lunes, 28 de diciembre de 2015

Nuevas

Ya estamos en casa.
Poco a poco nos vamos ordenando.
El duelo también se va ordenando.
En algún lugar leí que el dolor por la muerte de un ser querido golpea como las olas.
Luego escuché a mi comadre decirlo también.
Es una excelente metáfora.
Al principio las olas golpean con fuerza, tanta que es capaz de causar un naufragio. Sólo resta aferrarse a lo que sea para no ahogarse. Las fotos, los recuerdos, la memoria de una carcajada. Los amigos que están sufriendo el mismo dolor también son buenos asideros.
Después de un tiempo, aunque las olas siguen siendo altas y fuertes, llegan con menos frecuencia y te permiten un respiro; sin embargo, un lugar, un aroma o una imagen pueden nuevamente causar dolor. Golpea la ola con fuerza.
Pasado otro rato, las olas son menos altos, menos frecuentes. El golpe de la ola no es ya tan fuerte. Es tolerable. Incluso puede ser suave y dulce.
Con Paty fue así. Algunos lugares me la traen a la mente de inmediato y aunque siento ganas de llorar, no duele tanto. La extraño.
Con Luis supongo que será diferente. Son muchos los recuerdos. Pero también son muchos los restos del naufragio a los cuales nos podemos aferrar.
Ha pasado sólo una semana desde que murió. Ha habido un par de días que han sido muy duros. Una tarde en un supermercado me puse mal. Fue el día de la entrega de sus cenizas. No quise, no pude ir.
Manejar no ha sido muy buena idea. Resulta que el auto es el mejor lugar para llorar y es un poco riesgoso hacerlo.
Otros días han sido muy tolerables. La mudanza me ha tenido ocupada. Los hijos y el marido en casa también. Ver a los amigos, hablar con ellos, contar anécdotas de Luis, reír con los recuerdos, llorar a solas, ha sido terapéutico.
Sé que las olas vendrán menos amenazadoras cada día.
Entretanto, podemos funcionar.

Te voy a extrañar.







miércoles, 23 de diciembre de 2015

Luto

When I die don’t think you’ve “lost” me.

I’ll be right there with you, living on in the memories we have made.

When I die don’t say I “fought a battle.” Or “lost a battle.” Or “succumbed.”

Don’t make it sound like I didn’t try hard enough, or have the right attitude, or that I simply gave up.

When I die don’t say I “passed.”

That sounds like I walked by you in the corridor at school.

When I die tell the world what happened.

Plain and simple.

No euphemisms, no flowery language, no metaphors.

Instead, remember me and let my words live on.

Tell stories of something good I did.

Give my children a kind word. Let them know what they meant to me. That I would have stayed forever if I could.

Don’t try to comfort my children by telling them I’m an angel watching over them from heaven or that I’m in a better place:

There is no better place to me than being here with them.

They have learned about grief and they will learn more.

That is part of it all.

When I die someday just tell the truth:

I lived, I died.

The end.

(Lisa Boncheck Adams)

viernes, 18 de diciembre de 2015

Spoilers

En octubre compré los boletos para la premiere de Star Wars. A mí eso de asistir a las premieres nunca me había hecho falta pero he descubierto que si quieres ver una película sin sorpresas en esta época, tienes que evitar redes sociales hasta que puedas ir a verla  y no estaba dispuesta a hacer semejante sacrificio.

Así que ayer Fefé y yo nos tomamos un día libre del trabajo para ir junto con los hijos a la proyección.

Una vez surtidos de palomitas, refrescos y paninis nos sentamos a emocionarnos mucho.

No voy a soltar ningún spoiler importante, porque bien sé que hay un círculo en el infierno destinado a ese tipo de personas… si se les puede llamar personas. Pero sí voy a compartir unas impresiones:

·         ¿Rey con todo el potencial para ser una Jedi? ¡Yeiihhh! (“Ay, mamá” me dijeron los hijos “en los comics hay mujeres Jedi” Pues sí, pero no con la proyección que tiene una película y el impacto que esto puede tener).

·         Oscar Isaac. ¡Yeiiihh! Yo no fui a ver solamente la nueva película de Star Wars, sino también la nueva película de Oscar Isaac.

·         Adam Driver hasta en la sopa. I´m in. Gracias Lena Dunham.

·         Leia y Han. Absoluta y devastadoramente adorables.

·         La música. Oh, la música. Y además, lar parte del inicio y de los créditos  fue dirigida por Dudamel. Saberlo fue la cereza en el pastel (spoiler: nohay güiro ni maracas).

