miércoles, 31 de diciembre de 2014

sábado, 20 de diciembre de 2014

Lay off

Dicen especialistas de la educación de pensamientos progresistas, que la vara de medida en los niños se ha alzado de tal manera que cualquiera que quede por debajo de ella se le llega a diagnosticar con algún tipo de déficit.

Eso veíamos en un documental antier y lo comentábamos Fefé y yo anoche después de nuestra primera visita con Harry a un psiquiatra. Esto lo recomendó el terapeuta que lo está atendiendo, ya que habíamos empezado con tratamientos naturales (vitamínicos, ejercicio) y no estaban impactando suficientemente en su bienestar.

El diagnóstico del psiquiatra después de varias horas de consulta, fue que Harry  tiene un estado de ansiedad muy elevado (que lo padece desde que recuerdo) relacionado con el TDAH. Nos comenta que hasta hace muy poco tiempo se pensaba que en la adolescencia no debían seguirse administrando los medicamentos para esta condición. A Harry se los quitaron iniciando la secundaria, y aunque ya había aprendido a manejar bastante bien el autocontrol y la disciplina, la ansiedad siguió latente y se le fue agravando poco a poco. Por eso él dice que recuerda haber empezado a sentirse así desde segundo de secundaria.

Los niveles de ansiedad sumados a los pensamientos catastróficos que no puede controlar provocaron el estado en el que está ahorita. El médico propone para empezar, el uso del medicamento para TDAH, terapia cognitiva  y dependiendo de los resultados, un antidepresivo.

De regreso a casa Harry me contó cómo son sus días. Cómo se levanta sin ganas de hacerlo, sin interés, sin motivación. Cómo va a la escuela y se esfuerza duramente en concentrarse. Cómo esto, y la hora de levantarse y los camiones, hacen que llegue extenuado a casa a sólo querer estar acostado. Cómo comienza luego a sentirse ansioso, a caminar por el cuarto, a rasguear su guitarra, mientras en un rincón espera su mochila y sus tareas. Cómo es que sabe que tiene cosas qué hacer y no tiene la voluntad ni la fuerza para hacerlo. Cómo es que a medida que avanza el día sigue generando pensamientos más y más negativos. Cómo para las doce de la noche se siente tan cansado que su cuerpo está relajado y no lo obliga a moverse más. Cómo entonces es que se levanta, hace sus tareas y termina por dormirse a las dos de la mañana para levantarse cuatro horas después y volver a empezar.

No.

Yo nunca he esperado que las capacidades de mis hijos estén al nivel de esa vara, pero si yo veo que su sufrimiento sí la supera, no voy a quedarme cruzada de brazos digan lo que digan los especialistas.

 

Y por cierto.

Lay off my daughter´s ADHD”

 

 

martes, 16 de diciembre de 2014

Tiempos interesantes

Puedo afirmar que mi paso por esta empresa hasta el momento, ha sido todo menos aburrido.

Ya me tocó que hayamos tenido que evacuar la planta en dos ocasiones, que mi cubículo se incendiara (bueno, bueno, prendió fuego el panel que me separa de otro cubículo, igual se llama incendio) y ahora, que fuésemos vilmente robadas.

Resulta que el día de ayer un camión tiró un poste cercano a la empresa, lo que ocasionó que no tuviéramos energía eléctrica. Y como en este lugar no se puede hacer nada sin luz, todos nos echamos cual huevo torta, diría mi jefe, a tirar relax y echar la platicada.

Pero nunca falta la gente productiva. En este caso fue mi compañera J, quien está a cargo de eventos y festividades. Queriendo aprovechar el tiempo, nos sonsacó a otra persona y a mí, para que la acompañáramos a comprar los regalos faltantes de la rifa navideña para los empleados.

Yo aborrezco ir de compras y más en estas fechas, pero todo por el trabajo en equipo y blablablá… allá fuimos. Terminamos de comprar en una tienda, nos fuimos a otra y por último nos echamos una hamburguesa antes de regresar a la planta, con la Van parcialmente a la vista.

