jueves, 28 de enero de 2010

OMG.2

Llegué a la casa con la imagen en la cabeza de la parejita y esperé a que Fefé llegara para decirle un par de cosas.
Apenas entró, lo llamé a la cocina y le dije:
-- Tómame de las manos.
-- ¿Por qué?
-- Tómame de las manos... ahora, empújame contra la puerta y recarga mis manos en ella.
-- Aaajá...
-- Ahora bésame, tonto... pérate... ¿quién te dijo que me soltaras?
-- Mmmjh...
-- No. Mi trasero no. Agárrame las manos... ¿Sabes qué? Eres un pésimo novio. Al cabrón. Vete con tus hijos a ayudarlos con la tarea.

Por la noche me metí entre las cobijas, pero no duré mucho en ellas porque Fefé se apareció por la cama.
Pasaron muchas cosas durante la siguiente hora y en ella hice un redescubrimiento: la mejor versión para el estado de "rendición" es la horizontal. Y si se prueba la versión vertical, las bocas no tienen necesariamente que estar unidas una a la otra. Tampoco en la horizontal, ahora que lo pienso.

Yo no fumo en la cama.
Lo que hago es mandar mensajes telepáticos, generalmente dirigidos a Fefé, o a mí, a otras mujeres, o a otros hombres.
Esa noche les mandé el mensaje a la pareja de adolescentes.
Fue un lindo mensaje. Les dije que enamorarse era la cosa más deliciosa del mundo, pero que podía ser también un rollo eso de enamorarse de tal manera que se te apendeja el juicio y te rindes. Te rindes a cualquier beso, a cualquier caricia y sin ninguna garantía o amnistía. Les dije que lo mejor llegaba después, cuando el panorama se aclara, cuando en lugar de los caballos desbocados en el corazón, sientes un trote juguetón que te entibia todo el cuerpo; cuando además de las caricias a oscuras, disfrutas del placer del contacto bajo el sol de la mañana.
Y el amor no es más abandonarse sino emanciparse.

Y también te rindes

(Puede que el mensaje también fuera para mí)

miércoles, 27 de enero de 2010

OMG!

Pasé ayer frente a una escuela secundaria (en la que quiero que entre William) y vi algo que me asustó, me indigné y al final me deprimió.
Y todo pasó en un par de segundos.

Lo que vi fue una parejita de novios, con sus uniformes escolares y todo, y se estaban dando un beso. La chica estaba recargada en la malla del barandal y el chavito le tenía tomadas las manos, en alto y contra el barandal.

Primero me asusté... ¡Es la futura escuela de mi hijo! ¡Éstos van a ser sus compañeros!
Luego me indigné... Chis lepes... no se saben ni limpiar la cola y ya están muy de novios.
Finalmente me deprimí... porque preguntémonos... ¿cuándo fue la última vez que alguien hizo que nos rindiéramos de esa manera? ¿cuándo fue la última vez que rendimos a alguien así?

¿Ustedes se acuerdan?

martes, 26 de enero de 2010

Preinscripciones

Un baldazo de agua fría en estas mañanas a 0 grados habría sido menos duro que la llegada a mis manos de la constancia de preinscripción de William a la secundaria.
Así sin besito, sin vaselina y sin nada.

Este día tenía que llegar.
Hemos hablado durante dos años sobre qué opción sería mejor, si continuar con escuela privada o buscar una escuela pública, si cuál, si cómo, si dónde... y aunque finalmente las decisiones al respecto fueron tomadas, es hasta ahora que nos damos cuenta de la magnitud de todo esto.

Tengo ante mí un niño casi de mi estatura, que pesa y calza lo mismo que yo. Veo sus fotos de pequeño y si no fuera porque me da los buenos días cada mañana, me preguntaría continuamente quién es este niñote y qué hizo con mi bebé.
Pienso en él durante sus primeros meses de vida. Lo veo retándose a levantarse de la cuna y aplaudiéndose cuando sucedía. Lo recuerdo clarito parado, aun sin saber caminar, junto a mi cama, empujando con su dedo regordete un pequeño carrito. Nos dimos cuenta entonces: Teníamos un investigador en casa. Porque la acción de empujar el juguete no era un mero juego, era observación, acción, reacción. Ese bebé se ha mantenido dentro del cuerpo de mi ahora preadolescente y ahora tengo un chico con unos conocimientos muy vastos sobre muchas cosas y una ingenuidad tremenda ante otras más.
Cuando entró a la primaria vimos con mucha tristeza cómo perdió un poco de su capacidad para reír y cómo adquirió un fuerte sentido de la vergüenza y la frustración, pero consiguió superarlo con el tiempo para volver a reír como antes y ser ese niño completo y sano.
A su espíritu de observador se sumaron todos estos años las cualidades más hermosas que uno puede desear en un hijo: la generosidad, el amor, el orden, la curiosidad, el sentido del humor, la cortesía...
Entra este año a secundaria y temo.
¿Qué irá a perder?
¿Qué irá a ganar?
¿Lo va a poder superar?