·         Una reflexión: depresión y rebeldía adolescente te llevan al lado oscuro. Pero ya lo sabíamos. Cuiden a sus emos.

·         Y finalmente: ¿Por qué? ¿Por qué tuvieron que romper mi corazón? Aun no lo supero. All the feels. Damn it.

Ojalá puedan ir a verla antes de que alguien les eche a perder la experiencia.

¿Que no han visto las anteriores? No importa.

¿Qué no son fanses? Nunca es tarde.

Anden, anden, vayan, diviértanse y olvídense un par de horas de este mundillo atroz.

De nada.

martes, 15 de diciembre de 2015

Ella se llamaba Laura


Laura se llama la intendente de mi área.

Es una chaparrita de nariz respingada y largas pestañas. Muy bella ahora y dice que todavía más cuando era joven. Ríe mucho y por eso es difícil imaginar que pasó parte de su vida al lado de un hombre que la violentaba constantemente. Consiguió salir de la relación y se las arregló para mantener ella sola a su hija. También se las arregló para comprar una casitita, dice, limpiando para empresas por las mañanas y casas por las tardes.

Pero ya se cansó.

Su hermana vive en Estados Unidos y está sola porque los hijos crecieron. La hija de Laura también.

Laura recuerda cuando hace muchos años, su hermana y ella buscaban trabajo en Cd. Juárez. Cómo, por falta de estudios, no podían entrar a la maquila así que se empleaban en casas. A veces les gustaba vivir en esas casas pues ya no tenían que regresar por las noches al cuarto que rentaban que por el costo, solían estar en zonas muy peligrosas. Pero era cansado, porque estar ahí de tiempo completo significaba estar disponible las 24 horas con una paga de 8. Los domingos se salía con su hermana, con una lata de atún y un refresco, a comer en algún parque para luego ir a misa y regresar a la casa de los patrones. Y cuando el trabajo se acababa, porque los patrones se iban de vacaciones o decidían prescindir de sus servicios, ellas volvían a la calle y al cuarto triste.

Un día lograron brincar y tuvieron patrones gringos. A su hermana se la llevaron esos patrones más arriba, hasta Denver. Cuando se acomodó, le mandó dinero a Laura para que le llevara a su hijita. Así que un coyote le entregó a la niña en Albuquerque y de ahí viajaron hasta Denver.

Laura regresó. Tenía a su propia hija por la cual preocuparse. Ella aquí creció, fue a la escuela y se casó. También tiene una niña.

Laura canta cuando camina pero camina despacio.

“Ya me cansé” repite. Y después de su último viaje a Denver, decide que se va con su hermana, que estará con nosotros hasta enero y entonces cruzará a El Paso, tomará un camión a Albuquerque y allá un coyote le entregará a su nieta, para que crezca en Denver y estudie la universidad, como su sobrina a la que entregó quince años atrás.

Laura dice que no sabe si se va a quedar allá para siempre, que ella se siente un poco gitana, como la música que le gusta escuchar, que a lo mejor un día se regresa pero hasta entonces va a tener que  aprender a disfrutar de los inviernos fríos y las tormentas de nieve.

“Pero hay country” me dice “todo el día y en muchas estaciones.”

Laurita va a ser feliz.
 
 

viernes, 11 de diciembre de 2015

:(

Hoy murió un conocido.

Lo traté muy poco. De hecho evité algo su trato después de nuestro primer encuentro, en el cual hizo un par de comentarios venenosillos sobre mi mejor amigo. Tampoco tuve que evitarlo mucho porque no hubo más proyectos comunes en los que participáramos. De vez en cuando lo veía en fotos de amigos mutuos o nos lo topábamos en algún café.

Fue hospitalizado por las mismas fechas en que mi papá también lo estaba. Los separaba un piso. Mi papá salió y él se quedó. Un problema con los riñones. Diálisis.

Tenía una voz linda. Era joven. Fue muy amado por sus amigos.

¿Habré entrado ya a esa edad en la que empiezan a morir los contemporáneos?

sábado, 5 de diciembre de 2015

Yo soy así

Me gradué.
Fui a la ceremonia y estuvieron ahí mis papás.
Y les tocó escuchar que dijeran mi nombre seguido de «Mención honorífica a la excelencia» por haber sido el promedio más alto de mi generación.
Y es una ñoñada del tamaño del mundo que eso me haya emocionado a mis casi 40 años, pero como dice la canción, yo soy así.

Ahora a buscar unos cursos que ando necesitando y a ver cómo nos pinta el futuro.