domingo, 30 de diciembre de 2012

La cosa es que siento que me siguen pariendo y todavía no termino de salir.
Serían útiles un par de fórceps metafóricos.
O tal vez todo lo que pasa ahora son los fórceps que necesito.
A William le quedó un pequeño detalle en el habla gracias a los fórceps cuando nació.
Ash.
Somos ollitas quebradas desde el momento mismo en que salimos del vientre.

Gracias, Implicada, por la metáfora.

En notas más mundanas...
Estoy ocupando la casa de mi madre porque la renovación del baño que debía tomar dos o tres días bajo condiciones normales, se ha llevado casi dos semanas. Afortunadamente mis papás andan en Arizona, por lo que sí cabemos en la casita. Desafortunadamente tuvieron que irse para cuidar a una tía que está lastimada.
C'est la vie.

Sigo de vacaciones, en un ir y venir constante de la casa de mi madre a la mía. No era lo que había planeado pero no es del todo desagradable tener un poco más de tiempo que de costumbre, como para tomar un café o ver televisión. Ver televisión es lo máximo cuando se practica tan poco. También ha sido chido tener tiempo para cocinar como es debido. Lamentablemente sólo me quedan tres días más de libertad.

Hace frío.
Se espera nieve y aguanieve en algunas regiones del estado.
Voy a poder estrenar el abrigo que me regaló Fefé y él, el que yo le regalé (sospecho que se asomó a mi cajuela y se enteró qué le iba a dar... pero no vio el GPS que tenía escondido bajo mi asiento...MUAJAJAJÁ! I own him).
Fefé salió esta mañana con que sería buena idea irnos a Nogales a visitar a la familia. Dos días para el viaje y uno para estar con la familia no me parecieron muy buena idea. Ahora andamos buscando una cabaña para recibir al año nuevo frente a una chimenea y con vino tinto tibiecito como compañía.

Ya quiero irme a mi casa.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Y a veces me pregunto que es más importante: la compatibilidad o la comprensión.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Me voy a volver hippie

Pues déjenme les cuento algunas cosas que básicamente pues les van a valer madres aunque creo que no faltará alguna alma tan perdida como yo que encuentre esta entrada útil.

Fíjense que desde mi muy precoz adolescencia comencé a padecer de una piel que ahora llaman eufemísticamente "desobediente" pero que no es otra cosa que piel grasa con todo lo que esto implica. Se supone que arreglados los pedos hormonales y las dolencias de las adolescencias, eso se quita; sin embargo, no fue mi caso. Por más de veinte años he padecido de una piel que tengo que estar limpiando, tonificando, humectando (pero ni mucho ni poquito), exfoliando, verificando, maquillando, cubriendo, resanando, re-limpiando, re-tonificando y re-humectando ad infinitum.
He probado multitud de productos y remedios, desde los más económicos hasta los más caros. Montones. Desde jabones neutros hasta de azufre. Desde geles limpiadores matificantes hasta espumas medicadas. Desde Grisi hasta Clinique. Desde visitas a la esteticista hasta a la dermatóloga. Y nada.
Me resigné. Juré no volver a creer en ningún producto y mi rutina de cuidado diario comenzó a consistir en lavado de cara con jabón de avena, humectación con una crema (genérica) para piel grasa y un par de veces por la mañana y otro por de veces por las tardes, la aplicación de mi producto estrella:

Este producto es la onda. Deveritas. Sólo que aquí no lo encuentro y tenía que aprovechar cuando iba a El Paso para comprar unos cinco paquetitos de la versión genérica, por cierto, no la de Clean and Clear, porque la genérica trae 20 toallitas más y sirven exactamente igual.
Así era mi rutina y era molesta. Me chocaba comenzar a sentir la piel sintiéndose asfixiada y tener que ir al baño a aplicar las toallitas. Me molestaba mucho llegar con maquillaje impecable a una fiesta y estar cada hora retocando. Me retechocaba salir con la piel toda brillosa en las fotos. Y me jodía no poder usar polvos minerales porque terminaban hechos una pasta sobre mi piel.
Ésa era mi vida. Molestias banales si quieren. Molestias al fin.

Peeeeeeeeeeero... (aquí viene la parte de la conversión).
Resulta que hace unos días que surfeaba por el Océano Góoglico y visitaba algunas de mis páginas favoritas, me encontré con esta entrada: 
I'M A RELUCTANT HIPPIE: HOW I GOT THE HAIR, SKIN AND PITS OF MY DREAMS
Uno de los temas que toca es el de la piel y cómo los productos para la gente que tiene la piel grasa tienden a quemarnos o en el mejor de los casos, sólo a resecarnos la epidermis. Menciona que esto hace que la piel produzca más grasa para equilibrar y por eso anda una a la hora después de lavada la cara, teniendo que estar con el rollo de las toallitas, o el polvo de arroz, etc. Bien, la teoría conspiracionista indica que esto es porque las malvadas corporaciones quieren que sigas comprando sus productos, lo cual no me parece tan errado, y que lo mejor que se puede hacer por la piel es exactamente lo contrario: DALE MÁS GRASA PARA QUE NO TE PIDA MÁS.
¿Eh? ¿Eh? ¿Qué tal?
Yo ya había leído eso antes pero no le di mucho crédito como ya no le daba yo crédito a nada. Tuve que leerlo en una página de mi confianza para decidirme a probar el Oil Cleansing Method o Método de Limpieza con Aceites. En ese enlace hay más información sobre el tema, si a alguien le interesa. Yo sólo les compartiré mi experiencia.
Empecé a utilizar hace tres noches esto:

