jueves, 30 de diciembre de 2004

2005

Las vísperas de año nuevo no suelo hacer nada especial. Para mí el año inicia a mediados de agosto y termina a principios de julio. Sin embargo, tengo un ritual que practico cada 31 de diciembre: estoy con las personas con las que deseo estar el resto del año. La persona principal por supuesto es Fefé. Se jodió en diciembre de 1997, cuando me lo rapté a un hotel y le confié mi pequeño ritual-superstición. Desde entonces, siempre hemos estado juntos esa fecha.
Este año no será así. Ahorita se encuentra en calidad de coyote en algún punto de la selva lacandona, intentando vender una camioneta o iniciar una revolución.
Eso me obligó a replantearme mis rituales.
Pensé en música, sushi y sotol, sólo para mí.
Pensé en regalarme los choninos rojos.
Pensé en inventar alguna mafufada esotérica.
Pensé en hacerme una limpia.
Pero no me convencía nada.

¿Qué hace la gente en vísperas de año nuevo? Además de ponerse pedas, pedir perdón a la familia por las pendejadas que hizo en el año, atragantarse con las pinches uvas, salir como estúpidos a la calle con una maleta, usar calzones insufribles… Se supone que la gente reflexiona sobre su minúsculo papel en el mundo. Se supone que nos planteamos propósitos nobles y loables para nuestra superación personal.
Yo sólo me he planteado un propósito de año nuevo, y fue hace muchos años: dejar de moquetearme a mi hermanito. Sigo sin cumplirlo. Si no he podido cumplir ése, ¿qué esperanza tienen los otros que nunca me he propuesto, los nobles y profundo propósitos? Por lo cual, esa idea tampoco me funciona como ritual.

Pero pasó algo hoy.
Antes de que me decidiera a escribirle a Mario, antes de saber que ya estaba libre, me puse a leer sus cartas. Estaban al final de una caja de cartón que dice “Frágil” y que me ha acompañado en varias mudanzas. Incluso me la llevé al hotel el año pasado, cuando remodelaron la casa.
Para llegar a las cartas de Mario tuve que pasar por otros sobres y decenas de papeluchos de todos tamaños y colores. “Educación Sentimental” diría la Oruga. Soy rata de archivo. Y de nada me sirvieron las clases del fresa rural que nos impartió la materia de archivonomía en la universidad (¿habrá sido porque sólo asistí a dos de las clases en todo el semestre?). Me dispuse, pues, a hacer algo con la cajita. Decidí organizar todos mis papeles. Chance y hasta dinero salía. Tardé tres horas. Eso sin contar el receso que me tomé para aplicarle la maniobra de Heimlich a Darío que se estaba atragantando con un dulce de mantequilla (¡Malditos dulces Brachs! Ahora lo digo tranquila pero me estaba cagando del miedo).
Prosigo: me encontré con que todos mis papeles datan de 1987 a la fecha. ¿Por qué? Fue el año en que me mudé a Chihuahua. De Sonora traía yo cargando una cajita en el avión, que me quitaron las aeromozas y que no volví a ver. ¿Ya ven por qué traigo la cajita Frágil en mis mudanzas? Tengo cartas de mi amiga la Malena. Fue mi amiga de toda la primaria y hasta la fecha nos seguimos comunicando. Bendito Messenger. Porque ella a escribir no era muy afecta. Tengo recados de mis amigos de la Secundaria. Entre ellos un “Sonríe estúpida” que data de 1989, año en que Rafa y yo nos prestábamos los libros de inglés para que nos dejaran entrar a la clase del Bóiler (¡viejo pederasta!). Si checan su blog se darán cuenta que ha mantenido el mismo estilo a través de los años. Encontré tarjetas de navidad, San Valentín, cumpleaños… Encontré recados entrañables como aquél del Gusano que decía (muy tierno, él): “A veces eres una cucaracha, pero a veces yo me siento como Elisa antes del fin del mundo.” Se presta a interpretaciones. O uno de los más valiosos regalos de cumpleaños que me han dado. Era del Queto y en mi cumpleaños número 18 me dejó de hablar. No me habló en todo el día. Al otro día me dijo: ¿Te das cuenta de la dificultad que entrañó no hablar contigo?. Realmente lo valoré aunque el mero día tuve ganas de mentarle la madre. Leí también una tarjeta de un amigo que falleció hace tiempo, cobardemente asesinado junto con su hermana en su departamento. Y una tarjeta de mi tía Socorro, por mis quince años.
Hallé las tarjetas de Tilín, Luis, Rafa, Marce, Ana, Rocío, Cristina, Wendy… la invitación a la boda de Lalo, los pensamientos existenciales de la Shelle, las cartas que Clau me mandaba desde Estados Unidos.
Había también un sobre lleno de recortes de columnas de Germán Dehesa que un matrimonio me mandó desde Obregón. Encontré unos casetes que John me envió de California y yo creía perdidos, así como un cúmulo de cartas que provenían de Cuba, Noruega, Canadá, Chile, Estados Unidos y Colombia.
Y ¡oh! Las tarjetas que Fefé pegaba a mis regalos. Ya eran bastante obscenas desde entonces. Y todas las servilletitas en las que me escribía pensamientos cuando estábamos en algún café.
Hasta una carta de un ex noviecito me encontré.

