martes, 30 de junio de 2009

Me está entrando la desesperación y la impaciencia.
Ya son dos semanas y media desde la operación y aunque definitivamente he mejorado bastante, esta madre nomás no termina de doler.
Me urge una lista de cosas que puedo o no hacer.
Esta mañana me sentía bien, ocurrióseme entonces hacer un pendiente que traía y tráscale, llegué a mi casa a derrumbarme en la cama con dolores por todos lados.

Necesito un poco de sentido común. ¿Alguien me quiere compartir?

viernes, 26 de junio de 2009

Tengo un recuerdo de hace muchos años. Veintitrés años. Estados Unidos mantenía una guerrita contra Libia y nosotros pasábamos unos días en Tucson, en casa de una tía.
Al final de la calle donde vivía mi tía había un pequeño cerro. Mi papá y yo alguna vez lo escalamos.
Alguien dijo que detrás de ese cerro había una base militar y debía ser verdad porque de ahí se veían salir en grupo aviones militares a una distancia pavorosamente cercana al suelo. Apenas los veía, corría a meterme aterrada a la casa, pero incluso ahí sentía miedo. El ruido de los aviones cruzando el cielo no me dejaba dormir.
No sé si por esta razón o cualquier otra, una noche nos mandaron a dormir a casa de mi prima Irene. Me sentí mucho mejor llegando allá. Nos preparamos a dormir en un tendido en la sala de su casa y después de cenar vimos televisión.
Las noticias no dejaban de mencionar a Kadafi, pero me sentía a salvo. Desafortunadamente no fue por mucho tiempo porque una noticia hizo que mi prima se levantara de un salto de su asiento.
-- ¡Yo lo conozco!-- dijo reconociendo a un militar que entrevistaban en el noticiero. Luego fue a su librero y sacó un anuario donde nos mostró la foto de Johnny o Frankie, o como se llamara. Habían sido compañeros en High School.
En un momento la guerra que creí que había dejado con los aviones, se metió a la casa donde yo estaba.
Días después regresamos a México.
Por primera vez me sentí feliz de que se terminaran las vacaciones.

* * * * *
Al menos tres veces cada semana el helicóptero de la policía nos sobrevuela.
También hay una guerra, aunque me es difícil reconocer a las partes envueltas en el conflicto.
Debería acostumbrarme al zumbido del aparato pero no es así. Ese ruido siempre me regresa a Tucson. Además constantemente pongo en duda las habilidades voladoras de los pilotos y eso me angustia más.
Esta tarde hubo un intento de asalto en un puesto de hamburguesas donde balearon en la pierna al encargado y un par de horas después, un asalto a mano armada muy cerca de ahí. Hubo una persecución muy intensa por el segundo asalto. Por el primero no, porque los clientes del negocio de hamburguesas le metieron una chinga al asaltante.
Durante una larguísima hora el helicóptero pasó sobre nuestra casa, echando su luz que se metía en nuestras ventanas. Pero eso debería ser el menor de nuestros miedos.
La impunidad se mete a nuestras casas con la misma facilidad que lo hace la luz y el hecho de que esa luz venga de un helicóptero de la policía, no me deja más tranquila.

jueves, 25 de junio de 2009

El universo se confabula contra mí.
Y no puedo vengarme porque, después de todo, ***** es sólo un instrumento del destino.
Claro... al universo no puedo poncharle las llantas, pero a ***** sí.

Ahí vengo.

martes, 23 de junio de 2009

Estaba leyendo un libro ayer y que me topo con este texto:

"Era definitivamente un chico con necesidades especiales. Según el parecer del profesorado, éstas empezaban con un exorcismo." (Ladrón de tiempo, Terry Pratchett)


Cierta vez unas maestras me dijeron algo parecido sobre Harry, pero los tiempos han cambiado, los profesores son más abiertos, los padres están pendientes de sus hijos y en lugar de exorcismos tenemos Ritalin y cursos de verano.

