martes, 26 de febrero de 2013

Hoy llegó junto conmigo al trabajo el tarado del post anterior y rumbo a nuestras oficinas tuvimos una de esas discusiones sobre estereotipos de género.
- ¡Datos! -le dije- dame números y acepto tus afirmaciones.
Me siguió hasta mi oficina diciéndome que en cuanto llegara a la suya me los enviaría, pero siguió echándole leña al fuego y yo plantada en que me diera datos, resultados de investigaciones, bien objetiva pero a punto de darle un chingadazo.
Apenas llegué a mi máquina, le envié varios documentos sobre el tema que encontré en cuestión de minutos. - Ora sí te encabronó ¿verdad? - me dijo mi vecina.
- Su pendejez es un insulto -le contesté- pero su mal aliento lo es más.

Recuérdenme no discutir con nadie a las ocho de la mañana si no se lavaron los dientes.

* * * * *
Dicen que no se deben contar los pollitos antes de que la gallina ponga los huevos, o algo así.
Pero no creo en esas cosas. Lo que será, sera..
Les cuento.
Me habló ayer la jefa nacional de mi área. Me felicitó por los resultados obtenidos en los cursos que hicimos en enero. Leyó las retroalimentaciones del consultor y finalmente me dijo que era la mejor asesora del país (nomás somos 32, ni se emocionen). Luego procedió a plantearme la posibilidad de un ascenso, es decir, no ser coordinadora estatal sino regional. Quieren entrevistar a candidatos tanto internos como externos y me está considerando a mí. El puesto requiere moverme a una turística ciudad en las costas del Pacífico mexicano y atender las agencias situadas en básicamente media geografía playera del país.
Le contesté que sí, que me considerara. 
Y ya.

Lo que será, será y si no es, pues no era para mí y significa que todavía hay mucho por aprender.

* * * * *
Efemérides:
Un día como hoy pero del año 1997, Fefé y yo nos tomamos de las manos.
Ñoñísimos.
Pero qué bonito acordarse ¿no?
Y en un día como mañana, pero del año antes citado, nos dimos unos besotes.


Buenas noches.
Estoy lejos y extraño mi cama y la compañía así bien cabronsote.


martes, 19 de febrero de 2013

Gente tan tarada

Un compañero del trabajo llegó hoy mostrándome imágenes publicitarias de la competencia. -¡¿Ya viste esto?! ¡Esto es racismo! -Pues yo veo medio incluyente la imagen: hay una rubia, una morena, una castaña... -¿Que no te has fijado cómo han aumentado las violaciones y la competencia con esta publicidad? -Ok. La palabra es sexismo y sí, desgraciadamente no es nada nuevo lo que me dices. -Voy a hacer algo al respecto, vas a ver -me asegura mostrándome su lado conciente y crítico. -Adelante. -¿Y además sabes qué? Te aseguro que el director de mercadotecnia de esa compañía es gay. -Eres un tarado. Y luego pasé a cerrarle la puerta de mi oficina. Pos es que que no me venga esta cabrón, que incidentalmente es el acosador creepy de la oficina, con sus profundísimos insight. Y ahora que recuerdo, alguna vez me dijo que le podría más que violaran a su hijo que a su hija, porque como quiera ella tenía por dónde. Sí. Trabajo con algunos pendejos.

martes, 12 de febrero de 2013

Hace unos meses falleció una buena conocida. Era un par de años mayor que yo. Su hijo menor tiene la edad de Harry. Me dolió su muerte como me dolió pensar en su familia.
Ayer falleció la hija de un amigo. Una leucemia detectada a destiempo.
Nuestra consternación, de Fefé y mía, fue más grande tal vez por la cercanía o quizá por el hecho de reflexionar sobre la posibilidad siempre presente de perder a tus hijos.

El mundo se vuelve un lugar tan peligroso cuando pienso en ellos.
Pienso en mis hijos que andan tanto a pie y recuerdo las historias de adolescentes asaltados a punta de armas de fuego o armas blancas, como mi sobrino. Pienso en ellos cuando van a sus clases de música o entrenamientos deportivos. Me preocupan los golpes del futbol americano. Me preocupan los malos conductores de automóviles. Me alarman las enfermedades. Me he vuelto miedosa.
Y yo creo que no se quita ni con el paso de los años, porque oigo a mi madre al teléfono preocupada por mí  al escucharme con tos.

Pienso mucho en mi amigo.
La muerte de un hijo o hija, no es una pérdida, es una mutilación.