* * * * *
Actualización
¿Recuerdan el Club Postal?
Pues mi carta ya le llegó a Todavía.
Y hay otras tres cartas volando a direcciones diferentes.

jueves, 21 de enero de 2010

Enero loco

Hay un par de hojas secas de sicomoro afuera de mi casa. Ese hecho ya es en sí curioso pues en mi calle no hay sicomoros (los del fraccionamiento sembraron palmeritas por todos lados que no se emborrachan de sol, sino que simplemente se insolan). Supongo que emigraron de otra fraccionamiento. Lo que sí me parece curioso es que aunque ya me percaté de su presencia y sé que lo que escucho no son pasos sino la acción del viento en las hojas y su choque respectivo contra mi puerta, yo me sigo levantando cada cinco minutos a asomarme para ver si hay alguien afuera.

Lulú se une a la orquesta del vendaval --puertas, ventanas, ductos-- arrastrando sus juguetes/instrumentos (léase mi recogedor, mi balde o lo que haga más ruido).

Lucky, que ha regresado del mundo del pecado y el placer con las hormonas más calmadas, ya es de nuevo mi gatito consentido que no se entera de nada de lo que sucede fuera del perímetro de su almohada, ni del viento, ni de Lulú, nada... excepto los sonidos propios de mis manos abriendo cualquier tipo de lata... la que sea.

Falta media hora para que lleguen los talibanes a llenar mi casa de otra clase de ruidos: chistes, risas, rezongos, computadora, videojuegos, canciones.

Tengo media hora para otra taza de café acompañada de la serenata que se gesta afuera de mi casa.

En forma no oficial doy por inaugurada la temporada de ventarrones.

miércoles, 20 de enero de 2010

La vida te da sorpresas

Leyendo un twit de @Antropomorfo (cito: "¿la iglesia está pidiéndole a los homosexuales que no cojan?) recordé una anécdota de mi vida universitaria.
Por esa época yo había entrado a un grupo de teatro en el que había conocido mucha gente, toda clase de gente.
En la escuela mi grupito de amigos eran buenos chicos católicos de los de a deveras, de pertenecer a grupos, pastorales, trabajar en un periódico católico y así.
Un día uno de mis amigos llegó con el Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, se sentó junto a mí, abrió el libro y en un plan perdonavidas me dijo: "Deberías enseñarles esto a tus amigos", señalando con el dedo lo que debía mostrarles.
El párrafo, en resumen, implicaba o decía, ya no me acuerdo, que las personas con orientación homosexual no habían decidido nacer así, pero si lo eran debían elegir en sus vidas el camino de la castidad para pertenecer a la iglesia.
Muy molesta sólo pude contestarle que yo había creído hasta entonces en un Dios de amor y un Dios de amor no castraría a mis amigos no permitiéndoles amar y ser amados (también en resumen, porque sé que dije muchas otras cosas que no tiene caso repetir).

Cosas curiosas que tiene la vida...
Este amigo del libro salió del clóset hace algunos años. Vive en otra ciudad y se desconectó completamente de las personas que éramos sus amistades.

martes, 19 de enero de 2010

Enfatizando


Cuando vivíamos en Beautifulville e íbamos de visita a casa de mi abuela, pasábamos frente a un taller mecánico llamado "El arabe".
Durante mucho tiempo creí que a la gente de Arabia se les llamaba arabes y no árabes. Y por culpa de un rótulo mal escrito, un día en sexto grado la maestra se rio de mí por decir que Las mil y una noches eran cuentos arabes.

