domingo, 27 de julio de 2014

Keep swimming

Ya van tres ocasiones en que compañeras del trabajo me invitan un café con el fin de plantearme alguna consulta laboral.
La primera vez pensé: qué linda ella, no creí que me considerara su amiga.
La segunda vez, como dice la canción, pensé: se ha equivocado, porque no tenía ni la más remota idea de lo que me estaba planteando. Igual le di mi opinión, pos qué.
La tercera vez me cayó el veinte: estas hijas de la chingada me ven vieja y creen que sé.
He ahí el meollo.
Entré mayorcita a la empresa, he sobrevivido dos liquidaciones y los nuevos ingresos son cada vez más jóvenes. Y pendejos, considerando que creen que les puedo ayudar.
Me preparo para una eventual liquidación pues la tendencia es despedir y contratar con sueldos menores.
Sigo con la escuela, tomo cuánto curso pone a disposición la empresa y mientras tanto, just keep swimming.

Sí.
La última frase fue una excusa para subir esta fotografía.



martes, 22 de julio de 2014

Cielo

Viajé de nuevo, ahora por trabajo.
El DF me recibió bastante remojado lo que me hizo arrepentirme profundamente de mis opciones de vestimenta.
Pinchi clima capitalino. Nunca le atino.
Las nuevas políticas de la empresa nos obligan a compartir habitación. Me tocó con una chica de Torreón a la que no conozco. Cuando llegué al hotel, ella ya se había asentado pero no estaba en el cuarto. Según supe después, salió a ver a sus familiares defeños.
Yo ya estoy cenando y me preparo mentalmente para lo que significa compartir un espacio limitado con una desconocida. No me refiero a convivir, sino a compartir el espacio, cosa que hasta con Fefé me resulta difícil.
Si llega tarde va a ser curioso vernos las caras por primera vez en la mañana, babeadas y despeinadas.
Espero nos vaya bien. Por el momento ya vi que agarró la cama más cercana al enchufe y que dejó un chicle masticado sobre el escritorio.

Serenidad y paciencia.

domingo, 20 de julio de 2014

Relação

Muchas cosas me recuerdan a Paty.
Hace un par de días falleció una de nuestras maestras de la universidad, y pues irremediablemente, recordamos a Paty.
Suelo extrañarla como la amiga que fue. Me pasa en conciertos o películas desear tenerla al lado, riéndonos con su humor bizarro.
Anoche la extrañé también como la mujer que fue, la maestra que tuve.
Tengo muy presentes sus ideas cosquilleándome el cerebro y abriéndose camino en mi hirsuta mentalidad post adolescente. Presentes también nuestros desacuerdos -que nunca parecieron tales- porque ante todo respetó mis opiniones, a veces dramáticamente opuestas a las suyas.
A sus veintitantos, jovencísima, Paty ya era una persona -ahora lo veo- tan completa: íntegra, culta, independiente, valerosa, inteligente, crítica, comprometida, amorosa, divertida... todo eso que a mis casi cuarenta aun no logro alcanzar como quisiera.

En unas semanas más se presentará Teresa Salgueiro en esta ciudad.
Madredeus fue una de las herencias de Paty. Recuerdo una mañana en que llegó encabronada a la escuela porque se habían metido a robar a su casa, y entre lo que se llevaron, estaban sus discos de Madredeus. "¡¿Y para qué chingados los quieren, eh?! Seguramente los van a botar en algún basurero" se quejaba.
Yo no olvidé el nombre y si a Paty le gustaba, debían ser buenos.
Buenísimos.
Viene Teresa y quiero estar ahí, aunque signifique no dejar de pensar en Paty durante el concierto.
Y no sería ningún problema si fuera sólo eso.
Me gusta acordarme de ella así, de sus llamadas de una hora, de sus carcajadas, de sus historias.
Me gusta recordarla hablando de Eco y de Chomsky, de Kurosawa y de Einsenstein, de música, de política, de luchas sociales.
Desgraciadamente, siempre que pienso en ella mi cerebro remata con un "Cecy, se nos murió Paty", que fue como me avisó su tía por teléfono cuando pasó, apenas dos días después de que habíamos acordado tomarnos una nieve porque ya se iba recuperando.

Hace más de cinco años, cuando murió, escribí:
«Ella me enseñó hace ya muchos años la absoluta realidad de las palabras, frente a lo concreto que nada tiene por decirnos, y por lo mismo, ninguna verdad por revelar. Su cuerpo vacío no me dijo nada. Han sido las palabras por el teléfono las que me siguen tocando cuando me niego a aceptar su muerte.

¿Cómo puede morir alguien así? Debería estar prohibido.
Que dejen de respirar los que ya están muertos de antemano.

