lunes, 31 de julio de 2006

Qué feo ser pobre

Los días 5, 6 y 7 de octubre se presentan Les Luthiers en México.

Ese mes también se presenta Joaquín Sabina.

Me invitan a un concierto. Y no me puedo decidir.

* * * * *
Pasé rapidín a comprar arena y comida para gatos. Cuando llegué a casa, Harry me abrazó y dijo:"Hueles a Walmart".
Me fui a bañar sientiéndome sucia.
Ya no lo vuelvo a hacer.

* * * * *
Cumple de Fefé. No quiere obsequios sino pago en especie.
Ahí vengo.

sábado, 29 de julio de 2006

Post retórico

...el clima se puso feo como una Guayabera fajada...
Semidios

¿A alguien se le ocurre otra manera de decir "feo" en una forma tan linda?

viernes, 28 de julio de 2006

Súper post

Digan lo que digan de la película de Superman (como si las otras hubieran sido la octava maravilla), siempre es emocionante ver a Superman haciendo las cosas que Súperman hace. Sobre todo si tiene la musiquita de John Williams de fondo.
Pero la verdad, crecí creyendo -para volverlo a confirmar ahora- que Lois Lane le quitaba toda atención a Superman de asuntos realmente importantes. Y sigo pensando que la crisis en Medio Oriente habría podido resolverse desde 1978, sin los caprichitos y necedades de Lois.


* * * * *
No corría el año del 69, era más bien el verano del 82.
Yo tenía 6 años y era consumidora voraz de todas las películas que llegaban a los Cinemas Gemelos.
En vacaciones visitamos los puntos turísticos del clásico tour tercermundista: Disneyland, Universal Studios y Sea World (que no era Sea World... era algo así como Marine Land y ya no existe).
En Universal Studios había una atracción sobre Superman a la que de inmediato quise entrar. En mala hora. Era una explicación en vivo, directo y con personas del público, sobre la forma en que hacían volar a Superman en las películas.
Regresé lista para entrar a primaria.
Más madura y más triste.
* * * * *
Razones por las cuales sus gatos no deben ver Superman


¡Mira mi capa, soy Super Gandalf!

Cómo tiznados que no voy a poder volar. Si nomás me hacía falta subirme en un lugar más alto. ¿Con estas cajas bastará?

miércoles, 26 de julio de 2006

Mensaje a la nación

Hablé con William, el dueño legítimo de Alex y Hemingway son compas y quiere que haga llegar a ustedes las siguientes palabras:

Je… jejeje… Já… ¡Ja ja j aja ja já! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
Ejem…
El día lunes 24 de julio, mi madre escribió un texto sobre mí, su primogénito a punto de cumplir ocho años.
¿Y saben cuántos comentarios obtuvo el post? Cero. 0. Nada. Niet. Nothing.
Nadie dijo “Felicidades”, “Échale ganas con la guitarra”, “Te invito a jugar ajedrez”, “Te regalo un juego de x-box”. ¡Já! ¿Y así esperan que acceda a vender?
Esperaré.
Seis años de oscurantismo artístico y cultural nos depara el destino. Guardaré la obra y esperaré el momento justo para hacerla aparecer ante el mundo. Tal vez, entonces, pueda intercambiarla por un telescopio. O pagar mi carrera con ella.
O tal vez ustedes ya hayan dejado de escribir en sus blogs y se hayan puesto a trabajar como Dios manda y puedan hacerme una oferta mejor.
Veremos qué pasa primero.
William.

Bueno, palabras más, palabras menos.
Lo siento, Babel. Habrá qué recurrir a Kabeza para adquirir sus obras.

martes, 25 de julio de 2006

Subasta

No ha pasado inadvertida, ni para mí ni para otros lectores y fans de Kabeza, la creciente demanda por sus obras.
Como siempre, intentando responder al interés general, publiqué en el tagboard del Kabeza Times que yo tenía un original al que le podíamos poner precio.

