lunes, 29 de octubre de 2007

martes, 23 de octubre de 2007

¿Los hombres las prefieren gordas?

Las gordas golfas no sólo hablan de hombres, de sexo o de puntos.

También hay muchos otros temas que les interesan, algunnos más recurrentes que otros.

Uno de ellos es la gordura.

Tema extremadamente recurrente.

Y no es un tema tan fácil de dominar. Ha requerido de cierta práctica para que finalmente podamos discutirlo en etapas, a saber:

1. La lamentación, que invariablemente inicia con un "No mames, güey, ya no me des más birrias, estoy bien gorda."

2. La experimentación, que sigue con un "¿supiste de mi prima aquélla... sí, ésa... la que está casada con el narquillo...? ¡Se operó! Se quitó y se puso." Y además reflexionamos sobre las dietas, ejercicios y posiciones que hemos intentado para mejorar nuestra apariencia.

3. Los buenos propósitos, con gran énfasis en el "Ya no voy a faltar a las clases de zumba", "La próxima semana me inscribo en el gym", "Les juro que ya no voy a tragar tanto". Y...

4. La coevaluación, retroalimentación y autocomplacencia, es la parte que más me gusta y puede durar incluso días posteriores a las reuniones. "Pues si tú ni estás tan gorda", "Si bajas más de peso, vas a desaparecer", y se acompañan también con presentaciones en power point que durante los siguientes días atiborran nuestros correos.



Independientemente de nuestros complejos, estuvimos pensando y concluimos lo siguiente:

Los hombres no ven gordura.

Ven chichis y nalgas.

Por eso los intentos de G por adelgazar no han rendido frutos. Su marido se lo impide porque dice que lo primero que va a reducir va a ser la talla de su brassiere.

Yo lo corroboré después, platicando con el fulano que me ayudó a conseguir los dos puntos del megaconcurso.

Le decía yo "A ver, mi estimado, usted tiene su novia, joven, bonita, agraciada... Yo soy una mujer mayor (ejem, ejem), con estrías y celulitis... ¿qué quiere usted de mí?". El aludido respondió: "Las nalgas".



Tal vez somos muy duras con nosotras mismas y la verdad es que al final de cuentas, las opiniones masculinas nos tienen sin cuidado. Porque después de las cuatro etapas de la discusión, qué bien nos sientan las cremas, las pastas y los canapés.

jueves, 18 de octubre de 2007

Dice la maestra de educación física que hay ciertas cosas que nomás a mis hijos les pasan.
Hoy a William le picó una abeja en el paladar.
Me lo mandaron a mi oficina, pasó por los besos y abrazos de tres maestras y luego levantó su carita llorosa y dijo: ¿Me puedo ir? Tengo torneo de ajedrez y me toca jugar con Juanpa.
Dignos hijos míos.

martes, 16 de octubre de 2007

Ah, sí? Ah, sí, Flaka?

Yo también tengo una compu nueva.



Exactamente igual que ésta. Tan igual que no tengo ni teclado ni mouse, todavía.

Sin embargo, gracias a la misericordia ajena, me fue prestado un mouse, nomás para que no me dieran ganas de patear la pantalla y además me entretuviera moviéndole a lo que se dejara.


Debo estar haciendo algo mal, estoy segura, porque no he tenido ningún problema de adaptación PC-MAC. O acaso eso es sólo un mito?


* * * * *

Quien quiera que haya imaginado que este perro se vería bien en traje de french maid, es un pervertido.

Me recuerda el disfraz que voy a estrenar en Halloween. Muajajajajá!!!

* * * * *

... pese a la resistencia que les pudo oponer Handir de Brethil, se encaminaron hacia el sur por los Cruces del Tenglin en busca del botín.

Los hijos de Húrin no me tienen tan contenta, pero juro que si vuelvo a encontrar otra frase cacofónica... se lo regalo a alguno de mis alumnos.

* * * * *

Cómo se llamaba el mayordomo de Mauricio Garcés en las películas? Era Sócrates? Tenía algún otro nombre?

* * * * *

Comadre, me siento totalmente inepta para escribir sobre la vaca. Hágalo usted.

* * * * *

Yep.

Insomnio.

domingo, 14 de octubre de 2007

Mientras tanto, anoche...

- Señor, disculpe, será posible pasar a pedirle un autógrafo al Maestro Márquez?
- A quién?
- Al Maestro Arturo Márquez.
- A ver, déjeme ver... es que no están dejando pasar a nadie, pero déjeme le digo a un compa, a ver qué nos dice. Oye, wey, pregunta a ver si pueden pasar a ver a... a quién?
- Arturo Márquez.
- Sí, garcíamárquez, ése, pregunta wey.
- El Maestro Arturo Márquez.
.
.
.
.
.
- Que dicen quel profe Márquez no va a salir, ni van a dejar pasar.