Al volver a ella para cargar las cosas restantes nos encontramos con la sorpresa de que no había nada en ella, ninguna vajilla, ni sartenes ni teléfonos celulares ni microondas. Tampoco el suéter de J ni mi abrigo gris hermoso con botones de madera.

Pffff…

Nos deschaparon las puertas.

Y ya, perdimos el día ahí esperando a seguridad pública, a la seguridad de la tienda por lo de los videos (las cámaras que tienen son de adorno), a la aseguradora por lo del daño en las puertas (que ni aplicaba, sólo si la camioneta se la hubieran llevado y luego la hubieran encontrado dañada) y de ahí, nos fuimos a levantar la denuncia.

Pudo haber sido peor.

Esta vez no llevábamos cosas tan caras.

Los rateros podrían haber saqueado los regalos navideños de alguna familia.

De habernos quedado en la camioneta, podrían habernos lastimado para quitarnos las cosas.

Consuelos, consuelos.

Lo que sí es que fue un día interesante el que tuvimos ayer y en esas crisis se conoce verdaderamente a la gente.

Tengo suerte de trabajar con ellas.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Barcos

Qué curioso es ser una suegra. O más bien, mamá de un novio.

Es curioso, interesante y sorprendente ser observadora de la transformación de tu hijo en un novio.

William me había contado de una presentación de la escuela de baile donde asiste la morrita y me había pedido permiso para ir.

El día del evento amaneció enfermo del estómago y trajo náuseas todo el día. Le dijimos que no fuera a la presentación, que se quedara a descansar… incluso ofrecí  mentir,  que le dijera a la niña que yo lo había castigado por no sacar a Hobbes a pasear (lo cual al mismo tiempo llevaba un mensaje /amenaza en forma implícita) a lo cual se negó rotundamente porque la nena se iba a enojar ya que anteriormente había faltado a una de sus presentaciones. Y además no quería que la niña pensara que yo no era una Cool Mom (I´m not a regular mon, I´m a cool mom… chiste que nomás mis hijos, yo y los fanses de Amy Poehler y Mean Girls entienden). Así que no tenía opción.

Fue, dijo que le había gustado y que tuvo oportunidad de platicar después con ella por aproximadamente 30 segundos, con el papá de ella presente, quien por cierto no debe saber que la niña tiene novio pero por supuesto se enteró, porque ¿qué amigo lleva a la amiga un Scooby Doo de peluche y un disco de música así nomás porque sí?

Fuera de todo el contexto de la ennoviada, me da gusto ver que el hijo cumpla con sus compromisos. Y me da risa, por otro lado, verlo dominar  estrategias mediáticas, tecnológicas y comerciales  en su canal de Youtube (ya gana lo mismo que yo, damn it…) mientras que batalla en tomar decisiones en los aspectos más básicos de interrelaciones humanas.

La semana pasada la niña le regaló una bolsa de chocolates. Me contó que la abrió en cuanto la recibió. Luego se quedó pensando y preguntó alarmado:

-  ¿Estuvo mal? ¿Debí esperar a estar en casa para abrir la bolsa?

-  Mientras le hayas convidado chocolates, no hay problema- le respondí. Pero no es cierto, lo correcto habría sido abrir la bolsa en casa para compartir con la mamá todos los chocolates, y no nomás los Reeses.

Y así navega el hijo en las inquietas, inexploradas y desconocidas aguas de la adolescencia.

 

El otro hijo navega con lo que puede, manteniéndose a flote con su guitarra de remo y los papás de brújula y velas. O al menos es lo que queremos pensar. Quién sabe si a estas alturas todavía somos de utilidad. No sé si somos viento, velas, brújula o ancla. Eso lo decidirá él, supongo y mientras ahí estamos como sus seguidores incondicionales.

Ayer tuvo presentación con su bandita, “Los Beatlemaniacs”, como les dice su profe, aunque yo más bien los llamaría “El beatlemaniac y unos compas que le siguen la corriente con tal de tener oportunidad de tocar en los conciertos”. Primero tocaron los ensambles que arma el maestro en clases. Ahí acompañó en una rola de Creedence y otra de Coldplay. Y al final tocaron su minitributo a los Beatles.

