viernes, 30 de enero de 2009

Claro que tenía ganas de regresar a la universidad. No por nada me siento junto al escritorio del profesor y levanto mi manecita para contestar todo lo que los profes preguntan, esté o no en lo correcto.

Pero, la neta, la neta, para lo que yo quería verdaderamente regresar era para esto:


¡Oh, la literatura de letrina!

¿Qué sería de nuestras deposiciones sin ella?


jueves, 29 de enero de 2009

Alguna vez en mis mocedades, tuve un encuentro con lo místico, lo mágico, lo mágico-cómico-musical. Nuestro gurú espiritupachecosexual nos guió por las verdes praderas del autoconocimiento y la luz de la verdad.
Yo vomité con tanta pero tanta verdad y tantos nachos porque todo pasó muy rápido: los efectos, el hambre, la sed...
Y los efectos fueron muy interesantes, a pesar de todo. Supongo que muchos los han experimentado: trastocamiento de la realidad, percepción alterada del espacio y del tiempo. Yo creo que sigo arrastrando los efectos de la percepción temporal porque en realidad esta experiencia no pasó en mis mocedades, sino hace poquito (las pendejadas hay que hacerlas a los treinta, saben más buenas) y a lo que quiero llegar es a recordar lo de la percepción y la memoria.
Cuando el citado humo entró a mis vírgenes pulmones y comenzó a viajar por mi torrente sanguíneo, comencé a marearme, pero la culpa la tuvieron mis acompañantes, psss... por qué se movían tan raro... Y después de eso, cuando participaba en la conversación, empecé a olvidarme de qué chingado estábamos hablando. Decidí no hablar, nomás escuchar. Pero era lo mismo. Tenía toda mi concentración enfocada a escuchar a mis cuates y de repente ya no sabía de qué estaban hablando. Me costaba un resto atrapar cabos sueltos en el aire para volver a agarrar el hilo de la conversación. Y el tiempo... ¡Já!
- Es que, déjame te digo Queto, que. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . mmm.






- ¡QUÉ!
- ¿Qué?
- Que me dijiste "déjame te digo que"...
- Mmmm. . . . . . . . . . . . . . . sí.







- ¿Y?
- ¿De qué?
- De lo que me ibas a decir.
- ¡Ah! de la playa ésa donde unos tiburones se comieron unos surfers...
- Ya no estábamos hablando de eso.
- ¿De qué?
- De playas y tiburones.
- Ay, Queto, estarás afectado... ¿quién está hablando de playas y tiburones? Lo que yo te estaba diciendo es...





Y así. Y ni siquiera me podía dar cuenta si el tiempo que pasaba entre interacción e interacción era corto o largo.
Es más, cuando iba de regreso a mi casa, la última cuadra me pareció interminable: Ah, chingá... ¿que ya me pasé el alto? ¡No! Si soy retecuidadosa. ¿Y si ya me pasé el alto y no me di cuenta y ya se pasó mi casa y me doy en la madre en el canal y se cae mi carro y nadie se da cuenta y me comen las vacas?!!!!!
Pero llegué bien y dormí bien agusto, hasta eso.

Déjenme me acuerdo a qué iba todo esto. (Nadie me dijo que los efectos eran a largo plazo).
Ya.
Fuimos al neurólogo. Diagnóstico: transtorno de déficit de atención con hiperactividad.
¡Con hiperactividad! Eso sí no me lo esperaba. El lunes le hacen un electroencefalograma y vemos qué opciones tenemos para el tratamiento.
Como decía antes, mi actitud ha cambiado pero ha sido fundamental entender los procesos de pensamiento de Harry para poder ayudarlo. Debo decir que experiencia que conté al inicio me ha sido muy útil para entenderlo. Lo que el humo hizo en mis neuronas por un rato, Harry lo padece siempre. El mundo se convierte en un lugar amenazador cuando no te das cuenta de la mitad de lo que está pasando y rellenas los huecos con la información que tienes y que a veces no tiene mucho sentido porque concatenar ideas para llegar a una consecuencia se te dificulta terriblemente.

