lunes, 31 de mayo de 2010

Sigo

Quedan varias horas de espera todavía, y no de la dulce.
Mientras tanto les dejo una nota que leí y me causó bastante gracia.



Con una recomendación para los candidatos:
Sabemos que nos están mintiendo, pero ¿qué les cuesta ser honestos?
Ups, ya me contesté.




Y muy ad hoc la nota a un video que les quería compartir de un showman local:


Un remake a la altura de estos tiempos electorales.

martes, 25 de mayo de 2010

Día de la Toalla

En cosas más banales...

Este año no se me pasó. Y no es que se me olvide, simplemente cuando me acuerdo ya estamos en junio.
Pero hoy sí me acordé.

Mayo 25, Día de la Toalla y coincidentemente, Día del Orgullo Friki.

Eduardo Arcos escribió, respecto al Día de la Toalla en ALT1040 (La guía del geek):

Hoy es 25 de mayo, y en referencia a uno de los elementos más curiosos de The Hitchhicker’s Guide to the Galaxy, se celebra el día de la toalla, para recordar a su escritor, Douglas Adams.

Según la Wikipedia, la conmemoración se llevó a cabo por primera vez el 11 de mayo de 2001, tan solo dos semanas después de la muerte del autor; el siguiente es el mensaje original publicado en un foro:

Towel Day: A Tribute to Douglas Adams
Monday May 14, 2001 06:00am PDT

Douglas Adams will be missed by his fans worldwide. So that all his fans everywhere can pay tribute to this genius, I propose that two weeks after his passing (May 25, 2001) be marked as “Towel Day”. All Douglas Adams fans are encouraged to carry a towel with them for the day. So long Douglas, and thanks for all the fish!
– D Clyde Williamson, 2001-05-14

¡Feliz día de la toalla! y…don’t panic!


Ya hace mucho que leí La autopista del viajero intergaláctico (trilogía de cuatro libros en cinco volúmenes, según su autor) después de haber visto la película, la cual por cierto me gustó mucho. La voz de Stephen Fry como el narrador, Helen Mirren como Deep Thought, Alan Rickman como el robot deprimido y las actuaciones de John Malkovich, Mos Def, Sam Rockwell y sobre todo, Zooey Deschanel de quien me confieso enamorada desde entonces, no dejan nada que desear a la adaptación al friki promedio.
Para ver la película Online.

El tráiler aquí (buenísimo, no se lo pierdan).


La verdad es que gracias Douglas Adams le he perdido el miedo a la ciencia ficción en general y de forma particular a la ciencia ficción contemporánea (la ciencia siempre me da algo de repelús).
Su estilo ágil y divertido provoca que uno olvide que no entiende absolutamente nada de lo que está leyendo pero que aún así desee proseguir hasta el final.

Pero volviendo a la toalla y a su importancia, La Guía del Viajero Intergaláctico es muy clara al respecto:
Dice que una toalla es el objeto de mayor utilidad que puede poseer un viajero interestelar. En parte, tiene un gran valor práctico: uno puede envolverse en ella para calentarse mientras viaja por las lunas frías de Jaglan Beta; se puede tumbar uno en ella en las refulgentes playas de arena marmórea de Santraginus V, mientras aspira los vapores del mar embriagador; se puede uno tapar con ella mientras duerme bajo las estrellas que arrojan un brillo tan purpúreo sobre el desierto de Kakrafun; se puede usar como vela en una balsa diminuta para navegar por el profundo y lento río Moth; mojada, se puede emplear en la lucha cuerpo a cuerpo; envuelta alrededor de la cabeza, sirve para protegerse de las emanaciones nocivas o para evitar la mirada de la Voraz Bestia Bugblatter de Traal (animal sorprendentemente estúpido, supone que si uno no puede verlo, él tampoco lo ve a uno; es tonto como un cepillo, pero voraz, muy voraz); se puede agitar la toalla en situaciones de peligro como señal de emergencia, y, por supuesto, se puede secar uno con ella si es que aún está lo suficientemente limpia.


Un dato curioso sobre Douglas (porque todo lo bueno e interesante de este mundo termina conectándose entre sí):

Fotograma del episodio 42 (jiji, 42, quién sabe si coincidencia) de Monty Python Flying Circus, donde Douglas
Adams tiene una aparición como cirujano.



