Romero o Juan Francisco Castillón, le agradeceré enormemente (generación 81-87 de la Leona Vicario).

3) ¿Eras de los graciosillos, de los florero o de los matones?
Era seria. Muuy seria.

4) ¿Primera fila, ultima, mitad? ¿Uniforme, mixto, curas, monjas?
Primera fila, por chaparra. Uniforme con moñito en el pescuezo. Educación laica.

5) ¿Te enamoraste de tu profesor/a alguna vez? ¿triunfaste con el/ella?Definitivamente no. Ni ahora me atraen los hombres mayores que yo.

Conocí a Malena siete días después de haber entrado a la primaria. Ella estaba en segundo y era hija de la maestra de primero que me daba clases a mí.
Para el segundo día de clases yo me había declarado como la niña chismosita del salón, ya que odiaba que los lepes estuvieran brincoteando de banca en banca cada vez que la maestra salía a junta. Además me aburría terriblemente haciendo palitos y bolitas. Tal vez por eso, cuando Malena llegó al quinto día de clases con su mamá con un recado de la maestra de segundo: "Que si no hay más niños que se puedan trasladar a segundo grado", la maestra me mandó tan feliz con Malena. Me dijo: "Te voy a pasar a segundo grado porque ya lees y escribes. Ella es Malena y va a ser tu amiga." Y como la Male era muy obediente, no le quedó otro remedio que llevarme de la mano a su salón y sentarme junto con ella. Ahora no estoy segura si nuestra amistad era producto de común acuerdo o se debió a inhabilidad de Malena de desobedecer a su mamá.

El primer regaño machin en mi vida me lo llevé por irme a casa de Malena sin permiso. Bueno, en realidad sí tenía permiso. Pero para ir a casa de mi vecina Mariné. Fue un problema de comunicación. Yo dije Malena, mi madre entendió Mariné.
Pasé toda la tarde patinando, haciendo tarea, jugando con su hermana Karina y escuchando a su hermano Chuley reírse. Tiene una risa bárbara. Y no era ni es feo.)
Como a las ocho, cuatro horas después de mi desaparición, mi papá pasó frente a la casa de Malena y me subió al carro.
Uts.. Me pusieron una...... todavía me acuerdo.


En tercer grado me cambiaron de escuela. Era una que estaba cerca de mi casa. Precisamente a una cuadra de la casa de Malena. Como no hubo cupo en el turno matutino, yo iba por las tardes. Y a la hora del recreo, pasaba Malena frente a la reja, para platicar un ratito.

En cuarto me volvieron a cambiar a mi antigua escuela. Entré al grupo de danza y saldríamos en el festival de fin de curso con un bailable veracruzano: "Huateque". No recuerdo la música, en cambio sí los pasos. De hecho, esa secuencia de pasos es una de mis manías cuando me salen mis compulsiones. Lo cual suele suceder todos los días.
Días antes del festival, mi hermana tuvo que ser llevada al hospital. La operaron de algo, no sé de qué. Y mi papá me dijo que no podrían comprarme el vestuario para el bailable. Como la danza y yo nunca hemos sido muy afines, realmente no me pudo mucho. Lo que me pudo fue hablar con el histérico del profesor de danza y que me hubiera gritoneado (y escupido, guácala, escupía cuando se emocionaba) frente a mi mejor amiga. Me solté llorando pero la Malena se subió en una banca y le respondió al imbécil. Le gritó una sarta de cosas.... Luego metomó de la mano y me llevó con la maestra. Fue el último año que dicho profesor dio clases en esa primaria.

A los ocho años a Malena ya la dejaban ir a mi casa, y a mí a su casa.
Ella decía que no podía ser tan valiente como yo para hacer trucos en la bicicleta. Y yo no podía ser tan inteligente como ella, que sacaba sólo dieces. Por esa época pasaban en la tele una película con María Sorté, donde ella y una amiga intercambiaban cuerpos o almas o algo así. Se tumbaban en el suelo, se tomaban de la mano, decían unas palabras mágicas, y el hechizo funcionaba. No veíamos ninguna razón para que no nos funcionara a nosotras.
Así que una tarde nos encerramos en mi cuarto, tendidas en el suelo con los ojos cerrados y tomadas de las manos. Estábamos a la mitad de las palabras mágicas, cuando entró Mabeto al cuarto. El hechizo no pudo ser concluido. Pero, por alguna razón, que después atribuimos a que nos quedamos a medias con el ritual, la Malena pudo andar mejor en bicicleta y yo comencé a subir mis calificaciones.