Ayer estuvimos estudiando.
Tengo suerte. La escuela todavía no le aburre y le apasionan la mayoría de sus materias, especialmente historia.
- Entonces Inglaterra y España dijeron hay que conquistar el mundo. España le dijo a Inglaterra tú quédate con Estados Unidos y yo me voy al resto de América. A ti te va a tocar poquito porque a mí la idea se me ocurrió primero y me quedo con más. ¿Ok? Ok dijo Inglaterra porque ellos también querían tierras pero quién sabe con quién se pusieron de acuerdo porque Napoleón Bonaparte puso en el trono de España a su hermano, pues qué fregón ¿no? bien abusón por eso en México no querían hacerle caso a él y ellos se pelearon con los que sí querían hacerle caso al gobierno español y pues metieron a unos a la cárcel y otros se reunieron en la casa del Corregidor que no es tan importante como la Corregidora, porque nadie sabe cómo se llama el Corregidor bueno yo sí, se llama Miguel Domínguez, pero Josefa Ortiz también se apellida Domínguez ¿por qué? ¿eran primos? Qué raro ¿no? y también se juntaban con ellos Miguel Hidalgo y Costilla que era uno solo, no tres, ¿eh mamá? y también estaban los militares Aldama y Allende pero a todos ellos los mataron luego luego y se tuvo que quedar Morelos en su lugar e Hidalgo dijo cuando se estaba muriendo tienen... que... continuar... con... mi... lucha y todos ¡Sí! ¡Continuaremos con la lucha de independencia porque queremos ser libres! y pues también mataron a Morelos por culpa de unos traidores y pues claro dijeron ahí está Morelos, agárrenlo para que ya no se independice México y Morelos ¡No! ¡No! Tenemos que unirnos y luchar pero no le hicieron caso así que Nicolás Bravo tuvo que seguirle porque a Morelos también lo mataron. Oye mamá, ¿dónde quedaron las cabezas?

Fue un momento tan youtubeable.

No sé qué vaya a pasar, si las terapias funcionen, si los medicamentos ayuden, o qué es lo más indicado. Lo que sé es que tengo un niño muy inteligente y si nadie lo sabe ver, pues que se frieguen. Harry ha tenido que adaptarse a un mundo bastante hostil y ha tenido que lidiar para empezar con un mundo de diestros en el que nada está hecho pensando en los zurdos.
¿No será momento de que el mundo comience a adaptarse a él?

martes, 27 de enero de 2009

Variadito

Ayer fue mi primera clase.
El profesor ya me había dado clases antes en la licenciatura y mientras yo buscaba caras conocidas entre los compañeritos para no sentirme tan sola en el mundo, el profe me buscaba a mí, posiblemente por la misma razón.
Me aburrí cantidad. Todavía no entramos en materia y con lo poquito que pudimos medio comentar ya me di cuenta de quiénes van a ser los callados, los participativos, los participativos-con-argumentos, los participativos-con-citas-como-argumentos, los participativos-con-argumentos-que-utilizan-todo-lo-que-dijo-el-profesor y los demás. Bueno, y yo. Me falta por encontrar al cabrón aunque ya tengo mis sospechas de quién es y planteo seriamente la posibilidad de acoplarme. Será difícil, primeramente por motivos generacionales (sólo hay una persona mayor que yo en la clase) y segundo, porque el verdadero cabrón fly solo.

*****
Tuve una entrevista con las maestras de Harry.
Una de las maestras sí había notado algunas cosas en Harry pero no la preocupaban mayormente, tampoco las calificaciones porque los exámenes bimestrales que la SEP está mandando son una porquería que no guardan ninguna relación con lo que se supone es el nuevo programa por competencias. Niños como Harry o con algún otro tipo de condición u otro tipo de inteligencia, no pueden con esos exámenes que solo contienen un tipo de batería. Harry no se concentra a lo largo de todo el examen y le es sumamente complicado eso de andar rellenando bolitas en una hoja de respuestas. Pónganle un examen oral, pónganlo a escribir lo que sabe, que dibuje las capas de la tierra, que dibuje pasteles con fracciones, verán cómo sí le va mejor.
Pero ni moyo.
La conclusión de la entrevista es que Harry es muy inteligente y le podría ir mejor con el apoyo adecuado.
Hoy tenemos la visita al médico.
*****
Mi gordagolfa L. y yo discutíamos anoche sobre la pella, que es básicamente el único ejercicio que hacemos para eliminarla.
OJO: Médicos y químicos que me leen. Una idea para desarrollar. No les cobraremos nada por ella, sólo deseamos que el producto esté a la venta. Lo más pronto posible:
ABDOMINALES PARA UNTAR
¿Qué tal? ¿No escuchan un ca-ching en su cabeza ahora? ¡A trabajar!
*****
Me fui a caminar porque me estaba aburriendo de no poder bailar como la vieja de los videos de Nestlé Fitness. Ocurrióseme sacar a pasear a Lulú.
No lo vuelvo a hacer.
Está acostumbrada a andar a madre jalando a William cuando anda en patines y así me quería traer a mí. ¡Ah! y la señorita piruja quería andarse miando en cada plantita y olisqueando cada árbol del camino. Y no estoy hablando de mí, sino de la Lula.
Lo que sí fue interesante en el camino fue encontrar a cinco minutos de mi casa un sitio histórico (¿kiúbo?). Seis años viviendo aquí y yo tan desinformada.
Échenle un ojo:


Yo ni sabía que la pinchi loma tenía nombre. Y bueno, ya que lees esto no te queda más remedio que comenzar el ascenso, aunque yo lo hice más por razones aeróbicas que culturales.


Hasta allá arriba llegamos la Lula y yo. No sin antes mear en cada escalón. La Lula. Yo siempre tengo la precaución de ir al baño antes de salir.


Ésta es la cueva natural, remanso de paz, descanso para los corazones sin fe. Pero no hay dibujos chidos del santoniño, que era lo que yo quería encontrar.

La vista. Por eso nos mudamos aquí, sin embargo nuevas fraccionadoras amenazan con construir en estos terrenos. Esperamos que no. Que el ranchito siga sacando a sus vacas a pastar en nuestros jardines, que nos siga llegando el olor a leña en las noches invernales apestando la ropa tendida y que los hijos puedan seguir yendo a divertirse en los arroyos que se forman en épocas de lluvia, que arrastran de todo, hasta cuerpos en época de ejecuciones.
Qué bonito es donde vivo.

lunes, 26 de enero de 2009

Me da mucha ternurita la gente que invade mi espacio vital, aun cuando soy un frío bloque de hielo social.
Y es que alguien que pese a tu indiferencia consigue acercarse -échenle la culpa al alcohol, al humo, al espacio, qué tiene- se merece la atención y cierta reciprocidad etílica.

Brindemos.

viernes, 23 de enero de 2009

Como algunos de ustedes saben, mi vástago menor -Harry- es un niño bastante... mmm... singular.
Ha sido un niño que se ha enfrentado a diferentes situaciones difíciles, desde que era un bebé. Primero el asma, luego los problemas psicomotores que le ocasionaron que empezara a caminar más tarde que los demás niños, después el problema de transtornos de sueño y los problemas de lateralidad cruzada. Además, en su desarrollo de madurez ha estado siempre unos pocos meses detrás del promedio. Incluso su peso y su estatura están un poco por debajo de los límites mínimos del promedio.
¿Qué quiero decir con todo esto?
Que tengo un hijo extraordinario.

Desde que era pequeño nos dimos cuenta que poseía muchas cualidades al tiempo que ciertos comportamientos que dificultaban desarrollar mejor sus cualidades. Pero en vista de no presentar situaciones negativas de conducta y presentar un desarrollo académico bueno, nunca se nos ha citado por parte de sus maestros para hablar sobre ciertas características que podrían ser síntomas de algún problema.

Me refiero a que Harry es distraído, desorganizado, desordenado, olvidadizo, impulsivo e hiperansioso (but I´m fun! dice una playera que le compré y por la que Fefé me regañó porque dice que estoy gratificando sus malos hábitos).
En casa siempre ha tenido la estructura y organización que requiere cualquier niño para crecer con buenos hábitos, y en la escuela ni se diga. Y a pesar de esto, Harry sigue siendo distraído, desorganizado, desordenado, etc., etc....
Durante algún tiempo nos pasó por la cabeza el que se tratara de un transtorno de déficit de atención, pero sus calificaciones eran buenas. Es más, el año pasado durante un bimestre estuvo en el cuadro de honor de su salón (nomás un bimestre que no es manda, nos dijo). Sin embargo este año sus calificaciones han bajado muchísimo. Justamente este año en que por primera vez que me he sentado a estudiar junto con él. Y me he sentado junto con él porque lo he visto más disperso que antes, más distraído y con su mundo interno más acelerado que antes.
Claro que para eso hay un buen de razones: cambio de escuela, cambio de ritmo, cambio de amistades...