La obra está en un formato de 8.5" x 11".
La técnica es bolígrafo de gel sobre cuaderno Scribe de matemáticas, rayado (muy importante, le añade cierto grado de dificultad) con resorte.
La obra corresponde a una etapa animalista del pintor, a la que pertenecen todavía sus más recientes creaciones.
Posee además un valor artístico extra.
El dueño de la obra, recurriendo a su experiencia como curador, se permitió algunas libertades artísticas que son evidentes para el ojo crítico y conocedor. Agregó colores, rellenó espacios y firmó nuevamente, para darle mayor énfasis al autor, claro está.
Además hay un detalle importante: la obra tiene algunas manchas. Es sangre. Sangre del pintor que en un momento de sublime inspiración, automutilóse para darle a su creación algo más de sí mismo, para vaciarse -digamos- y convertirse en creador y obra, Dios y hombre, Jor-El y Kal-El.
Si éstas no son razones suficientes para que empiecen a ofertar, observen por ustedes mismos la obra titulada Alex y Hemingway son compas.



Ahora sí... empezamos con un pesito... ¡Un peso a la una! ¡Un peso a las dos!... ¿quién da más?

lunes, 24 de julio de 2006

William está a punto de cumplir ocho años.
Es algo así como la mayoría de edad de la infancia.
Al menos es la edad en que le prometí a los niños enseñarles a cocinar, estar despiertos un poco más tarde y dejarlos ir a las calles aledañas a la casa.
Cuando se tienen ocho años, ya no se es el niño-bebé que se es todavía a los seis, a los siete.
Y cuesta mucho dar paso a la autonomía y a la independencia.
Y a la propia edad. (Cuando tienes un bebé o un niño de cinco años, sigues siendo una madre joven. Tienes un niño de ocho años, enorme e inteligente, y de repente, ya no eres tan joven.)
William es enorme e inteligentísimo. Juega al fútbol como pocos niños, empieza a tocar la guitarra, sabe dónde están todos los países del mundo, las montañas, los océanos; dialoga con su hermano sobre la existencia de las cosas, absorbe todos los libros que llegan a sus manos, es amable, cariñoso y justo.

Así, de repente, ya no tengo miedo de su entrada a esta nueva edad.
Tiene todo para seguir disfrutando de una saludable infancia y darle la bienvenida a la preadolescencia.

P.D. La lista de regalos incluye: un globo terráqueo, atlas, un telescopio y si quieren y no es mucha molesta, juegos del xbox.

viernes, 21 de julio de 2006

Se pueden traer todos los cd´s favoritos en el auto.
Se puede elegir escuchar los mp3 deseados desde la computadora.

Pero nada se compara a estar escuchando el radio y que de repente programen ESA canción.
A pesar de que tengas el cd a la mano y sepas que puedes escucharla en cualquier momento.

Qué sorpresa, en el rancho en que vivo, que programen O paraiso.
(Aunque luego pasen un especial de Estelita Núñez).

Qué chido.

¡Hey! Tengo una camarita abajo de mis links. Tómense una foto.
Idea cortesía del blog de Árbol de los mil nombres.

miércoles, 19 de julio de 2006

Mi hermano pequeño abordó anoche el autobús que lo llevará a vivir a Guadalajara.
Yo me quedé en casa con mis padres hechos un mar de lágrimas.
Mi papá recordó que él tenía la edad de mi hermanito cuando dejó el rancho para irse a vivir a Sonora. "Estoy pagando las que debo" dijo filosóficamente, recordando las lágrimas de la abuela. Luego reflexionó un poco y dijo "y si mi santa madre hubiera sabido en manos de quién iba yo a parar...". Como a mi progenitora no le melgan nada estos comentarios, le flamencó a mi padre un rotundo mofo.
Reímos.
Recordamos a mi prima Lupita que no quería que su hijo se metiera a un monasterio y le pedía que se quedara. El chico sólo contestó "Vade retro, Satanás".
Mi hermanito nunca dijo "Vade retro" pero la decisión ya estaba tomada.

Un saludo desde aquí y un abrazo que te dure hasta que nos volvamos a ver.

martes, 18 de julio de 2006

Una vez compré un celular a crédito. En el penúltimo mes de pago, me robaron el celular.

