sábado, 27 de febrero de 2010

De la vanidad

De los cinco a los diez años de edad, fui una niña noviera cuyo principal atractivo residía en correr muy rápido y pegar bien fuerte.

Cuando entré a la secundaria las cosas cambiaron drásticamente.
Mi falta de amistades femeninas y la torpeza social adquirida a partir de mi entrada a la adolescencia sumado al cambio de ciudad, provocaron que me conviertiera en una nerd inadaptada y claro, sin novio o prospectos. Esto es serio cuando se está en esa etapa escolar.
No conocía yo las artes de la seducción femenina, ignoraba por completo que había que cambiar la fuerza por la fragilidad y la inteligencia por la bobería con el fin de llamar la atención, además de usar el cabello, el maquillaje y la ropa apropiada.
Y yo siempre fui de un inapropiado tremendo.

En preparatoria algunas cosas cambiaron. Los chicos comenzaban a entrar en ese pico hormonal que los hacía lanzarse hacia cualquier cosa que se moviera. Tuve un par de pretendientes y un par de novios.
Ya en la universidad, a punto de salir, conocí a Fefé, con quien no fue necesario usar los encantos propios de mi sexo (jojo, usé otros, también del... bueno... ejem.)
Lo que nunca conocí fueron los flirteos ni los coqueteos de bar. Mis únicas experiencias en este sentido habían sido una torteada en un antro y un intento de ligue con un güey que resultó ser mi primo. Total fail.

Anoche, a mis 33 años, en una cantina, supe lo que se siente ser objeto de ese asedio.
"Cómo está usted bonita, es más, está usted hermosa" fueron las palabras del fulano en cuestión.
Mi inexperiencia fue evidenciada por un "frgraciass" a media voz y el envío en chinguiza de un mensaje vía celular: "apúrense, anda un tipo aquí de facilito".
El fulano me pidió una cerveza que no estaba yo para rechazar. Luego quiso sentarse en mi mesa, a cuyo intento resistí diciéndole "es que... ya van a llegar unos amigos". Se fue a la barra y yo saqué mi moleskine mientras me hacía más pendeja que de costumbre haciendo como que escribía. Un rato después llegaron mis amigos a salvarme de la situación y el cuate éste se acercó a la mesa, se despidió y se fue.

No puedo negar que me haya gustado.
Se siente lindo que un perfecto desconocido (bueno, ni tan perfecto... estaba medio estrábico --lo cual puede ofrecer una excelente explicación de por qué no sólo me vio "bonita" sino "hermosa"--) diga cosas así.

Dijo Balzac: "Hay que dejar la vanidad a los que no tienen otra cosa que exhibir"

Yo no sé pero anoche me sentí de un vanidosa insoportable.

Y qué.

jueves, 25 de febrero de 2010

Club Postal


A que sí adivinan quién me escribió...

Esta vez el sobre no estaba en la puerta sino sobre el vidrio del carro. Y sospecho que antes de llegar a mis manos estuvo en las de Lucky, que siente mucha curiosidad mezclada con cierto respeto hacia cualquier bicho de más de cuatro patas.

Me encantó la carta y estarle buscando a la numeración de las páginas. Mi mente lineal no me permitió darme cuenta de inmediato del patrón que seguía. Pero finalmente di con él.
La forma de empezar la carta me recuerda a la mía, ya que agarro confianza. Comencé a leer y de repente ¡que se acaba la carta! Así qué chiste, de tan entretenida se acabó muy pronto.
En la parte de la despedida llegó un poco maltratada, como que se pegó con el sobre (o eso me quieren hacer creer, yo estoy segura que fue la CIA o el FBI e incluso el Pentágono, preocupados por el súbito aumento del tráfico postal) pero pegué los pedacitos después.
Todavía me cuenta de su vida por allá, que aunque algo sabía, me clarificó algunas cosas que no entendía. Hubo una parte que me encantó por la forma en que lo describe, la parte de cómo conoció a Trying.
Y miren:
Me dio curiosidad conocer más sobre esta región de California, por lo que escribió Todavía en la postal.
Gracias por tu carta, por las fotos (Ramona es simplemente encantadora), las noticias y por el gusto que es leerte en forma más personal.