Después de volverme loca con tanta lectura y tanto acomodo, decidí que mi ritual de año nuevo estaba hecho.
No me puse a reflexionar sobre este año en particular sino en toda mi vida y cómo en cada etapa he tenido a mucha gente a mi lado, personas que han aportado una cantidad inconmensurable de amor y significado a mi propia existencia.

Hay una canción de la obra de teatro “Rent” que me agrada mucho (Corny!!!) y dice algunas cosas que me gustan:

Five Hundred Twenty-Five Thousand
Six Hundred Minutes
How Do You Measure The Life
Of A Woman Or A Man?

How About Love?
How About Love?
How About Love?
Measure In Love

It's Time Now - To Sing Out
Tho' The Story Never Ends
Let's Celebrate
Remember A Year In The Life Of Friends

No tengo propósitos para este año.
Mi ritual fue realizado de manera inconsciente.
Sólo me queda admitir que lo único que tengo por ofrecer este año que empieza es amor.

No les deseo un feliz año nuevo.
Por favor tengan una feliz y amorosa vida.
“Por los amigos que están aquí y por lo que ya no están”

Y mañana… todavía me queda la música, el sushi y el sotol.

La pregunta era: ¿Cuántas muertes se pueden soportar en un día?
Todavía no tengo respuesta. Pero sé que una sola vida salvada puede liberarnos de la incertidumbre.

Mario Flores fue condenado a muerte por un crimen que no cometió. Pasó veinte años en la cárcel, en el corredor de la muerte en Illinois, esperando la inyección letal.
Tenía 18 años cuando lo detuvieron. Era un buen deportista que intentaba ganar una beca para entrar a la universidad. Pero en un caso lleno de contradicciones, de discriminación, de cambios en las declaraciones y extravío de documentos, él fue condenado a muerte.
Empezó a pintar, encerrado en su reducida celda. Trató de escapar de la soledad y la desesperanza a trávés del arte, de la literatura.
En varios países se celebraron exposiciones contra la pena de muerte por medio de sus obras. Organizaciones de España y Suiza estuvieron presentes solidarizándose con Mario, buscando la manera de, si no lograr su liberación, al menos utilizar su caso para lograr la abolición de la pena de muerte.
Hace dos años, le concedieron el indulto. El sistema de justicia no podía decir "nos equivocamos" ya que hubieran sido demandados por miles de dólares. Y el día de hoy, finalmente, Mario está en México, tras dos semanas de libertad.