Me encanta verlo presentar las canciones, hacer un chiste, conseguir que se rían, y luego soltar su voz.

Es otro cuando canta. O más bien es el mismo que conocemos y al que habíamos extrañado.

Las vacaciones le han caído muy bien.

Hemos estado buscando escuelas de karate cercanas o alguna otra que le llame la atención. Lo que encontramos fueron clases de Tai Chi. El terapeuta se lo había propuesto como opción y parece que se va a inclinar hacia ella. Que practique lo que sea con que le haga bien.

 

Y ya empezaron las posadas.

Me gusta esta época pero suele coincidir con la salida de mi introvertida interior (ya sé, no hay de otras). Amo la pachanga pero con medida; voluntaria, no obligada, y en estas fechas una siente obligación de ir a todo.

Pero pos ya qué… al final me arrepiento más de lo que no hice y como a mí no me gusta arrepentirme de nada, non, je ne regrette rien.

 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Hay cosas que deben compartirse

Foxes performs 'Don't Stop Me Now' on board the O…: http://youtu.be/h-OTYT02W7E

jueves, 11 de diciembre de 2014

They call us ugly

Cuentan una historia en el departamento de una ocasión en que un gerente se quejaba del desempeño de un par de subordinadas. Uno de los presentes comentó que qué importancia tenía, si estaban muy guapas y de ahí pasaron a hablar sobre la imposibilidad de que la belleza y la inteligencia vengan juntas. Como remate, el gerente de mi departamento dijo: “Yo sólo tengo gente brillante en mi área”, lo cual, en el contexto de la charla era sinónimo de “Están bien pinches feas”.

Me acordé de la anécdota por una plática que tuvimos ayer mi grupo de amigas.

No hay charla, para empezar, en la que no toquemos el tema de nuestros cuerpos. Y no somos cariñosas ni compasivas ni respetuosas con ellos. El tópico número uno es el sobrepeso. De hecho, creo que es casi el único lo cual resulta sorprendente considerando que hay toda una maquinaria construida con el único fin de hacer que odiemos cada parte de nuestro cuerpo. En el comedor de la empresa hay pantallas que sintonizan en no sé qué canal a mediodía y los anuncios son una retahíla de todo lo que las mujeres tienen mal: arrugas, ojeras, canas, celulitis, peso, manchas, sonrisa… Tendría que agradecer a los anunciantes que me iluminen al explicarme que aquello que yo pienso es efecto del paso normal del tiempo, es en realidad un defecto que corregir.

Este tema no suele estar presente en las pláticas masculinas en la misma forma en que nosotras lo abordamos. Pero es lógico. Los mensajes que ellos reciben no son los mismos que nosotras recibimos, y no sólo de la publicidad. Los mensajes los hemos recibido todas nuestras vidas en casa, en la escuela, como adultas, en nuestros trabajos (y como ejemplo, la anécdota). El efecto de todo esto en la autopercepción es tremendo. Quien no vive en nuestra piel seguramente no puede entenderlo.

¿Cómo cambiarlo? No creo posible cambiar las tácticas mercadotécnicas aunque hay casos de revistas que no utilizan Photoshop en sus modelos, en sus bellisísimas y delgadas modelos. O empresas como Dove que creen estar haciendo las cosas diferentes. La realidad es que Dove sigue centrando su mensaje en la belleza y en la validación externa. Su publicidad no es distinta a otra. A lo mucho, más sutil.

Personalmente, me duele.  No es un asunto de vanidad.

Veo el dolor que causa en la gente que quiero el no poder alcanzar los estándares mínimos establecidos de belleza. No ser delgadas, no ser blancas, no ser altas entre una lista muy larga de atributos.

