lunes, 26 de octubre de 2015

Bienvenido

De vuelta a la realidad.

A llegar a hacer las tareas y esas cosas de adolescentes que no tienen 500,000 suscriptores en Youtube.

Pero no se agüita. William tuvo un fin de semana muy especial.

Primero que nada, estuvo en la ciudad de México, que le encanta.

Después tuvo oportunidad de reunirse con algunos de los chamaquitos que lo siguen en el canal.

Él y su socio convocaron reunión en un parque y ahí cayeron los niños a pedirles autógrafos y sacarse fotos con ellos.

Y ya como punto central del viaje, participaron en el evento en el que fueron nominados y aunque no ganaron, disfrutaron un montón, conociendo a los famosos de las redes y haciendo contactos por el mundo cibernético. El teléfono LG que recibieron también fue consuelo.

Por ahí trae fotos con René Casados (“¿Quién era, mamá?” lo que me obligó a buscar videos de XETU y a bailar al ritmo de Erika Buenfil con el intro del programa. No tuve opción.) y en una hasta López Dóriga se coló. Por cierto, este señor también recibió un premio y en sus agradecimientos mencionó a la gente joven del evento diciendo que uno de los nominados era apenas cinco años mayor que su nieto. Se refería a William, que era el nominado más chavito.

Yo no puedo ocultar mi orgullo y todos mis compañeros lo están padeciendo.

Estoy muy contenta de que esté viviendo todo esto porque lo merece. Ha sido siempre un niño creativo pero además de esto, ha sabido leer las señales de los tiempos. Yo sólo espero que pueda sacarle el provecho suficiente para lograr sus siguientes metas.

Qué días llenitos de cosas.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Insomne

Sé que una debe amarse tal cual es pero hay cosas de mí que nomás no puedo querer mucho.

Una de esas cosas es mi compulsividad. Aunque he logrado dominar ciertos comportamientos de este tipo, aun me quedan algunos, como darle vuelta a las cosas hasta que me impiden quedarme dormida.

 

Anoche dormí mal después de leer un estatus de FB de un amigo que abordaba el tema de la igualdad de género. O lo que él cree entender, en forma de un mal chiste.

Pienso que la razón por la que no dormí fue que evité responder su comentario.

La verdad es que he dejado de compartir información que me resulta muy importante sobre éste y otros temas porque llegué a la conclusión (y luego leí algunas investigaciones que lo confirman) que no puedes cambiar la opinión de la gente con mera información. Por eso dejé de hacerlo. También de responder comentarios. Pero eso no significa que no me importe y los temas me afloren a media noche exigiéndome una respuesta que no di. Eso pasó anoche.

Así que éste es un mero desahogo que espero me ayude a conciliar el sueño esta noche.

 

No.

La violencia es violencia venga de quien venga. No le llamamos “valiente” a una mujer que violenta. Pero siempre me sentiré regocijada, no voy a mentir, cuando una mujer logra salir de una relación abusiva o de una amenaza a su integridad utilizando cualquier medio posible.

No.

No es lo mismo cuando en la calle una mujer y un hombre lanzan un “piropo”. Las circunstancias son diferentes en ambos casos y los contextos también. Una mujer que lanza un piropo en la calle (para ser honesta, no conozco a ninguna que lo haya hecho, ni en mis épocas locas de universitaria) no lo hace bajo el mismo esquema en que se realiza el acoso callejero. Las mujeres no nos sentimos dueñas de la calle. De hecho el acoso nos ha dejado muy claro que los hombres se sienten únicos dueños de ellas y al invadir nuestras vidas con sus “halagos” lo quieren hacer patente. Tampoco nos sentimos dueñas de los cuerpos de los hombres como para someterlos a una valoración. La cultura en la que hemos crecido no nos ha dado esos privilegios. Si un hombre es “piropeado” (por usar el mismo léxico) por una mujer en la calle, él no sentirá que es un riesgo a su seguridad y que si se le ocurre mostrar inconformidad ante ello, tampoco sentirá que su vida puede estar en riesgo.

No.