Otro dato curioso: si le preguntas a Google la respuesta a la vida, el universo y todo lo demás, esto es lo que les responde:

Douglas Adams tenía razón.

Ahora sí ¿qué esperan para salir a la calle con su toalla?

sábado, 22 de mayo de 2010

Enlazando

Marga Britto me hizo el favor de enviarme un artículo suyo sobre la situación que impera en San Juan Copala. Es lo más claro y sencillo que he leído con respecto a lo que está sucediendo en esa comunidad, que en sí no tiene nada de simple. Asimismo, en su blog está el enlace a este video de la revista Contralínea, muy buen reportaje sobre las condiciones en que están viviendo las mujeres, los hombres y los niños de esa comunidad autónoma.

Recibí recibí también esta mañana de Gris y Vivi, las realizadoras de Cine a la Intemperie, un enlace a un programa de televisión. A partir del minuto 8:30 es que comienzan a platicar sobre la experiencia que ha sido el trabajo de casi dos años viajando por Latinoamérica y llevando cine independiente y social a lugares donde la gente no tiene acceso a él.

Ojalá se den un tiempito para verlo.


viernes, 21 de mayo de 2010

Mininos

Antenoche conocimos a la hermana de mi vecina. Estuvimos platicando muy buen rato hasta que apareció la Piruja (la gata de la calle, apodada cariñosamente así por Fefé) y la mujer se acercó a su auto y de la cajuela sacó una bolsa de comida para gatos. Ante el sonido de las croquetas, también se acercó un perro al que dejan salir por las noches uno de mis vecinos. La mujer nuevamente se acercó a la cajuela, sacó una bolsa de comida para perros y dejó un poco sobre la banqueta. Luego se despidió y se fue.
Nos contó entonces mi vecina que su hermana es una asociación protectora de animales en sí misma. Recoge perros y gatos, los baña, los desparasita, los despulga, los alimenta, los lleva a esterilizar y les consigue hogar. También hace protestas frente al ayuntamiento contra los circos o el zoológico cercano a la ciudad.
Reímos un poco con las ocurrencias que nos iba contando y con las extravagancias de la mujer. Luego nos despedimos y Fefé y yo seguimos pensando en "esa loca de los gatos".

A la mañana siguiente que quise llevar a los hijos a la escuela, tuve que tomar el auto de Fefé porque del interior del mío se escuchaban maulliditos. Como ya conté, pasé algunas penurias buscando sacar a los gatitos y luego otras más buscando que la Piruja los alimentara.
En una asociación protectora de animales me dieron el teléfono de una doctora muy experimentada en casos difíciles y le hablé. Me dio algunos consejos, que les voy a compartir, por si algún día se les ofrece:
* Trasladar a los gatos a una caja de cartón con una toalla al fondo.
* Frotar a los gatitos con valeriana, que es un aroma muy atractivo para los gatos.
* Acercar a la mamá y acercarle a los gatitos.
Si nada de esto funciona, comprar un producto sustituto de leche para gatitos y alimentarlos cada dos horas. Frotar sus pancitas y colitas para que hagan sus necesidades y limpiarlos regularmente con gasas húmedas.

Como Piruja seguía sin atender a las crías, tuve que considerar seriamente la compra del sustituto de la leche, que según me dijeron es algo caro. Luego me puse a pensar en la hermana de mi vecina.
La verdad es que no está tan loca.
La verdad es que deben ser muy pocas las personas que pueden quedarse indiferentes hacia la perspectiva del hambre de un ser vivo. De cualquiera.
Es cierto que a veces querríamos hacer más pero no siempre podemos. Supongo que hacernos cargo de lo que sí podemos es una forma de librarnos de la impotencia y la frustración. Al final de cuentas, cada quién su lucha y qué mundo diferente tendríamos si cada persona asumiera responsabilidad por alguien o algo más.

Por fortuna no tuve que hacer la compra, ni hacerla de nodriza. En un último intento, volví a meter a la Piruja a la caja, la acosté y ella misma se acomodó. Estuve acariciándola y mientras ronroneaba fui acercando a sus bebés, que batallando un poco al principio se fueron prendiendo al alimento.
Fue un alivio tremendo escuchar los ruiditos que salían de sus pequeños hocicos. También fue un alivio ver a la Pirus limpiando a las cuatro crías y al parecer disfrutando de su estado materno. O de la comida segura que tiene a su lado así como nuestra compañía.

