sábado, 26 de abril de 2014

Primera vez

Cuando se trata de mis necesidades tecnológicas, en casa soy atendida como la reina que soy.
Y no es porque no sepa conectar un cable o configurar mi pantalla o la computadora. Es sólo que no me gusta agacharme ni llenarme las manos de polvo si me es posible evitarlo.
Si una no tiene hijos para esto, no sé para qué seguimos sobrepoblando la tierra.
Eniwey.
Es sábado y por primera vez en un rato no socializaré en ningún lado así que me pondré al día con mi amante la tele.
No puedo más.
Tuve una semana pesada y le siguen otras.
Pero la semana laboral no pudo terminar mejor que con una desvelada con concierto.
Usualmente me caen gordos los imitadores, pero hubo un tributo anoche para Héroes del Silencio y a Fefé le gustan y a mis amigos también, así que pese al cansancio y el sueño, fuimos y fue chidito fraternizar con la chaviza, la mayoría de los cuales estaban en el kinder cuando nosotros ya escuchábamos a Bunbury en la prepa/universidad.
El grupo del tributo también eran unos lepes argentinos mocosientos, pero buenos músicos y el vocalista bastante metido en el papel. Nos tocó luego conocerlos de cerca en el intermedio-hora del cigarro, donde el bajista tuvo a bien encender mi cigarro porque yo no traía encendedor.
Los bajistas son lo mío.
Y chavitos que podían ser nuestros hijos también fueron los que intentaron flirtear con nosotras en el descanso. Bueno, bueno... con mi comadre, pues.
Dentro de poco mis hijos también querrán andar en esos lares y lo más patético es que a mí todavía me entonan los toquines, y va a ser muy incómodo encontrármelos en los lugares que todavía frecuento. Incómodo y patético.
Espero con ansias esa primera vez.
Y algo que hice por primera vez hoy fue comer escargots.
Pasé un rato hoy a ver a una amiga en la cantina y frente a nosotros estaba un grupo de weyes comiendo caracoles. Así, casual. Después de un rato nos mandaron un plato por vía del mesero. Tuvimos que pedir vino blanco. Ooooobvio.
No saben a pollo.

Me encantan las primeras veces.
La semana que entra por primera vez haré una función que desconozco en mi trabajo.
Y no podría estar más emocionada.

:)

Break a leg.

Si no nos los comiéramos, ellos acabarían con la lechuga del mundo
y entonces ¿cómo podrían ustedes comer ensalada y llevar la dieta? ¿eh? ¿eh?


jueves, 24 de abril de 2014

Gracias totales.

Me están exprimiendo bien machín.
Quieren todo para el lunes y yo ya ando más allá que pa´acá con lo de mi nuevo puesto.
Hoy di capacitación a las chicas nuevas, egresadas ambas del tec de Monterrey.
Me encantan las dos.
La que se queda en mi lugar, un primor, llegó con sus taconsotes, sus pantalones slim, su collar de perlas y su rubia cabellera en bucles dorados, a bordo de su camioneta del año. Como la imaginaba después de leer su CV, con sus estudios en varios países y su dominio de cinco lenguas.
La otra (la que yo quería en mi lugar) llegó en camión, de coleta y pantalones, con su experiencia de trabajo desde los 16 años.
Yo la quería a ella porque me parece que le sería más sencillo el contacto con todos los niveles de la empresa. Y sobre todo, que a los chicos de todos los niveles, les habría sido más sencillo el contacto con ella (además la caché escuchando a Edith Piaf en un momento de descanso de la inducción).
Pero así están las cosas.
En casa además, también ando en chinga loca. Ocurrióseme pintar y dado que sólo tengo unas cuantas horas después de la chamba, las aprovecho trepada en una escalera.
Más vale aprovechar.
El profesor titular ya aprobó la tesis sin hacer correcciones, para que pase a prueba de lectura y mientras tengo que preparar su defensa. O sea, no sólo trabajo todo el año en ella y ahora hasta defenderla debo. Ingrata.
Volví a mis lecturas por placer.
Zerk me hizo llegar su último libro con la promesa en la dedicatoria de que en el que sigue incluirá la descripción de la noche de cantina y tangos que alguna vez tuvimos. Espero además un poema prometido.
También recibí de Agustín Fest la versión digital de un libro que le quería adquirir y del cual no alcancé edición impresa. Talento y generosidad. Me hizo el día, el mes y el año.
Encima de todo, estoy ovulando. Y eso qué, podrán decir... es que en estos días los veo a todos muy guapos. Mis hormonas son como sus birrias, chavos.
Jodida y radiante, diría Benedetti.

