domingo, 30 de septiembre de 2012

Semana de Arte, Género y Derechos Humanos


Les hago llegar la invitación a esta primera semana.
Nos visitarán desde Colombia la actriz y activista Patricia Ariza y el escritor Carlos Zatizábal, ganador del Premio Nacional de Poesía Inédita en su país.



El proyecto es una iniciativa del grupo Diálogo y Acción Ciudadana; Por un Chihuahua Libre y Sin Temor, mismo que está siendo respaldado por el MagdalenaProject, y es apoyado por la Comisión Estatal de Derechos Humanos, el Instituto de Cultura del Municipio, el Instituto Chihuahuense de Cultura, Unidad de Estudios Históricos de la UACJ, algunos particulares como La Antigua Paz, Kaldi café, café Calicanto, y el restaurante La Casa, entre otros.
Con la Semana de Arte, Género y Derechos Humanos, se pretende poder trabajar sobre puntos específicos de la Ley Estatal de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, y recomendaciones que diversos organismos internacionales de derechos humanos han hecho al estado mexicano.

Los esperamos.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Tengo ya una semana despertándome a las tres de la mañana con preocupaciones de lo más pendejas. Es eso o estoy sufriendo un lento proceso de posesión diabólica.
Lo de menos sería que me estuviera despertando, el problema es que no me puedo volver a dormir hasta como cinco minutos antes de que mi despertador me avise que es hora de levantarse.

Todo comenzó por uno de los trabajos de la maestría. Como decía, llevo dos materias, una muy complicada  y una muy sencilla. En la primera materia tengo compañeras igual de obsesivo-compulsivas como yo. Pese a la dificultad del trabajo lo hemos hecho bien y mi nivel de angustia inicial se ha visto reducido. En la segunda materia, como parte de las actividades, nos hicieron tomar un test de estilos de aprendizaje y a partir de los resultados se armaron los equipos: en dos semanas no nos hemos reunido una sola vez (vía Skype) el equipo completo, sólo hemos sido una colombiana y yo y eso a veces, porque otras me ha dejado plantada y sin avisarme.
Creo que lo de armar los equipos por los resultados del test es una forma bonita de decirnos que somos un experimento psicológico. Porque así se siente.
Y es que me niego a creer que dos personas adultas y maduras -se supone- no sean capaces de seguir el hilo de discusión en un foro, de confirmar de recibido un correo electrónico, de seguir acuerdos y otros múltiples problemas más.
Se suponía que ayer tendríamos el trabajo -una monografía muy sencilla- finalizada. Hoy es la fecha de envío y yo festejaría yendo al teatro a ver a PaGAGnini.
Pues ni maiz. Tres cuartas partes del trabajo está hecho desde hace tres días, pero la última está incompleta y la persona a cargo tiene un compromiso esta noche y no puede asistir a la ciber-reunión.
¡YO TENÍA UN COMPROMISO ESTA NOCHE!
¡Y LO CANCELÉ!

Así que toda la semana, a las tres en punto, mi demonio personal me posesiona preguntándome: ¿ya habrán mandado sus aportaciones? ¿habrán revisado el formato? ¿asistirán a la reunión? y de ahí ya me pierdo en otras nimiedades de índole familiar o laboral, todo por culpa de la monografía ésta.

Tenía mucho que no me sentía tan frustrada.
Y tan cansada.
:(

Estúpido cerebro.


Y de esto me voy a perder:


jueves, 6 de septiembre de 2012

Poquitito estrés

Nunca he sabido si no padezco estrés o si lo sé manejar y evito sentirme estresada.
Lo que estoy padeciendo ahorita se le parece un poco.

Hay muchas cosas en el trabajo, mucho movimiento, despidos, contrataciones y en consecuencia, mucho trabajo para mí y cierto nivel de ansiedad en los otros que luego como que pesa en el ambiente.
Sumado a esto, voy a tener auditoría, no de mi jefe directo como el año pasado, sino de la jefatura nacional. Eso sí me tiene con más pendiente y además con las manos en carpetas dejando todo en orden. Aun no termino, pero ahí la llevo.
Además de ello, tengo la maestría. Llevo dos materias, una de las cuales me tiene apabullada. Y yo no me siento así tan fácilmente. Por lo regular, cuando veo algo de gran tamaño (en cualquier ámbito de mi vida) me digo: poco a poco, día a día, tómalo con calma y vas a ir viendo cómo ni era tan grande. Y así es. En CUALQUIER ámbito de mi vida. Pero con esta materia todavía no lo veo.
Y por encima de todo, están los arreglos que le siguen haciendo a la casa. Todo va muy lento y me desespera no poder adelantar una cosa o la otra porque todavía falta la anterior.
La carencia más fuerte ahorita es la de las puertas.
No tengo puertas en las recámaras.
¿Saben las implicaciones de eso? ¡¿Las saben?!
El otro día tuve que darles dinero a los hijos para que se fueran por una nieve y nos dejaran un rato solos a Fefé y a mí, y como si supieran cuál era mi objetivo, los muy ingratos estuvieron sacándome más lana, que si para la nieve, y unas papitas, y una soda, y un café.
Me habría salido más barato un motel.

En resumidas cuentas, estoy bien jodida y paradójicamente, malcogida.

(Jodida y radiante, como dijo Benedetti, porque al final de cuentas sentirme así sólo puede significar que sigo  muy viva).

Y además... ya es hora.

sábado, 1 de septiembre de 2012

No me gusta la caballerosidad.
Y cuando dicen que la caballerosidad se está perdiendo por culpa de las mujeres que no aceptamos atenciones, no lo tomo como un reclamo sino como un halago.
A mí lo que me encanta es la cortesía, esa cortesía propia de hombres y mujeres, de niños, jóvenes y adultos.
La caballerosidad me hace sentir inútil al tiempo que me siento invadida en mi espacio, en mis tiempos y en mi forma de hacer las cosas.
Agradezco las atenciones pero mis "gracias" son como muy desangeladas por la situación anterior.
En cambio me gusta mucho la gente cortés, que conoce tus alcances y límites y tiene esa disposición a ayudarte en caso necesario.
Y además me agrada ser cortés.

Ayer un hombre me encantó por su cortesía, haciendo cosas que yo podría haber hecho (encenderme un cigarrillo, llenar mi vaso de cerveza, compartirme de su último cigarro y, joder, hasta vaciar el cenicero) pero de una forma tan natural y coordinada conmigo que no me hizo sentir inútil sino atendida y con la confianza de yo poder hacer lo mismo, lo cual por cierto hice en algunos momentos de la noche.

Ojalá pudiera yo aprender a ser cortés con la misma coordinación y naturalidad con lo que lo es él.