martes, 29 de mayo de 2007

Fue un fin de semana de reuniones.
Primero... la boda.
Todo indicaba que la noche de la fiesta sería lluviosa, o al menos con aire, pero no. Fue una noche perfecta. Los novios se diviertieron mucho y los asistentes nos divertimos más, sobre todo viendo correr a la novia en su vestido de María Victoria.
El sábado fue la reunión de egresados de la fuckultad. Al parecer la demanda por las carreras va en aumento. ¿A dónde se fue aquella época, cuando pasabas frente a la fuck, y si traías el cabello largo, morral folklórico o un libro bajo el brazo (no importaba si era de Og Mandino o de Richard Bach) automáticamente eras reclutado para ingresar a estudiar la carrera que quisieras?
Por lo pronto me anoté en un curso sobre el uso de las tecnologías en la industria cultural. Y después... la maestría en humanidades... si el mundo no se ha acabado para entonces.
Finalmente, la reunión familiar.
Cada vez que veo el árbol genealógico me sorprende que todavía no haya nacido alguien en la familia con cola de marrano.

Y no, todavía no encuentro el tiempo para ir al cine.
Pero de que voy, voy.

sábado, 26 de mayo de 2007

No me la cuenten, no me la cuenten.
Pienso ir a verme con mi Johnny esta semana.

martes, 22 de mayo de 2007

Perdí mi Proust

No sé dónde lo dejé.
Claro, no es más que el primer volumen de En busca del tiempo perdido y apenas voy a la mitad, pero ya me había encariñado.
Hacía tiempo que quería leerlo, como 24 años más o menos.
En mi casa había una enciclopedia Salvat con títulos tan interesantes como Dime por qué, Dime dónde está, Dime cuál será mi profesión (de donde saqué que quería ser vendedora de paletas cuando tenía como seis años) y mi favorito: Dime cuéntame. En ese libro estaba una compilación de reseñas de libros y autores, desde la antigüedad hasta la época contemporánea. Leía y leía las reseñas y cada vez que tenía alguna referencia de los títulos, los iba marcando, prometiéndome que algún día tendría los libros en mis manos y los leería. Las referencias me llegaban de muchas fuentes: películas, revistas, los libros de lectura de primaria y sobre todo, de Maruxa Vilalta que en esa época, antes de que empezara la Abeja Maya, tenía un segmento por televisión donde recomendaba libros.
La lectura de ese volumen de Salvat me causó el único gran problema que tuve cuando estaba en el bachilleres. La maestra de literatura dijo que El paraíso perdido lo había escrito James Joyce, y yo le dije que no maestra, que lo escribió John Milton, razón por la cual fui suspendida una semana de la clase. Qué clase de irreverencia estaba yo fomentando en mis compañeros.
Total que, aunque el libro de la enciclopedia desapareció de mi librero, yo seguía recordando algunos títulos que busqué y leí estos últimos 24 años de mi vida. El de Proust lo encontré apenas hace un par de meses. Y lo empecé a leer a pesar de las antirecomendaciones de mi amigo el Queto: a él lo había aburrido tanta descripción. En cambio a mí, me tenía-tiene fascinada, porque muchas de las descripciones giran en torno a los olores. Cada quien sus gustos. El Queto tiene la manía de terminar un libro, ponerle un candado y regalar la llave. Si quiere volverlo a leer, lo compra nuevamente en una edición distinta. Y si realmente realmente realmente le gusta el libro, se lo come, como la trilliza de Andahazi.
Cada quien sus cosas.
Mi Proust, y muchos de mis libros son de segunda mano, y la idea de comérmelos no me es atractiva. He encontrado cosas muy diversos entre las páginas de mis libros, y no he querido preguntarme qué son, sobre todo cuando se trata de materia capilar.
Ahora que lo pienso, debería inventarme una manía lectora, alguna extravagancia. Como aquella chica que conocí que decía que los libros le hablaban. Después de eso, dejé de leer un par de semanas. Me dio miedo que a mí también quisiera hablarme Zaratustra.
Pero no tengo tiempo para extravagancias, mis manías existentes no me dejan un segundo para buscar otra.
Lo que tengo que buscar es mi Proust.
Si ustedes fueran el tiempo perdido... ¿dónde se esconderían? (y por favor no me digan que en el paraíso de Milton)

sábado, 19 de mayo de 2007

Soy una mamá de ésas

como todas las demás.

El coito, la fecundación, la gestación, el parto, dolores más, dolores menos, han sido iguales por los últimos no-tengo-la-menor-idea-de-cuanto-tiempo-tenemos-como-especie-sobre-la-tierrallones de años.
¿Por qué habría de ser distinto el ejercicio de la maternidad?

He sabido sortear algunas dificultades maternales. He podido manejar algunos aspectos de disciplina de mis hijos y de la mía también. Hay cosas que me siguen fallando. Por ejemplo, Harry tiene siete años de su vida viajando en automóvil, o sea 84 meses, es decir, aproximadamente 2520 días. Y todavía cada mañana debo decirle que se abroche el cinturón.
Las broncas de autoestima de William, las distracciones-desobediencias de Harry, son situaciones para las que, aunque ni Fefé ni yo tenemos una fórmula perfecta para solucionarlas, las hemos podido manejar.
Pero hay otras que requieren de una concentrada atención mía, de un esfuerzo que me es agotador y desalentador a la vez, de la existencia de un gen que tal vez no poseo y me frustra porque... como ya dije... ¿no ha sido la maternidad lo mismo todos estos siglos? Entonces... ¿por qué soy incapaz de ejercer debidamente mi rol de madre-diseñadora-planeadora-de-eventos?