Ya casi empiezan las vacaciones y tengo a los hijos trepados buscando qué hacer con su tiempo libre.
Yo no soy Martha Stewart, ni me acerco a una mamá "Cositas".
Yo no sé tener entretenidos a los hijos. Por lo mismo ellos han desarrollado algunas formas de distracción tales como hacer películas y ensayar trucos de magia, en el caso de William y pintar el piso de su cuarto y desmadrar su litera, en el caso de Harry. Eso es cuando tienen tres o cuatro horas libres durante el día. Me preocupa saber qué se le puede ocurrir a Harry con doce horas libres.
Tengo tres opciones en cuanto a cursos de verano: la primera incluye futbol, natación, tae-kwon-do y música, básicamente para cansarlos. La segunda incluye educación ecológica, cuidado de la salud y formación "holista", básicamente para marearlos. La tercera me la propuso mi Bigbro´e incluye clases de Facebook, Youtube, Blogger, creación de emoticons y tres horas de Wii. Mis hijos, por supuesto, prefieren la última y yo estoy a punto de decir que sí nomás para que dejen de brincar en mi cama.

No soy una mamá "Cositas" y algún día me lo agradecerán.




viernes, 19 de junio de 2009

Nublado

Aprovisionada de café y galletitas, me preparo para este día.
No es lo único ni lo más importante que tengo a mi alrededor.
A mi derecha está el celular y el teléfono de casa. Al frente, dos cojines que puedo acomodar con mis pies si fuera necesario (estoy recostada en mi cama). A la izquierda hay un buró donde está Persépolis, que acabo de terminar, y Debate Feminista, que acabo de empezar ayer (viene una investigación buenísima de Rachel Maines sobre la evolución y uso de los vibradores, el contexto médico y psicoterapéutico --las histéricas somos lo máximo-- y la lucha de las mujeres por la reivindicación del placer --¿sabían que en Sears a principios del siglo XX vendían vibradores?--). En el buró también hay una botella con agua, pastillas y mi agenda. En mis piernas y sobre un cojín está mi lap con un e-book abierto todo el tiempo para poder recuperar la lectura de Going Postal.
Son las nueve de la mañana y me espera un largo día: leer mi correo, responderlo, leer actualizaciones de blogs, pendejar un rato en FB, leer el periódico, checar las noticias locales, buscar bibliografía para el protocolo y tal vez platicar con alguien en el messenger. Después leeré un rato DF y cuando me sienta medio densa, leeré Going Postal. Luego checaré de nuevo mi correo, responderé, pendejearé en FB, veré actualizaciones de blogs...

Me estoy recuperando bien y la verdad es que no sería así si no fuera por el internet que me provee de razones para quedarme en cama.

Les dejo unas imágenes muy lindas y cándidas que me encontré, a propósito del estudio de Maines La tecnología del orgasmo.

martes, 16 de junio de 2009

A petición popular

Tumor extraterrestre benigno



Imagino que era más o menos así, sin la parte cómico-musical.

* * * * *
En noticias que son igualmente banales pero que no tienen nada que ver con el alien...

* Tengo resultados del trabajo engargolado. ¡Soy una nerda! Fíjense nomás: Además de que en la materia fui acumulando el porcentaje correspondiente a no-el-trabajo-final (participaciones, exámenes y trabajos previos) y obtuve el porcentaje máximo (30%, la única que lo obtuvo porque fui la única con calificación de 10 en cada uno de los no-el-trabajo-final), obtuve un 10 (el único) en el trabajo-final, correspondiente al 70% restante. Fui el único 100, sin anotaciones del maestro excepto la palabra "Excelente" en la portada.
Aplausos.

* En la materia del lunes obtuve un 90. Después de un 100, un 90 sabe... ñé. Por fortuna el impacto que tuvieron los veinte libros que leí para los ensayos del semestre y el aprendizaje que obtuve gracias a los corajes y los insomnios, hacen invisible la calificación. Me quedo con lo que yo produje. (Nótese: cuando la calificación es alta, me la merezco; si no lo es tanto, la calificación no es importante. Es la única forma de sobrevivirme.)

* En la materia de las exposiciones... psss... quién sabe, todavía no tengo resultados, pero no me preocupa. En la primera exposición, sobre la emergencia del poder chino, mi compañerita y yo hicimos un buen trabajo complementado con galletas de la suerte que regalamos al grupo. En la segunda exposición, hicimos un buen trabajo y el grupo dijo "¡Oooooohhhh..!" en parte porque la neta estuvo chido hablar del cine que vi toda mi etapa universitaria, y por otra parte, porque ya querían que nos calláramos. ¿Qué le íbamos a hacer? Yo amo el cine y mi pareja de exposición hace cine. Además regalamos palomitas.

