viernes, 28 de junio de 2013

Las inquietudes y las zozobras laborales pueden sacar lo mejor y lo peor de todos.
O al menos quiero creer que las obras pictóricas encontradas en el baño de los hombres son la forma de alguien de enfocar su incertidumbre.
Eso quiero creer pero algo me dice que hay más, dado que las citadas obras son un referente (con nombre y todo) gráfico de mi compañera de oficina y de mí.
Sin ropa.
Mi compañera no se traga el cuento de la inquietud.
- ¡Se la están jalando a nuestras expensas!
Y por mí se la pueden arrancar.
No.
No se la pueden arrancar por mí.
Ahí está el detalle.
Me niego.
Entiendo que el respeto a la chaqueta ajena es la paz, pero ¿chaquetearse a costa de otros? No hay derecho. Menos si no hay pago de derechos.

Pinchis lepes.
No sé si debería sentirme agraviada.
O verlo como lo planteaba, un escape a las preocupaciones diarias.
Además si me pongo a reclamar el uso de mi imagen para fines pórnicos ¿qué tal que se me aparezca la fila de batos -y morras, también- a los que he usado para lo mismo?
No. Luego salgo debiendo.


miércoles, 19 de junio de 2013

Hay mucho movimiento en la empresa y tal vez pase todo un año antes de saber cómo van a quedar las cosas. Movimiento y liquidaciones.
Si me quedo, si me voy... me tiene tranquila cualquier escenario (al menos en mi imaginario, porque ya me quiero ver el día que me vaya, lloriqueando por aquí).
Nah.

Por otro lado...
Tengo cajón de estacionamiento nuevo. 
Soy un buitre.
En mi defensa, el nuevo lugar me fue heredado por uno de los liquidados en cuestión, quien por cierto fungía como mi "esposo de la oficina". ¿Ustedes, Godínez, no tienen un cónyuge en la oficina? Todxs tenemos a alguien así. Es la persona que te acompaña al otso o al etstra a comprar chatarra, es la persona que sale a tu hora y te hace compañía al estacionamiento, la que también tiene uno que otro tiempo muerto que malgastar contigo y que además sabe compartir los cigarros. Pues se me fue y sufrí, pero al menos me dejó su cajón y una cajita de clips.
Le va a ir bien. Es joven y ahora quiere dedicarse a enseñar música y al free lance contable.
Esta mañana también se despidió de mí mi jefe. Y sufrí un poco más. Como quiera a mi esposo lo sigo viendo, a mi ahora exjefe, difícilmente.
No estoy muerta por dentro.
Lloré.
Pero ya.
Ahora ya no la puedo cagar tanto esperando que me corrija.
Ya aprendí bastante y debo abandonar la baquetonería.

A trabajar, que tan bonito es.

sábado, 8 de junio de 2013

De retiro

Trabajo, siesta, gimnasio, baño de tina y cama.
Van dos días y me faltan dos.
Estoy fuera de casa y aunque inquieta por cuestiones domésticas, me estoy tomando esto como un retiro espiritual. Sin la parte espiritual.
En otro momento estaría aprovechando para hacer tareas pero por fortuna, ya estoy de vacaciones, así que ni eso. Y considerando la friega que ha sido conjugar todo este año la remodelación de la casa con mi trabajo, pienso que me tengo bien merecidas estas vacaciones  viaje de trabajo.
Pero qué tremendamente bonito es esto de llegar a mediodía, botar los zapatos, quitarme el brassiere (hombres, qué pena me da que nunca jamás van a sentir el intenso gozo de esta simple actividad), encender el aire acondicionado, quitarme la ropa (como en anuncio, caminando tipo pasarela y aventando todo para cualquier lado) y tirarme en la cama ("tirarme en", no "tirarme a... en...).
Y luego ir a sudar un rato al gimnasio, o darle la vuelta a la alberca (nada más rodeándole porque guácala las albercas) para regresar a la tina, con la compu en el baño, viendo una película y además echándome una nieve. De vainilla.
Soy una hedonista, dice Magnolia.
Y sí.
El martes se me quita.

Pero mientras...


miércoles, 5 de junio de 2013