lunes, 30 de marzo de 2015

viernes, 13 de marzo de 2015

Sir Terry

Es un fenómeno muy curioso el de los duelos.

Ya llevo dos días arrastrándome por los rincones, sonándome la nariz a escondidas y respondiendo que es el resfriado cuando me preguntan qué tengo, porque la respuesta verdadera no causa mucha empatía. “Lloro porque se murió un escritor al que nunca conocí” no parece una respuesta que se merezca atención.

Por fortuna las redes sociales han creado ciertos microcosmos donde somos quienes somos, con filias, fobias y todo. Y ahí fue donde encontré un poco de consuelo por la muerte de Sir Terry Pratchett.

Tenía pensado escribir del primer libro de Mundodisco que leí cuando estaba en la universidad. De los que fui comprando de feria en feria. De los que luego pude descargar de internet. De los que recibí de regalos alguna vez. De los que he leído con los hijos.

También quería escribir mucho de sus brujas, de Granny, de Nanny, de Tiffany y de todos los personajes femeninos que son una total inspiración.

Pero en esos microcosmos ya se dijo todo.

Y más bonito.

domingo, 8 de marzo de 2015

Metas

Como parte del departamento de recursos humanos, tiene una que andar en toda actividad que se realice. Y este domingo lo que hubo fue una carrera deportiva. De esas cosas a las que usualmente me resisto a participar pero de todos modos tenía que ir a apoyar en la organización.
Convencí a Harry de que participara. Él está yendo a correr sábados y domingos y quería que conociera a un corredor de la empresa que es muy muy bueno para que echaran una platicada.
La idea de Harry era participar en la carrera de 2.5 km, con todas las ñoras, porque no sabía cuántos kilómetros podía correr sin detenerse. Yo le seguí la corriente, dado que no fui necesitada en la organización (benditos practicantes) y corrí... caminé... en la misma competencia. Que era simultánea a la de 5 km. O sea, los participantes de 2.5 km llegamos desfallecidos a la meta mientras los de 5 km dan otra vuelta más. Y muchas veces los de 5 km llegan antes que los de 2.5 km. Ejem.
Pues yo llegué medio trotando, medio caminando a la meta, detrás de una señora que empujaba un andador y antes de una de 70 años. No soy una completa perdedora.
Harry llegó un minuto después que yo. Se aventó los 5 km sin darse cuenta. Desconocía la ruta y siguió corriendo. Consiguió llegar en sexto lugar.
Y no sólo eso. El suertudo se ganó unos audífonos que estaban rifando entre los participantes a los que les había echado el ojo.
Yo me gané un balón de futbol que planeo patear para desestresarme.

En mis domingos ideales no hay sudor ni tierra ni falta de aire, sino más bien cama y televisión.
Pero fácilmente podría seguir sacrificándome con tal de ver a Harry tan tan contento y realizado.

Y si siguen rifando cosas, mejor.

lunes, 2 de marzo de 2015

Over


Se me acabó Parks and Recreation y ni siquiera me queda el consuelo de tener quien llore la pérdida junto conmigo.
Fefé, que bien me conoce y sabía cómo iba a estar sufriendo, me trajo un regalo:


Sí me consoló poquito, pues.

Y ahora me quedo sin serie hasta junio que regrese Orange is the New Black.
Ni que tuviera tanto tiempo para ver televisión, anyway, pero sí voy a extrañar la clase de serie que fue Parks and Rec. No fue una comedia como 30 Rock, que también amé, que transmitiera a un gag cada seis segundos. Tampoco fue Arrested Development, de mis favoritas, bizarra y absurda.
Fue una serie de humor muy sencillo con personajes maravillosos. Estaré enamorada siempre de Leslie Knope, pero tengo lugar en mi corazón para Ron Swanson.
No voy a negar que entre los encantos que encontré en la serie fue una protagonista mujer. Y no cualquier mujer, una mujer feminista.
La serie proyectó en diversos episodios las posturas de Leslie ante diversos temas: las uniones homosexuales, los concursos de belleza, las mujeres en la política, el sexo positivismo, la equidad de género... 
Pero la última temporada se la llevó. Abordaron además la invasión a la privacidad por las compañías tecnológicas, los ridículos trend foods, las Mommy Wars y el que más me gustó, The Men´s Rights Activism.




La voy a extrañar.
Ojalá pronto haya otra serie que vaya desperdigando ideas cosquilleantes por ahí.

Mientras, seguiré trabajando para ser mi propia Leslie.


E incluso un poco de Ron Swanson.