Es cierto que no todos son tan felices con su presencia por aquí.
Pero trataremos de hacer su estancia lo más cómoda posible, porque apenas destete, va a ir a dar a la clínica para esterilizarla. Es la gata más prolífica de la calle.

Y sin más preámbulos, los nuevos inquilinos, que dentro de unas semanas estarán buscando un hogar cariñoso y seguro:
Y ya les vi las patitas. El padre, nuevamente, es Hemingway.
¿Cómo no sentirme responsable por ellos?

jueves, 20 de mayo de 2010

El cartero llama dos veces

Déjenme les enseño:
Me llegó carta de Amalthy.

Me encantó la pequeña mariposa con la que cerró el sobre y el separador de libros que me mandó.

Yo suelo dejar los separadores en los libros que voy leyendo, por eso con "Ulises" estaba usando de todo menos un separador decente. Y eso que Sandy me mandó uno muy bello. Pero se quedó en otro de mis libros.
Así lucía el libro con los separadores habituales:


Y así luce ahora... ¿se fijaron que ya mero ya mero termino?

Me dio un gusto enorme recibir la carte y que Amalthy me permitiera conocer un poco más de su vida, de su familia y de sus planes. Lo malo es que esta mujer me deja queriendo que me cuente más... así que pronto va una carta de regreso para ella.

Pero déjenme les enseño qué más me llegó.



Contextualizo:
En navidad le regalé a Fefé el libro "Los amorosos: cartas a Chepita" de Jaime Sabines. Yo buscaba algo más para regalarle cuando Fefé me mostró un video de Youtube. El video era la musicalización de un poema de Sabines. Fefé estaba encantado con la voz de la mujer así que me puse a buscar a la intérprete y al disco pero no daba con el lugar dónde conseguirlo.
En mis búsquedas di con el perfil de la cantante en FB, Malena Durán, a quien de inmediato escribí para preguntarle sobre el disco. Ella se comprometió a enviármelo y a sabiendas de la cantidad de trabajo que tiene, acepté su oferta aunque no llegara para navidad. De hecho yo pensé que ya no iba a llegar, así que imagínense la sospresa de esta mañana que el cartero me entregara el CD... (también el cartero sufrió una sospresa cuando me puse a reclamarle la carta de Tanis, la de Juano, la de Negrita que no me han llegado todavía).

Les dejo la página de Malena, mujer hermosísima, de cuerpo y alma, para que la escuchen y la disfruten.
Y me voy porque a la Piruja (la gata de la calle que es de todos y de nadie) se le ocurrió dar a luz de madrugada... dentro de la defensa de mi carro --la fascia es muy amplia--.
Hoy que salí a llevar a los niños a la escuela, escuché la maulladera. Ahí estaba la Piruja y sus cuatro gatitos. Fefé se llevó a los niños y yo me quedé viendo cómo tiznados sacaba a los felinos de ahí.
Dejé comida y una caja más acogedora cerca del auto pero no funcionó. La gata sí salió a comer, pero no sacó a sus hijuelos. Lo único que se me ocurrió hacer fue llevarme el auto a un taller cercano donde un amabilísimo mecánico lo elevó con unas rampas y se metió debajo a sacar a los gatillos. Desgraciadamente la gata no ha querido acercarse y mucho me temo es por mi culpa, porque dejé que alguien más los tocara.
En fin, que si la gata no sale de entre mis libros a amamantar a sus criaturas, la voy a tener que hacer yo de nodriza y si alguien ha hecho esto antes, ya saben la friega que es.

Saludos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Anoche fui a ver esto:



Pero en realidad lo que yo veía era esto:

La escena de las tropas de Ricardo Corazón de León contra los franceses:



Las tierras de Sir Walter Loxley y los campesinos:



El "Non shall pass" (porque hubo un Non shall pass en la película) y todas las luchas a espadazos:



La experiencia fue muy divertida aunque no recuerdo muy bien de qué se trató la de Robin Hood.
De todos modos la recomiendo... para que me la platiquen.