Ayer que leía un trabajo de Harry me acordé de un par de alumnos que tuve en secundaria. Decían: "Yo tengo muy buena ortografía, pero no escribo acentos."
El uso de las s, c, z, g, j, h, ll, y, x y otras grafías confusas se le da bastante bien no sólo a Harry, también a William (excepto en MSN y en FB). Tendrían una excelente ortografía de no ser por el pequeño detalle de los acentos.
No supe qué pasaba con mis alumnos y ahora tampoco entiendo qué pasa con mis hijos.
¿Será que las maestras enfatizan tanto el asunto de las reglas que los niños terminan por creer que nunca van a dominar la acentuación? Hasta ahora ésa es la teoría más aceptada (MI teoría MÁS aceptada por MÍ).
Yo creo que en la escuela deberían resolverse los problemas ortográficos con un: "Mira, no se ve bien ¿cómo se vería mejor?" (y estrategias similares para los infantes auditivos).
Los niños aprenden el uso de la z y la s mayormente por como la ven escrita y no por las reglas. Debería ser igual con los acentos y ahorrarse todo el proceso de división silábica, detección de la sílaba tónica, aplicación de la regla correspondiente y decisión sobre escribir o no una tilde.

Hay personas a las que la falta de tildes no las detienen en su camino por el mundo. A mí sí, me accidentan continuamente. Voy leyendo algo así de corridito y de repente una tilde mal usada o su ausencia me saben como a tope en carretera. ¿Les pasa a todos o nomás a mí? ¿Tengo un problema?
Citando a Harry: "Tal vez tienes que admitir que eres una mamá pasada de moda." El "tal vez" es para matizar, para suavizar el chingazo.

Tal vez.
Pero mientras desarrollo una teoría lingüística que favorezca el diseño de un mejor programa de enseñanza ortográfica, voy a seguir dándome unas vueltas por aquí: Acentos perdidos, un lugar donde sí me quieren y me comprenden.

domingo, 17 de enero de 2010

Tristezas

El primer día de este año falleció en Montreal Lhasa de Sela.
No me enteré de inmediato, sino varios días después gracias al estatus de FB de Malena Durán.

Ignoraba que padecía cáncer de seno.

Se presentó por primera vez en México en el 2006. Escribí-copié algo sobre ella entonces.

Era muy hermosa y su voz tenía el poder de provocarte nostalgia de lugares donde nunca habías estado.

Tenía 37 años.

Sus discos La Llorona y The living road los conseguí gracias a una amiga que los había comprado en Berlín.





Su último disco, Lhasa, salió el año pasado. Es fuerte, intenso y hermoso.





Si a alguien le gustó, en itunes puede conseguirse Lhasa y en esta página pueden descargarse los tres por Rapidshare.


Repose en paix.

jueves, 14 de enero de 2010

Inconformes

Después de discutir durante media hora sobre la pertinencia del baño diario, William decidió convertirse en científico para desarrollar un invento que disminuyera el tormento de esta actividad. Pensó que un baño en forma de pastilla estaría muy bien. ¿Cómo funcionaría? Te quitarías la ropa, te envolverías en una toalla, te tomarías la pastilla y el cuerpo comenzaría a limpiarse, desde dentro hacia afuera. Tú ya nomás te tallarías con la toalla para secarte. Las pastillas vendrían en diferentes sabores consistentes con el aroma que ese día quisieras tener.
Luego se metió a bañar, conmigo detrás dándole de toallazos en el trasero.

No cabe duda que las grandes inconformidades son las principales activadoras del ingenio humano.

Y mientras William se hace millonario con su invento, yo voy a empezar a probar el baño en seco de Lulú y Lucky en los hijos. Como quiera los deja oliendo bonito.

miércoles, 13 de enero de 2010

Actualización

Las Ruinas de México (Elegía del Retorno)

José Emilio Pacheco (fragmento)


Muerto que no conozco, mujer desnuda

Sin más cara que el yeso funeral,

El sudario de los escombros, la última

Cortesía del infinito desplome:

Tú, el enterrado en vida; tú, mutilada;

Tú que sobreviviste para sufrir

la inexpresable asfixia: perdón.

No pude darles nada.

Mi solidaridad de qué sirve.

No aparta escombros, no sostiene las casas

Ni las erige de nuevo.

Pido, al contrario

La mano imposible

Que ya no existe o ya no puede aferrar

Pero se extiende todavía

En un espacio de dolor o en un confín de la nada.