Mi primera borrachera fue en compañía de la Malena. En Hermosillo había un lugar para ir de día de campo. El "Real del Alamito" se llamaba. Que yo recuerde era un vil desierto pelón. Pero las familias ponían carpas y los niños nos íbamos a buscar víboras. En un día de campo me encontré a Malena. Y realmente aburridas nos comenzamos a asomar entre las carpas. De una de las carpas salía una manguera. Nos sentamos y abrimos la manguera. Era cerveza. Era la manguerita de un barril de cerveza. No recuerdo cuánto tiempo estuvimos sentadas en el suelo tomando. Lo que sí recuerdo es que ninguna de nosotras fue a la escuela al día siguiente.


Puedo recordar muchas historias más. Pero tengo entumecidos los dedos. Ya habrá otra ocasión.
Besos a la Male y al bebé en su panza.

Hablando de Sonora...

Para los que pueden: Festival Álamos 2005. Ayer fue homenajeado el Maestro Arturo Márquez, con la interpretación de su música a cargo de la Orquesta Sinfónica de Sonora.

Recomendación musical (mía)

Danzón #2, de Arturo Márquez. Escuche, emociónese, llore. Puede conseguir también el disco Tango mata Danzón mata tango, donde aparece el Danzón #3 del Maestro Márquez y obras también de Piazzola.

Recomendación musical de Darío:

The man who sold the world (unplugged) Nirvana

viernes, 21 de enero de 2005

Pensando en Güendi

DHlynette
Congratulations! You are Lynette Scavo, the
ex-career woman who traded the boardroom for
boredom, mixed with moments of sheer panic as
the mother of four unmanageable kids.


Which Desperate Housewife are you?
brought to you by Quizilla

jueves, 20 de enero de 2005


Donde todo marcha sobre ruedas, ¡o más bien sobre hilos!, un bufón no hace ni deshace. No pinta nada. ¿Para qué sirve? Los autómatas no sueltan carcajadas. Donde no existe el fracaso, tampoco existe la risa. Donde nada falla, el humor no tiene cabida. Posted by Hello

lunes, 17 de enero de 2005

No ha sido una buena racha. Menos, en mi salud.
Puedo recordar perfectamente bien cómo inició.
Un martes de noviembre, me comenzó a doler el pie. Anduve dos días cojeando (y lo otro también). Resultó un esguince de hace tres años que no sanó completamente. Dos días después de eso, apenas recuperándome con pomaditas y pastillas... el choque. Dos días en el hospital y un mes con incapacidad. A finales de año, justo para celebrar año nuevo, traía yo un resfriado culerísimo (yo no diría esa palabra pero hace rato hablé con una amiga y me pareció que encontró la definición perfecta). Pero se me quitó y me dejó de recuerdo esas tosecitas chingaquedito. Y como era tosecita y no una señora tos, pues yo me anduve con remeditos (remedios chiquitos): Broncolín, té de esto, té del otro, embarrones de vick... La tos evolucionó, la muy cabrona. De repente me agarraban unos accesos que me hacían recordar a la dama de las Camelias (y a la Shele que tiene una imitación perfecta. Algo así como el equivalente europeo al "¡Toriiiiitooooo!" mexicano). Sigamos con la tos. Fue horroroso, no me dejaban dormir, tenía ganas de vomitar y no vomitaba ni madre, así que compré jarabe de Vick, por aquéllo de que nunca sé si la pinche tos es seca o húmeda; compré Tesalón, readquirí a mi viejo para que me cuidara, seguí con los tés, el broncolín, la miel con ajo y cebolla... Si alguien se acercaba a mí, pensaba que no estaba muy lejos el negocio de Arámbula. Así olía.
Pero el jueves, me fui al cine.
Al salir, el frío estaba bien ojete. Me agarró la tos y esta vez (efecto de la comida china o de la mala película, no lo sé) sí vomité. Y me sentí mágicamente mejor. No hay enfermedad que no sane con una buena vomitada (o un buen pedo, según Laura Esquivel).
El viernes me sentía bien, el sábado también. El domingo salimos camino a casa de mi suegra y yo traía un dolorcito en el pecho, que yo atribuía al haber estado tosiendo esa mañana. Digo dolorcito, porque como muchos sabrán, mi pecho no es exactamente excepcional. Así que esa clase de dolores se me dan en chiquito. No me preocupé mucho hasta las 6 de la tarde que cada que respiraba, tosía y/o/ea/ea hablaba me dolían pecho y espalda. Nos fuimos de boleto a la Cruz y ahí me diagnosticaron bronquitis. No es gran cosa, no se puede tener una gran bronquitis en un cuerpo como el mío. No cabe. Pero sí es latosa la desgraciada.
Hoy falté al trabajo, todavía me duele muchísimo. Y mi madre me acaba de hablar para informarme que Ana Gabriela Guevara acaba de salir del hospital porque fue atacada por una bacteria extraña que le ocasionó graves problemas y estuvo conectada a oxígeno y la chingada. Ahí ya me preocupé. Como quiera que me la pongan, yo tengo más pecho que ella... y si ella enfermó así, ¿qué me puedo esperar yo?