Trivia:
* ¿Quién era el actor que hizo de Robin Hood en la versión de la cual únicamente recordamos a Uma Thurman?

martes, 18 de mayo de 2010

In Hell

Hace unos días fui evaluada favorablemente en dos NTCL. Previo a la evaluación me puse a desarrollar todos los productos y a guardarlos para su entrega digital.
La primera vez que me certifiqué entregué una cantidad de documentos que apilados alcanzaban los cuarenta centímetros de altura. Imagínense la cantidad de papel utilizado por cada persona que entregaba su portafolio de evidencias. Por eso me alegré mucho de que esta vez el portafolio se entregara en una memoria. Sin embargo de todos modos tenía que imprimir un documento pequeño como guía para mi evaluación de desempeño.

Toda la preparación la hice con suficiente anticipación, excepto la impresión del documento... pero bueno, eran apenas unas diez hojitas, en un minuto salen, pensé ingenuamente.
¡Pero noooooo! Lo que yo pensé que era el destino no sólo me impidió imprimir mis papeles, sino que además se los comió.
Y digo "lo que yo pensé" porque al final de cuentas el destino no existe. Los que sí existen son los científicos locos y los genios malvados, ahora llamados eufemísticamente "ingenieros".
Pues sí, que la impresora no funcionara no fue una casualidad, es tal vez todo un plan cuyo fin desconozco, pero sé que es el eslabón perdido entre el asesinato de Kennedy, la caída de las Torres Gemelas y los Reptilianos.
Y si no están convencidos de que las impresoras son un vehículo del mal, lean aquí, nomás para que se iluminen:



¿Cómo resolví la falta de impresora a las dos de la mañana después de haber encendido veladoras y haberme parado de cabeza rezándole a todos los santos?
Como antes lo hacíamos: escribiendo.

(Diez hojas parecen poquitas cuando van saliendo de la impresora, pero prueben hacerlo a mano)

domingo, 16 de mayo de 2010

Cuando los hermanos se encuentran (peleando)

Me contaba William que el viernes les habían tomado fotografías de grupo, que uno de sus compañeros --un chico sumamente inquieto y con grandes problemas para hacer amigos-- había roto un banco donde debía estar sentado y que algunos de los niños habían dicho que la foto había tenido que ser tomada varias veces porque dicho niño había estado picándose la nariz. Al respecto William opinó que todos inventan cosas de su compañero y todos están dispuestos a creerlo. Estaba muy molesto.

Harry me confió que se sentía muy preocupado ahora que William iba a entrar a la secundaria y que además del hecho de que ya no estarían en la misma escuela, este año estarían en habitaciones separadas. ¿Con quién iba a hablar por las noches?

Estas dos conversaciones se las conté a Fefé ayer, después de que me dio el Wii y el Router de internet de la habitación de los niños como sanción por los pleitos que Harry y William han estado teniendo los últimos... diez años, meses más, meses menos.
Fefé teme que William se convierta en un niño abusador pero yo le tengo que rellenar los vacíos de información diciéndole que la mitad de las veces, Harry grita o se queja porque sí, para que regañemos a William y no porque le haya hecho algo.

Devolvimos el videojuego y el router a su cuarto después de discutir que la sanción sólo acrecentaría las diferencias. En vez de castigarlos, me los llevé a una fiesta en una granja, donde no conocían a nadie y tendrían que jugar juntos --lo cual para mi satisfacción, sirvió al mismo tiempo como castigo, pues no tenían los menores deseos de salir--. Se divirtieron, muy a pesar de ellos mismos, jugaron mucho y de regreso a casa les conté sobre la sanción que planeábamos papá y yo y cómo habíamos finalmente resuelto que no habría ninguna, todavía.
Sin solicitarlo siquiera, ambos hicieron un recuento de sus faltas y emitieron un compromiso, temporal, tampoco puedo exigirles algo que va contra su naturaleza, de respetarse lo suficiente o salirse a la calle a pelearse, gritarse y tirarse piedras, para no salpicar de sangre mis paredes.

Yo no sé por qué los hermanos pelean. Creo que porque es divertido y aunque siempre existe el riesgo de que uno pegue más fuerte, es un precio que hay que pagar por la diversión que ofrece a cambio.
Esto tuve que explicarle a Fefé (su contexto familiar le dificulta entenderlo) junto con las dos conversaciones que tuve con los chicos.
William no es ni será ningún abusador, es un niño sensible y empático que se preocupa por los problemas ajenos.
Y Harry sabe muy bien la clase de hermano que tiene, tanto, que aunque cada noche antes de dormir tengamos que estarles llamando la atención para que no peleen, para que dejen de gritar y que ya se duerman, él no quiere separarse de su hermano, pues antes de dormir, por algunos minutos, tienen la posibilidad de hablarse y escucharse, como los mejores amigos que son, aunque eso ellos todavía no lo saben.