Dice Tina Fey en “Bossypants”:

“But I think the first real change in women’s body image came when JLo turned it butt-style. That was the first time that having a large-scale situation in the back was part of mainstream American beauty. Girls wanted butts now. Men were free to admit that they had always enjoyed them. And then, what felt like moments later, boom—Beyoncé brought the leg meat. A back porch and thick muscular legs were now widely admired. And from that day forward, women embraced their diversity and realized that all shapes and sizes are beautiful. Ah ha ha. No. I’m totally messing with you. All Beyonce and JLo have done is add to the laundry list of attributes women must have to qualify as beautiful. Now every girl is expected to have Caucasian blue eyes, full Spanish lips, a classic button nose, hairless Asian skin with a California tan, a Jamaican dance hall ass, long Swedish legs, small Japanese feet, the abs of a lesbian gym owner, the hips of a nine-year-old boy, the arms of Michelle Obama, and doll tits. The person closest to actually achieving this look is Kim Kardashian, who, as we know, was made by Russian scientists to sabotage our athletes.”

Yo no sé qué puede hacerse para sobrevivir con amor propio en la cultura en que vivimos.

Bueno, sí sé. Pero no sé exactamente cómo.

Sé que debemos dejar de ver la valoración externa como criterio de belleza.

Sé que debemos dejar de otorgarnos valor por nuestra apariencia.

Sé que querernos y aprender a apreciar cada detalle “imperfecto” (y con imperfecto quiero decir normal) no es sólo liberador, es rebelde. Querernos es una enorme rebeldía porque vamos en contra de todo lo que nos dicen las revistas, las canciones, las películas, la publicidad, es decir, la gran maquinaria que nos dice feas para poder vendernos cosas.

Como dije, no sé muy bien cómo se logra todo eso, pero yo creo en las palabras. Pienso que son poderosas. Y no, no creo que vernos al espejo cada día y decirnos bonitas ayude. O habrá a quien le sirva, no lo sé. Pero lo que sí sirve es no decirnos feas. No usar el lenguaje para denostarnos. El lenguaje construye la realidad. Somos lo que nos decimos y cómo nos pensamos.

Si tienes alguna idea, comparte.

Y si nada de esto funciona, dice Fey:

“If you retain nothing else, always remember the most important rule of beauty, which is: who cares?”

martes, 9 de diciembre de 2014

Culpa y libros

Leo de nuevo.

Es la parte que más me gusta de que termine el semestre en la maestría.

Durante clases no puedo leer más que los muchos muchos documentos que nos asignan: libros, ensayos, investigaciones… Y no es que no lea por el placer de, porque lo de la escuela me quite mucho tiempo, es más bien porque la culpa no me deja… Es decir, tengo harto material que leer para la escuela. Anteriormente leía a conciencia, tomaba notas, hacía mapas mentales y por supuesto, sólo eso tenía tiempo de leer. Luego fui flexibilizando, cuando me di cuenta que era demasiado material. Uno de mis tutores dijo que lo importante era conocer los documentos y poder revisarlos una vez que tengamos más tiempo de hacerlo. Por mi parte yo aprendí que la vigencia de los textos se perdía demasiado pronto como para siquiera sacrificar el espacio de disco duro de mi computadora. Así que me hice más práctica: leo bien lo que sé que me sirve en específico para hacer un trabajo (o sea, ¿como para qué aventarme la lectura de todos los indicadores de evaluación de la UNESCO más los de otras tres entidades si los que voy a utilizar son los del BID?) y de pasadita lo que no. Además por mero hobby, leo bastante investigación educativa.

Pero, no soy de hule, y mi liviandad me pesa en la conciencia, así que cada vez que me acerco a mi librero me digo “Debería darte vergüenza, con tanto libro de la escuela que tienes por leer” y ya no agarro nada, pero tampoco leo mucho de la escuela lo que me arroja inevitablemente a los brazos abiertos del sillón frente a la televisión.

Pero ahorita no traigo culpa. Soy libre.