Con el entierro o la cremación, terminan por disiparse todas nuestras dudas. No hay más qué afrontar que ese puño de cenizas es lo que queda de la persona, enorme, generosa, invasiva, ruidosa.
Y ya no hay de otra. Ya no está más aquí.
Es irreversible y por lo tanto debe ser superable.
Lo es, más cuando sabes que la primera muerte, es la tuya propia y hay que aprender a admitirlas porque no será la última.
Al final, dijo Liliana, todos somos sólo un montón de tierra.»

Tal vez, este recuerdo de la llamada siempre presente, tiene que ver con la incredulidad. Quizá y aunque han pasado ya años, tengo que hacer un esfuerzo por convencerme de su ausencia.
Y una ausencia como la de ella se nota, sin embargo son al final las palabras las que nos dicen la verdad.
Eso es a su vez un consuelo, porque mucho de lo que Paty dejó en mí, fue a través de sus palabras.
Sí, sí morimos, sí nos vamos. Pero el efecto de las ideas, se quedan.
Fue un honor que estuviera en mi vida.
Estoy sumamente agradecida.



miércoles, 16 de julio de 2014

lunes, 14 de julio de 2014

Carpe diem

«Y a veces me pregunto si de dónde
Si de padre o de madre o cordillera,
Heredé los deberes minerales,
Los hilos de un océano encendido.
Y sé que sigo y sigo porque sigo,
Y canto porque canto y porque canto.»
Pablo Neruda

domingo, 13 de julio de 2014

A quién...

Suelen caerme mal las fotos de las vacaciones en las redes sociales. Incluso las mías. Particularmente, en mi caso, porque nunca consigo mostrar lo que quiero. Y aunque lo consiguiera, a quién le importaría.
Ahora estoy aquí, recostada en ese sillón, con el viento dándome en la cara y el oleaje apagando cualquier otro sonido que no sea el del mar. Y no hay muchos porque la mitad de la gente por aquí está viendo la final del mundial.
No hay palabras, ni sonidos, ni imágenes para describir cómo me siento.
Bueno, seguramente las hay pero no quiero hallarlas, porque finalmente ¿a quién le importaría?

sábado, 12 de julio de 2014

Por el otro lado....

... estas vacaciones tienen el potencial de echar a perder todas mis vacaciones futuras.

viernes, 11 de julio de 2014

1. Ya pues.

1.5...

Y a esta hora que debería estar dormida porque en un par de horas debo despertarme para ir al aeropuerto y porque el día fue muy cansado con la graduación del hijo (bello con su discurso) estoy atendiendo un asunto del trabajo porque me programaron que fuera a tomar unos cursos a dos ciudades diferentes... los mismos días.
Ptttt...
Y apenas me acabo de ausentar.

jueves, 10 de julio de 2014

2...

Quesque nomás a nuestro regreso estará soleado, porque somos nuestra propia nube negra.
Pero, quién querría salir de la habitación, anyway?

miércoles, 9 de julio de 2014

3...

Mi cama se siente cada vez más rígida y demasiado horizontal.

martes, 8 de julio de 2014

4...

Viaje relámpago de trabajo.
Mi coordinador de región también se estrenó hace poco en el puesto. Ambos llegamos a este departamento desde la misma área. Incluso, en mi puesto anterior, aunque no era mi jefe, sí era una de las personas a quien le reportaba cierta información.
Ahora estamos los dos de este lado. Dice que estuvimos en el lado oscuro pero ya vimos la luz. También que su plan es ser presidente nacional del área y cuando lo sea, seré la Veep. Es eso, o una carrera dentro de la música grupera, me dijo.
No puedo no admirar tales aspiraciones.
Me cae bien el chavito.

Ya quiero que sea jueves.

lunes, 7 de julio de 2014

5...

Ya entendí que no es socialmente aceptable enseñar las fotos de tu perro cuando alguien muestra las de su bebé.
Sociedad hipócrita y represora...

¿Cómo puede una no sacar una foto así? Explíquenme.


Hobbes es, y por mucho, más lindo que varios de los bebés que últimamente me presumen.

Hoy me habría caído muy bien la gatiperriterapia (si leen eso rápido, suena como a garrapatería, guácala no), pero estoy a cientos de kilómetros del hogar, así que sólo puedo arrojarme al consuelo del internet.
Traigo el estrés prevacacional recargado por auditoría y graduación del hijo.
En cuatro días debo sacar la certificación de mi departamento, dejar trabajo adelantado, preparar maletas, alistar la casa, ir al médico, poner guapo al hijo, ayudarlo a pulir su discurso y atender los cuatrocientos trece detalles que van apareciendo.
Bueee... que no lo hago sola, pues. Ya Fefé me mandó una foto del hijo con el ajuar listo. Quedaron de revisar el discurso esta noche para mañana poder llevar a vacunar a Hobbes e ir al mandado por los que espero sean los últimos pendientes.

Y pues, ¿cómo para qué quieres vacaciones si previo a ella no te pegaste una buena chinga?

Yo ya me vi.