Me tomo este descanso aquí, con una birriecita, la compu y un cigarro para no perder el hilo, para no perderme de la vida enmedio de tanta sinrazón.
Dijo el Gabo, en una cita que repitieron hasta el hartazgo -pero al menos era suya, no como otras porquerías que se estuvieron facebookeando- que la vida es como uno la recuerda.
Lo que escribo es lo que recuerdo, tal vez no exactamente lo que vivo. Descuento las ganas de llorar que de repente sentí hoy entre el caos de la casa y la oficina. Descuento el insomnio de anoche por culpa de los pendientes que arrastro. Descuento mis brazos agotados de tratar de alcanzar el techo.
Y recuerdo lo demás. Las carcajadas de mis compañeros a causa de mis malos chistes a quienes agradezco su simpleza. Mis amigas constantes en Whatsapp, siempre listas para el consejo, el regaño y la festejación. Mis hijos regalándome sus fuerzas para vivir mejor. Las interminables ganas de Fefé, ganas de planear, de abrazar, de coger, de vivir y de amar.

That´s life. I guess.

Yo vivo.
Que los pendientes esperen lo que tengan que esperar.

jueves, 17 de abril de 2014

Always look at the bright side of life

Que sí, que el asunto eso de la deuda de vida era porque me estaban salvando el pellejo de una liquidación.
Vuelvo... ¿quién le dijo que yo necesitaba que me salvaran? ¿qué tal que yo quería que me liquidaran?

Pero hay que mirar el lado bueno de la vida.
Sí.
No me liquidaron, me dieron un ascenso en otra área lo cual tiene cosas buenas:
* Cambio de jefe.
* Cambio de sueldo.
* Adquisición de experiencia en otra área.

La primera y la tercera me parecen las más importantes. Una más que no logro decidir qué valoración darle, es que seré la primera mujer que ha entrado en esa área, lo cual puede abrir las puertas a otras que deseen desarrollarse ahí.

No he hallado aspectos negativos en este movimiento, excepto esta sensación que tengo y la cual me es difícil digerir porque son bien mamonsísima: no me gusta que no me quieran.
Entiendo las razones de mi actual jefe, entiendo que mi puesto nuevo no debería traer el sueldo que yo tengo, entiendo que el trabajo no se le acerca a la cantidad de chamba que tenía anteriormente, y entiendo que no se haya dado cuenta de las cosas que yo hacía pues porque no le da para tanto la mollera.
Entiendo también el pánico de mi "salvador" que lo hizo sentir que tenía que protegerme del desempleo y la pobreza. Mi vida.

Vamos a cantar.
Muy ad hoc al tema y a la semana santa.


Y hablando de cantar y de música, acabo de sentir el peso chistosísimo de la edad.
En alguna época de mi vida participé en un par de obras musicales. Para hacer a los personajes, que usualmente eran adultos, teníamos que maquillarnos bastante. El punto álgido de mi carrera artística fueron la "Vieja 54", "Vieja 82" y la "Prostituta 3".
Uno de mis amigos sigue dirigiendo teatro musical y hace unos días hizo la convocatoria para montar "Mamma mía". Pasó detalles de personajes y edades y ahora sí, estamos en el punto en que podemos hacer a las mujeres y hombres adultos de la obra sin maquillaje. Bonito.
Yo me niego a participar pero juro que me tomaré fotos así:



miércoles, 16 de abril de 2014

Cascarrabias del día...