A la par de un libro de Galeano (no el que me mandaste, Amalthy, ése lo dejé ir… trabajosa y dolorosamente, pero lo dejé ir) me puse a releer “Good Omens”. Es mi lectura de ocio en el trabajo. Porque soy tan ociosa que incluso en el trabajo consigo tiempo para ello. Y me puse a releerlo porque para este mes los fanses de Terry Pratchett y Neil Gaiman, así como los de otros fandoms como Sherlock, Merlin, Game of Thrones, Shaun of the Dead (que yo sospecho somos los mismos) tendremos un orgasmo múltiple y masivo gracias a la adaptación radiofónica  del libro que correrá a cargo de Dirk Magg, quien ya había antes hecho lo mismo con “Neverwhere” (nota mental: releer) y había dirigido para cine “Hitchhiker’s Guide to the Galaxy” (nota mental: releer). Y aunque el elenco no será el mismo que la Güen y yo habíamos soñado muy húmedamenta (Colin Firth y Johnny Depp como Aziraphale y Crowley… insuperable) para nuestra versión cinematográfica, bueno, nos ayudará a esperar la versión que Terry Gilliam tiene planeada.  Un día.

Y bueno, si la idea de navidad que manejan involucra los Cuatro Jinetes, digo, motociclistas, del Apocalipsis y un poco de anticristo, Radio 4 estará transmitiendo esta adaptación, del 22 al 24 de diciembre. Búscalo por aquí:http://www.bbc.co.uk/programmes/b04knt4h

Eso y “Hogfather” harán mi navidad completa.

Claro y la familia y la cena y los regalos y el niñodios y el nacimiento y el árbol y todo lo demás.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Recuperando

Harry decidió que retomará algunas cosas que antes lo hacían feliz, como regresar a sus clases de Karate. Me dejó muy contenta su decisión. Cerca de casa tenemos una escuela de Tae Kwon Do, pero sería su segunda opción. Lo importante es que haga una actividad física que disfrute.

Cuando tenía como diez años entró a una escuela de artes marciales. Le gustaba mucho y le ayudaba bastante a su concentración. Además lo dejaba extenuado y feliz.  Me comprometí a hacer ejercicio también si él no se rajaba. Y hasta eso que sé que no se raja fácilmente.

Hace unas semanas una amiga me preguntó si Harry podría darle clases de música a su hijito Dany.  A mí me gustó la idea pues esa actividad lo sacaría de su cuarto, lo obligaría a socializar con alguien, sería con una actividad que a él le gusta y además obtendría un dinerito. Cuando se lo propuse, batalló en aceptar pero una vez que lo hizo, no se ha rajado. Incluso días en que lo he visto muy desmotivado, él sale con Dany a enseñarle a tocar guitarra. Y yo creo que la interacción con él le hace bien. Es un niño muy curioso y ocurrente aunque creo que la semana pasada le rompió el corazón a mi pobre hijo, cuando Dany dijo con la absoluta seguridad de sus seis años, que no le gustaban los Beatles, que estaban muy feos con esos cortes de cabello.

Ni modo. Harry tiene que aprender a lidiar con la ferocidad de la crítica.

Además de esto, le ha ayudado a William con pequeñas piezas para musicalizar los videos que hace para su canal de Youtube. William ha ofrecido pagarle las piezas, pero Harry ha sido más listo y ha pedido un porcentaje de ganancia por video que musicalice. Y al ritmo que lleva el crecimiento del canal de William, creo que le va a ir muy bien en los próximos meses.

Y es que William ahora se está dedicando a los tutoriales de Minecraft, después de haber pasado por la animación cuadro por cuadro e historias con efectos especiales. Dice que quiere seguir haciendo historias pero que primero quiere hacer algo más lucrativo, para poder comprarse una cámara decente. Por lo pronto sus ganancias ya le alcanzaron para comprar una computadora muy buena. Dice que lo que sigue es la cámara, una consola  y comenzar a diversificarse con otra clase de contenidos.

Me llama la atención la madurez con la que toma decisiones y el entusiasmo que pone. Y  me gusta que mantenga ese interés, sobre todo porque lo mantiene centrado en algo que no es su novia.

¡SU NOVIA!

Así es.

Ya tiene novia. Me lo confió hace un par de semanas. Me dijo que ya tenía como cuatro meses (una infinidad en tiempo adolescente) saliendo con la muchachita en cuestión y que no me había dicho porque conociéndome, estaría compartiendo la noticia en Facebook. Falso. Sólo lo hice en todos mis grupos de Whatsapp y me esperé dooooos semanas antes de ponerlo por aquí. Si eso no es ser una madre discreta, no sé qué lo sea.