En fin, que en un niño tan sensible al cambio como es Harry, obviamente esto lo iba a afectar. Las calificaciones no me preocupan tanto como la manera en que se han agravado los otros problemas. Y es por esto que tendremos que ir a un neurólogo, a un psicólogo, a un nutriólogo, y a quien se deje con tal de ayudar a Harry a mejorar su atención y su autoestima, que por estos procesos, ha quedado un poco lastimada.

Anoche estaba sumamente triste y angustiada. No pude dormir bien pensando constantemente en qué podríamos hacer por él. Y de repente... luz al final del túnel. Algo sucedió que recuperé la fe y la esperanza:
Mientras Harry se peinaba lo escuché tararear una canción. Pero no así tararear nomás. Estaba tarareando con sus cuerdas vocales al mismo tiempo que con su boca llevaba un ritmo así como de hip hop. O sea, estaba haciendo dos sonidos diferentes, con diferentes melodías, con el mismo instrumento vocal.
Es decir, que si Harry no la arma para la escuela, podrá ser al menos como el actor de las películas de Loca Academia de Policía que hacía ruidos chistosos con su boca. ¿Se acuerdan?



También podría dedicarse al beatboxing y ser famoso y ganar mucho dinero y mantener a sus padres...
No, me temo que eso le va a tocar a William.
Con que Harry nos devuelva lo de los médicos, las medicinas y las terapias de todos estos años, nos conformamos.

miércoles, 21 de enero de 2009

Supiritaco

Tuve que ir a mi alma mater a tramitar algunos papeles para mi reingreso.
No fui feliz.
Yo era muy feliz viendo y conviviendo con la variadísima fauna que conformaba mi facultad.
Todavía es variada. Lo malo es que en las oficinas administrativas, siguen igual de animales.
Se entendía antes, cuando éramos un puñito de chícharos los que estudiábamos ahí. Pero ahora tienen más alumnado, más oferta educativa y se supone, mejores procedimientos.
Falso.
Nadie sabe nada.
Y cuando "saben", resulta que no era verdad. Lo siento, nos equivocamos.
Casi me da el supiritaco (que es un fenómeno real, tangible y concreto, aunque la RAE no lo quiera admitir) con la des-información que me dieron hoy.
Qué tiene.
De mí no se van a librar.
Me van a ver toditos los días y voy a estar chingue y chingue a la hora de la torta, de pintarse las uñas o de tomarse el café.
Van a ver....

lunes, 19 de enero de 2009

Cada que veo anuncios sobre la depresión (no la económica, la otra) me entra una basurita en el ánimo. Supongo que hay quien de verlos tanto termina deprimido y enganchado al cymbolta y a todas las drogas nuevas que existen para tratarla.
A mí me ponen triste en reversa, porque me recuerdan una etapa de mi vida que no quisiera volver a vivir. Sin embargo soy insistente y masoquista al recordarla y termino preguntándome cómo pude sobrevivirla, sin apoyo, sin información, sin nada a qué agarrarme.

Los niños estaban en el kinder. Fefé trabajaba en segundo turno. Yo salía de la casa a las 6:20 de la madrugada para poder entregar niños en la escuela y llegar a tiempo a mi trabajo. En el trabajo tenía que atender 22 horas clase a la semana más la parte del trabajo correspondiente a mi titularidad, que era también bastante. Salía de trabajar y regresaba a casa sólo para entregarle las llaves del carro a Fefé para que él se fuera a trabajar. Llegaba pasadas las doce de la noche y yo estaba demasiado cansada para intentar cualquier tipo de comunicación con él. Se sumó a esto mis problemas económicos ocasionados en parte porque en mi trabajo como titular se le puso a mi jefa que debíamos cobrarles a los alumnos ciertas cuotas que estaban pagando (en lugar de pasar directamente a administrativo) y yo soy muy descuidada con el dinero, cuando no se me perdía, segurito que me hacían tonta. La otra parte fue el mal manejo de mi tarjeta de crédito. Y de ahí en delante todo fue cuesta abajo.