* * *



Gracias, Flaka, por la foto. Extraño mi cabello corto.

sábado, 15 de enero de 2005

Leí esta mañana que la señora Ofelia Guilmáin ha fallecido.
Sigue la racha.
Pero me hizo recordar una anécdota que mi jefe me contó sobre esta mujer.

En una ocasión, hace algún tiempo, invitaron a Ofelia Guilmáin y Carmen Montejo a una representación de "La Casa de Bernarda Alba". Mi jefe se encargó de atenderlas en su estancia en la ciudad y en el viaje al aeropuerto, mientras hablaban de la época de oro del cine nacional se llevó a cabo la siguiente plática.

Decía la sra. Montejo:
- Mira, mijito, en esa época se requerían algunas cosas para ser dama joven de las películas: talento, belleza y personalidad. No necesariamente las tres. Por ejemplo: María Félix. Era bellísima y con gran personalidad. Pero no era una gran actriz. Yo, tenía talento, era bonita pero no mucha personalidad. Y Ofelia, pues ya ves... excelente actriz, gran personalidad...

Interrumpe la sra. Guilmáin desde el asiento trasero: Ya sé que me estás diciendo fea, pendeja.

Me imagino la voz de la sra. Ofelia Guilmáin y en medio del luto que nos embarga, no puedo evitar reírme.

Descanse en paz.
Mi cuenta pirata de internet vía línea telefónica, se enteró de mis deseos de contratar el servicio por cable. Es tan voluble que me impidió por completo poder conectarme. Y mientras me instalaban el otro aparato, me quedé sin servicio por una semana.
He ahí la razón por la que no había posteado nada.
Eso y lo que dice la Flaka. Fefé ya está aquí y me he ocupado bastante.

Bien, ya tengo conexión decente y legal.
Pero no por mucho tiempo.
Planeo volver a la ilegalidad.


Dice Fefé que mis pesadillas extrañas son paranoias mías.
Quiero creerlo.
Y que las chingomil cosas que me trajo de Chiapas son porque me adora y no por alguna culpa escondida.
Le creo.

lunes, 10 de enero de 2005


Otra, mientras el spam comienza a hacer presión sobre Tilín. Posted by Hello

Deuda pendiente. Y Tilín todavía nos debe 138 fotografías. Posted by Hello

domingo, 9 de enero de 2005

Mea Culpa

- Ave María Purísima.
- Sin pecado concebida.
- Dime tus pecados, hija.
- Pues... acúsome padre, de haberme jineteado la lana de la tarjeta en otras cosillas que me hacían cierta falta, pero ya mañana lo compongo. Este... me acuso de haberme metido a hurgar en el cajón de mi marido... ¡ay padre! Es que últimamente he tenido unos sueños... y además, mmmm... sí, me dieron cambio de más en la tienda, y me creerá que no me di cuenta hasta que llegué a la casa, y pues... con el trabajo y la casa, no lo he podido ir a devolver.
- Algo más, hija.
- ... pues, no... ¡sí padre, sí!!!! Acúsome de haber utilizado software sin licencia legal. He descargado videos y música por internet. He enviado spam a dos que tres individuos nefastos. He visitado sitios pornográficos y hasta he enviado relatos a una página de dudosa reputación. Y en los chats... ¡falsifico mi identidad!!
- ¡Vade retro, Satanás!