... llama Zerk a sus corajes cotidianos en FB.
Me pareció un título adecuado para este post.

Comencemos:
(because it´s my blog and I cry if I want to)

Este video se ha hecho viral.

Está muy bien hecho pero la verdad es que me recuerda mucho a este tipo de publicaciones:

Y la verdad, me caen en los ovarios.
Me parecen condescendientes.
Cuando los leo, imagino que el trabajo doméstico tiene un excelente publirrelacionista que consiguió convencernos que no hay mejor paga que el orgullo de hacer chingomil cosas, las 24 horas del día.
(Si yo tuviera que hacer chingomil cosas al día en mi oficina, me correrían por ineficiente, por no saber delegar y por robarme el mérito ajeno, btw.)
Además de que me parece un insulto para las mamás que no tienen otra opción más que quedarse en casa por cualquier razón (falta de guardería, de trabajo, situaciones de salud familiar, falta de apoyo, etc.) es también ofensivo para quienes dedicaron varios años de sus vidas a ser doctor@s, cociner@s, maestr@s, enfermer@s, psicopedagog@s, psicólog@s, etc.

Y ya.

* * * * *
Pero ésta era una entrada de quejas y todavía me quedan dos más.

Usualmente llevo comida a mi trabajo y me quedo en el comedor a comer. A veces me gusta regalarme un rato para mí solita y me salgo a comer a algún lado. Uno de los lugares que me gustan es un puesto callejero de mariscos. El lunes aterricé ahí y me senté a disfrutar mis ostiones. Tres minutos después un tipo que estaba sentado en la mesa de al lado se fue a sentar a la mía. Así, sin pedirme permiso, nada. Luego comenzó a contarme su vida. Yo me zampé mis dos ostiones restantes, pedí un coctel para llevar y me fui.
¿Qué pedo?
¿Con qué derecho?
¿Qué le hace sentir que necesito su valiosísima compañía?

Y ayer.
Ayer nos hundíamos en el pantano de los archivos perdidos, tratando de hacer un reporte para el cual necesitábamos información concentrada en el corporativo. Nuestros archivos se perdieron en el Chernobyl de enero, aquel de cuyas consecuencias legendarias aun se habla en los pasillos de esta empresa... al menos en mi departamente, que somos los únicos que sabemos qué sucedió realmente.
Bueno, que sabemos quién nos puede pasar copias de la información, así que le hablé al fulano.
Y el fulano decidió que no me iba a enviar nada si no le mandaba una foto
..................................................................................................................
Tuve ganas de mandarlo a la chingada, pero vi la cara suplicante de mi compañero que necesitaba los datos y accedí a mandarle una foto si recibía los datos. Una vez recibidos, sí pude mandarlo mucho a la chingada. 
Acto seguido, le dije a mi compañero que tenía una enorme deuda conmigo por la humillación padecida.

Esta mañana, mi compañero me pidió el favor nuevamente de conseguirle unos datos faltantes. El donjuan del día anterior no estaba así que conseguimos el teléfono de una chica quien amablemente me mandó la información, sin solicitudes ni jaladas de por medio.
Al finalizar la llamada mi compañero me dijo: "La verdad es que no te debo nada. Más bien, gracias a todo esto, me vas a deber mucho, me vas a deber la vida...."
Me reí, después de un "ira, ira, ira" y pensé que ahí había quedado.
Más tarde, lo repitió y me pidió que no le dijera nada a nadie de lo que me había dicho.
Yo no sé qué pedos se traiga pero me imaginé que lo decía por mi trabajo. Él es el segundo del nuevo gerente y tiene conocimiento de muchas cosas. Ya anteriormente ha mostrado inquietud por nuestros puestos, pero es la primera vez que me habla tan seriamente del futuro.
"Si estás hablando por mi trabajo, muchas gracias, lo agradezco de verdad, pero no tienes que preocuparte por eso" tuve que decirle.
Después de esa charla me quedé medio desasosegada, molesta, no sé cómo.
No estoy preocupada por el futuro, si me quieren correr, venga nos mi liquidación que ya tengo un bisnes al cual mandarla. Lo que me dejó así bienquiensaecomo, fue la actitud paternalista de mi compañero.