El día de hoy salen tres cartas de mi casa: Para Juano, Sandy y Todavía. Y andan de viaje hacia acá la de Cassiopeia y la de Ave. Además acaba de llegarle una carta mía a la Negrita y otra a Sandy (ésas se cruzaron en el camino). Y según he visto en algunos blogs, ya están llegándoles correos de las convocatorias que abrieron.
Se está poniendo interesante ¿no?

Ya saben si quieren entrarle, nomás dejen su e-mail en los comentarios.

Yo me voy. Ayer anduve en la fodonguez total y hoy tengo mucho trabajo.
Escriban.

lunes, 22 de febrero de 2010

Pijamada

La última vez que me quedé a dormir en casa de amigas fue cuando cumplí veinte años.
Siendo honesta ésa fue la primera vez que me quedé a dormir en casa de alguna amiga. Mis relaciones con mujeres han sido difíciles y yo no gozaba mucho de su compañía.

Esta semana "Ll" cumple años y no sé si porque la tenemos reteconsentida, porque es la más joven, idealista y optimista del grupo o porque era una buena idea -- o todas las anteriores-- le seguimos la corriente en su plan de hacer una pijamada para su pre-cumpleaños.

Gracias a "N" (quien por cierto me lee y en lugar de estar leyendo debería ponerse a escribir un blog, pues es excelente escritora) que nos consiguió un preciazo en el hotel para el cual trabaja la idea pudo cuajar y el sábado nos reunimos ahí a pasar una noche de chicas. Pero como ya estamos grandes nada de sesiones de maquillaje, mascarillas ni pedicures. Tampoco guerritas de almohadas en ropa interior.
Lo que hicimos fue ver Transformers, jugar Jenga --antes y después del alcohol--, tratar de aprender algún juego de cartas --total fail-- y una sesión larguísima de Scrabble. Ya saben, cosas de adultos.

Asi quedó el tablero. ¿Les había dicho que mis amigas son finísimas personas?

Hubo claro mucha comida, bebida y sobre todo, conversación, que por cierto suele ser más sabrosa y larga cuando no te preocupas por el tráfico o la inseguridad a la hora de volver a casa.
Extrañamos a "R" que tuvo que irse a una reunión sindical, a "A" que acaba de descubrirse embarazada y ahora la tienen descansando por algunos problemitas y a "L" que prefirió irse con su hombre, que estaba de visita. Pero la perdonamos. Incluso el mensaje que nos envió a las seis de la mañana, cuando apenas estábamos tratando de dormir, se lo perdonamos.

* * * * *
Horas antes de la citada reunión fui a la graduación del curso de lenguaje de señas que tomó mi comadre.
Junto a mí había una pareja sordomuda con dos niños. Ella estaba realmente conmovida con la presentación que hicieron los graduandos. Yo quería decirle algo, preguntarle por sus hijos, hacer algún comentario... se le notaba el sentido del humor en todas sus expresiones. Pero no pude. Me sentí tan inútil e impotente.
Al término de la ceremonia, vi a la comadre platicar con ella.
Qué puedo decir... me sentí orgullosísima y al mismo tiempo como detrás de una puerta imposible de abrir. En ese momento pude trasladarme y ponerme plenamente en su lugar. Uno se imagina las cosas, se imagina estar en los zapatos de alguien más, pero es muy difícil hacerlo bien.
Desde ese lugar pude también trasladarme a otras situaciones: personas indígenas en procesos judiciales sin traductores, escuelas donde faltan maestros que hablen las lenguas autóctonas, lenguas que están desapareciendo.

Espero que pronto se imparta otro curso.
Esta vez no me lo quiero perder.
Felicidades a mi comadre.







domingo, 21 de febrero de 2010

El regreso de Tres

Un mes y medio pasó Número Tres en la cochera, sirviendo de casa-cuna a decenas de arañas sin hogar, siendo humillado por las aspiraciones de supremacía de los gatos de la calle, acumulando tierra en cada resquicio de su metálica anatomía e incluso, como nos dimos cuenta una mañana, recibiendo huevazos por parte de algún niño ocioso de la colonia.
Y viendo Fefé que lo que tenía no era viral y que no se recuperaría gracias al mero descanso, tuvo que llevárselo al taller.

Otro mes y medio pasó Número Tres ahí, recibiendo toda clase de atenciones y cuidados necesarios para su recuperación.

