sábado, 20 de julio de 2013

No es que sea ingrata o negativa.
Simplemente no puede dejarme de preocupar la casa de mi hermana con estas lluvias, o la caída del techo de la casa de Magnolia, con las pérdidas consecuentes de libros, cuadros y litografías.
Hay que ver siempre el bien mayor, dicen.

A mí me gusta esta lluvia con todo y mis paredes húmedas (ya secarán) y el aroma a gatos/perro/hijos mojados (ya se irá). Cuando todo pase, ya veremos qué se puede hacer. Aquí y en la casa del vecino.

Por lo pronto, soy un troll cubierto de liquen.
* * * * * 

Hay unas bonitas vacaciones a la vuelta de la esquina.
Con el trabajo que se me ha cargado por aquello de que no hay jefe regional y ahora muchas actividades me las dieron a mí, siento a veces que la esquina se me aleja.
Pero ni madre. No puedo adelantarlas porque Fefé se va mañana a Boston. No puedo posponerlas porque luego entra William a la prepa (cuando inicié este blog, William estaba empezando la primaria). Más vale que logre hacer todo lo que tengo pendiente: programación, presupuestos, proveedores y precios para el 2014.
Me da risa.
Muy apurados ahora por el año entrante, cuando todavía el mes pasado andaba yo rehaciendo presupuesto para este mismo año.
Y sin Fefé aquí, voy a traer muchos pendientitos domésticos antes de irnos.

Puede que todo esto parezca queja, pero la verdad no lo es.
Me gusta cuando estas cosas pasan. Tener todo bajo control tiene sus ventajas. Que se salgan, tienen inconvenientes muy interesantes.

La vida se pone interesante cuando se empieza a estar de cabeza.

Ya quiero agarrar carretera.
:)

lunes, 8 de julio de 2013

Cosas de mamás

Me encanta visitar la página 1000 reasons I´m a bad mom. María es una excelente narradora de su jornada en la maternidad y además me lleva a recordar todas las razones por las cuales yo también son una mala madre.
Por otro lado, hay un grupo en FB a la cual fui invitada y luego me salí y luego fui invitada nuevamente, y ahí sigo. Es una página que congrega a mamás en busca de consejos.
Después de un rato de leer a las mamás del grupo, de verdad que necesito respirar un poco del blog de María. Su acercamiento a la maternidad es un tanto más parecido al mío. Y de hecho hay una sección en su blog llamada "Moms against Ostriches" que resume perfectamente las razones por las cuales a veces me agotan las preguntas de las mamás del grupo en FB.
Las avestruces, en el blog, son un símbolo de "all the crazy, irrational, overblown fears and guilt-trips hammered into parents from the second they find out they’re going to have a child". Y hay mucho de eso en el grupo.
Yo entiendo a veces las dudas y miedos de las madres. Culturalmente es tanta la responsabilidad que recae sobre nosotras (no he visto grupos de padres compartiéndose consejos, debe haber, pero no he visto) que buscamos apoyo en otras, pero las madres somos como Google. Pregúntanos por un dolor de cabeza y te diagnosticaremos un tumor. Así que por ese lado, en ocasiones la pobre madre que pregunta queda peor que antes.
El miedo y la culpa están presentes en muchos comentarios.
Y es lógico.
El mercado conformado por los padres de bebés tiene un tiempo de vida muy corto así que las empresas deben bombardearlo constantemente. Qué mejor detonador de compras que el miedo y la inseguridad.
Cuando fui mamá de bebés conté con la gran fortuna de tener recursos muy limitados, así que no tenía para libros o revistas de maternidad (para los otros, sí) de esta manera nunca me enteré de los peligros para la autoestima de mis hijos por cargarlos en cangurera o por hacerlos dormir en otra cama. No sé cómo mis hijos sobrevivieron a mi ignorancia.
Y por la depresión que me invade a veces al leer a las mamás del grupo en FB (no todas) se agradece siempre que María no deje de actualizar su blog, aun con el trabajal que tiene con su precioso proyecto Las Bordadoras. Sus entradas son una bocanada de aire fresco que inspira a seguir criando hijos e hijas fuertes, libres, autónomxs y segurxs. Y perdonarnos si la cagamos en el intento.
Anden, vayan y lean su blog, no importa si tengan hijos o no, se van a reír.

miércoles, 3 de julio de 2013

La incultura

Elise Sax es una madre de familia que está a punto de iniciar una tarea: Culturizar a sus hijos.
En el artículo comenta que como madre siente que no ha hecho suficiente, sobre todo en el aspecto cultural de sus hijos adolescentes, quienes disfrutan de los videojuegos y de reality shows. En algún punto ella les pregunta si saben quién es Ana Bolena, a lo que ellos no saben responder. La escritora del artículo es una mujer que como periodista, ha podido viajar y vivir en algunos lugares del mundo y además, como ella lo pone: Sé cosas. Sé cosas que podría estar enseñándoles. Por todo esto decide hacer maletas y llevarse a sus hijos a un viaje cultural a Europa.
El artículo me dejó pensando. Llegando a casa le pregunté a los hijos si sabían quién era Ana Bolena. Harry me contestó e incluso recordó dónde había visto la información. Lo comparto porque fue uno de esos momentos bochornosos que todo padre y madre padecen al menos 367 veces en la vida.
Una noche me encontraba viendo en la tele una serie soft porn histórica protagonizada por mi papacito chiquirrurris Jonathan Rhys-Meyers... (imagen obligada)
... cuando Harry salió de su habitación.
- ¿Qué estás viendo?
- Una ser... ¡NADA! ¡NO ESTOY VIENDO NA...! ¡SOY UNA ADULTA! ¡PUEDO VER LO QUE SEA! ¡TÚ NO ME MANDAS!
- ...
- ESTOY... ejem... estoy viendo una serie sobre los Tudor.
- ¿Y de qué trata?
Y ahí me puse a explicarle lo que sabía, quitándole las partes pornochas.
Por supuesto que la criatura se iba a acordar.
Y seguí pensando.