Viene la adolescencia y auguro más pleitos entre ellos.
Espero, cuando eso suceda, que seamos más sabios y/o podamos tener para entonces un segundo piso con aislamiento acústico.
Che sera, sera.

miércoles, 12 de mayo de 2010

La calle

El fraccionamiento completo se quedó sin luz esta tarde. Parece que alguien se estrelló contra un poste y tuvieron que levantarlo nuevamente.
Mientras dentro de las casas todo quedaba en silencio --radios, estéreos, televisiones, computadoras y videojuegos callaron-- afuera las calles revivieron.
El calor había logrado confinar a la gente entre cuatro paredes, pero la verdadera atadura venía de los malhechores mencionados anteriormente.
Esta tarde se soltaron sus grilletes.

Primero salieron los niños después de un par de horas de haber agotado las posibilidades de lucha contra el hastío bajo techo: un rato de lotería, otro más de turista. A pesar del calor, Harry se dijo "vámonos a la calle".
A William le fue más difícil. "¿Tú crees que tengan luz en el ciber?" me preguntó. Supongo que se dio cuenta que tampoco tenía luz, porque con toda la resignación del mundo y contra la amenaza de miles de esporas y alergenos, salió finalmente a la calle. Y lo disfrutó.

Yo salí a caminar un rato, esta vez sin Lulú. Se habría alborotado mucho con tanto movimiento: niños, niñas, madres con sus bebés, padres lanzando balones, hombres regando un jardín, mujeres conversando con sus vecinas... bicicletas, triciclos, cochecitos, gatos y perros.

La tarde estuvo tan fresca. ¿Será que los aparatos eléctricos de cientos de casas encendidos a la vez nos están elevando las temperaturas? Sería buena idea probar cada tarde esta teoría.

Harry entró de repente a la casa como un remolino.
-- ¡Vimos unas niñas en la otra calle! ¡Traían patines! Y pues... creo que Iván y yo nos pondremos los nuestros-- me dice con una sonrisa que implica un "You know what I mean...."

Me senté afuera de casa deseando tener una mecedora de esas que tuvieron mis abuelas en sus porches. O ya de perdido una silla de jardín. Pero no tengo y me conformé con sentarme en una bardita fresca. Al poco rato Lucky y su novia me hicieron compañía.

Como a las ocho de la noche una luz parpadeó en una de mis recámares y llegó a mis oídos, al mismo tiempo, el grito jubiloso de uno de mis vecinos.
Llegó la luz pero a mí que se me da tan bien, me dio por fingir demencia.
Seguí un rato más afuera viendo pasar la gente, las pelotas y los niños.

lunes, 10 de mayo de 2010

En este día de las madres...

... un recado para los papás:


* Ser mamá no es ningún don o virtud o privilegio concedido. Es una elección personal.

* Ser mamá no me hace mejor o peor persona. No me merezco ningún altar por esto.

* Y ser mamá no es lo único que sé o puedo hacer.

* Que haya cargado nueve meses a mi hijo en el vientre, no implica que yo lo tenga que cargar obligadamente los siguientes.

* No nací programada para cambiar pañales y dar biberones. Aprendí y tú también puedes hacerlo.

* No soy perfecta, ni abnegada, dulce o sacrificada. La maternidad puede sacar lo mejor, pero también lo peor de mí.

* No quiero que me "ayudes" en casa, quiero que colabores. Los dos los hicimos, los dos los atendemos.

* No te pienso premiar o felicitar por hacer en casa lo que es tu deber hacer (pero claro que si lo haces yo estaré menos cansada y por las noches, tendré más ganas).

* No me basta con que hagas lo que te pido. Necesito que hagas las cosas sin pedírtelas, que me quites la carga mental de la domesticidad.

* Tú también puedes ir a juntas escolares o recoger a los niños en la escuela si se enferman.

* Cuando pides autorización para salir de tu trabajo y hacerte cargo de tus responsabilidades como padre, no sólo exiges un derecho que te corresponde; también contribuyes para que mis empleadores dejen de pagarme menos que a los hombres, con el pretexto de que me dan "flexibilidad" para atender situaciones familiares.