Tengo una sensación similar ahora.
No he ido al banco a depositar en mi tarjeta, pero los libros que compré se me van, se me diluyen...

Fefé dice que qué caso tiene leer tan rápido si no puedo recordar lo que leí.
No me pasa siempre, pero a veces me quedo parada frente al librero durante minutos que me saben a horas, tratando de recordar en cuál libro leí tal frase.
De todos modos, no leo para aprender. Y aunque lo de recordar puede ser útil (sobre todo recordar a quién le prestaste cierto libro que sigue ocupando un lugar virtual en el librero), tampoco leo para memorizar y recitar. Pero sería muy lindo tener a la mano, o a la cabeza, aquel poema que me encantó y decirlo bajito bajito, entre las sábanas, bajo un árbol, frente a un café... como personaje de algún libro.

Leo porque sí. Porque las letras se me van metiendo por los ojos, enlazándose unas a otras, conformando un hilo invisible que me atrapa entre palabras, las muy malditas y llegando a lugares de mi cuerpo adonde nunca imaginé que pudiera llegar el alfabeto.

A veces me libero.
Pero hay ciertas formas de esclavitud a las que gozosa regreso.




Terminé Hasta luego y gracias por el pescado (necesito enviar a impresión los otros libros) y Dioses menores (¡Wow! maravilla de libro). Ahora estoy leyendo Palinuro de México.
Mis impresiones hasta el momento:
1. La gran ilusión.
La expectativa y las preguntas.
2. Estefanía en el País de las maravilas.
La audacia y la sorpresa.
3. Mi primer encuentro con Palinuro.
La incertidumbre.
4. Unas palabras sobre Estefanía.
La belleza, el llanto, la emoción (literalmente, lloré).
5. El ojo universal.
La risa. La risa.
6. Sponsalia Plantarum y el cuarto de la Plaza de Santo Domingo.
La tía Amaranta y Las Causas de Borges.

Y hasta ahí voy.
Seguiré reportándome.


domingo, 16 de julio de 2006

Encuesta

Solicito ayuda para tener una discusión firme y argumentada con Fefé.
Sólo contesten la siguiente pregunta:
¿Por qué (con qué fin, motivo,razón) va un hombre o mujer a ver a un stripper?

Gracias.

jueves, 13 de julio de 2006

Los esperaba con ansia y desesperación.
Estaba a punto de demandar a la librería y a la mensajería.
Pero aquí están.
Dioses menores de Terry Pratchett (perdí una subasta en Mercado Libre de un paquete de literatura de "realidad alternativa" -fantástica- donde estaba incluido Mort, pero ya me la pagarán)
Hasta luego, y gracias por el pescado de Douglas Adams (a mí me gusta leer los libros en desorden, y qué).
Palinuro de México de Fernando del Paso. Los fragmentos que leí en un par de blogs me cautivaron.

Ahora sólo espero ganar la subasta por El Aleph y las Odas de Ricardo Reis.

Y a lo mejor hasta me pongo a leer.

viernes, 7 de julio de 2006

¿Alguno recuerda quién es el pequeño Harry?

Mientras limpiaba aquí y allá, caminaba de un lado a otro, desempolvaba esto y aquéllo, escuché a Harry en la sala. Tenía una libretita en la mano y la pluma en la otra. Y decía:
- A ver, Sr. Gato, platíquenos... ¿por qué lleva usted el nombre de Hemingway?
Y Hemingway: "Iauuu... (porque Hemingway tiene un transtorno lingüístico y no puede pronunciar la "M" - además de lo de la mutación y sus seis dedos).
- ¿Puede decirnos qué tuvo que ver con el secuestro de Gandalf el Gris?
- Iaau.
- Mmmm... Dígame Sr. Hemingway ¿qué hace en las mañanas mientras estamos en la escuela?
- Iiiiiiiau.
- Sr. Hemingway ¿tiene usted algún otro trabajo además de hacer enojar a la Srita. Perra Lula?
- Iauuu.