Ante mi rostro lastimoso y mis ojos de Bambi, al compa no le quedó más remedio que decirme que el profe tendría que salir, tarde o temprano, que podíamos esperarlo ahí. Pero luego comenzó a hacerse como que tonto, y cualquiera menos burro que yo habría sabido que estaba haciéndose de la vista gorda. Y como estoy bien tarada, el pobre hombre tuvo que ir a decirme que ya podía pasar, o que hiciera lo que me diera mi real gana, total, que él no ganaba para que todo mundo pasara sobre su autoridad.
Y pues sí.
Pasé.
Vi a Arturo Márquez.
Le dije cosas que me habrían dado miedo de haber estado en su lugar.
Saludéle, beséle, abracéle y fuime antes de que los guardias de seguridad se dieran cuenta que el Maestro se encontraba realmente incomodado.
El resultado:


Y también intenté conseguir que Eduardo García Barrios me firmara mi disco (él fue el Director de la Orquesta Mexicana de las Artes) pero era tentar demasiado a la suerte.

Huí y como el arte y la cultura nos da mucha hambre, nos fuimos por quesadillas al Cali.

El concierto estuvo divino, pese a la gente con celular, los vendedores de matracas fosforeantes, el vendedor de algodones de azúcar, las monas detrás de nosotras (viste a Karen? Sí! Mírala, ahí está en la pantalla... ahí está otra vez!) y los aplausos cada vez que había un silencio..

Cuenta una antigua profesora, que el Maestro Diemecke, las pocas veces que vino a Chihuahua, tuvo a bien detenerse a explicarle al público en qué momentos debía contener su emoción y cuándo podía aplaudir.

Pero eso es lo de menos.

Está bien, el concierto fue en un parque, pero hasta los niños se portaron mejor que los adultos, ya fuera porque les tenía entretenidos la música o porque se quedaron dormidos. Y hubo algunas personas que no sabían ni qué iba a haber, pero tuvieron la decencia de marcharse ya que se enteraron.

Ah, raza.

Ni moyo, a lo mejor la próxima vez que nos traigan a un compositor de ese tamaño y a un director de orquesta como el que estuvo anoche aquí, sepamos comportarnos a la altura. Nomás por un básico respeto al derecho de los demás.

martes, 9 de octubre de 2007

I am the Lizard Queen!!!

(I wish.)


(Fotos cortesía de Fefé)






Sí, sí, tomé las fotos con mi celular.
Y el concierto estuvo maravilloso, y no dejé de bailar en toda la noche.
Sin embargo, tuve un momento de pánico cuando a la raza de medio-pelo, la dejaron bajar a la zona de terciopelo (complejos de clase) y yo sentía que la marejada se venía encima y andaba buscando un lugar seguro adonde correr.
También me hizo falta mi comadre, sobre todo cuando Fefé dijo algo muy chistoso sobre sacársela, o algo así, en realidad no me acuerdo, pero fue muy chistoso, y no tuve a mi comadre al lado para que se riera conmigo.
También fue chistosísimo cuando me encontré la servilleta al fondo de mi clamato.
Espero que no usada.
Espero que servilleta y no otra cosa.

Pero nada de esto opacó la música que me ha acompañado con Fefé los últimos once años de mi vida.
Come on baby, light my fire.
Y mejor me callo que luego me da por andar contado intimidades.

miércoles, 3 de octubre de 2007

País de vicios y perdición

Fui a recoger visas a Juárez y de paso me di una vueltecita al otro lado del río.
La flaka me hizo el favor de ser mi guía de turista por lo que mis hijos y yo le estamos muy agradecidos.
Algunas imágenes turísticas:

Incienso con olor a fiui.

Incienso con olor a cola. No encontré con olor a Pacuso.

Y lo mejor, en una juguetería... ¡una orgía de peluche! con bondage
y masoquismo y hard core y toda la cosa. My little pony trae un vibrador a control remoto. Ahí se ve.
De haber sabido que la sociedad paseña había cambiado tanto, hace mucho que habría obtenido mi visa.
* * * * *
En otras noticias...
Fui al concierto de la Regina donde hubo ¡más de 5000 personas reunidas!, eso dijo el alcalde. En el helicóptero había como 3000, y en el cerro había gente asomada por las ventanas de sus casas, eran como 1000. Y los 1000 que sí estábamos en el parque, nos dan los 5000 que el servicio de inteligencia del alcalde informó (han de haber sido los mismos que le dijeron de los 8000 el día del Grito).
El alcalde también dijo que el concierto había superado las expectativas y yo me quedé pensando, o sea cómo, no sé qué estaba esperando él, porque yo me esperaba lo que vi y oí: el vozarrón, la cachondez, el talento, la gracia, la irreverencia, y la imaginación de Regina.
Muy bueno.
Y hablando de festivales: el sábado 13 se presenta la Cantata de los Sueños en El Palomar, de Arturo Márquez. Nos vemos allá. Y el 8 de octubre el morrisonless concierto de The Doors. No se les vaya a olvidar.