* El mejor regalo que puedes darme es la seguridad de que estamos educando a nuestros hijos en igualdad y que trabajamos juntos por un equilibrio en nuestras responsabilidades (y también la pañoleta que vimos el otro día).

* Entre los dos podemos hacer un trabajo mejor y de esta forma, cuando se llegue el día del padre, tu regalo no será menor que el mío, también recibirás besos, flores y poemas. Y yo seré la primera en dártelos.


Un abrazo lleno de admiración en este día, a mis amigas que son madres solteras por encontrar el modo y el tiempo para hacerlo todo. Y a sus familias por apoyarlas.
Un abrazo a mis amigas que están construyendo nuevas formas de relación con sus parejas, hombres o mujeres, y que logran luchar contracorriente, por el amor a sus hijos, para conseguirlo.
Un abrazo a mis amigas que desean ser madres y que aunque no lo consiguen todavía, se saben plenas y completas.
Un abrazo a mis amigas para las que la maternidad no está en sus planes, porque saben que no todas las mujeres ven en ser madres la realización.
Un abrazo a las niñas, víctimas de violaciones, a quienes han obligado a ser madres sin quererlo.
Un abrazo a las mujeres que están en pie de lucha por que se haga justicia por sus hijas muertas.
Un abrazo a las mujeres que sufren calladas las pérdidas de sus hijos en esta guerra.

Un abrazo a mi madre.

viernes, 7 de mayo de 2010

Aquel caracol

Ayer Fefé llegó sin su cartera a casa, después de un torneo de boliche.
Preferible así a que llegara sin calzones, pero de todos modos me pudo mucho la pérdida de su cartera. Era linda, de piel negra con un caracol de colores bordado. En ella no había efectivo, sólo identificaciones, tarjetas y un par de fotos. Entre las fotos estaba un recorte de periódico muy viejo, de 1997, de una ocasión en que fuimos a la inauguración de una exposición fotográfica a la que ni siquiera entramos porque había demasiada gente y lo que queríamos era sentarnos en algún lugar a hablar.
Esa noche fue anterior a la noche del beso pero posterior a mi declaración amorosa.
Salimos del museo, pero antes alguien de un periódico nos tomó la foto, y luego nos fuimos caminando a un café, al mismo, donde él trabajó y por donde varias veces pasé algunas noches sólo para verlo.
Nos sentamos y me dio el down. Estaba junto a la persona que quería pero al mismo tiempo no. O no era así como yo quería estar. Me abrazó y dejamos el café. Caminamos un buen rato tomados de la mano. Luego abordamos un taxi y él siguió tomando mi mano. Yo temía hacer cualquier movimiento, tal era la fragilidad del momento. No quería que me soltara.
Se despidió de mí frente a mi casa y se acercó tanto que pensé que me besaría pero no lo hizo. Se detuvo un instante y se fue.
(Al día siguiente, después de caminar algunas cuadras de la mano, ya no se detuvo. Ninguno de los dos.)
Pensaba en esa imagen mientras Fefé hablaba para cancelar su tarjeta. Era una linda foto, él con sus bucles negros, playera blanca y chamarra de motociclista --la guardamos todavía pues William la va a heredar; Harry heredará la otra, la de motociclista tipo House-- y yo toda cachetona, con blusa blanca y cazadora café.
Linda la foto y la cartera.

Fefé regresó al local hoy a preguntar por su cartera. Un cliente la encontró y la dejó con el encargado.
No es la primera vez que nos sucede que nos regresan algo extraviado. De hecho cada que perdemos algo -- perder cosas es lo nuestro-- hay alguien honesto que nos lo regresa.

Sólo conozco gente honesta.

Gracias por no dejarme perder la esperanza y devolverme mis recuerdos.

jueves, 6 de mayo de 2010

Perseguida por mi pasado

Así ocurre.
Una nunca puede librarse de las consecuencias de las malas decisiones, de los giros erróneos, los caminos mal trazados. Una intenta llevar su malograda existencia tratando de olvidar, tratando de dejar atrás lo que ya no se quiere ser, pero es imposible porque una lo arrastra, lo lleva a las espaldas como un pesado apéndice o un vulgar parásito.
Durante algunos años pude mantener el secreto, al menos en ciertas áreas de mi vida; sin embargo, la verdad sale a relucir, más tarde o más temprano.
Hoy me sucedió.