* En la única de las materias, que si bien no era mi favorita, pero sí la única que me hacía leer sobre la materia por puro gusto, no sé qué vaya a pasar. El que apruebe o no se basará en las participaciones (soy la nerd de enfrente que grita "¡YO! ¡YO!") y en un examen que nos envió el profesor el jueves (día de la cirugía) y que debíamos reenviar el domingo (día en que todo me dolía y no podía estar ni parada ni sentada ni acostada). La parte de las participaciones deberían tenerme sin cuidado, pero la erudición de mi maestro es inversamente proporcional a su capacidad de memorizar nombres. El examen... no sé qué escribí. Todavía estaba bajo los efectos de las drogas.

* Ahora tengo que trabajar sobre mi protocolo de investigación. Quiero que sea sobre la obra de Lolita Batista, una escritora chihuahuense pero tengo pocas referencias en cuanto a teorías literarias para abordar cultura e ideología. Tengo mucho que trabajar y el cara-libro se ha vuelto muy entretenido ahora que paso tanto tiempo en cama. Pero algo haré.

domingo, 14 de junio de 2009

My big fat ugly tumor

Después de la cirugía, Fefé preguntó al doctor:
-- ¿Cómo salió el tumor?
-- ¡Uy, bien feo, parecía extraterrestre! le contestó el galeno, respuesta que luego tuvo que ajustar a los requerimientos del cliente con un: "Ejem... en una semana más tenemos lo resultados de patología, pero la experiencia nos indica que este tipo de tumoraciones son en su mayoría benignas."
La respuesta debía dejarnos tranquilos, sin embargo no dejamos de pensar en cómo luce un tumor feo. Y debía ser realmente feo en el mundo de los tumores para ser comparado con un extraterrestre que, como todos sabemos, son bien feos (excepto Superman, Klaatu y Alf).
Es decir, si hubiera un concurso de belleza de tumores ¡el mío habría sido inmediatamente descalificado!
Es descorazonador.
Qué bueno que me lo sacaron.
Por feo.

sábado, 13 de junio de 2009

De regreso

Hoy salí del hospital. El doctor dice que todo salió magníficamente aunque mi dolor lo refuta.
Es todo lo que puedo decir de esta experiencia: duele.
Eventualmente comenzaré a ver lo que tiene a favor, pero no hasta que no pueda ir al baño como Dios manda.

Gracias por sus vibras y buenos deseos.

miércoles, 10 de junio de 2009

Dilema

Es la primera vez en todos mis años de ejercicio ciudadano que me encuentro tan conflictuada.
En otras ocasiones fui a votar por el candidato de mi elección o si no había ninguno que me convenciera, anulaba mi voto con singular despreocupación, generalmente acompañando la enorme equis sobre el papel con alguna mentada de madre, o también, a según mi estado anímico, con algún antiguo proverbio, como aquél que reza: Come mierda, que cientos de miles de millones de moscas no pueden estar equivocadas ("¿O acaso no es eso la democracia?" remataba conocida cantante argentina lanzada recientemente a la política).

Ahora es diferente.

En medio del tumulto de susurros, de ecos silenciosos que botan y rebotan a través de las ondas internéticas, se presiente la sospecha de que algo está pasando o algo va a pasar. El llamado a la anulación del voto y la cantidad de gente que está convencida de ejercer este derecho, ponen mis decisiones en entredicho. Es decir, la decisión de anular mi voto en esta ocasión trae consigo una responsabilidad mayor.
Eso por un lado.
Por el otro he estado pensando en algo que leí en algún lado: ¿Realmente todos los partidos son iguales?
Que estoy hasta la madre de decepción y desencanto, es cierto. Que odio las discusiones sobre política, es cierto. Que miro con suma incredulidad a la gente que hace propaganda en la calle, también (no me la creo que haya tanta gente con convicción partidista). Sin embargo, algo se me remueve y pienso en esa pregunta. Y en otra más: ¿Realmente no hay nadie que me represente?
Suelo seguir las iniciativas de ley y las discusiones en el Congreso sobre problemas que me son de particular interés y en un 80 ó 90 por ciento de los casos hay un grupo de personas que apoya lo que yo pienso, o que rechaza lo que yo también rechazo. Dudo de las buenas intenciones de este grupo como individuos o como partido, pero hay cierta coherencia en sus decisiones e iniciativas.
Con esto ya no debería sentir dudas sobre qué hacer.
Pero luego viene la oleada de murmullos otra vez y me pregunto: ¿Votar por un partido o candidato no será la salida fácil? ¿No será algo así como el voto útil? ¿Qué tal que se esté gestando un movimiento chido y yo me quede al margen? ¿Qué tal que de la anulación del voto proceda algo interesante?
El miedo y la preocupación que están sintiendo los partidos ante la anulación del voto me permite pensar que algo puede pasar. La preocupación del IFE, sobre todo, me lo confirma.
He estado tratando de investigar qué puede suceder si la mayoría anula su voto pero no encuentro respuestas. Unos dicen que no va a pasar nada, y otros, como escena de Ensayo sobre la Lucidez, que se desatará en caos.
¿Y si no pasa nada y yo no apoyé a quien ve por mis demandas?