Perdón por hallarme aquí contemplando,

En donde estuvo un edificio,

El hueco profundo,

El agujero de mi propia muerte.

* * * * *


Ya está habilitada una cuenta bancaria que abrió la sede diplomática de Haití en México.

La cuenta es en el Banco HSBC número de cuenta 4042482604 a nombre de Protección Civil de Haití.
(Nota completa)

Todavía dejó dos enlaces en los comentarios para hacer depósitos vía online.

https://secure.unicefusa.org/site/Donation2?df_id=6680&6680.donation=form1

http://www.unicefusa.org

Vayan preparando despensa de no perecederos que en cualquier momento la Cruz Roja pone en marcha plan de ayuda para Haití.


Enlace en Twitter.

martes, 12 de enero de 2010

Pequeño reconocimiento


Si uno se fija bien, si lee con cuidado, si se detiene en el punto o la coma adecuada, se da cuenta que entre la sangre, las balas y los muertos, pueden encontrarse también notas como ésta.
¿Y eso a mí qué? podrán ustedes decir en filosófica actitud.
Ah, pues resulta que uno de los ganadores de la beca "David Alfaro Siquieros" es el buen Pelos.
Imagino que ha de ser bien chido regresar de vacaciones y que te reciban con una noticia como ésta. Bien merecido.

Pelos: me robé una de tus fotos sólo para compartir tu talento con quien no te conozca y mencionar que además de ser un excelente fotógrafo eres un gran ser humano, completo, generoso y comprometido.
¡Bravo, Pelos!

domingo, 10 de enero de 2010

El Club Postal

Yo solía decir que mis lugares ideales de trabajo serían una biblioteca o una oficina postal.
No he cambiado de opinión aunque aun no me ofrecen alguno de esos dos trabajos.

La idea de trabajar en una oficina de correos surgió cuando estaba en la universidad y visitaba una cercana a mi casa, para enviar las cartas que llegarían tarde o temprano a muchos de mis contactos cibernéticos de esa época. Enviaba y recibía cartas a y desde Chile, Colombia, España, Cuba, Estados Unidos y Noruega.
Las conservo todas.
Trabajar en ese lugar se me antojaba algo mágico y acogedor, viendo a la dependiente moverse entre felicitaciones y deseos, buenas noticias y recados tristes, pero todo al fin palabras que no debían dejarse sin ser dichas.
Casi como en una biblioteca.

En otra etapa más reciente disfruté muchísimo escribiendo a Mario Flores y recibiendo sus preciosas cartas, así como también a mi querida Mariana.
Sin embargo he dejado de hacerlo tan seguido como lo hacía antes. Y no ha sido por flojera. Bueno, también. Con el cierre de dos de las oficinas postales a las que solía ir, me daba mucha flojera ir a la más cercana, que ni estaba tan cercana después de todo. También se ha debido a lo ilógico que puede resultar escribirle a mi amiga que se encuentra en Minnessota cuando puedo enviarle un e-mail y adjuntarle fotos, música o una bonita presentación en ppt (cosa que tampoco hago).
Y es que no es lo mismo.
Quienes han recibido cartas conocen la sensación que acompaña escuchar el silbato del cartero, tener el sobre en las manos y abrirlo como desesperados. O como yo, esperar el momento más propicio, cuando todo está en silencio y con una taza de café al lado.

Hay cosas inestimables en una amistad nacida por la lectura mutua. Eso es algo que quiero recuperar.
Estamos viviendo situaciones que nos roban la seguridad, la tranquilidad y la vida como comunidad.
Escribir una carta --para los que nos gusta escribir--, entre muchas otras acciones, es una forma de recuperar un poco de ese nexo humano que hemos ido perdiendo.

Por eso este blog se une a la propuesta de Todavía y quien quiera participar puede dejar su correo electrónico en los comentarios, para que quien así lo desee pueda ponerse en contacto con alguien a quien le gustaría escribirle y ponerse de acuerdo.

Como mencionó Todavía, dar los datos personales suena arriesgado (hace quince años nunca consideré ese riesgo) y pues cada quien decide cuándo, cómo y a quién se los da (como todo en esta vida).

Todavía me regaló la foto del buzón por donde entrará mi carta en dos semanas más.
Yo te dejo, Araña, una imagen de donde pensé sentarme a escribir tu carta.