Caminaba por un pasillo del despacho donde a veces trabajo cuando una voz a mis espaldas dijo:
-- Adiós, Beba.
Por un instante estuve a punto de voltear, pero en un segundo todo volvió a mí...
(Inserte efecto de nubes)

* Marzo de 1976
-- ¡Qué nena tan bonita y calva! ¿Cómo le van a poner?
-- No lo hemos decidido todavía.
-- ¿Qué tal el nombre de las abuelas?
-- Ya fueron tomados.
-- Mmm. Una beba sin nombre.

* Septiembre de 1976
-- ¿Ya llevaron a la beba a registrar?
-- No, todavía no sabemos qué nombre ponerle.

* Marzo de 1977
-- Ya llevamos a la Beba al registro. Le pusimos el nombre de su mamá. ¿Verdad, Beba?
(Un año entero para que me terminaran llamando como mi madre...)

Después de mi primer año de vida, mudé de pelo, de dientes, de todo, menos de apodo.
Qué cosa tan difícil es quitarse esas cosas.
Nos mudamos en dos ocasiones a ciudades diferentes y el apodo seguía tras de mí. Me siguió en mi ingreso a una nueva primaria, y luego a la secundaria, por los compañeros que tuve en sexto grado, pero en prepa dije: Basta, hoy voy a cambiar. Y ahí la llevaba. Ayudó mucho el hecho de que a esa escuela no entraran más que uno o dos conocidos de la secundaria, cuya vida también querían cambiar. Enmedio de un pacto secreto nos olvidamos de nuestros apodos y primeros nombres y decidimos cómo queríamos ser llamados en el futuro. Luego llegó la prefecta y nos mandó al salón porque ya era muy tarde para seguir encerradas en el baño.

Por dos años trabajé arduamente para reconfigurarme, para reinventarme bajo el nombre que legalmente me correspondía. No fue fácil. Dejar de ser Beba para convertirme en otra cosa requirió imaginación y esfuerzo. Y estaba rindiendo frutos, hasta que un día...
-- Psss...
-- Háblale más fuerte.
-- Psss... eit... tú, voltea...
-- No te oye, háblale por su primer nombre.
-- "....."
-- Mmmm, mermas. Ahora por el segundo, a ver si se entera...
-- "......."
-- Tampoco ¿pos que está sorda? ¡Ya sé! Ayer que hablé a su casa me enteré cómo le dicen. Mira: ¡Beeeeeeebaaaaaa!
-- ¡Qué!
Y en ese momento mi mundo mágico de fantasías se derrumbó, todos voltearon a verme y todos se enteraron de cómo me decían en mi casa. De ahí en delante fui Beba también en el bachillerato. También en la universidad. La mitad de mi salón universitario provenía de mi salón de preparatoria. Durante mis años en la facultad no me importó. Mi apodo era mi única extravagancia entre las muchísimas que podías encontrar en esa escuela. Además en mi grupo había sobrenombres más especiales que el mío: "Gorila", "Rana", "Gusano", "Fido", "Gallina", "Muñeco esotérico", "Rainbow", "Matón"... Llegué finalmente en esa etapa a buenos términos con mi apodo.
Pero terminada la carrera y ya entrada al mundo laboral me tuve que olvidar de él. Y así fue por muchos años. Era en el trabajo el único espacio donde yo era la misma que decía en el acta de nacimiento mientras afuera era otra, más yo.

Doce años pasaron para que mi doble vida se cayera.

Hoy, en el despacho, entró a trabajar una mujer de mi pasado que lo primero que hizo después de saludarme, fue decirle a su compañera de trabajo cómo me decían, entonces fue que me llamó diciendo:
-- Adiós, Beba.
Después de ese segundo en el que no supe si voltear o no, finalmente decidí voltear, regresar, sonreír y decir: "Mucho gusto, aquí Beba a tus órdenes."

Dicen que un nombre puede definir el destino de una persona, ahí tienen al pobre Ernesto y al pobre Archibald en "La importancia de llamarse Ernesto" de Wilde; que un nombre puede influir en el autoconcepto de un infante; que cómo se deben elegir para que armonicen con la persona que los porta y con sus apellidos.
Dudo que mis padres le hayan dado mucha vuelta a esto, considerando que con mis hermanos no se esforzaron mucho. Lo que he venido a caer en cuenta después de todos estos años es que, sin dejar a un lado toda la evidencia psicológica que respalda las ideas anteriores, uno es quien finalmente se forja, con o a pesar de su nombre.