Durante esos tres meses fui la chofer más amable y tolerante que se puedan imaginar. Llevé hijos a la escuela y actividades extraescolares y marido al trabajo. Una que otra ocasión tuve que sacrificar alguna salida o depender de los horarios de Fefé para ciertas cosas. Fui muy muy paciente así que cuando fuimos a recoger a Tres no pude evitar saltar de la alegría, liberando así todo los gruñidos que merecía haber hecho cada vez que me hacían levantarme de la cama o de cualquier cosa amena y agradable para hacer mi papel de chofer.

Mientras Fefé revisaba a Tres, yo me acomodaba en el asiento de mi auto, dejándolo a mi altura, emocionándome con la perspectiva de que nunca más --en el futuro cercano-- tendría que reajustar el asiento o cambiar el cd del estéreo. Comencé a sentir ese fresco y sabrosón aire de libertad cuando Fefé se asomó por la ventana y me dijo:
-- ¿Me pasas mi loción?
-- Ajá...
-- Y ese libro que está ahí.
-- ...toma...
-- Ahí también está el cargador de mi teléfono.
-- ... (y entonces comencé a sentirme como en medio de un divorcio con la separación de bienes)
-- ¡Ah, y mis discos!
-- ¿Tus discos? También son míos.
-- Yo compré los cd´s.
-- ¡Pero yo te los grabé!
-- Dámelos.
-- ...............
-- ¡Y el que está puesto también!
-- Demonios.

Camino a casa, con Fefé a un lado haciéndome señas desde Número Tres, me puse triste.
Es bonito esto de la libertad, pero voy a extrañar a Fefé en las pláticas lacónicas de la mañana y en las más animadas de la tarde, de regreso del trabajo. Enmedio de lo que ha sido la falta de tiempo para estar juntos, aprendí a apreciar esos minutos de viaje.
Pero... como dice el gran filósofo de izquierda Francisco Javier --lo cual me resignó un poco-- Que es la libertad, un juego para soñar, que juegas a no perder y pierdes todo al ganar.

(Además me terminó de alivianar pensar que el estéreo del carro de Fefé es mamonsísimo y no toca los cd´s que grabo, así que al menos ellos volverán a mí... ¡Muajajajajá!)

jueves, 18 de febrero de 2010

Por mi casa pasa una chica en bicicleta.
Es una chica como he visto muy pocas, de trece o catorce años y un estilo indefinible.
Lo que la hace tan distinta es la edad en conjunción con la bicicleta.

La adolescencia nunca es un buen momento para las chicas. Pensamos que lo es sólo en la nostalgia retrospectiva, cuando ya tenemos estrías y arrugas y decimos: "De haber sabido lo que ahora sé, lo que habría hecho a los dieciséis...". (Yo me asusto cuando pienso en mis opciones)

El sudor, la fuerza, el ejercicio, la decisión y el rostro enrojecido por el sol, no son cualidades incluidas en el ideal de belleza, de mujeres frágiles, etéreas y lívidas que aparecen en los anuncios de revistas. Por eso esta chica me sorprende.

Le importa un carajo.

Yo también fui una chica en bicicleta.
¿Dónde diablos me fui a perder?


Tomado de Luis Granda.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Me dejaron fuera

Harry ya aprendió a guardar secretos ajenos.
William está aprendiendo a mantener sus secretos.
Sospecho que ayer me contó lo último que planea confiarme (y eso porque fui suavemente insistente), al menos en temas tan importantes como las niñas que le gustan.
Que lo supiera Harry y yo no, fue un duro golpe a mi orgullo materno, pero al mismo tiempo me tranquilizó saber que si para algunas cosas no voy a seguir siendo su confidente, lo será Harry, que tiene para estas cosas mayor experiencia (él es el ladies man de la familia) y un sentido ético muy elevado.


Se sigue sintiendo bien pinche gacho.

martes, 16 de febrero de 2010

Bipolar

Es el adjetivo que podría calificarme durante las últimas semanas de mi vida.

Ná. Ni tanto.
Yo siempre he dicho que mi felicidad es un estado muy flexible y todo cabe en ella, tanto las euforias como los desasosiegos (siempre y cuando los últimos no duren mucho tiempo).
Of course, I´m alive, diría Ellen.