Pero, aunque me gusta mi escritorio, por ahora la estancia-oficina-taller está heladísima por lo que cambié de opinión y me sentaré a escribir aquí:

Con manzanas, granadas, café y el aroma de las especias a un lado.
Es un tanto más poético ¿no?

Let´s go postal!

La rosca de las gordas

Me levanté con dolor de garganta y eso que no estuvieron heladas anoche. De hecho sólo tomamos ponche con tequila para que valiera la pena la ingesta de calorías. Pero parece que estaba haciendo mucho frío cuando dejamos la casa de "M" a medianoche.

Por diversas razones, de las siete musas de Botero (a.k.a Gordas Golfas) sólo pudimos reunirnos tres.
"Ll" aprovechó el cierre de la empresa donde trabajaba para tomarse unas vacaciones con su esposo."W" tenía migraña. A "A" se le ocurrió quitar la navidad y se lastimó la espalda y a "R" le desvalijaron su carro, así que entre la depre y y la falta de transporte, no pudo asistir.

"L" y yo viajamos al otro lado de la ciudad para conocer el salón de fiestas que "M" está preparando para rentar. Todavía le falta. Acondicionar una bodega para hacerla un sitio seguro para niños no es cosa fácil. La inversión ha sido fuerte, en tiempo, en dinero y en energía. Mientras se dedica a que el lugar esté listo y funcional, busca empleo. Nos cuenta que le llamaron de una empresa para un puesto que ella había desarrollado en otra empresa ocho años atrás... y le ofrecieron el mismo sueldo que esa empresa le había dado... ocho años atrás. No me sorprendió. Recientemente encontré en internet una oferta de trabajo del lugar en donde yo trabajé y vi que ofrecían el sueldo que a mí me dieron en el 2001. Y ahora "M" se debate entre aceptar o esperar algo mejor, mientras ve que el dinero de su liquidación se va entre el negocio que está iniciando y los gastos familiares. Todas esperamos que en ese ámbito las cosas le mejoren pues ha decidido solicitar, después de diez años, la pensión alimenticia para su hijo, en lugar de esperar que el ex-esposo le dé dinero al niño cuando se siente generoso.

Sería porque nos faltaron las otras musas o tal vez porque ya estamos viejitas, que en lugar de hablar de viejos y sexo y cosas afines a nuestras necesidades femeninas, hablamos de broncas, enfermedades y preocupaciones.
Yo estoy considerando muy seriamente la posibilidad de llevar, la próxima reunión, un musulungote de esos que a cambio de efectivo, bailan y se quitan la ropa (lo cual es, a todas luces, promover el autoempleo) a ver si con eso nos olvidamos un poco de las malas noticias y nos reímos un poco más, aunque sea por un ratito, para cargar combustible y seguir trábeje, trábeje y trábeje.

Voy por un tecito con miel y limón.

(¿Alguien sabe por qué cuando estoy escribiendo de repente el cursor se me regresa varios espacios?)

jueves, 7 de enero de 2010

Primer dìa

-- No ha sonado el despertador.
-- Ya estoy despierto.
-- Yo también.
-- ¿Me pasas la toalla?
-- Toma. Dame mis zapatos.
-- Se te ven bien esos tenis.
-- El agua está bien fría.
-- Qué tiene...
-- Se me hizo bien fácil peinarme.
-- A mí también.
-- ¿Te ayudo a tender tu cama?
-- No, no, yo puedo, gracias.
-- Hoy sí tengo ganas de desayunar.
-- Vamos a la cocina.

Este tipo de conversaciones matutinas plagadas de cortesía, amabilidad y buenos modales, sólo me es posible escucharlas tres veces al año, ocasiones coincidentes con la entrada a clases después de vacaciones.
Al segundo día de este suceso, los modos cambian un poco y en lugar de palabras escucho gruñidos y rezongos.

¡Qué bueno que los engendros se hayan ido de buen humor a la escuela! Así disculparán que a su madre se le olvide, en forma consistente, darles dinero siempre que regresan de vacaciones.

martes, 5 de enero de 2010

Post lleno de enlaces

Traigo un dolorcito en el cuello que no sé si son los ganglios o son los nervios.
(Oigo ruidos en la calle que no sé si son cohetes o son balazos).