¿Cómo les puedo explicar a los tres que, aunque me vean sola,  no los necesito, ni su compañía, ni el "halago" de sus flirteos, ni la preocupación?

Aggghh.

* * * * *
No todo es hacer rabietas.
Hablando de Zerk, hoy me envió su último libro.
Y eso es un evento chido.




Ya voy a dejar de pelearme con el mundo.
Promise (por hoy).



lunes, 14 de abril de 2014

Citas

Las salidas románticas de las parejas con hijos consisten en cena sin niños en donde la charla gira toda la noche alrededor de ellos.
Los solteros o sin hijos tal vez no comprendan este fenómeno. Yo tampoco lo entiendo y es sumamente difícil controlar cómo es que de la plática cachonda brincamos a las anécdotas infantiles. Además de difícil de controlar, es sumamente perturbador.
Por esto, porque no todas las salidas románticas se prestan a la romanticidad, hay que aprovechar cualquier momento para la plática.
En mi relación las pláticas más profundas, honestas y extensas se llevan a cabo en la lavandería/taller/cuarto de tiliches, generalmente cuando acabamos de levantarnos un domingo o ya para acostarnos cualquier día de la semana, o sea que básicamente en pijamas.
Tengo un aprecio muy cabrón por esos momentos. Son instantes de confesiones invaluables, como Fefé mostrando una vulnerabilidad que desconocía o yo admitiendo el trabajo que me toma asumir riesgos.
Y es muy bueno aprovechar cada minuto de esos encuentros, así cuando nos vamos de cena o café, podemos dejar de estresarnos sobre concentrarnos únicamente en nosotros, como dictan los consejos para parejas y disfrutar ampliamente una de nuestras pláticas favoritos: aquellas en las que nos burlamos de los hijos.

* * * * *
Por cierto...
Hablando del hijo y en un son absolutamente no burlón, les comparto su última canción.


Anoche estaba componiendo de nuevo. Es muy fácil diferenciar cuando compone de cuando ensaya. En el primer caso la guitarra suena diez segundos a lo que le sigue un silencio posterior de medio minuto de toma de notas. No sé a ustedes pero a mí me parece una cosa increíble ésta de la creación musical. Porque uno puede tocar un instrumento o dos. Yo fui una muy limitada practicante de la guitarra y el teclado. Y tuve algunos amigos muy buenos en la música, pero no recuerdo que alguno haya compuesto más allá de una rolita despechada o algún sonsonete de más de dos minutos.
Veo a Harry y, caray, tiene catorce años y en esto de escribir canciones empezó el año pasado.
Y está la otra parte... compone en inglés. No escribe en español y luego traduce. No. Escribe directamente en inglés. ¿Por qué en otro idioma? Lo ignoro. A él le gusta.
Recuerdo que cuando era más pequeño escribía poemas en inglés.
Éste fue el primero y lo pueden encontrar aquí:

You know I Love you, you know always I think is you. 
Everything is all right, I always count on you baby. 
Always tell me the love, the love never ends . 
Poor of you , poor of me, poor of every person that dies in this town. 
Oh yeah, everything in this world die in the dark, 
but the love never ends and I need you. 
Don’t break my heart in 5 five minutes 
because it´s time to keep the promise, I promised.
I tell you I love you, but when I die
I’m not gonna forget you and the love never ends. 
I will never love other girl. 
I’m gonna stay with you, always. 

Bueno, tenía ocho años la criatura.

Ignoro si lo que hace es particularmente especial. Bueno, sé que no. En Youtube abundan videos de niños y adolescentes sobresalientes. Sin embargo para mí es muy especial por el solo hecho de tratarse de él.
Aun no sabe qué va a estudiar. Ha pensado en la carrera de Historia y en Derecho. Estudiar música como carrera es algo que aun no ha pensado mucho y a mí me gustaría que lo contemplara, pero si elige una carrera que lo haga tan feliz como lo es al tocar, cantar o escribir, con eso me doy por satisfecha.