La cosificación tampoco funciona de la misma manera. Nuevamente, en nuestra formación como mujeres nunca aprendimos que los hombres son desechables, que se pueden utilizar, violar, matar y tirar sus cuerpos a un basurero.

 

El comentario agregado al chistesín gráfico por parte de mi amigo decía “Les gusta hacer pero que no les hagan”.

¿Neta? ¿Hacer? ¿Nosotras hemos sido  en la historia de este mundo las violentas, las acosadoras, las violadoras? ¿No es la violencia de género la quinta causa de muerte entre las mujeres en México y la primera a nivel mundial?

¿Y nosotras somos las que hacemos y luego no nos gusta que nos hagan? ¿Cómo está eso?

 

“No todos somos así” me han contestado algunas amistades cuando se tocan estos temas. Puede ser, pero es nefasto también que no se involucren, que no detengan una situación de agresión porque “es una cuestión entre la pareja”, que desde el vecino hasta el juez en un caso de violencia doméstica, se hagan ojo de hormiga y que encima de eso sigan compartiendo sus opiniones misóginas y reafirmando estereotipos a través de sus comentarios pendejos.

 

Aunque estoy acostumbrada a escuchar y leer comentarios similares a los expuestos, no voy a negar que viniendo de mi amigo me pueden mucho más. Hemos hablado tantas veces de estos temas, mis amigas y yo le hemos compartido incluso algunas experiencias muy personales, de discriminación, de acoso, de violencia sexual, de desigualdad. Y es hora que no capta.

 

Como ya dije, dejé de insistir.

Pero también es hora de dejar de tolerar.

 

Dicho todo lo anterior, hagan changuitos para que esta noche sí pueda dormir.

 

 

lunes, 5 de octubre de 2015

Exhaustenta

Qué cantidad de emociones pueden caber en un fin de semana.

El viernes mi papá tuvo cita con el oncólogo. Las noticias fueron excelentes. El tumor se está encogiendo y ya no es una masa sólida sino hueca. Dice mi mamá que es un milagro. Yo le digo que el milagro es ella que no ha dejado que la salud de mi papá decaiga, que no se le pasa ni una cita, ni un examen, ni una dosis de medicamento; que aunque le pese a mi papá, lo mantiene en carrilla para que coma bien, para que se mantenga aseado y en movimiento. Y por supuesto él que está resistiendo todo el tratamiento sin quejas ni reniegos. Ha habido momentos muy molestos y dolorosos pero mi papá no se queja; lo visitamos y está sonriente, con su humor de siempre.

También fueron días muy emocionante para los hijos.

Harry participó en una competencia de 16 kilómetros y llegó en primer lugar de su categoría. Muy probablemente haya sido porque fue el único adolescente de 15 años en correr los 16K. Los demás adolescentes que vimos estaban inscritos en la carrera de 8K. Pero eso no le quita ningún mérito. En todo caso, es mayor. El nene no cabía de gusto cuando le dieron su trofeo, pero el gozo que traía era más del propio hecho de correr, sentir la adrenalina en el cuerpo, la emoción de ir superando su propio récord.

Él quiere seguir en esto. Dice que un día me va a invitar a verlo correr al maratón de Boston. Francamente, no lo dudo.

La otra criatura también nos salió con una gran noticia. Ya nos había enseñado una invitación para una premiación de figuras de redes sociales en el DF. Una empresa de consultoría digital así como una revista la están organizando. Sí estábamos considerando seriamente que fuera cuando ayer que se comunicaron con nosotros nos avisaron que William está nominado por su canal de Youtube. Nosotros creíamos que sólo era invitado pero no. Ahí va a estar entre toda la gente cuya creatividad y talento admira.

Veo a los enanos y me llena de gusto y orgullo ver los caminos que se están forjando. Pero también me obliga a verme a mí.

A veces me parece estar viviendo a través de sus logros. Y son suyos.

Yo todavía tengo cosas qué hacer, aunque a diferencia de mis hijos que lo tienen más claro, yo tengo casi cuarenta años y aun no sé para dónde.

Pero… Pss… me quedan fácil otros cuarenta para averiguarlo.