Este es el conflicto al que me veo enfrentada.

Sin embargo, en medio de todo esto también he pensado dónde demonios quedamos los ciudadanos. ¿Nomás en las urnas? ¿Hasta ahí somos ciudadanos?
Creo que era Giovanni Sartori el que decía que la democracia representativa vino a liberarnos de la democracia entendida como los griegos en cuanto a las funciones y responsabilidades del ciudadano. La representación nos dio oportunidades de ser individuos libres. Tal vez nos tomamos esa oportunidad muy muy en serio.
Rousseau dijo que la libertad del individuo terminaba después de que depositaba el voto en las urnas y que la representatividad nunca será democracia, que la soberanía no puede ser representada. Toda la razón. Pero imposible pensar en otra forma de gobierno.
Si el problema es la representación, y sabemos que los candidatos una vez electos, son olvidadizos y ya no recuerdan a quien representan, debe quedarnos otra opción.
"Si no votas, no te quejes." Me da risa esa frase. Somos ciudadanos cada tres o seis años, un día al año. ¿Eso nos da derecho a quejarnos? ¿Eso nos hace sentirnos ciudadanos responsables?Tenemos derecho a quejarnos y denunciar porque sí y ya.
Pero no hay diálogo entre el pueblo y quienes nos gobiernan porque estamos muy cómodos en nuestra democracia representativa dejando que en el congreso decidan por nosotros.
Considero que una opción a reflexionar, además de la de votar o anular el voto, es qué vamos a hacer después, hasta dónde nos comprometemos con el ser ciudadanos, qué estamos dispuestos a sacrificar para recordarles a los partidos a quienes están representando y cuáles fueron sus promesas.
Francamente no creo que como individuos aislados podamos hacer algo. Tenemos 80 años rumiando nuestros desencantos y no ha funcionado. Rumiar no sirve. Organizarse, sí.

Es cierto que en nuestro país las organizaciones civiles no gozan de mucho prestigio porque inmediatamente son ligadas a la política o porque desde sus inicios muchas han sido acalladas y amenazadas, pero habría que verlas no como un grupito de personas sembrando árboles o gritando en una plaza, sino como organizaciones que representan también a la ciudadanía y apoyarlas o unirse a ellas.
Quitarse la ropa afuera del palacio de gobierno no sirve de nada (aunque ha de ser chido). Formar parte de un grupo de personas que presionan a los políticos para hacer su trabajo, sí.
Y hay tanto de dónde elegir: protección al medio ambiente, derechos laborales, protección a la infancia, equidad de género, ayuda humanitaria...

En este contexto mundial en el que cada vez cobra más fuerza el poder del mercado y menos el poder del Estado, los ciudadanos tenemos que hacer algo. No recuerdo cuál filósofo dice que la crisis del Estado-Nación que están padeciendo las democracias en el planeta debe llevar a una nueva reestructuración de la autoridad y que en las nuevas formas de organización el gobierno tenderá a dejar sobre las organizaciones ciudadanas parte de la toma de decisiones que ahora detenta. Pero entre más nos tardemos en organizarnos, más lento será este proceso.

Estoy convencida de lo último, aunque sigo en duda con mi primera inquietud: Elegir o anular.
Sólo espero que la anestesia y las drogas para el dolor que me serán administradas en los siguientes días, me permitan vislumbrar, en alguna especie de viaje astral, una solución a mi conflicto.
Mañana me operan.
Hagan changuitos.

lunes, 8 de junio de 2009

Molesta

... o sumamente encabronada.