Yo me enteré de su caso hace seis años. Comencé a escribirle, esperando poder infundirle un poco de fé, tratando de alegrarlo y crear una ventana para ver el mundo. Qué pequeña me sentí cuando me di cuenta que era él quien abrió para mí ésa y muchas ventanas más. Qué larga me parecía la espera de cada carta que escribía y que yo le respondía. Tengo en mis manos esas cartas, con su hermosa caligrafía, las fotos de sus obras y sus reflexiones. Me río al recordar como solía llamar a los niños: "Darío, el grande" y "Alex, el magnífico".
Esta noche, planeaba escribirle de nuevo. Pero me quedé pensando: haciendo cuentas se acercaba la fecha en que saldría libre. Me puse a buscar en la red y me encontré con las noticias, publicadas precisamente el día de hoy, de que ya no sería necesario escribir en el sobre : "Preso #......."

La vida de los demás, pone en perspectiva la propia.
Mario pasó más de la mitad de su vida en un pequeño cuarto. Pero leyó, pintó, aprendió, creció, sobrevivió.
En su última carta me decía que quería irse a Málaga, que allá había gente ofreciéndole apoyo, a él y a su incansable familia.
Ahora tiene otros planes. No quiere huir. Quiere regresar a Estados Unidos a demostrar quién es.
Yo le deseo toda la suerte del mundo.

Y en un día como hoy, en que el luto cubre la tierra y buscamos razones que no existen para tanto dolor, encuentro una razón, grande, para hacer soportable otro año de existencia en este planeta.

Ayuda

Números de cuenta del banco HSBH para ayudar a las personas afectadas del terremoto en Asia:

9930045-1
4028682201

¿Tú ya hiciste tu aportación?

miércoles, 29 de diciembre de 2004


Cien mil muertes. ¿Cuántas más se pueden tolerar en un día? Posted by Hello


* Me acaba de hablar mi madre. Mi tía Socorro, la última Romero, la mamá grande de la familia, sufrió un infarto cerebral. Estamos esperando el momento en que tengan que desconectarla.
Cierto, DudaDesnuda, se está muriendo gente que antes no se moría.

Filósofa, literata, cineasta y teóloga, la narradora (aquí ante un mural en Polhó, Chiapas, 1998) se convirtió en una de las principales voces de la oposición intelectual a la política estadunidense. Murió Susan Sontag, la madrugada de ayer. Posted by Hello
Aquí es la navidad de 1997. Fue la segunda reunión navideña. Chéquense el look andrógino mío y de Shelle. Hasta parecíamos pareja. Posted by Hello

martes, 28 de diciembre de 2004

Ecos

Grupo de amigos celebran posada
En días pasados se llevó a cabo la tradicional reunión navideña en casa de la gentil Beba Hermosillo. Los invitados se dieron cita a partir de las ocho de la noche, cargados de viandas de toda clase. La mansión se engalanó con la presencia de tan importantes personajes de la vida artística y cultural de nuestra ciudad: El Güicho, la Rana, la Flaka, la Shelle, el Angustias, el Pollo, la Shela, el Fede, Tilín, el Mayo y por supuesto, la encantadora anfitriona, la Beba, mejor conocida en estos medios como Lagartija con alas.
Después de degustar los deliciosos platillos y los más finos licores, los invitados compartieron sus proyectos más recientes y por supuesto los futuros.
A media reunión los invitados se congregaron para mostrar sus habilidades artísticas por medio de arias y otras piezas operísticas de la exquisita selección que Tilín traía consigo.
Pasada la media noche los invitados partieron, con la promesa de volver a reunirse para el próximo año.