Donde más lo resentí fue en el nivel de energía. A las 9 de la mañana ya estaba yo fatigadísima, como si fueran las 10 de la noche. Me dolía tantísimo el cuerpo y apenas empezaba mi jornada laboral. No tenía ganas de hablar con nadie. Todo pasaba como en una película totalmente ajena a mí. Llegaba a casa queriendo dormir toda la tarde, lo cual no podía hacer porque tenía dos niños de 4 y 5 años a los que atendía yo sola y cuando llegaba la noche me pegaba el insomnio pensando en pendejadas y ya no descansaba. Además mis manías y compulsiones se habían desatado a lo cabrón.

Así pasaron meses. Fefé se preocupaba pero no lograba asimilar qué me estaba pasando. Le cruzaban por la cabeza mil cosas que en nada me ayudaban.
En una primera visita al médico me dieron multivitamínicos y relajantes.
Valieron madre.
Una segunda visita a otro médico me llevó a hacerme mil estudios donde salí con algunas hormonas movidas y cosas así. Me recetaron hormonas pero la doctora además me dio Prozac, en lo que funcionaban las hormonas.
Las hormonas jamás las tomé, básicamente porque no tenía dinero y también porque el prozac estaba haciendo muy bien su jale.
Sólo cuando la fluoxetina comenzó a surtir efecto fue que me di cuenta en qué me había convertido. Cuando comencé a sentirme dueña de mi vida otra vez, fue que pude ver al monstruo que era antes, con la depresión.

Coincidió por esa época, un poco antes de las pastillas, que mi jefa renunciara y pusieran a otra persona en su lugar.
Qué asombroso ver cómo la forma en que una persona hace su trabajo puede afectarte tantísimo.
Y es que, entonces lo supe, yo no puedo trabajar así con alguien que está encima de mí chingue y chingue, jode y jode, hostigue y hostigue: ¿ya está esto? ¿ya hizo esto otro? ¿ya terminó aquéllo? veinte o más veces en el día.
El cambio me ayudó muchísimo. Es realmente benéfico trabajar con alguien que te deja trabajar con autonomía, que propone tiempos y trabajas a tus horas y en tus espacios. Por supuesto que me volví más productiva y esa misma productividad me generó un sentimiento de satisfacción que me ayudó, junto con las pastillas, a ir recogiendo los pedazos de mí misma que se habían quedado regados por el camino.
En casa veía a mis hijos y me daban ganas de llorar recordando lo mal que había estado desempeñando mi papel de madre. Sólo quería abrazarlos y besarlos y jugar con ellos para recuperar en tiempo que pasé tirada en la cama, o gritando o llorando encerrada en el baño.
Me cambiaron de oficina que también fue bueno. Parte de mi aislamiento social se debió a que ya estaba harta de escuchar tanto chisme, tanta negatividad y tanta estupidez junta.
Había muchas cosas que yo no veía y que de haber ido con algún especialista, seguramente habría definido más pronto y me habría ayudado más rápido. Pero no conté con la información adecuada. La forma en que se fueron resolviendo las cosas fue más bien producto de una circunstancia, que si no se hubiera modificado (o sea, si el chileno no le hubiera pedido matrimonio a mi jefa) yo creo que me habría enganchado a las pastas sin poder resolver nada. Porque lo económico se fue arreglando en la medida en que me sentí dueña de mi vida.
Lo personal llevó más tiempo. El prozac mata la libido. La falta de tiempo para estar juntos Fefé y yo, también estaba matando otras cosas.
Dejé las pastas de la noche a la mañana, cuando recordé cómo era el sexo antes de mi depresión (durante la depresión, Fefé me tocaba y yo quería llorar. Me dolía incluso que me acariciara). Extrañé ser la persona feliz feliz que era con las pastas, pero no di marcha atrás. Me aguanté como las machas pero ya iba por buen camino.
Sólo recaí un par de veces más. La primera me salvó Sábato y La resistencia y la segunda, una semana de pastas y ahora sí, un terapeuta que conocí en un curso sobre el eneagrama.

Estoy muy bien ahora. Escribir en el blog ha sido la mejor terapia.
De vez en cuando, al recordar todo esto, me permito un poquito de autocompasión. Me abrazo, me doy un beso, sigo con mi vida y me digo que esa etapa no la quisiera repetir.
O tal vez sí.
¿Por qué no?
Ahora, con el conocimiento adecuado, me daría el lujo de mandar todo a la chigada: bancos, jefa, compañeras de trabajo.