Es una mezcla de tres partes de aceite de ricino (es la parte que limpia), una parte de aceite de oliva extra virgen -del de cocina- (es la parte que humecta) y unas gotas de aceite del árbol del té (propiedades antiacné o algo así). Las proporciones varían de persona a persona y hay que ir buscando la adecuada.
¿Cómo funciona? Se aplica en la piel durante unos minutos y luego se cubre la cara con una toallita remojada y exprimida en agua caliente. Lo más caliente que se pueda aguantar. Esto se supone que abre poros y permite que bla,bla, blá. Bueno, ese proceso se hace tres o cuatro veces, lavando la toallita cada vez porque hay que recoger el aceite con ella hasta que se sienta finalmente la piel libre del aceite. Esto es importantísimo. Después de esto la piel se siente muy muy limpia pero no reseca. Se siente simplemente fresca. Se supone que después de un tiempo ya no necesitas más que echarte agua por las mañanas pero yo todavía requiero hacerme la rutina completa.
Tengo tres noches haciendo esto y ya noto un cambio en la piel.
Un buen cambio.
Además de lo de la grasa, ya no traigo la piel enrojecida.
Y me tiene muy muy contenta.
(En el gran y mediano esquema de las cosas, esto es una insignificancia, pero yo también lo soy, so...)

Así pues estoy considerando seriamente lo de los desodorantes caseros -aunque ya uso uno que me gusta mucho- y el shampoo de bicarbonato.

Hay un aspecto de la vida hippie que aun no consigo dominar completamente y es la parte de la convivencia sana y armónica con los propios pelos.
Hace unos días publiqué en FB "Frío y piernas peludas". Fue todo. Me cayeron algunos comentarios de mujeres que me aconsejaban láser, cera o rastrillo. Otra compadeció a Fefé. Y otra más hizo un comentario de asco. El único hombre que comentó lo hizo para proponer un concurso de piernas peludas.
Eso me puso a pensar primeramente en mis propios pelos y mi relación con ellos. A mí me gusta cómo se sienten. Están suavecitos. Pero luego miro mis piernas pálidas transparentosas y los pelillos oscuros asomados, uno aquí y uno allá, sin armonía alguna, y pues no me gustan mucho en lo visual. Pero bueno, no me la paso viéndolos ¿verdad? Así que me dije "puedo vivir con ellos". Después pensé en el comentario ése de "Pobre Fefé" y dije: "ok, este humano duerme conmigo, sus piernas rozan las mías cada noche y muchas noches hacen algo más que rozarse, creo que en este caso y por esa razón, sí habría que escuchar qué piensa al respecto", así que una noche le pregunté:
- Fefé ¿tú notas cuando no me depilo?
- Sí.
- ¿Y te incomoda, te molesta, te asquea?
- ME VALE MADRES.
Ésa fue su categórica respuesta.
Es un romántico,.

¡Y es verdad! Hay cantidad de cosas por las que muchas mujeres se preocupan que tienen que ver con la aceptación de otra persona. Lo primero que pienso a este respecto es que lo que únicamente nos atañe a nosotras, debe ser decidido por nosotras. Lo segundo es -asumiendo que queremos responder a la necesidad de otra persona- no siempre lo que nos pintan los medios es verdad.


Por fortuna, tanto hombres como mujeres, somos diversos en gustos, orientación, aficiones, fantasías, etc. En este terreno, para todos hay.
Y en ese sentido cada quien puede hacer de su culo un papalote. 
Lo que no se vale es tomar decisiones que no nos son propias, sino que una presión externa que quiere conformarnos a su antojo. Curiosamente esta visión es el de seres iguales, estandarizados y uno de sus atributos es la debilidad y la obediencia. Y una comienza a preguntarse por qué...

Yo no podría distinguir una de la otra si me las presentaran.

Cuando esto pasa, una comienza a cuestionarse otras cosas: ¿por qué te pintas el cabello?, ¿por qué te pones a dieta?, ¿por qué esto o lo otro? lo cual resulta un interesante ejercicio que aconsejo plenamente.
Las respuestas son variadísimas y yo creo que se valen incluso aquéllas de complacer al otro o la otra, si esto no va en contra de lo que queremos, creemos, pensamos o sentimos.

Volviendo a lo de la depilación, incluso si te importa lo que piensa la otra persona:


O lo que es lo mismo "¿No te depilaste? Qué pena, no vamos a coger" dijo nadie, nunca.

Pregunta: Si me hago hippie ¿deberé dejarme los pelos al natural o deberé buscar medios alternativos como la depilación con azúcar?
¿Alguien me puede orientar?



miércoles, 19 de diciembre de 2012

Pues en mi casa no hay la navidad sino escombro, cemento y polvo.

Y sí, Fefé, sí estoy molesta porque yo quería esto listo desde noviembre y míranos.
Y pues no tengo baño así que tengo que ir a bañarme con mi madre.
Y mi celular trae una falla de fábrica pero ya no está dentro del tiempo de la garantía (estas cosas se descomponen -coincidentemente- unos días después del plazo).
Y ya se me están acabando los capítulos de la tercera temporada de Parks and Recreations.
Y ya sé que todo esto son chiplerías.
¡Y qué!


Ahí vengo.
Voy a jugar un ratito.




viernes, 14 de diciembre de 2012

Mi abuelo tenía un taller que consistía en una mesa de trabajo y armarios con herramientas.
Lo vi trabajar algunas veces con armas que arreglaba, armaba o pulía.
No me daban miedo los rifles ni las pistolas, pero tampoco me atraían tanto como para tomarlas, aunque siempre me parecieron bellas por brillantes y poderosas.
Recuerdo a mi abuelo trabajando cuidadosamente sobre esos encargos y mi relación amor/odio por las armas se me complica aun más.

Al final son las manos.
Un arma puede ser tantas cosas.