Déjenme que les diga que mis hijos son dos de las personas con las que más placentero me resulta platicar. Bien me dijo Sandygallia en Twitter: es una maravilla poder educar a tus propios humanos para poder hablar de cosas afines.
Con todo, tengo dos hijos muy distintos entre sí y muy distintos también a mí. Por ejemplo, las charlas con William suelen terminar con un: "no me estás entendiendo, ¿verdad?"... que él enuncia entre un suspiro resignado y una aspiración de paciencia. Luego procede a explicarme por enésima vez cómo funciona el tiempo, o el magnetismo, o lo que sea. En las charlas con Harry, por otro lado, no tengo mucha ocasión de participar ya que salta de un tema a otro, de una información a otra, profundiza, se indigna, bromea, se ríe y luego vuelve a cambiar de tema. Sé que pago algún tipo de karma con ambos.

Ignoro en qué consiste la "culturización" o cuáles son los criterios para decir si una persona es culta o no. Lo que yo creo, desde el artículo que leí, es que puedes aprender un montón de cosas en los viajes. Lo que yo sé, desde mi experiencia, es que este aprendizaje no se compara a cuando llevas un conocimiento previo y luego ya en el viaje, llegas a ciertos lugares. No puedo olvidar las expresiones de sorpresa y admiración de los hijos ante monumentos históricos, ruinas arqueológicas, sitios turísticos, museos, pinturas, etc. Pero es porque llevaban información (claro que esto también es la excusa de por qué no salimos más de vacaciones).
Cultura o no (supongo que lo es, todo lo es, incluso los reality shows y los videojuegos que menciona la autora) aun trato de averiguar su proceso de adquisición. La respuesta lógica es la imitación, la enseñanza de patrones, el conocimiento común. Y entonces me pregunto ¿por qué dice la autora que falló? Y si lo hizo ¿en qué lo hizo?
Todos los niñxs son curiosxs. No me he topado con unx que no lo sea. Como papá o mamá,  respondes sus preguntas de alguna manera porque sabes que no van a dejar de estar fregando hasta que lo hagas. Luego les compras una computadora y les dices "googléalo". Al menos eso hice yo con William desde tercero de primaria. Le di una libretita y le dije que anotara las preguntas que tenía y que luego las buscaríamos, esto para evitar accidentes de tráfico debido al mareo que me producía su incesante parloteo. Harry no hacía tantas preguntas. Fefé siempre me decía: no te preocupes, él escucha. Y qué razón tenía. Si hay alguien que por los criterios del artículo puede considerarse culto en esta casa es Harry.
¿Pero no hacemos esto los papás que podemos?
¿Entonces en qué se falla?
Se puede poner como excusa la televisión, los videojuegos, el internet, el sistema educativo deficiente...
Mis hijos son ávidos consumidores de electrónicos también. Ven reality shows del History Channel. Vemos películas y series de televisión.
¿Entonces?
Lo ignoro. Nadie sigue un guión o un instructivo para educar a los hijos. Y cada hijo es diferente. Cada papá y mamá también. Y me interesaría saber dónde está la fuga porque puede dar para una tesis en mi maestría referente a la adquisición cultural por medios electrónicos y su aplicación en la tecnología educativa (creo que acabo de encontrar mi tema de investigación).

Seguiré leyendo la aventura de Elise con sus hijos en Europa. Tal vez me pueda dar algunas pistas.
Y mientras tanto, seguiré embarcándome en deliciosas discusiones con mis hijos, en pláticas sobre los personajes de alguna serie de televisión, sobre el cómic en el que se basó, o el libro que hicieron película, o los directores de tal cinta, o las noticias más actuales, o las canciones que más les gustan, o todo a la vez porque así hablamos en esta casa.
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Nada que ver, pero sí:
En una junta escolar en la que Harry fue suficientemente valiente para denunciar los abusos de un par de chicos contra otro de su salón, un padre de familia -no teniendo nada qué decir contra mi nene- dijo:
- Pues Harry muy culto, muy culto, pero su lenguaje... (refiriéndose a que usaba "malas palabras").
Yo sólo sonreí aunque por dentro me carcajeaba pensando: "Grandísimo pendejo ¿eso es todo lo que tienes? Si el niño dice groserías pues es que se parece a su madre, qué chingados".
Como si la cultura estuviera peleada con las "malas palabras".

Por cierto sus maestras luego juraron que nunca lo han escuchado decirlas, y ha de ser verdad porque yo tampoco, y así como que mucha censura en esta casa, pues no. Y si lo hiciera, él sabe que el problema no es el lenguaje sino el contexto.

Les dejo un poco de musiquita, de mis hijos que no sólo ven televisión.