* * * * *
Les comparto un video que grabamos en el concierto y que demuestra que el desorden lo empiezan los músicos y no los asistentes.


(Atención al segundo 46)

Sean felices.

domingo, 14 de febrero de 2010

All you need is love (Post Cliché)

Se les quiere.




Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua y el grupo Revolution 9 en el concierto al que fuimos Harry y yo el jueves.

viernes, 12 de febrero de 2010

Yas viernes y los pronósticos mejoran

Bendito Ibuprofeno (el de 800). Es lo único que me mantiene caminando estos dos días después de mi determinación de hacerle bien a mi cuerpo por medio del ejercicio. Lo cual es, a todas luces, una acción correcta y adecuada. Lo que resulta completamente inadecuado es haber empezado esta rutina a dos días de impartir un curso en el que debo estar parada más de cuatro horas.

Hoy termina el curso.

Por cierto... trabajo llama a trabajo... no la pueden ver medio ocupada a una porque... (calla boca insolente y agradece --gracias--)

Platiqué con la supervisora de instrucción del despacho y me propuso trabajar unos talleres para mujeres en diferentes municipios. Me seleccionó a mí porque sabe de mi trabajo voluntario en la ONG. Está en veremos, a la espera de que en los municipios aprueben.
Y mientras yo estaba de pie, con mis acongojadas piernas temblando de cansancio, y trabajando con mis cursientas, a mi celular llegaron cuatro llamadas del mismo número. Cuando me desocupé, me pude comunicar y resultó que sigo en un proceso de selección del cual yo ya me había dado por no requerida (no es aquel trabajo maravilloso que les platiqué en diciembre, a ése ya le dije-me dijeron "byes", sino otro del que me contactaron hace tres semanas). Éste es un proyecto de capacitación con duración de tres meses.
Ambas propuestas que andan ahí bailándome enfrente son muy atractivas. Igual y no son ese trabajo seguro que yo necesito, aunque sí es el tipo de trabajo que me da libertad y que me gusta mucho. Y además es trabajo.
Lo que venga que pueda yo realizar con interés y aptitud es bienvenido.

* * * * *
Cumerina anda por estas tierras. Eso también me puso muy contenta, y más porque si no llega muy cansada de Creel, nos vamos a ir a tomar un café.
Qué rico ¿no?



miércoles, 10 de febrero de 2010

Pinchi crisis

Ayer estuve esperando a Fefé afuera del trabajo. Eran casi las nueve de la noche o sea que tenía más de doce horas metido en la planta. Y llegó a casa, por supuesto, a seguir trabajando.

Todo esto nos tiene algo afectados, especialmente a mí.
A Fefé todo el trabajo que tiene le resulta muy estimulante, pero sabe que su salud se puede ver resentida. Esto es una de las cosas que me tienen preocupada. Lo veo trabajar tanto y me siento mal por no tener una entrada segura de ingresos. Y no que no esté buscando, tengo más de tres meses mandando CV´s por aquí y por allá. Sé que está complicado y muy competido y eso a veces me da el down.
El tiempo es otra cosa que nos está afectando. Fefé cae rendido a la una de la mañana y yo sigo en la cama, cansada, dando vueltas y sin poder dormir. Este cansancio de ambos está dañando la comunicación, la relación, la intimidad, la convivencia. Su cansancio se me vuelve culpa por no poder cooperar más y mi culpa, de repente se vuelve resentimiento, contra mí misma y a veces contra él por estar tan inmerso en su trabajo y no darse cuenta que estoy ahí.
Todo esto, junto y revuelto, me ha provocado arranques de enojo, tristeza y de repente una muy extraña euforia.
Hay días en que me he sentido como una autómata y sólo Harry, con sus abrazos y halagos, me devuelven un poco de mi cualidad como persona.
No me tiro al suelo.
No puedo dejar de ver todo lo que tengo y sentirme agradecida, pero tampoco puedo cerrar los ojos y apretarme la boca cuando veo que hay situaciones que de no atenderse, pueden derivar en algo que no quiero, que no queremos.