Joder.
Que yo sé bien que a estas alturas de mi vida, con la relación de concubinato con mi viejo, el tipo de prácticas... ejem... que practicamos, y ciertas causas que apoyamos, hace mucho tiempo no soy lo que se dice hija predilecta de nuestra madre iglesia.
Con los diez mandamientos he podido.
Con los siete pecados capitales, ahí voy. No puedo mucho contra la gula y la lujuria.
Pero ahora, ¿pecados informáticos? Pues sí. Se acaban de agregar a la lista de pecados que los cibernautas podemos cometer sin darnos cuenta.

Gracias por la información.
(Soy peor que la Mujer del Puerto, Rubí, Teresa y Mamá Elena juntas)

viernes, 7 de enero de 2005

Por fin llegó Fefé. Fui por él al aeropuerto. ¿Y qué me dijo? "Tengo que ir a trabajar ahorita en la tarde". Casi me divorcio. Digo, se fue por casi dos semanas, llega ¿y quiere irse otra vez? ¿y al trabajo? Pero soy una persona comprensiva y no dije nada.
Como me quedé sola, le hablé a mi comadre y quedamos de vernos en un café.
Lo primero que me encuentro en el café, Fefé con una vieja.
Ni me acerqué. No podía moverme. Cuando se dio cuenta que yo estaba ahí, sólo atiné a mentarle la madre y salir corriendo.
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Ha sido la escena más triste y desagradable de mi vida.
Por fortuna, ocurrió en mi pesadilla de anoche, producto de las alucinaciones provocadas por la combinación letal de miel, propoleo, eucalipto y ambroxol.
Fefé sigue en San Cristóbal. En medio de la amenaza de rubias extranjeras que buscan productos autóctonos para la importación.
Malditas.
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Recomendación musical de Darío:
La Cucaracha de Lila Downs.
Ya me dijo, no quiere ser bombero o policía, ahora quiere ser cantante. Lo intuía desde hace cuatro años.

Recomendación médica:
Ajo, mucho ajo, carajo.

jueves, 6 de enero de 2005


Tenía una pregunta en mi cabeza hace unos días y la Rana, con su post de hoy, hizo que la recordara.
Mi duda era: ¿De qué se trata El Charro Morado? ¿Qué le hizo el caballo a la mujer para que ésta se convirtiera en sal? ¿Nos encontramos ante una escena de zoofilia en esta canción? ¿Se justifica, con todo lo maaalaaaa que era la mujer, el final del corrido?

Alguien que me pueda explicar... Posted by Hello

martes, 4 de enero de 2005

La realidad habita en las palabras.

Por hoy no escribiré ni una más.

domingo, 2 de enero de 2005


Te extraño. Me duele el corazón. (Y no pude abrir un frasco de mayonesa) Posted by Hello