Versión extraoficial
Los tamales, el pavo y las botanas estuvieron buenísimos. Ni qué decir de todo el vodka y cervezas que nos zampamos.
Nos faltaron el Gordo y la Güendi. Pero igual les sacamos la garra. Cómo se nos iba a pasar.
Tilín nos dio en el mero mole con el Karaoke que trajo. Quien piense que las rolas de Selena no son cultas, debe escuchar cantar a la Shela la techno cumbia.
Un saludo para el Caníbal que no se olvidó de su flaka y mandó un saludo a medianoche para las blogueras teatreras.
Saldo: cuatro bolsas de basura llenas de botellas vacías, el olor a cigarro que no logro despegar de las cortinas, una mancha de jugo de uva en un sillón (che Tilín), el odio de mis vecinos cogelones que no podían salir de su cochera por culpa del carro del Pollo y la inscripción al Big Brother de la Shelle, contra su voluntad.
Fotos pendientes, mi cámara se encuentra de viaje y debe estar llegando a Chiapas.
Pero les dejo unas, para el baúl de los recuerdos en el siguiente post.

(estaban aquí pero dado que todos aquéllos de corazón impuro no podían verlas -y son un chingo- voy a postear desde Hello)



Y entre otras cosas

¡Ya vi escenas de Charly y la fábrica de chocolates!!!
Y ya está disponible el tráiler. Chéquenlo y me platican.
Habrá que aguantarnos hasta julio para el estreno.





Te extraño.
Si supiera lo que dicen las ballenas, ya te lo habría dicho. Si supiera lo que cantan las ballenas. Te voy a decir lo que pueda: Soy mamífera, los acuarios me dan una tristeza infinita, un miedo horroroso. Salgo a respirar sólo de vez en cuando. Tengo ideas enormes pero sólo por el tamaño de mi cerebro. Me han atacado muchas veces pero de muerte sólo una. He navegado mares incomprensibles y compongo y canto canciones que tampoco entiendo.No sé dónde acaba el azul del mar y comienza el azul del cielo.
Sirena con Patas II
Liliana Felipe

viernes, 24 de diciembre de 2004

The night before Christmas

What's this? What's this? There's color everywhere What's this? There's white things in the air What's this? I can't believe my eyes I must be dreaming Wake up, Jack, this isn't fair What's this......



Yo nací en Sonora. Todos los veranos veníamos aquí a visitar a la familia. Y algunos inviernos también. Mi papá nos traía con la esperanza de que pudiéramos ver nevar. Nunca sucedió, hasta el día en que nos mudamos para acá definitivamente. Era enero, yo tenía diez años y me acostumbraba al frío por el único anhelo de conocer la nieve. Días después de haber llegado se cumplió mi deseo. Me enamoré. Pero no me ilusionaban las peleas sobre la nieve, o el gusto infantil por hacer un mono de nieve. Yo lo que disfrutaba era ver nevar. Sentarme a observar la nieve, cayendo suaves como plumas, observar la forma de cada copo, mirar a contraluz cuando caían como escarcha. Qué placer… y como algunos placeres, no me hacía del todo feliz. Albergaba el dolor de que todo terminara, de que la nieve amainara. Frágiles copos e incierta mi dicha.

Imagino que debido al calentamiento global, pocas veces hemos tenido la posibilidad de ver nieve en la ciudad. Mi asombro fue cediendo y algunas dichas también.

Ayer, a las 5:30 de la madrugada sonó el teléfono. Sólo una vez. Lo escuché y quedé un tanto preocupada pero me calmé pensando que en caso de haber sido una llamada urgente, volverían a llamar. Me quedé despierta y escuché algo a través de la ventana. Me asomé y en la luz rosada de las nubes, vi la nieve nuevamente.
La llamada tuvo sentido. Debía ser mi madre y de inmediato le hablé. Luego desperté a Fefé y a los niños. A las 6 de la mañana ya estábamos afuera, dejando nuestras huellas en la blancura virgen de las calles.

Ya no sufrí con la nieve. Me reí. Disfruté. Jugué.
Como la mayor parte de los deleites en mi vida, los he vuelto a recuperar gracias a mis hijos.
Ahora sé y estoy conciente que todo es pasajero. Nada es para siempre. Y esa verdad me permitió recobrar el asombro que creí perdido.

Frente a mi casa a las seis de la mañana.


Felices Fiestas.


Mi Santa particular, se supera cada año: Una pashmina, un perfume, un libro de Felipe Garrido y el disco "Una sangre" de Lila Downs.