Estos últimos dos días no han sido malos.
Decidí hacer algunos cambios en mi dieta y en mis hábitos. Fefé y yo hemos tenido un poquito más de tiempo para estar juntos. Estoy tomando además un remedio naturista para poder dormir por las noches y dejar de pensar tantas pendejadas. Sé que durmiendo bien voy a andar mejor durante el día. También he retomado mi costumbre de salir a caminar. Y por otro lado, me cayeron algunas actividades en la organización y un curso del despacho.
Y por si fuera poco.....

¡Ta rán!

I got mail!
Y claro que llegué desesperada a abrir las cartas pero me esperé. Siempre me espero a tener un momento de mayor tranquilidad y poder acompañar mi lectura con un café, ¡pero no pude más de diez minutos!

Las cartas que recibí fueron de Juano y de Sandygallia. Nomás para hacer cálculos, la de Sandy tardó nueve días en llegar, la de Juano seis días. Creo que de aquí a Extranjia le toman dos semanas.
Pero volviendo...
Abrí primero la de Juano que, debo decir, fue todo un honor pues según me cuenta mi carta es la primera carta "formal" que escribe. Dice no saber cómo se hace, pero... sin modestias, Juano. Me encantó la forma en que me iba platicando cosas, casi casi imaginé que estábamos teniendo una conversación personal... con paradas al baño, porque al igual que yo, Juano escribe en capítulos. Lindísima su carta y me pude enterar de un par de cosas... por ejemplo, la Pompudita ya tiene nombre.
Luego rasgué-abrí el sobre que contenía la carta de Sandy. De entrada la letra me sorprendió. Me recordó a la mía, así también en hojas blancas, sin renglones y entre manuscrita y de molde --y sin faltas de ortografía--. Me encantó lo que me cuenta de su vida, sus estudios, sus ideas y sus creencias. Y por supuesto me encantaron estas tarjetitas-separadores que me envió. ¡Gracias, Sandy!
Increíble lo que se puede uno adentrar a la vida de las personas en unos cuantas líneas.


Pues ésa fue la cereza en el pastel de este último par de días que amenazan con regresarme lo que soy y lo que quiero ser.
¿Qué tal, Todavía, que la idea del Club Postal haya sido enviada por el cosmos sabiendo cómo iban a ser los siguiente meses y previendo cómo me iba a ayudar?
Es una idea un tanto egocéntrica, pero yo creo que a todos, sin diferenciar las circunstancias personales, siempre nos ilumina el día una carta en el buzón... o en el marco de la puerta.


* * * * *
Las crisis son épocas de cambio y de fracturas, pero también son épocas de oportunidades que espero saber aprovechar.




lunes, 8 de febrero de 2010

Feel so small, they could step on you

Durante estos días desasosegados me había estado persiguiendo una línea: "Insecure, what you gonna do...". Después de recordar de quién era, y escuchar nuevamente toda la canción, tuve que admitir cosas que me estaban pasando.

Hoy iba a escribir algo triste, pero ya no puedo.

Invité ayer a las Musas a casa, e incluso vinieron "M" y "Ll", quienes imaginábamos estarían muy ocupadas apostando, cheleando y viendo el Súper Tazón. Sin embargo, también aquí estuvieron ("M" estaba en espíritu, porque corría a mi televisión cada vez que podía).

Yo iba a escribir algo triste pero hacerlo equivalía a traición.
Además, después de escuchar la voz de la experiencia en "W", la de la objetividad en "L", incluso una propuesta indecorosa (porque... para qué estamos las amigas) que mejor prefiero olvidar de quién vino y el amor y humor de todas, no pude quedarme igual.

Me fui a la cama después de que se fueron y aunque volvió a agobiarme la inquietud, sé que cuento con sus palabras para rato y amigas para un buen más.

viernes, 5 de febrero de 2010

Hijo de maestra, hijo de lo peor

Así le decía la maestra de ESEM de bachillerato a nuestro amigo Rodrigo, que tenía ya tres años reprobando quinto semestre. Su mamá, maestra de literatura de la escuela, consiguió que se decidiera a graduarse después de una campaña intensa de vergüenza y desprestigio consistente en asomarse cada día al salón y decirle a su hijito (de casi dos metros y bigotote): "Rodriguito, ¿te trajiste tu suéter mi amor?" o "Rodriguito, se te olvidó el sangüich en el carro, toma mi vida" o "Rodriguito ¿ya pudiste ir al baño?"
Yo estoy convecida que si no hubiera sido por eso, Rodriguito no sale de la prepa ni con abogado.

