domingo, 30 de enero de 2011

Cómo les vamos a explicar


¿Cómo vamos a explicar a nuestros hijos, a nuestros nietos?

¿Cómo vamos a contar la historia?


viernes, 21 de enero de 2011

Orsai

Hace algunos años, recién había entrado a este mundillo blogosférico, me encontré con este blog: Más respeto que soy tu madre, el diario de una mujer gorda.
Probablemente lo conozcan. Fue una blognovela, de las primeras que leí y la cosa más divertida del mundo.
De ahí comencé a seguir a Hernán Casciari , este escritor argentino radicado en España y sus múltiples aventuras literarias.
Su blog, Orsai, también fue-es uno de los que he leído con mayor consistencia. Me encanta su estilo narrativo en sus reflexiones cotidianas, todas aderezadas con un sentidazo del humor.
Además de llevar varios blogs, haber sido guionista para televisión y columnista, tuvo esta genial idea de crear una revista: Orsai.


La verdad es que no es cualquier revista. Desde su concepción apostó al poder de internet y las redes sociales para hacer posible un producto que no necesitara intermediarios para llegar al lector. Lo consiguió. El primer tiraje fue de más de 10,000 ejemplares y sin haber sido necesaria la publicidad convencional o el apoyo de una casa editorial.

Yo pedí el mío en diciembre y hace una semana estaba ya en la puerta de mi casa.
He comenzado a leerlo y estoy yéndome despacito. El gusto tiene que durarme un par de meses más hasta que salga el siguiente número.
Lo maravilloso además de este proyecto es la posibilidad de no tener que comprarlo. Casciari predica con el ejemplo al estar a favor de la libertad en la red y ahora existe la opción de descargar la revista en PDF completamente gratis (gracias Sandy por el enlace).

Les dejo también el enlace por si sintieran curiosidad por leerla.

La idea es demostrarle a las editoriales --y aplica para las disqueras y otras empresas-- que publicar gratuitamente no tiene que considerarse un problema para la venta. Todo es cuestión de tener algo de ingenio a la hora de publicar.

A mí me siguen encantando los libros y revistas impresos y para quienes todavía nos consideramos lectores a la antigüita, encontramos en Orsai un plus: en el interior de la revista viene un separador. En él está impreso un número que hay que registrar para entrar al sorteo de una pizza de mozzarella del restaurante del Comequechu, local que se encuentra en España. Así que en caso de que la persona ganadora no viviera ahí, también se le pagarían los gastos de viaje para ella y un acompañante el día 16 de marzo, fecha de cumpleaños de Casciari (a mí me caería de perlas festejar mi cumpleaños por allá).

Aun sin este aliciente yo habría comprado la revista. La edición es sencilla pero hermosa, sin publicidad, hecha con excelentes materiales y excelentes colaboradores. Yo acabo de terminar el artículo de Juan Villoro sobre su padre. Y hay una ilustración de Alberto Montt entre otros dibujantes (recomiendo ampliamente sus Dosis Diarias).


Y bueno, esta fue mi aportación de hoy al mundo. Ojalá puedan darle una ojeada y una hojeada virtual a la revista.

Sigo acá lejos de mi casa y mañana temprano sale mi avión así que me restiro, no sin antes contarles a manera de chismecillo rápido que el día de hoy en nuestro curso nos visitaron el Ing. Carlos Fernández y Don Antonino Fernádez, cabezas de la empresa en la que trabajo y rockstars.
Debo aclarar que esto no sucede a menudo. El Ing. Fernández sí se da sus vueltas por las agencias y las fábricas pero Don Antonino es otra cosa. Es un señor de más de noventa años y sigue siendo el Presidente del Consejo de Administración del grupo, o sea, el mero mero, aunque su cargo sea honorario. Él no suele hacer estas visitas por lo que hizo muy feliz a mis compañeros que se comportaron como nenas en concierto de los Jonas Brothers. No voy a negar que me impresionó, pero nada de fotos con los señores. La verdad eso no se me da (excepto una grupal) y eso que el inge no es feo, nada feo (chequen la portada de la revista Expansión de diciembre).


Ahora sí.

Me despido y que duerman bien.

miércoles, 19 de enero de 2011

-- Mientras caminaba por el río Sena se nos acercó un vagabundo. Dijo algunas palabras en francés. Mi amigo Alan, que me acompañaba, dijo "Cuánta razón tiene este hombre. Dijo que el tiempo nadie te lo podía devolver." Y ésa, ésa fue la mejor enseñanza que obtuve de ese viaje a París.


!Puaj!

Las líneas anteriores nos las dijo el instructor con el que estuvimos trabajando el día de hoy.
No me gustó. No me gustó el estilo. Y además me chocan los lugares comunes.
Ni modo. Nos quedan dos días más con este hombre y a pesar de mi percepción personal le voy a sacar el máximo provecho posible.
Así soy de especialita.

Sigo en Toluca y decidí darme esta noche un descanso de las actividades nocturnas.
Anoche fuimos a una cata de vino que estuvo sumamente interesante,pero terminamos tardísimo. Mañana tendremos cata de cerveza. Y si quiero tolerar al instructor y la cata, tendré que descansar muy bien esta noche.
Además me merezco este rato de ver tele y comer en la cama. Me lo merezco porque hoy vimos resultados por región de nuestros departamentos y la región a la que pertenezco fue de las únicas dos que alcanzamos los objetivos anuales. Personalmente también los alcancé y en uno de los indicadores incluso los superé.
Así que seguiré viendo la tele y comiéndome mi nieve de chocolate.
He dicho.

martes, 18 de enero de 2011

Crecimiento

Dos semanas son suficientes para que pasen cosas inesperadas.

Lula, mi perra labrador, quien toda su vida había sido un témpano de hielo, despertó finalmente. De haberlo sabido le habría llevado a Lorenzo, el labrador chocolate de mi amiga L. Pero no. La leona dormida fue despertada por un Alaska Malamute un día que tuvieron que sacarla un rato para hacer unos arreglos en el patio. Y luego la despertó un Cocker. Y después un French. No me pregunten cómo la alcanzaron. No quiero recordar la impresión que me dejó ver a mi Lulú pegada a un perro un día que llegué de trabajar.
Ahora a llevarla al veterinario porque ya tiene diez años de edad y no quiero que se me descalcifique con el embarazo.

Otro que de repente creció (pero no como la Lula --cruz,cruz--) fue William.
Ya está de mi tamaño, tiene espinillas y la voz dejó de írsele. Sin embargo esas señales, en mi estado materno incapaz de dejar a sus hijos madurar, no fueron suficientes para ver lo que pasaba con mi niño. El signo contundente fue escucharlo decirnos un día:
-- ¡Por qué todos están contra mí!
Y al siguiente, después de decirle con un gesto y un "shhh" que bajara un poco la voz:
-- ¡No me grites!
Yep.
Ya tengo un hijo adolescente en casa y una perra muy seguramente preñada.

Fueron dos semanas muy largas.
Ando en Toluca y prometo escribir más seguido.

(Y otra que ya no da sorpresas porque es su comportamiento habitual, es la Pirus, la gata de la calle, que también hace unas semanas llegó con su paquetito de tres gatos que ya tienen nombre: Boggis, Bunce y Bean, por si alguien desea adoptar a uno, ya todos comen solitos)