Yo ya estaba intrigadísima con este diálogo, no tanto por las preguntas, sino por las acertadísimas respuestas de Hemingway. Hasta que me asomé a la sala y vi a Harry patear ligeramente al gato cada vez que terminaba una pregunta.
Me reí como loca.

Está clarísimo. No queda más que seguirle los siguientes seis (doce, dieciocho, veinticuatro...) años, seguir trabajando cada día con la esperanza de que Harry y William no pierdan nunca la sonrisa ni la fe.

martes, 4 de julio de 2006

Tengo que hacer algo en este día aciago, aciago algo (licencia poético-jocosa, copy right de los queridos Les Luthiers).

Responderé la invitación del Sr. Árbol:

El catálogo de los olores.
En esto de los olores soy sumamente obsesiva. Quienes me conocen saben que incluso entre mis teorías tengo una con respecto al amor y su relación con los olores. Pero curiosamente me ha costado hacer mi lista. A ver qué sale.

1. El aroma de un carro nuevo. Esa combinación de plástico, alfombra y aire acondicionado. Deberían venderlo enlatado. Yo lo compraría.
2. El aroma del crayón azul de la marca Carmen. Me lleva de la mano las seis cuadras que separaban mi casa del jardín de niños. Pasaron muchos años desde el preescolar hasta que tuve ocasión de oler el crayón otra vez. Lloré.
3. Las sábanas de la cama después de una noche de secho, bechos y apapachos.
4. En invierno, mis vecinos de las rancherías cercanas, queman leña. El olor me transporta a campamentos de horas que pasaron volando, entre amigos, lluvia y café.
5. El agua de Lavanda de mi papá. No tengo que decir más.
6. Un olor singular, que era el que yo refería cuando contaba a mis amigas de "ese chico callado que conocí en la biblioteca".
7. Los hospitales y el tránsito que hice en varias ocasiones con un hijo en brazos, la impotencia antiséptica de los pasillos y uno esperando.
8. El ajo y la cebolla, friéndose despacito en la sartén, esté donde esté, me transporta a casa.
9. El jardín mojado y su aroma entrando por la ventana, me lleva a un sofá que compartí con mis hermanos algún verano lluvioso en Hermosillo.
10. La loción que usaba el primer chico del que estuve enamorada. No hay más lugar en ese departamento sensorial, que para esa loción.

Recuerden al hacer su catálogo, no repetir.
Suerte.

lunes, 3 de julio de 2006

A como yo lo veo

este 35/36 por cierto sólo nos indica un par de cosas: no sabemos dónde estamos ni qué rumbo deseamos llevar.
Kabeza ya hizo en su blog una biografía política que al parecer, muchos visitantes compartimos.
Cada uno tiene su propia historia personal, de descubrimientos, de decepciones y de certezas.
Cabría suponer que vamos creciendo en muchos sentidos.
¿Cómo se crece políticamente?
Hay quienes heredan creencias y elecciones.
Otros las van desarrollando.
Muchos naufragamos entre la información y la desinformación.
Pero un día alguien toma un periódico, lo lee y se da cuenta que las cosas no son lo que parecen.
Entonces se asoma al mundo y decide que lo que ha aprendido es insuficiente.
Así que sigue leyendo. En el camino se encuentra con que hay luchas afuera que no se había imaginado. Que hay personas inconformes, que no aceptan el status quo. Y se asoma y encuentra esa intertextualidad que sólo conocía en los libros, en la vida cotidiana.
Entonces sabe quién está en la lucha, quién defiende qué y a qué precio.
Un día, lo que ha leído y vivido le parecerá insuficiente.
Los actores políticos le parecerán insuficientes. Se harán necesarias más maniobras que sólo votar, no votar o anular.
Tal vez en ese momento surja una verdadera alternativa, porque estaremos en el lugar correcto, desde el cual estaremos seguros de qué rumbo deseamos que tome nuestro país.
Puede ser que entonces la democracia sea posible y seamos capaces de educar para que la iniciativa de los cambios que necesitamos, nazcan del lugar donde se requieren.
Pero muchos aún vivimos tras la ventana. Y no conseguimos ver ni siquiera la necesidad del vecino.

Hay que leer.