martes, 28 de agosto de 2007

Todos conocemos a alguien así.
Yo me encontré a mi “alguienasí” particular el día de hoy, en una reunión de maestras.
Después de que las viejas presentes nos pusiéramos al día, “alguienasí” dijo:
- ¡Cómo me da envidia la gente que puede andar todo el día en zapatillas!

Eso fue lo que sus cuerdas vocales externaron, aunque lo que en realidad dijo fue: “¡Espurias! ¡Cachorras del imperio! ¡Feminoides traidoras!”

Yo estuve a punto de decirle que cada viernes por la noche me quito mi brassiere y lo quemo en un aquelarre privado, pero… nah… estaba muy ocupada sobándome los tobillos.

Más tarde llegaron las gorditas de chicharrón y los refrescos.

Nos abalanzamos sobre la comida como… (inserte su metáfora aquí) *

-¿No vas a comer, “alguienasí”?

-No, me volví vegetariana en vacaciones. No sé cómo pude comer tanta carne todos estos años. ¿Sabían que un chino vivió cien años a base de arroz?

Quise contestar que para qué quiere alguien vivir tantos pinches años si no va a poder disfrutar de unas carnitas, unos tacos al pastor, una tortota de lomo… pero me callé y sólo atiné a decir como dice mi comadre, que a mí lo saludable me hacía un chingo de daño.

Por supuesto, y como no puede faltar en cualquier reunión donde haya viejas, se habló de la obesidad, las llantitas, los kilitos de más y las dietas.

-Yo no puedo ni oler la comida, porque ya estoy aumentando tallas- decía una de las maestras.

-Pues el peso estriba en la culpa –argumentaba yo – si te hartas tres gansitos sin sentir culpa, no subes de peso. Aunque yo tengo grandes problemas de conciencia.

-Pues yo la verdad es que necesito comer más, porque con tooooooodo el ejercicio que estoy haciendo en el gimnasio…

Sí, de nuevo “alguienasí”.

Volví a intentar quedarme callada pero se me escapó un “mi religión es muy estricta en cuanto a la vanidad y el culto a la belleza… de hecho, mi religión me prohíbe el ejercicio, es pecado.”

Y como soy acá bien perceptiva y me di cuenta que la estaba cagando, me retiré no sin ir tarareando Pastillas para no soñar.

Es cierto lo que dice Elizabeth Taylor, la gente sin vicios tiene virtudes muy molestas.


*Contribución metafórica de Kabeza:

Fans a Kabeza
Fans féminas a Kabeza
Fans féminas desnudas a Cabeza

Diputados al presupuesto

jueves, 23 de agosto de 2007

Te lo dicen los pediatras, las abuelas y las mamás experimentadas.
No te preocupes, esto de los resfriados, la tos, las diarreas, los cólicos y las visitas al médico cada dos meses, dura solamente hasta que cumplen seis años.
Te lo dicen cuando el pequeño productín tiene apenas unos cuantos meses habitando este mundo y duras en estado de pánico todo el sexenio.
Lo que no te dicen es que después de los seis años, ya no son visitas al pediatra, sino a la sala de urgencias.

Harry llegó hace un par de días con la cabeza y la cara bañadas en sangre.
En lo que se calmó y lo pude meter al carro para llevarlo al hospital, me contó la historia: hicieron una casita para un gato con una caja de cartón, con puertitas y ventanas y todo. Taparon al gato con la caja. El gato ingrato caminaba y empujaba la caja. Así que se les ocurrió la gran idea de poner un block de cemento sobre la caja. El gato ya no podía moverla. Harry se acostó en el suelo para jugar con el gato asomado por la ventana de su mansión, y accidentalmente, alguien movió la caja y el block fue a dar a la cabeza de mi bebé.