sábado, 1 de enero de 2005

Antenoche vi por canal Once "When Harry met Sally". Entre otras, esta película es una de mis confort movies. Creo tener guardado en alguna carpeta el archivo mp3 del orgasmo en el restaurante.
Fue precisamente esta escena lo que me hizo recordar un incidente sucedido hará cosa de un año. Estábamos yendo a unos cursos de fomento a la lectura que se celebraban cada bimestre. Éramos maestros de secundarias públicas y privadas. Cuando yo llego a un evento de ese tipo suelo intentar localizar a alguien de mi edad o que después de la primera parte del taller encuentre puntos en común.
En el primer taller encontré a Mónica. Estudiante de letras españolas y bibliotecaria de un colegio particular. De inmediato conectamos. Un show, Mónica. El taller comenzó a ser una experiencia más amena a partir de ese encuentro.
Pues bien. En el segundo taller al que asistimos, se nos repartieron diferentes poesías a cada participante con el fin de desarrollar una determinada dinámica. Todos estábamos callados. Sofi, una excelente tallerista y lectora, estaba hablando y de repente escuchamos un gemido. Sí. Un gemido. Y no cualquier tipo. No era el tipo de gemido de "ahhh.. cuánto me gustaría estar en mi casa viendo la tele" o "ahhh... maldita mesa, me pegué en el dedo chiquito". No, era un gemido sexual. Orgásmico, diríamos. Y no duró un segundo. Duró tres. El tiempo es relativo. En la cama, un suspiro de tres segundos nos enfrenta a un grave problema de pareja. En un salón de clases, en silencio, entre cincuenta maestros, tres segundos son eternos. Sofi dejó de hablar un segundo. Los maestros estábamos congelados. Ni siquiera nos atrevíamos a voltear a ver quién había gemido. Y Mónica: "Oye güey, una vieja acaba de tener un orgasmo". "Cállate, Mónica." "Es que... una pinche vieja acaba de tener un puto orgasmo en nuestras narices". "Cállate, Mónica."
Estaba a punto de levantarse a ver quién había sido pero la logré detener. Lo que no pude detener fue su boca: "Yo quiero lo que ella está leyendo".
Cabe mencionar que a excepción mía, ninguno de los presentes sonrió, o como en mi caso, se carcajeó. Pero bueno, el sentido del humor de Mónica no era algo a lo que ellos estuvieran acostumbrados.
Y eso me lleva a recordar una segunda anécdota.
Estábamos agrupados en mesas, y me parece que fue un ejercicio posterior al de la poesía. Ahora nos tocaba escribir un poema. Se nos repartieron temas como frutas, verduras y animales para elaborarlos. Cabe mencionar que Mónica y yo nunca fuimos precisamente participativas en ese taller. Digamos que éramos más bien un ojo crítico (o criticón) a las actividades que se realizaban.
Sofi comenzó a pedir que leyeran sus poemas y muchos maestros participaron, leyendo sus creaciones.
Al final, quedaba nuestra mesa. Mónica y yo no queríamos participar. Y Sofi nos veía de manera insistente. "Mónica, lee tú. La "Oda al kiwi" me está quedando fatal. Empezó muy romántica, luego a ser cómica, después erótica y ahora francamente es una cochinada obsenísima. Lee tú"
Pero Mónica tenía su hoja en blanco y de todos modos se levantó y, carraspeando un poco y fingiendo leer de su hoja, dijo: "Lento, amargo animal que soy, que he sido, amargo desde el nudo de polvo y agua y viento que en la primera generación del hombre pedía a Dios..."
Los maestros que desde el inicio nunca la habían tomado muy en serio, comenzaron a escucharla con atención.
Cuando iba por "Amargo desde dentro, desde lo que no soy, --mi piel como mi lengua--..." ya tenía capturado al público.
Yo veía a Sofi, con una mirada que adivinaba precisamente lo que Mónica intentaba hacer: dejar en evidencia a los maestros.
Terminando el "Lento, amargo animal que soy, que he sido" final, los maestros prorrumpieron en aplausos. Mónica agradecía humildemente.
Cuando se sentó junto a mí, me acerqué en forma cómplice a ella y con la voz y mirada más ingenuas posibles, le dije: "Mónica, pssst, Mónica, ese poema... no es tuyo... ¿que no es de Sabines?" A lo que ella respondió: "Pinche Jaime, a ese güey no se le puede contar nada".
Me reí como loca. No esperaba esa respuesta y mucho menos que cada cinco minutos después buscara una nueva respuesta como: "Pinche Jaime, yo sabía que no era de fiar".
Fue una pena que después de eso no nos hayan vuelto a invitar a los talleres.


Salí a un parque hoy. Llevé a los niños y me llevé un libro para leer allá. ¡Ja, já! Todavía no aprendo. El pobre libro nomás lo estuve sudando.
Los niños la pasaron muy bien. Alex es más audaz que Darío y se nos perdió un momento para irse al tobogán. Darío, en ese aspecto es más predecible. Sé qué juegos le gustan y difícilmente saldrá de ahí, a menos, que su hermano lo haga avanzar otro paso. Eso sucedió. Al rato de haber llegado, Darío estaba aventándose del tobogán junto con Alex.
Cuando tenía cuatro años estuve en un jardín de niños donde mi mejor amiga se llamaba Carlita. Sólo estuve un año ahí y el tercero de kinder lo hice en otro jardín. No volví a ver a Carlita hasta un día que, saliendo de un centro comercial, nuestras familias se encontraron. Teníamos siete años y nuestras madres decían: "Mira, Beba, quién está aquí, saluda" o "Mira, Carla, es Bebita, ¿no se van a dar un abrazo?" Carlita y yo ni nos volteamos a ver, nos subimos a nuestros respectivos carro y mientras yo fingía leer un libro que recién me habían comprado, Carlita fingía subirse las calcetas.
Habían pasado tres años... ¿cómo suponían nuestras madres que tendríamos algo que decirnos?
Hoy en el parque, Alex se encontró con Rubén, su amigo del alma del jardín de niños. Ahogué a media palabra el "Mira..." y decidí que las cosas tomaran su rumbo. No tuve que esperar mucho para verlos correr juntos para el tobogán.