En esa frase pensaba esta mañana que leí un correo de una amiga maestra con el siguiente texto.
Lo comparto, para las maestras, las que como yo fueron maestras, o los hijos o hijas de maestras que anden por aquí.


Soy hijo de docente...
Hoy estuve pensando en esto de ser hijo de docente, en realidad nunca le había prestado atención, hace poco vi una película «Un novio para mi mujer» en la cual la protagonista dice: «Odio a la gente que busca casualidades» , bueno, a mí me encanta, me parece asombroso. Y si no, díganme si no:
Soy hijo de maestra, cuatro de mis tías también son maestras, tres de mis amigos son hijos de docentes, dos amigas de la secundaria estudiaron magisterio, la mejor amiga de mamá es docente, y las «chicas» con las que se junta… adivinen, también son docentes. La palabra docente tiene el siguiente significado: «que enseña // relativo a la enseñanza».
Dadas las circunstancias de vida rodeado de docentes y sobre todo con una madre docente, puedo ayudarles a que realicemos el análisis de «el docente y su entorno, o el docente en familia, como quieran».
Empecemos, el 80% de las docentes de entre 40 y 50 años fuma; de ellos, el 90% fuma Derby Suaves, ya jubiladas cambian a Virginia´s Slims, cigarrillo que comparten con las señoras adictas al bingo (de las cuales el 50% son maestras jubiladas). Las docentes son excelentes abuelas, suelen decir cosas como «cuidé hijos ajenos toda la vida, a los tuyos cuídatelos vos, yo quiero hacer yoga». Los hijos de docentes sabemos mucho del léxico docente, sabemos de «adaptación curricular» así se denomina a la media hora en la cual tu mamá no te habla, luego de haber llegado del colegio, no intentes hablarle una palabra… porque la contestación termina en pelea, es como un «estado de crisis».
Los hijos de docentes, sabemos lo que es ir a guardería desde los 45 días de vida, las maestras son nuestras primeras y segundas madres, el 90% sabemos cocinar con: «lo que hay en la heladera» y lo aprendimos a la fuerza, si no te hacés algo estás frito y muerto de hambre, ya que por lo general no la ves a mamá antes de ir al colegio (a tu colegio); los hijos de docentes sabemos hacer la tarea sin la ayuda de mamá, sabemos plancharnos la ropa, cosernos las medias y, sobre todo, movernos solos. Para nosotros la palabra «aguinaldo» significa: «zapatillas nuevas» y una esperanza a cualquier otro tipo de gasto «cuando cobre el aguinaldo, vemos». Los hijos de docentes esperamos el Día del Maestro como a Papá Noel, seguro comemos chocolates y algún que otro regalo pegamos. No quiero olvidarme de algo esencial, los hijos de docentes nunca tenemos el cuaderno de comunicación firmado por mamá, sino por papá. Porque si querés saber qué tipo está casado con una docente lo único que tenés que hacer es ir a la entrega de libretas de los chicos, 30 madres y 4 padres, simple, maridos de docentes o desocupados. En los actos escolares, reconocés un hijo de docente porque es el peor pintado, nunca me salió pintarme con el corcho quemado, pero de esa manera aprendimos a tener madres sustitutas y pedirle a la mamá de tu amigo que te pinte, obviamente que en la primera fila, papá (si es que no trabaja), ni hablar si te toca hacer de Colón y a mamá le toca hacer el «Acto del Día de la Raza», el disfraz lo terminas a las 3 de la mañana y esa semana bajas 4 kilos porque lo que menos importa en casa es: «la comida».
Mamá docente, no sólo da clases a la mañana sino que por lo general a la tarde corrige, planifica... Señoras y señores, el ser docente no es un trabajo de medio día, es un trabajo de vida completa.
Releo lo que escribo y pienso que esto puede sonar como una queja, lejos de eso está, las docentes son las mejores madres del mundo, nos enseñan la palabra «independencia» , nos hablan de arreglárnosla solos, pero cuando las necesitamos, aparte de docentes son mamás, y las mejores que conocí, ¿cómo no van a ser las mejores? si tenemos mínimo 20 hermanos por año. Mi mamá docente me enseñó a vivir, y cuando me preguntan ¿a qué se dedica tu mamá? Digo: es docente, es psicóloga, es maga, es psicopedagoga, es esposa, es mi mamá (y la de un montón más).