No he puesto en duda la propiedad de mi nombre; sin embargo, pese a lo que diga en un acta, en mi CURP, en mi credencial del IFE, en el RENAUT (ah, no, ahí no hay nada mío) o en los próximos documentos de identidad que nos endilguen, yo también soy la Beba.

Pa´servir a usted.

martes, 4 de mayo de 2010

Gozosa evasión

El sábado de tan contenta, porque además terminé un curso de certificación ese día, me convertí en la borracha-te-quiero-mucho, para pena de los presentes.
Yo no digo esas cosas.
Qué pena.
Por cierto, me parece que dejé un comentario en el post anterior a eso de la una de la madrugada.
Disculpas por eso también.

* * * * *
He estado recordando estos días un par de libros que me dejaron muy marcada: "Los bandidos de Río Frío" y "Los mares del sur". Una es novela costumbrista, la otra es novela policiaca; ambientadas ambas en países diferentes, en siglos distintos, no sabía por qué las traía tan presentes hasta que vi mi botella de vino a mediotomar en la cocina esta mañana.

Leí "Los bandidos de Río Frío" en unas vacaciones de invierno cuando estaba en bachillerato. Me atrapó desde la primera página y no lo pude soltar. Sólo recuerdo claramente un personaje: Cecilia. Y lo recuerdo porque ella tiene todo aquello que a mí me gustaría alcanzar: Cecilia es fuerte, enorme, generosa y su amor es una tormenta, un ciclón, una fuerza natural. Además de todo esto, Cecilia es una excelente cocinera.
Pasé cada capítulo en el que aparece corriendo a prepararme algo a la cocina. La pasé salivando literalmente con cada descripción --novela costumbrista al fin-- de los platillos, de los sabores y de los olores que desprendía la comida que Cecilia cocinaba.
"Los bandidos de Río Frío" quedó en mi memoria como el libro más delicioso que he leído.

A Vázquez Montalbán lo leí más recientemente. Me gusta el género y los detectives. Un tiempo estuve enamorada de Sherlock Holmes, como muchas supongo pero eso fue sólo infatuación adolescente. Amor, amor, el que le tuve a Maigret, de Georges Simenon. Fue un amor estable y maduro, casi casi marital. Pero en esta etapa de mi vida, Pepe Carvalho me tiene fascinada, ¿será quizás que ando en busca de un amante?

¿Qué tienen que ver los libros de Pepe Carvalho con "Los bandidos de Río Frío"? Vázquez Montalbán también escribe delicioso.
Y es que mi Pepe es un hombre capaz de beberlo y comerlo todo sin perder ni un poquito de su brillantez. Además, como Cecilia, es un excelente cocinero.
Creo que todo lo que comimos y bebimos en el festejo del sábado se me quedó grabado, no como un menú, sino como una idea que sólo fue posible que saliera vía Manuel Payno y Vázquez Montalbán.

Si Cecilia prepara la comida para dar y darse, Pepe Carvalho lo hace para tomar.
Pienso en mis gordas y en los banquetes en que se convierte cada encuentro. Habemos ahí algunas Cecilias y algunos Pepes.
Nos gusta la comida, nos gusta la bebida y las disfrutamos seriamente. No hay nada más serio que el sexo y la comida, pensamos las golfas gordas --por algo lo somos-- y Pepe piensa lo mismo. Y nuestras pláticas pasan de los aderezos a los afrodisiacos, de los libros de recetas a los de posiciones.
Clarito puedo ver que Cecilia pertenece ahí, con su tamaño, con sus dotes y su apetito.

"Hay que beber para recordar y comer para olvidar" dice también Pepe.
Y así se dibuja cada reunión: empezamos hablando, bebiendo, recordando, doliéndonos, comprendiéndonos para terminar comiendo, riendo, bailando y celebrando.

Así es como debe ser.

Nada es seguro en la vida, dicen. Sabemos tan poco. Pero sabemos al menos que la comida, la bebida y la compañía siempre siempre nos harán sentir bien.

Es lo que hay.