Sé que está en la pura edad de enamorarse desde las uñas de los pies hasta el final de sus pestañas, y sé también lo absorbentes que pueden ser esas relaciones adolescentes. Por eso me da gusto que siga –por el momento- bien clavado con su canal y sus múltiples intereses.

Por lo pronto y gracias a su nueva solvencia económica, me gané una Kindle para navidad.

Quihúbo…

Ya sé quien me va a atender en mi vejez.

lunes, 1 de diciembre de 2014

<3

Harry comenzó a visitar a un terapeuta hace dos semanas. El primer día fue rudo. La sesión duró una hora y cuando nos pasaron a Fefé y a mí, encontramos al hijo con los ojos rojos y un bote de basura con kleenex al lado. El doctor dijo que todo lo hablado era confidencial y que a menos que algo estuviera poniendo la vida de Harry en riesgo, como el consumo de alcohol, drogas o pensamientos suicidas, no podría decirnos nada.

Al llegar a la casa, Harry se encerró y así siguió un par de días más hasta que en la escuela le dieron la noticia de que las clases serían suspendidas.

Si viven acá en mi rancho, sabrían que esta noticia de la suspensión levantó bastante polémica por las razones que fueron dadas para cerrar el ciclo escolar antes de tiempo. A mí me molestó mucho el caos que se armó por la evaluación pero sobre todo por la simulación a que se prestó todo: las autoridades simulando que el c lima era la causa de la suspensión, los alumnos simulando que harían sus últimos trabajos  bien y los maestros simulando que los evaluarían adecuadamente.

Pero no puedo negar, en medio de mi molestia, que cuando Harry me habló muy entusiasmado para avisarme, me sentí feliz. Tenía muchos meses sin escucharlo así de contento. Y es que la escuela lo traía con bastante estrés. Comúnmente batalla para concentrarse, pero sumado a ello su estado actual, no sólo batallaba para entender, no tenía ganas de hacer nada, no quería ni levantarse en las mañanas.

Aun así cerró el año con buenas calificaciones, en parte, lo sabemos, por lo de la simulación que hablaba, y por otra, porque Harry con todo es un adolescente responsable.

Así que empezó la semana medianamente bien y cuando le tocó ir de nuevo al terapeuta, estaba más receptivo. Al salir me contó todo lo que había hablado en la sesión, me dijo qué era lo que tenía, cómo se sentía y cómo planeaba mejorar. Hablamos durante más de tres horas y aunque sigo muy preocupada por él, me da confianza todo lo que me contó. Me conmovió muchísimo que me diera las gracias por haberlo atendido y se comprometió a seguir asistiendo hasta que estuviera bien.

Pienso en él y en su lucha por encontrar un equilibrio, por no invalidar sus sentimientos, por permitirse sentirse feliz en medio del caos, por no impedirse empatizar con los otros a pesar del dolor, por tratar de que ese dolor no le gane, que el sentimiento de impotencia no lo frustre.

Es tan pequeño.

Pero siempre ha sido así. Siente muy intensamente.

Cuando era pequeño, cada día era el mejor día de su vida, por la razón que fuera… porque llevaba un dulce en la lonchera, porque traía calcetines nuevos.

Pero también tenía días terribles y regresaba llorando a casa, cuando alguien molestaba a sus amigos, lo cual era común considerando que siempre se hizo amigos de aquellos que estaban más solos.

Recuerdo las canciones que escribió, las que me dejó escuchar.

En el momento no pude apreciar el dolor que contenían, porque en el momento no creí capaz a mi hijo de sentirlo tanto.

Como todos los papás del mundo, quiero que mis hijos sean felices.

Él me dice que tendría que vivir en la ignorancia más completa para ser feliz por eso no aspira a serlo, sólo a apreciar los momentos de alegría y disfrutarlos.

Supongo que al respecto, tendrá que encontrar él mismo la fórmula y por mi parte, proveer todo el apoyo que requiera para que esté bien.

Y creo que también tendré que aprender, como él, a atesorar  esos momentos en que no contiene la emoción, ante una canción, una película o una idea.

Tal vez de su terapia yo también pueda aprender.