lunes, 26 de septiembre de 2011

Hoy es uno de esos lunes.
Y miren que los lunes me gustan. Pero hoy es uno de esos lunes como los de los demás.

Tuve viaje fuera de la ciudad y a medio camino me di cuenta que había dejado mi maleta en la agencia. Me devolví por ella y al reiniciar el viaje y haciendo uso de mi don del tiempo -que consiste en ir bien rápido- me multaron.
Nunca me habían multado por exceso de velocidad antes. Siempre hay un güey que va más rápido que yo y que me entretiene al tránsito o federal de caminos cuando yo paso. Hoy dicho güey me falló. Llegué yo antes.
Finalmente llegué a mi destino. Quería descansar pero antes debía conseguir una computadora que me permitiera extraer unos archivos de un cd y pasarlos a una memoria usb. Probé en dos máquinas del hotel y el disco se mostraba vacío. Fui a buscar un cibercafé (la parte del café es una mentira, ninguno tiene café) para ver si la bronca era el tipo de máquinas del hotel y ni en el ciber pude. Mi última opción era volar a la agencia local, solicitar al encargado de sistemas una sesión, entrar a mi computadora, conectarme a una carpeta compartida, bajar el documento al disco duro, sacar el disco duro de dicha máquina y pasar el documento directamente a mi laptop. Cositas a las que te obligan las políticas de seguridad informática de la empresa. Mi espalda... encordada como guitarra.
A punto de hacer todo esto, decidí probar el cd en otra máquina y ¡voilá! Sí estaba el archivo. Eran las pc´s anteriores las que no funcionaban. En un par de minutos conseguí extraer los archivos. Llegué al hotel para revisar el material en mi memoria y el Office de prueba que tengo me informó amablemente que me quedan sólo tres usos más. Mi curso es de dos días.
Y héme aquí, con la espalda todavía encordada, esperando que Fefé se apiade de mí y consiga instalarme el Office en forma remota.
Bien.
No más estrés.
Tengo cigarros, pediré un café y dejaré que Fefé obre su magia desde casa.
(Y que quede asentado que no es la única clase de magia que Fefé hace vía remota).

jueves, 22 de septiembre de 2011

Up in the air

Esta vez yo no quería regresar.
Tampoco quedarme allá.
Por eso me gustó estar arriba, en vuelo, aunque esa pequeña dicha resultara tan efímera.

Hay cosas muy frágiles, como un avión enmedio de una tormenta, como la tranquilidad en la distancia, como la misma presencia.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Ha sido una semana de ejercicio pleno de mis derechos a la tristeza, a la rabia, a la interacción humana, al contacto amigo, a la maldad y al consumo etílico. En ese orden.
La tristeza fue la línea transversal. Un compañero del trabajo fue asesinado a tiros en un asalto mientras realizaba sus labores diarias.
Este golpe al costado llegó para quedarse un buen. Espero que la rabia me dure más porque es con la que puedo lidiar con menos dificultad.

Monsi está completamente sano de nuevo.
Lucky sufre.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Monsi amaneció triste.
Mientras encuentro un veterinario en domingo, Lucky hace su trabajo.
El hecho de que Monsi sea un dolor en la cola -literal- para Lucky, no significa que no sienta empatía.
¿Sienten empatía los gatos?
Hace unos días Monsi hizo enojar mucho a Lucky, porque Lucky no tenía ganas de jugar y Monsi no entendía las indirectas. Lucky terminó por acostarse en mi cama, lejos de la fiesta que Monsi traía en la sala. Al poco rato Monsi entró a la estancia de Fefé y comenzó a llorar. Fefé lo llevó a la cama, con Lucky y Monsi se estuvo acercando despacito a él, hasta que comenzó a lamerle el pelaje, aguantando incluso la enorme tentación de jugar con su cola. Se aguantó y al parecer ambos quedaron contentos con esta reconcilación.



Yo creo que sí sienten empatía.

Algo más que aprenderles (además de los saltos, las mordidas y dar brincos inesperados desde debajo de las sábanas).

lunes, 5 de septiembre de 2011

Si a una le llega un mensaje que dice: "Me voy porque si me quedo te juro que me muero..." debe una evitar a toda costa estar escuchando esto:



Pero a veces sólo sucede.

Google Doodle

Adivinen a quién le encantó este Doodle...



Pero... ¿qué versión se escucha mejor?
Regalo de Harry by user7433731

domingo, 4 de septiembre de 2011


William está sentado frente a mí, haciendo sus cuadros conceptuales de Historia mientras yo tengo mi enfrentamiento anual con el papel contact.
-- Mamá ¿cómo sabemos que lo que dice la Historia es verdad?
-- Eehh...mmm...
-- ¿Es tan importante que sea verdad? O sea ¿qué si no lo fuera? ¿Que cambiaría?
-- Pues...
-- Tal vez si quisiéramos cambiar la dirección de un pueblo, tendríamos que indagar bien en su historia y descubrir otras verdades.
-- Pue...
-- ¿Cómo podemos hablar tan rápido tan sólo unos nanosegundos después de que nuestro cerebro genera nuestros pensamientos?
-- Ah...
(A estas alturas debo tenerlos anonadados con mi aplicación del método socrático ¿no es cierto?)
-- ¿De dónde surge el significado de las palabras? Si nosotros se los damos arbitrariamente ¿por qué hay ciertas palabras que son muy parecidas en lugares muy distantes del planeta?
-- Este...

Y así se estuvo dando este diálogo hasta que decidí que era momento de tomarme un descanso de William... quiero decir, de que William se tomara un descanso de la tarea, así que le dije que se fuera un momento a ver televisión, lo cual hizo gustoso y sólo hizo un alto en la cocina para tomar del sartén un trozo de carne, el cual llevó hasta el sillón en sus manos y se las arregló para comer, manejar el control del Xbox y gritar al mismo tiempo: ¡Mueran, zombies!
En ese momento, toda sombra de duda desapareció de mi mente. Al verlo así, tirado en el sillón, masticando ruidosamente grandes trozos de carne y hablando al mismo tiempo con los personajes del videojuego, me dije: Contrario a toda evidencia, ese niño es mi hijo.



viernes, 2 de septiembre de 2011

Oh que la rechingadísima.....
Por alguna razón que ustedes desconocen y que yo también ignoro un poco, me suscribí a que me llegaran ofertas de Groupon. Y digo que también ignoro porque yo ni lana tengo para andarla gastando nomás en ofertas y menos todavía porque los proveedores de mi ciudad aun no están afiliados. Pendejadas que hace una.
El caso es que no me puedo un-suscribir. No encuentro la maldita opción. Y todos los días me llegan de tres a cuatro correos de Groupon cuyo contenido me hace pensar que su opinión sobre mí es que: o tengo hambre o estoy aburrida. Mis necesidades son más profundas que ésas, han de saber y un masaje en un spa o una nieve con frutas no son suficientes. Bueeeeeno... a veces ayuda.
El caso es que ya reporté los correos como No deseados, los marqué como Spam y nada. Me siguen llegando los desgraciadísimos.
Así que, si alguien sabe de otra opción para deshacerme de esos correos que no incluya el uso de conocimientos tecnológicos sofisticados, le agradeceré mucho que me la haga saber.

Mientras sigo a la búsqueda de una alternativa -y evandiéndome de un reporte que tengo que generar- les dejo mi lolcat favorito de este día:


Yo cuando sea grande quiero tener el súperpoder de ponerle captions a los lolcats. Mis gatos me dan mucho material y yo desperdiciándolo.