P.D. Y William... William quiere un ukulele.






martes, 8 de abril de 2014

Nostalgia es nombre de tango

Mañana será el último día en que Cinépolis proyecte "Cinema Paradiso".
Nosotros ya fuimos el sábado.
La lloradera.
Culpa de Morricone.
Y de todas las cochinas nostalgias.
Me acordé mucho de Paty, porque de estar viva, habríamos estado juntas viendo la película. También me acordé de la universidad, a las infames siete de la madrugada, para tomar Apreciación Cinematográfica o cualquiera de las clases que ella diera (y de "Броненосец Потёмкин" -"El acorazado Potemkin" para ustedes, wink,wink- y de un final que no recuerdo porque me dormí).

Enigüey...
Todavía tienen tiempo para ir hoy o mañana a verla.

Tuve otro episodio nostálgico esta semana vía la amiga de la amiga de mi hermana en FB, quien subió una foto donde, además de las cejas pizpiretas de mi hermana, salgo yo en todo el esplendor y la gloria de mis cinco-seis años.


Viendo la foto sólo pude agradecer enormemente que mis padres no me obligaran a alinearme a ningún estereotipo de género y haber tenido una libre, maravillosa y infinitamente llena de posibilidades infancia.
Eso hasta que cumplí ocho años y yo quería seguir jugando a los apaches con mi vecino Memín, y una señora me regañó por andar medio bichi en la calle, o sea, en puros pantalones. Tonta mujer. ¿Dónde se ha visto un apache con playera? Pero mi lógica fue menos contundente que sus prejuicios o sus miedos, no sé. Comencé a sentirme mal por ser niña y cada día, y hasta los doce años, me miraba al espejo para cerciorarme de que seguía siendo un ser sin sexo definido. Lloré cuando las hormonas hicieron su trabajo y yo ya no podía esconderme más.
Por otro lado, esos cuatro años fueron  muy interesantes en cuestionamientos y aprendizajes. Supongo que fue cuando comencé a adquirir una conciencia sobre lo que significa ser mujer y ya me enfrentaba a guamazos y todo con quien se atrevía a ejercer cualquier acto que yo sabía injusto contra mí, porque yo era niña.
Fue cuando escuché por primera vez la palabra "marimacha", pero no me molestaba. De alguna manera la palabra respaldaba mi necesidad de ser libre de mi sexo, o tener una identidad difusa, al menos.
No recuerdo nada de esto con dolor. Tengo muy presente el gozo de la libertad que me daba sentirme escondida. 
La sensación de nostalgia se la debo a mi valemadrismo infantil, valemadrismo que perdí de adolescente y que sólo he podido readquirir en parte y con muchos trabajos.
Pero tengo 38 y todavía planeo vivir muchos años más para seguirlo recuperando.

* * * * *
¿Ya me encontraron en la foto? Soy igualita a Harry.

* * * * *
Y hablando de Harry... una de las maestras de su escuela de música escuchó sus grabaciones y decidió becarlo en las clases de canto.
El hijo aprenderá a cantar y está sumamente feliz.

Y yo también.
:)

viernes, 4 de abril de 2014

Ora sí, ¡¿dónde está la party?!

Pues ya.
Que acabo de terminar de enviar mi tesis.
Porque...