¿A ti que te regalaron?

miércoles, 22 de diciembre de 2004

De vuelos

No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasa de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias, ¡pero eso sí! y en eso soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Poema #1. Libro Espantapájaros (1932). Oliverio Girando

Por la tarde le envié el poema "12" a Fefé. Más tarde canté “Todo era amor”. Después me enviaron un bolero de María Martha Serra Lima “No hace falta que te diga”. Y para cerrar con broche de oro, sintetizando el día: “El lado oscuro del corazón” en la televisión. Con mucho mejor sonido que cuando la vi en el cine.

Hace algunos años, cuando estrenaron la película en México, leí un texto de un crítico de cine, no recuerdo si era Naief Yeiha o quién, que decía que los únicos directores que conseguían hacer volar a sus personajes eran Kusturica (El sueño de Arizona, Underground) y Eliseo Subiela.

En los sueños, en la literatura, en la cinematografía, no hay metáfora más hermosa que la del vuelo. Y anoche, combinado con las palabras, la música y el moreno en mi cama, supe que volar no es una fantasía da vincesca. Como el personaje de Lily Taylor en El sueño de Arizona. Hermosa la imagen de Lily besándose con Johnny Depp en el techo de la casa, mientras su madrastra remonta el vuelo.
El vuelo es un acto de generosidad, amor y libertad.




Una muerte angustiada por la existencia de Dios. ¡Qué muerte subdesarrollada! Oliverio Fernández.

AGENDA:
Miércoles 22, 20:30 hrs. Canal Once: La aventura por el México desconocido. Por la ruta de Lumholtz. Chihuahua.

Viernes 24, 21:30 hrs. Canal 22: Acústico con Pablo Milanés.

Viernes 24, 23:30 hrs. Canal Once: Coro del Tabernáculo mormón.

RECOMENDACIÓN MUSICAL DE DARÍO

Canon en Re de Pachalbel, con variaciones navideñas, por la Orquesta Transiberiana.

NOTA A LA PRIMERA EDICIÓN:

Por favor, visiten Refugio Blogless. ¿Fue Jung el que habló sobre los sueños y la memoria colectiva? O meras coincidencias...

martes, 21 de diciembre de 2004

Hidras

Boris Vallejo. Pintor de fantasías y sueños


…sólo que a Leticia Nazareno no la tocó, la contempló dormida con una especie de asombro infantil sorprendido de cuánto había cambiado su desnudez desde que la vio en los galpones del puerto, le habían rizado el cabello, la habían afeitado por completo hasta los resquicios más íntimos y le habían barnizado de rojo las uñas de las mano y los pies y le habían puesto carmín en los labios y colorete en las mejillas y almizcle en los párpados y exhalaba una fragancia dulce que acabó con tu rastro escondido de animal de monte (…) él mismo la cubrió con una sábana, le tocaba en el gramófono hasta que se gastó el cilindro la canción de la pobre Delgadina perjudicada por el amor de su padre.

El otoño del patriarca. Gabriel García Márquez


Me senté a contemplarla desde el borde de la cama con un hechizo de los cinco sentidos. Era morena y tibia. La habían sometido a un régimen de higiene y embellecimiento que no descuidó ni el vello incipiente del pubis. Le habían rizado el cabello y tenía en las uñas de las manos un esmalte natural (…) Era imposible imaginar cómo era la cara pintorreteada a brocha gorda, la espesa costra de polvos de arroz con dos parches de colorete en las mejillas (…) Traté de separarle las piernas con mi rodilla por una tentación imprevista. En las dos primeras tentativas se opuso con los muslos tensos. Le canté al oído la cama de Delgadina de ángeles está rodeada…

Memoria de mis putas tristes. Gabriel García Márquez


(Si a alguien copió el Gabo la idea de su más reciente novela, no fue a Yasunari Kawabata, sino a sí mismo, y eso se vale, además al Gabo todo se le perdona)