Camino al hospital, Harry ya no lloraba, sólo se quejaba del dolor de cabeza.
En el hospital nos atendieron de inmediato y lavaron varias veces la herida con gasas, antisépticos y antibióticos. Harry, estoico.
No hubo necesidad de puntos, ni suturas ni nada de eso. Fue un raspón escandaloso solamente, por lo que nos indicaron que había que ponerle una bolsa de hielos sobre la cabeza al menos una media hora.
Y ahí sí, mi engendro ya no lo soportó y soltó el llanto.
- No llores, chaparrito. Eso no duele. - Le decía el médico afectuosamente.
- Yo sé que no duele. Pero si me dejan media hora con el hielo... ya no podré salir a jugar con el gato!!!!! Bua!!!!!!!

El expediente de Harry tiene registradas cuatro visitas a urgencias en el último año. Una por un mueble que le cayó sobre un pie, otra por tragar tantas pinches papas enchiladas (pensaban que era apendicitis), otra por un piquete de abeja que le dejó la cara como el Hombre Elefante y ahora, por el block en la cabeza, que por cierto, se partió en dos al contacto.

Yo suelo repetir a las madre neófitas lo que dicen los pediatras, las abuelas y las madres experimentadas.

Lo de la sala de urgencias, se los reservo como una sorpresa.

lunes, 13 de agosto de 2007

Los nuevos Símbolos Sexuales

No sé si sean ustedes de esa clase de mujeres que como algunas (yo no) han buscado cierta clase de diversión femenina que consiste en reunirse en algún lugar a disfrutar de la vista de hombres semidesnudos con el cuerpo brillante de olorosos e intoxicantes aceites.
Como parte del servicio social que este blog presta les daré cierta información:
No sufran más.
Yo ya los encontré para ustedes.



Atrás quedaron esas épocas donde los luchadores eran feos y gordos.
Ahora tenemos a El Elegido, El Zorro, Alan Stone y muchos más si tenemos la paciencia de aventarnos un domingo de luchas.

(Me cuentan que ir a las luchas es la cosa más divertida del mundo. Yo, por cumplir con mi trabajo informativo, me daré una vuelta para proveerles detalles).

viernes, 10 de agosto de 2007

Y dale con el eneagrama

Pasé los últimos dos días de observadora en un curso llamado Eneagrama.
Yo tomé el curso hace dos años y realmente me salvó de haberme arrojado con singular alegría a la ingesta de Prozac.
Aunque es totalmente carente de ética que yo les dé la siguiente información, me parece que no estaría mal irse acercando a algún tipo de aproximación sobre quiénes somos.
El eneagrama es uno de muchos instrumentos de autoconocimiento, pero a la fecha es el único que en mi experiencia puedo decir que me ha sido útil.
En esta página encontrarán un test sencillo y en ésta, el test de 144 preguntas, mucho más exacto.

Si se animan, compartan sus resultados.
Yo soy.......................................


lunes, 6 de agosto de 2007

Tengo el chile bien rico.
Me dijo un hombre asomado a mi vehículo en un crucero.

Yo me quedé pensando: Será acoso o coqueteo?
Y entre que contabilizaba si me correspondía un punto o dos, le respondí amablemente (uno nunca debe perder las buenas maneras): Su esposa debe ser muy feliz.

Y arranqué con el semáforo en verde, dejando atrás al audaz vendedor de chilacas.

viernes, 3 de agosto de 2007

Harry no sabe perder en el Maratón

- A ver, Harry, ¿cuántas son las notas de la escala musical?

- Mmmm... ¿contando las notas que se marcan sin dedito en el violín?

- No en el violín, en general. ¿Cuántas son las notas?

- Es que no entiendo. ¿Cómo que cuáles son las notas?

- Las del pentagrama, Harry.

- Ah, pues son un chorro, una por rayita y una por espacio.

- No, Harry. Mira, dime las notas y yo te voy marcando por dedos.

- Bueno. Do, re, mi, fa, sol, la, si.

- ¿Cuántas son?

- ¡No sé! No entiendo.

- Harry, ¿cuántas son las siete notas de la escala musical?

- Yo ya no juego, ustedes no me quieren dar pistas.