AUGUSTO MANZANO.

jueves, 4 de febrero de 2010

Seeeñooooraaa... (actualización)

¿Saben qué es bien chistoso?
Que alguien lance una indirecta con la frase "No voy a decir nombres, peeeeeeeero...".
Y resulta más chistoso todavía cuando a media frase te das cuenta que se están refiriendo a ti.

No voy a contarles qué pasó, peeeeeero...
¡Cómo chingados no!
Sí les cuento.

Resulta que hubo junta de ésas de padres de familia a las que nomás van las madres. Ya deberían cambiarle el nombre, por cierto. Y estábamos hablando con la maestra sobre los proyectos que los niños elaboraron este bimestre. --Las últimas dos semanas fueron bastante pesadas para los hijos porque tuvieron muchas tareas qué hacer. Harry se aventó con un periódico, un cómic, un tríptico, una monografía, tres maquetas, un cuento y una leyenda para un concurso (en el que quedó en segundo lugar)--.
Total que una señora empezó a decir de las mamás que les ayudan a los hijos a hacer sus tareas y que se nota cuando las hacen ellas y blablablá. "Por ejemplo... No quiero decir nombres, peeeeero aquellos niños que el año pasado ganaron el concurso del Quijote y que la mamá es editora o no sé qué... ¡pues claro que iban a ganar!" Y todas las mamás voltearon a verme. Yo impávida pero con la sonrisa de oreja a oreja.
De haber sido otra le habría dicho: "Pues no. Andas medio errada. No soy editora o no sé qué. Leo. Y en mi casa se lee. Mis hijos más que yo. Por eso son tan fregones escribiendo. No necesitan que su mamá les haga la tarea... tarada."
"L" dice que debí terminar mi elucubración con un "pendeja".

Pero no soy otra. Soy ésta que tiene la seguridad que en algunas ocasiones es mejor cerrar la boca, sobre todo frente a la maestra de los hijos.

Cuando terminó la junta, me quedé con la maestra para resolver unas dudillas y en eso llegó la mamá lanzaindirectas, justo en el momento en que la maestra comenzó a decirme que mis hijos eran brillantes, amables, divertidos y tan hábiles para escribir...
Téngale, dije yo. El que es lindo, es lindo. Y cuando Dios da, da; y cuando no, pues no.

Ahhhhhh (suspiro)... la vida de la madre de familia.

Por cierto... mañana esta madre se va a ir a hacer fila, con los ocho grados pronosticados, para preinscribir al primogénito en la escuela secundaria.

* * * * *
En honor a la verdad, las maestras también dijeron otras cosas sobre mis hijos.
William me preguntó esta mañana:
-- ¿Qué más te dijo la ticher sobre mí?
-- Que andabas muy muy inquieto.
-- ¿Y qué más?
-- Que platicara contigo.
-- ¿Y hablaste?
-- Sí. Acuérdate que te dije ayer que yo no podía estar en el salón junto contigo para cuidar que te portaras adecuadamente pero que si veía otra nota en la agenda iba a tener que suprimirte algunos privilegios.
-- Pero... eso no es platicar. Platicar es tener un diálogo.
-- ¿Y qué me ibas a decir? ¿Tienes alguna razón poderosa por la que andes inquieto y platicando en el salón?
-- Ehh... no.
-- ¿De qué íbamos a "dialogar"? A veces los niños tienen razones para andar inquietos. ¿Tú tienes alguna?
-- Ehh... jeje... pues no. Tienes razón. Ya me voy a portar mejor.

No siempre soy una mamá democrática. Soy más bien una mamá impositiva a veces.
Pero sé que ya no me queda mucho espacio para eso con William, así que hay que aprovechar ¿no?

miércoles, 3 de febrero de 2010

En defensa de mi gato

Fefé dijo "Este carro apesta a Lucky" y yo tuve que contestarle algunas cosas y ponerlo en su lugar: "Y Lucky apesta a tu carro. ¿Por qué eres tan parcial? ¿Por qué no puedes ponerte del otro lado? ¡Claro, es muy fácil nada más juzgar! Pero... ¿Y Lucky? ¿No has visto las manchas de grasa que trae en el pelo? ¿Y acaso lo ves quejándose? ¡Claro que no! En forma madura y estoica enfrenta la situación y a pesar de lo desagradable que debe ser, limpia su pelaje. Cuando tú limpies el carro con la lengua, te quejas."