No que esperara que las cosas cambiaran de un año para el otro, como en la tira de Mafalda. Tampoco que me sienta sumamente sorprendida por lo que pasa alrededor pero no deja de doler.

Cosas como éstas duelen mucho. Y cuántas más de las que no me entero.

Enmedio de todo esto, tuiteando y leyendo aquí y allá me entero de todo el alboroto por lo de Esteban Arce.
Aquí la nota si no están enterados.
Y otra relacionada:
La aclaración de la columnista Elsy Reyes.

Lo que me llamó mucho la atención fue la respuesta que tuvo el incidente. Me hizo pensar que tal vez no estamos tan mal como quieren que pensemos, que habemos muchas más personas que creemos en la igualdad y la libertad que las que no, que la información y el conocimiento le van ganando terreno a los prejuicios.
Y luego pienso... ¿pero la televisión? ¿que no es el reflejo de nuestra cultura y nuestra idiosincracia?
Ya no estoy tan segura.
Teniendo una televisión que sirve al poder es lógico que sea un medio que busque imponer a toda costa lo que sea útil para el poder.
Leí un comentario que decía que nadie se quejaba cuando Esteban y el Burro hacían sus chistes homofóbicos, xenofóbicos y misóginos en el Calabozo.
Tal vez sí. Seguramente sí hubo gente que se quejó pero no había los medios que tenemos ahora para enterarnos.
Eso me hace cuestionar si el cambio que veo en las actitudes viene sólo de un sector de la población con cierta educación y acceso a herramientas como el internet o si, ingenua y esperanzadoramente, es una muestra del cambio general que se está gestando en el país.
(Por favor, no me contradigan, déjenme pensar un ratito que es esto último).

En tanto se resuelven estas dudas, yo seguiré escribiéndole a los diputados aunque los correos insistan en devolverse (tanta lana y les falla el servidor y quién sabe qué les falla, a lo mejor nomás no quieren responder las preguntas de sus representados) cuestionándoles por esto.

Algo tendremos que seguir haciendo.

* * * * *
Un minuto de silencio por Josefina Reyes Salazar.

sábado, 2 de enero de 2010

De lucha libre

Regularmente no encuentro problemas para hablar con mis hijos (por ahora).
Hasta el momento cualquier tema ha sido fácil de abordar. Con ellos se puede hablar de muchísimas cosas. Hay, claro, temas que prefieren a otros. A Harry, por ejemplo, le gusta mucho hablar de ovnis, de sitios arqueológicos y del fin del mundo. William disfruta hablar de cine, de artistas y de aplicaciones de computadora. A mí me gusta hablar de todo con ellos.
Pero hay un tema que nos ha causado mucho conflicto.
No sé cómo abordarlo.
Y las pláticas no nos salen cómo yo quisiera.
La lucha libre.
Yo me quedé en el Hijo del Santo y el Súper Ratón.
Ahora mis hijos se sientan a ver Raw o Smackdown y no entiendo ni madre de lo que está sucediendo. Parte teatro, parte deporte y mucha pero mucha carne. Y buena carne, por cierto.
Me gusta sentarme con ellos a ver a los luchadores (con sus cosotas y sus cuerpesotes brillantes... mmm...) e intento comentar algo, pero me salen cosas francamente terribles.
Por ejemplo, hace unos meses:
-- No es feo ese Rey Misterio ¿verdad?
-- Eehh... pues... no sé cómo explicarte... bueno... yo creo que yo no puedo opinar mucho al respecto, no sabría decirte, mamá. -- me contestó William.
Y se acabó la plática.
Anoche de nuevo:
-- Como que el Rey Misterio es joven ¿no? (A William le gusta cómo pelea)
-- ¡Claaaaaaaro que no! ¡Si ya tiene como 32 años!
Y me pasó a joder.

He venido a concluir que los papases y las mamases no tienen por qué poder hablar de todo con sus hijos.
Es más sano, para todos, así.

Y hablando de edades, un hasta hoy querido amigo me hizo notar que esta década yo podría entrar al club de las abuelas.
Seguiré el consejo de OGC y como en el Castillo de la Pureza, encerraré a mis hijos los siguientes diez años. ¿O alguien tiene una idea mejor?

viernes, 1 de enero de 2010

Dosmildiez

2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010 2010

(Hay que practicar para que luego no sucedan errores como éstos.)