Esta mañana William hizo su Primera Comunión.
Estuve al pendiente de todo: juntas, pagos, túnicas, retiros, padrinos... sólo me faltó un detalle, y al parecer muy importante en estos casos: los recuerditos de la primera comunión.

Ayer a las 17:00 hrs. me hallé con la mente en blanco frente a una dependiente de mercería. Cuando al fin atiné a hablar sólo pude balbucear "psmera mmmnión". La señorita ya debe tener experiencia en casos como el mío, así que sacó su kit de muestras de Recuerditos, eligió un par por mí y ante mi indecisión, me surtió de material para ambos.

He aquí:

Aunque terminé con los dedos llenos de pegamento, llagados por el silicón caliente y medio drogada por efecto de un adhesivo que curiosamente se llama Cristal, no puedo decir que haya yo quedado insatisfecha con el resultado.

Supongo que es cuestión de práctica. También debo relacionarme con más madres que sepan de estas cosas y me transmitan sus conocimientos, a falta del gen de las manualidades.

No me frustraré más. La Primera Comunión estuvo bellísima, mi hijo lucía hermoso en su túnica blanca y a pesar de lo que pienso que pienso y lo que creo creer, fue muy emotivo ver a William en la iglesia. Y un gran motivo de orgullo para Fefé y para mí.

Tengo un año para planear los recuerditos de Harry. Y entonces, van a ver, qué recuerditos ni qué recuerditos... Seré la envidia de todas las madres.

martes, 15 de mayo de 2007

Gandalfa ya no es.

Fractura múltiple en la cadera.
Como si la pobre no batallara ya con su patita chueca, recuerdo de un atropello cuando era más pequeña.
Las opciones que me dio el vet fueron tres: cirugía, dejar que sane sola o ponerla a dormir.

Con la cirugía no va a quedar perfectamente, le pondrán cables, clavos y mugrero y medio, además necesitará un proceso largo de recuperación en una jaula con el fin de que no se le suelten los mugreros.
Dejar que sane sola no es mala opción, de todos modos va a quedar cucha pero a su ritmo y tiempo, sin tanto dolor.
No está desahuciada, no quedó dañado ningún órgano interno.

Optamos por la segunda opción.
El vet dice que por el carácter de Gandalfa no será difícil su recuperación. No es una gata que viva corriendo y brincando todo el día. Es más bien muy tranquila, gata casera que prefiere ver la televisión o escuchar música a andar brincando bardas.
Y no podrá embarazarse nuevamente. La forma en que quedó la cadera se lo va a impedir.
La tercera opción es viable únicamente si la recuperación no es completa y no puede volver a levantarse.

Gandalfa ya no es.
Ahora es Frida, Su-Frida.

P.D. Los retoños están listos para alimentarse de leche de vaca y croquetas. Y listos para ser dados en adopción. ¿Alguien se apunta por la Golfa y la Pinta?

* * * * *
Acabo de ver tu cartón.
Pudiste haber escrito "Mosca que atropella gatos". Pero no. En lugar de eso, escribiste "Mosca Felina". Sacrificaste la gloria y la fama. "Mosca Felina" no te traerá un Pulitzer, lo sabías, pero sí mi respeto.
Eres un hombre decente.
Y Frida y yo lo agradecemos.
(Aplausos)

lunes, 14 de mayo de 2007

Siempre sí pasan cosas

... nomás que es difícil darse cuenta.

Quería narrar el partido de fútbol donde el equipo de Harry perdió 9-0. Quería describir el rostro de Harry, con sus labios temblando y sus ojos apretados para que no se le salieran las lágrimas. También quise describir a los rubios y altos jugadores del otro equipo, con sus rizos brillando al sol y a nuestros pequeños jugadores tratando de alcanzar el balón.

Quise escribir sobre la escuelita de fútbol a la que fuimos después, con el entrenador que se parece a Benjamin Bratt.

Quise gritar que no soy cursi y que mi colección de sirenas será kistch, pero no cursi.

Me hubiera gustado hablar del nada ortodoxo día de las madres que padecí, y de las flores, los abrazos y Denise de Kalafe.

Pero pasan cosas, tristes, que te quitan las ganas de hablar de cualquier cosa.

Y aparte de todo, hoy atropellaron a la Gandalfa. Tiene la cadera fracturada y esta tarde nos dicen si necesita cirugía o sólo reposo. Y si requiere cirugía, mejor sería ponerla a dormir. (Hay muy poco de ético en poner a dormir a un animal que no tiene la menor posibilidad de expresar su consentimiento).

Chale.

domingo, 13 de mayo de 2007

Ok.
En ese orden:
Ministry, Pinga y Golfa.

lunes, 7 de mayo de 2007

Las opciones se van limitando:

Violeta
Ministry
Pinche Gata Golfa
VOTA!!!