Inocente criatura.

lunes, 1 de febrero de 2010

Ridi, pagliacci

Ya estamos en febrero y el mundo luce muy similar a enero. Y los meses anteriores y los que le precedieron de los últimos años.

Yo no sabía que durante el 2005 Chihuahua estaba en la lista de las diez mejores ciudades para vivir en México, considerando criterios como servicios, empleo, costo de la vida, inflación y seguridad. Todavía en el 2008, según esta nota la revista Inversionista había ubicado a Chihuahua en el quinto mejor lugar para vivir.
No he encontrado datos más recientes al respecto, pero supongo que por los cambios en algunos de los criterios considerados será difícil permanecer en la lista.

Ayer nos reunimos las Musas en versión extendida (hijos, maridos) y por más que platicábamos de una cosa o de otra, evitando a toda costa caer en el tema que es el pan de cada día --la violencia, la delincuencia, la inseguridad, el desempleo-- tuvimos que rendirnos pero con reglas: sólo una historia por persona.
Sabemos que tenemos más pero qué caso hay.
Luego que terminamos, platicamos sobre los trabajos, o la falta de los mismos. Y como siempre, surgieron nuevas ideas maravillosas sobre cómo hacernos millonarias.

La última idea de negocio nació entre las entrañas oscuras del sentido humorístico de nuestra amiga "A" y luego enriquecido por la creatividad de las demás gordas.

El giro del negocio estaría dirigido a un nuevo mercado: el narco.
¿El producto? Habría dos vertientes (apenas estamos empezando): cobijas y mantas.
Claro, no cualquier cobija. Sólo la mejor calidad, bordadas y con forro de material impermeable para evitar cualquier daño a los vehículos de transporte. Se ofrece el servicio de cobijas a la medida y servicio de recolección a domicilio, con la opción de reubicación del encobijado.
En el caso de las narcomantas, ofreceríamos mejor un producto de lona pues permite una mayor permanencia del mensaje y, aquí radicaría ese extra en la calidad, lo ofreceríamos sin faltas de ortografía. Claro, por cuestiones de nostalgia y tradición también mantendríamos la otra versión.

En este contexto económico cada vez más cambiante y exigente, hay que estar a la altura de los tiempos.

* * * * *
En medio de tantas tristezas y lutos, preocupaciones y decepciones, es sorprendente que podamos seguir riendo.

* * * * *
Los muertos tienen nombre y apellido:

1.- EDUARDO BECERRA
EDAD: 35 AÑOS
EMPLEADO

2.- EDGAR MARTIN DIAZ MACIAS
EDAD: 23 AÑOS
DESEMPLEADO

3.- RODRIGO CADENA DAVILA
EDAD: 17 AÑOS
ESTUDIANTE

4.- CARLOS LUCIO MORENO AVILA
EDAD: 18 AÑOS
ESTUDIANTE

5.- BRENDA IVONNE ESCAMILLA PEDROZA
EDAD: 17 AÑOS
ESTUDIANTE

6.- JOSE ADRIAN ENCINA HERNANDEZ
EDAD: 17 AÑOS
ESTUDIANTE

7.- JAIME ROSALES CISNEROS
EDAD: 42 AÑOS
CONTRATISTA

8.- HORACIO ALBERTO SOTO CAMARGO
EDAD: 19 AÑOS
ESTUDIANTE

9.- JESUS ENRIQUEZ MIRAMONTES
EDAD: 39 AÑOS
EMPLEADO

10.- YOMIRA AURORA DELGADO LARA
EDAD: 13 AÑOS
ESTUDIANTE

11.- JESUS ARMANDO SEGOVIA ORTIZ
EDAD: 15 AÑOS
ESTUDIANTE

12.- JOSE LUIS AGUILAR CAMARGO
EDAD: 19 AÑOS
ESTUDIANTE UNIVERSITARIO

Fuente: Omnia