miércoles, 30 de octubre de 2013



Esta semana es de relax en la maestría.
Bueno, al menos no de chinguiza como las anteriores que estuvieron de la fregada con la revisión de literatura y la construcción del marco teórico para mi tesis. Encontré algo de material pero me limitó bastante el mentado shutdown gringo porque una de mis bases de datos favoritas es del gobierno y estaba fuera de servicio. Me hizo falta más tiempo. Me voy a pasar las vacaciones de diciembre revisando nuevamente porque quiero mejores fuentes.
Esta semana toca lectura y según yo iba a llegar hoy temprano a Juárez a encerrarme en el hotel a seguir leyendo pero se me atravesaron dos episodios de Parks and Recreation que no había visto, una orden de camarones empanizados y una tina de hidromasaje. Qué pena. Total, si me vuelvo a despertar a las cuatro de la madrugada como los últimos tres días, me voy a poner a leer. Ajá.
En el trabajo están las cosas bien entretenidas.
Hace un par de meses mi departamento desapareció y me absorbió otro. Dejé de ser china libre, lo cual me sacó de onda al principio pero ya me acostumbré. Me quedé con mis actividades de capacitación y al mismo tiempo adquirí otras de comunicación. Hay cantidad de iniciativas nuevas ahora que somos otra empresa y me hago cargo de tres. Pensé que con la pérdida de autonomía iba a perder también visibilidad, y no. Tengo más ahora. Más trabajo y más gente a cargo. Pero todos maravillosos. La verdad es que es una suertesota trabajar con toda esta gente. Me sirvió mucho tanto viaje y tanta visita a otras agencias para conocer a todo el mundo, lo cual facilita bastante lo que ando haciendo ahora.
Ya me hacía falta más acción. Y es una suerte que haya tocado hasta ahora que los hijos se mueven solos.
Hay días en que salgo tarde o entro muy temprano, pero no hay problema. Sé que al llegar a casa habrá comida hecha, casa decente e hijos listos para recibirme con el último episodio de Dr. Who o Sherlock.
Cómo aprecio todo eso.
Y en el trabajo, el buen humor de mi vecina. Ya queremos que nos quiten las paredes (uno de los proyectos nuevos es crear espacios abiertos en las oficinas) porque siempre nos estamos gritando los chismes y los chistes.
Donde sí me he visto afectada es en mis actividades extracurrilaborales.
La semana pasada hubo en Guadalajara un encuentro de mujeres y no pude ir. Pero ya me contará Magnolia cómo estuvo.
La última actividad a la que pude asistir fue una lectura de poesía y llegué barrida, nomás al pisto. Pero estuvo muy bueno. Uno de los escritores invitados fue Mauricio Zerk. Yo no recordaba, hasta que me puse a platicar con él, que es autor de un blog que sigo desde que abrí el mío. Estuvo muy interesante esa parte, sobre todo porque la lectura fue en una cantina y pues se presta para el relajo y el aracle posterior. Y ya los músicos son compas que se prestan a acompañarnos con los tangos sin cobrarnos.
A veces siento que me faltan, no horas, sino días, para hacer todo lo que quisiera, pero luego me pongo un chancletazo mental.
Todo está bien.
No pretendo hacer más de lo que puedo. Y así aprecio más la llegado de un fin de semana de ¡dos días! que ya repartí entre fiestas, teatro y café con los amigos que regresan.


Ni les conté.
Ya tuvo Harry su primera presentación pública con la banda. Los habían programado para que se presentaran en la Feria del Libro pero lamentablemente, con el aun más lamentable incidente del show de Trocas Monstruo, les había tocado en un día que fue de los de luto y ya no volvieron a reprogramarlos.
Pero les hicieron un campito en unas jornadas culturales de la universidad y ahí se aventaron su show. Una amiguita que trabaja en el departamento de Extensión y Difusión, nos hizo el gran favor de conseguirles muy buen equipo de sonido y luces. Y los chavos, encantados. Me encanta ver al hijo entusiasmado, nervioso, emocionado.
Mi casa es música. Y ahora más porque William entró a paraescolares de guitarra, y brinca del teclado a la guitarra acústica y de ahí a la eléctrica. Y cuando se cansan de tocar, se ponen a jugar a Rock Band o a Rocksmith. Y qué bueno que el cabrón está ocupado. Hace poco fui a junta escolar, en donde tuve que quedarme después porque pues la criatura es inquietita. Lo bueno fue que a la asesora se le prendió el foco de ponerlo en un proyecto para que fuera tutor de otros chamacos en un par de materias.
Si es todo lo que necesita. Estar ocupado.
Espero que ya alguno de los dos nos saque de pobres.

Dejo una cancioncita de Harry, de su propia autoría, para que duerman y sueñen bonito.

Y siguiendo con el Jalogüin

Mi comadre compartió este video.
Bellísimo.