Harry pasó los últimos dos meses de su existencia ahorrando el dinero del recreo y sirviéndole de esclavo personal a su madre con el único objetivo de comprarse un celular.
A mí esas cosas de que los niños traigan celulares me caen bien gordas, pero yo no lo iba a pagar y si mi consentimiento lo motivaba a ahorrar y trabajar para conseguir el teléfono, pues adelante, dije.
Finalmente ayer lo terminó de pagar (porque estuvo dando abonos semanales) y se lo entregaron. Feliz y emocionado lo puso a cargar. Lo trajo consigo cuando visitamos a su abuela y también cuando entramos a un supermercado. Cuando regresamos al auto, ya no traía el celular. Nos devolvimos a buscarlo, a recorrer el camino que habíamos hecho y pues claro que no lo encontramos. Hoy en la mañana regresé al súper, pregunté y por supuesto, nadie lo había devuelto.
Ni modo. Recordé el llanto silencioso de Harry durante el camino a casa, ayer por la noche. Me dolía en el alma pero también hablamos con él en el sentido de que no está listo para esa responsabilidad y si ya se demostró que puede ahorrar dinero, ahora va a poder ahorrar para lo que quiera, un videojuego, unos patines...
La verdad me desperté por la noche pensando en su decepción y frustración. Nos pudo muchísimo a Fefé y a mí.
Ya estaba yo resignada y calmada cuando recibí una llamada desde su celular y estuve escuchando una conversación. Se les marcó accidentalmente y heme ahí escuchando la plática del mono. Se me alborotó el coraje. Una cosa es ignorar el destino del teléfono y otra oír la voz de la persona que tiene algo que no es suyo y que no tiene intención de devolver.
¡Era un Motorola barato! Demonios.
Ya mandé un mensaje al celular, ojalá se les muevan un poquito las tripas y quieran devolver el teléfono. Yo lo haría. Harry lo haría.

sábado, 6 de junio de 2009

Pésame

Va mi abrazo mezclado de tristeza e indignación.

A quien lo quiera tomar, porque la muerte de un pequeño duele profundamente y es una pérdida que se extiende, alcanzándonos a todos.


Solidaridad y fortaleza, paisanos.

viernes, 5 de junio de 2009

Yo nunca...

Yo nunca había salido con gente a la que le llevara diez años. Maomenos.
Anoche festejamos el último día de clases yéndonos a un barecito muy agradable.
Dado que durante el semestre no hubo mucha oportunidad de conocernos un poco, alguien propuso jugar al "Yo nunca", juego que consiste en decir "Yo nunca he (inserte la actividad aquí en participio)" y los que sí lo han hecho se echan su trago de cerveza o su shot de tequila, en cierto orden y con el único fin de joder a la gente aprendiendo cosas que no necesitabas saber sobre ellas.
Yo tengo dos problemas con respecto al juego y a mis compañeritos:
1) Cuando se trata de contestar preguntas sobre mí, no tengo filtros.
2) Les llevo diez años de vida sobre este planeta.
¿Conscuencias? Me puse pedita.
Y yo tenía que irme a hacer unos exámenes médicos hoy. Lo voy a dejar para mañana. (Ya tengo fecha de cirugía).
Ahora, si me lo permiten, voy a mi cama nuevamente a tratar de recordar las preguntas que se hicieron.

martes, 2 de junio de 2009

He sido una mala persona

No sé por qué. No sé por qué me salió decir algo feo.
En mi defensa debo decir que lo que pensé decir y me aguanté era más feo, pero de todos modos la cagué.
Siempre vi con cierta ¿envidia? ¿extrañeza? ¿incomprensión? a la gente que podía lastimar a otra sin sentir remordimientos. Yo hoy rechacé un gato sin dueño y me sentí fatal.
Pero dije cosas que no estuvieron bien.
Mea culpa.
Ya sé lo que tengo que hacer, disculparme y esos pedos.
Las disculpas.
Me da risa Harry que sólo se disculpa cuando sabe que no tiene la culpa de algo. Cuando es consciente de su responsabilidad, se queda calladito.
En la semana dije "lo siento" por un malentendido y ante lo de hoy nomás no se me antoja decirlo.
Y es que pedir perdón significa admitir que dañaste en forma alevosa y no quiero admitirlo.
Harry se parece a mí.
Por otro lado, las personas a quienes dije "lo siento" me importan muchísimo.
La de hoy, no; me saca constantemente de mis casillas, me molestan sus maneras, me joden sus aires de importancia... y debería valerme madre, pero sus opiniones, dichas desde lo alto de su torre de marfil y con ese tono de autosuficiencia de niña que siempre lo ha tenido todo y no puede ver que el mundo es más que la casa donde vive, generalmente chocan con las mías.
Pero no es excusa.
No voy a pedir perdón y me arrepentiré de lo mismo en la náusea de la anestesia. Soñaré cosas horrendas, las ballenas querrán tragarme o el mar estará espeso y oscuro.