Y bueno, que todavía falta el Vo.Bo. de la tutora y las lecturas por parte de otras personas, pero al menos el documento ya se fue.
Aun me faltan un par de materias por cursar pero, papitas. El año entrante me estaré graduando porque pretendo seguirle de una materia por semestre. Y podría tomar, por supuesto, una materia en el verano y otra de agosto a diciembre, pero ¿cuál es la prisa?
Changos.
Recuerdo todas las veces que estuve a punto de mandar a la chingada todo en momentos de frustración, a veces por la falta de tiempo, por inseguridad y mayormente por problemas de dinero, y Fefé al lado, asegurándome que no era opción, que así tuviéramos que vender su auto o lo que hiciera falta, yo iba a seguir con mi escuela, que las cosas se arreglarían y no tendría yo más dificultades con todo esto.
Y sí. No fue necesario vender nada y las cuestiones económicas se arreglaron (ayer precisamente).
Estamos en una racha de no me la creo.
Mi madre, recientemente, recibió un regalo hermoso, que le ha cambiado la vida. A todos en casa.
Fefé también logró arreglar una demanda laboral pendiente.
Yo sigo con trabajo, pese a todo, aunque eso nunca es seguro, pero al menos parece que seguiré hasta que este año saque Harry su secundaria y yo termine de pagar la maestría.
Mis hermanos con trabajo y salud, mi hermana ya asentada en su nueva vida en el Chuco, mis sobrinos y sobrinas estudiando, mis padres con salud y planes.
Si no me sintiera tan contenta, me ganaría el pequeño miedo que se atreve a asomarse cuando las cosas suelen ir bien.
Me permito respirar un poco y teclear bajo el techo de mi cochera, tomarme otro café, fumarme un cigarro y escuchar la música más bella del universo, la que Harry escribió este día.


Y ora sí...
¡¿Dónde está la partyyyyyyy?!
(Y por party me refiero a Netflix)

miércoles, 2 de abril de 2014

Bodas

Hoy se casó el más pequeño de los hermanos de Fefé. 
En la ceremonia nos acordamos de la nuestra, de la llegada de Fefé a mi casa dos horas antes a preguntarme a qué hora nos casábamos, de mi vestido de flores amarillas, del juez malora, la epístola de Ocampo y la pizza posterior.
La ceremonia de mi cuñado fue muy emotiva. La jueza no leyó la epístola de Ocampo, sino algo con contenido más actual. Además no parecía que la jueza estuviera actuando como en venganza por un rechazo amoroso, como sucedió con nuestro juez despechado contra Fefé (historia que guardaré para otro día) lo cual fue un plus.
Al finalizar, tanto mi cuñado como mi ahora concuña, lucían sumamente emocionados, llorosos y felices. Muy diferente al “por fin se acabó esta chingadera” que nos pasaba por la cabeza a Fefé y a mí.

Hay rituales para cada persona. Definitivamente ése no es el nuestro. 
A veces pasamos frente a alguna iglesia y Fefé me pregunta: ¿te gustaría casarte ahí? A lo que yo siempre contesto: menos. Tal vez ésa sea nuestro ritual. O tal vez sea el de planear nuestra fiesta de bodas, en cada boda a la que asistimos. Tal vez ya pasó y fue la vez que hicimos perdediza el acta de matrimonio. O puede ser el que hacemos cuando recordamos qué día nos besamos por primera vez. O quizá no tenemos aun un ritual propio.  

Me preguntó Fefé si me he arrepentido, de haberme casado en vestido floreado, de que él no hubiera usado saco o corbata, de que no hubiera habido fiesta ni orquesta, de haber cedido y aceptado en un registro civil.

Les irá muy bien a los recién casados. Tienen todo para ello.
Si a nosotros, por quien nadie daba un peso -como alguien me dijo- que nos juntamos teniendo nada (en el momento eso era todo), no nos ha ido mal, a ellos que son bellos y buenos, les tiene que ir muy bien.

Non, je ne regrette rien.

Y si tuviera que tomar nuevamente la decisión, lo haría de nuevo, así justamente como sucedió, porque sí, porque se me da la gana, porque me encanta de él hasta su diente roto y las carcajadas enmedio de las que cuenta cómo se le rompió, porque me hace creer por instantes en esas pendejadas de las almas gemelas, porque parece que me lo hicieron a la medida, por los acuerdos que nadie más comprende y las fantasías que -qué bueno- nadie más comparte, por el café, los gatos y sus citas apócrifas, y también, por supuesto, por joder.