Ahora, con lo que sé, la depresión me la pela.

jueves, 15 de enero de 2009

More Cowbell

El Caníbal me mandó un enlace a esta página y he pasado la mañana siendo muy feliz.
Escuchen...

Make your own at MoreCowbell.dj


Ciertamente, me habría gustado mejor hacerle un upload al soundtrack de mi vida porque yo creo que lo que la vida requiere es más cowbell. Y más Christopher Walken.


* * * * *
Qué inicio de año más curioso.
Como es mi costumbre, no dediqué los últimos momentos del 2008 (estaba ebria) ni los primeros del 2009 (estaba cruda) a pensar en propósitos.
Siempre funciona.
La explicación es sencilla: si no tienes propósitos no padeces decepciones y no te ciclas en un proceso de buenaintención-falla-decepción-quesevayatodoalachingada.
Ya bajé un kilo de los algunitos que traigo de más, sin proponérmelo mucho.
Y en febrero empiezo mi maestría.
¿Qué más me depara el año?
¿More cowbell?
* * * * *
Últimas noticias sobre Maggi sazón de la calle
Hoy preparé un platillo con el cubo de Maggi.
La reacción familiar general fue: "Huele a Whiskas."
Harry fue un poco más allá al declarar: "No. SABE a Whiskas."
Pero yo ya no quise ahondar más en el asunto.
Es bueno saber que al menos a un miembro de la familia sí le va a gustar.
Lucky, lucky.
MAGGI: Apégate a lo que sabes hacer. El jugo.

lunes, 12 de enero de 2009

Yo no tengo escrúpulos

a la hora de comer.

Le entro sin pudor a las tortas de Doña Tifo, a los caldos de res del Mercado del Hoyo y con gran placer a las burguers de Don Perro.

Sin embargo, esto... esto... no, no puedo.


No quiero ni imaginarme qué chingados le pusieron para que supiera a "calle".
No. Me niego rotundamente.
En los puestos callejeros ya sabemos a lo que vamos y la clase de bichos que nos podemos empacar y de forma absolutamente gratuita.
¿Para qué arriesgarme?
Aunque...
Eh...
Bueno, ya lo compré.
Lo voy a preparar y luego regreso a contarles.

Si regreso...

sábado, 10 de enero de 2009

Disfruten



Un pedacito del concierto que la Marce dio ayer en la noche.

Buen fin de semana.

miércoles, 7 de enero de 2009

2009

se me presenta con una sola certeza: la de la edad.

En tres ocasiones fui llamada "señora" el día de ayer y para mi asombradísima sorpresa, no me inquietó ni me pareció ajeno, me pareció parte de mí.

Horas más tarde, mientras disfrutábamos la rosca de la Paca (con monitos sembrados, jijiji amanecí chistosona) y veíamos fotografías familiares viejas, me encontré con algunas fotos mías en mi postadolescencia y en mis tempranos veintes: la piel tersa, las facciones suaves, los ojos aniñados...

¡Qué inacabada me veía!

Ahora tengo la piel algo ajada (tantos buenos desvelos), arruguitas en los ojos (tantas risas y copas), mis facciones son rectas, algo endurecidas y mi mirada, mayormente estoica, según dice un amigo.

Tal vez sigo siendo un manojo de inmadurez e inseguridad, pero por otra parte soy algo más, algo de lo que no me había percatado: Soy una Señora.

(También sigo estando bien pendeja, pero menos que antes, porque, después de todo, ¿qué es la vida sino ese largo, penoso, sinuoso, doloroso, sorpresivo, dulce, placentero camino hacia el despendejamiento?)

lunes, 5 de enero de 2009


Pues sí, de vuelta a la realidad.
Hay que consolarse con saber que siempre hay formas de forzar a la vida a que te sonría.
Posiblemente será una sonrisa forzada o fingida...
¿Y...?
¿Alguien tiene algo más?

viernes, 2 de enero de 2009

Feliz año nuevo

Que este 2009 bla bla bla bla bla bla bla bla bla y que bla bla bla bla bla bla bla deseos bla bla bla bla bla bla bla bla bla llenos bla bla bla bla bla bla bla bla bla bla próspero.

De todo corazón.