La primera vez que supe sobre la canción de Delgadina fue en un compendio de ensayos de Pedro Henríquez Ureña. La canción habla sobre un padre que quiere amores con su hija y ella se niega. El padre la castiga dejándola morir de sed, encerrada en su cuarto. Al parecer en varios países latinoamericanos existe una versión de Delgadina, las más antiguas del siglo XVII y XVIII. Cada país le ha dado un toque propio pero no cabe duda que el problema fundamental del romance perdura tristemente hasta nuestros días.
Si alguien quiere escuchar la versión mexicana en el disco de “Norteñas” de Eugenia León la pueden escuchar.

Por cierto, el autor de los ensayos fue exiliado, desterrado, no recuerdo bien, por Trujillo, el Chivo, el dictador de República Dominicana. ¿Razón? Trujillo quería con la esposa del filósofo. Qué cosas. Empecé con el déspota del patriarca y terminé con el Chivo. Últimamente todas las historias se me enrollan como serpientes comiéndose la cola. Generalmente no publico la cola, sólo la cabeza. La cola me la como yo y la digiero tanto que encuentro mil cabezas de monstruos mitológicos en mis sueños.

Hoy no quiero dormir.

Neuronas en fuga

- Yo no quiero cantar. No me sé la canción. ¿Qué voy a hacer ahí enfrente? ¿El ridículo?
- Bulto, hijo mío. Vas a hacer bulto.

El niño va disgustado con el resto de sus compañeros a cantar mientras la madre se queda pensativa y en su mente se dibuja un escenario, las luces se encienden, la escenografía refulge y en sus manos ve un libreto en cuyas líneas dice:
PROSTITUTA 3: Lárgate de aquí, busca otro lugar, muévete apresúrate que quiero trabajar.
La sonrisa de la madre queda grabado por algunos momentos mientras a los lejos las luces del teatro desaparecen.
Sí, bulto.
Cuando el niño baje, la madre le explicará el rol tan importante que juega en esta vida.

Bulto somos, bulto serás…



El diálogo anterior se llevó a cabo en la calle Libertad, donde niños de varias escuelas participaron en el festival de coros navideños del Municipio.
Finalmente, por azares del destino, pude cubrir los eventos de Alex y Darío. Unos pesos menos para el psicoanalista.



¿Todas las madres seremos iguales? ¿Todas pensamos que nuestros angelitos son los niños más hermosos del universo? Yo no sé, pero los míos sí son los más hermosos. Había niños realmente feos en el coro…


Entre los coros participantes estaba el de conocida y prestigiada escuela de la cual egresan niños inteligentes y además músicos.
Se presentaron entre los niños de preescolar de mi instituto y los niños de primero.
Se veían lindas las niñas de esa escuela, con sus uniformes verdes y cantando sin ningún acompañamiento… sólo sus voces en armonía. Cantaron el Adeste Fidelis y el Coro de las Campanas.
MAESTRA DE INGLÉS: ¿Qué están cantando?
YO: Sepa la chingada.
MAESTRA DE INGLÉS: No entiendo ni madre.
YO: Está en latín, güey.

Sí, se veían lindas, pero no les aplaudieron como a los de nuestro instituto que se aventaron un popurrí en español e inglés al ritmo de cumbias.
Qué pena que no contaran con un público más culto.


Darío y yo cantamos en la Plaza de armas “Los peces en el río” pero nadie nos aplaudió. ¿Por qué?



Nueva consulta con el fisiatra. Otras diez sesiones de terapia. Me voy a pasar las vacaciones en el hospital.



Hace unos días el encabezado de los dos periódicos locales, decía: “Muere la madre Reynoso”.
En algunos sectores causó cierta conmoción.
La madre Reynoso estuvo en la dirección de la Granja Hogar para niños por 30 años. Era una mujer de carácter fuerte, que disgustaba a muchos porque solía visitar a ricos empresarios que se llamaban a sí mismos “cristianos” y les hacía ver su falta de caridad. Recuerdo cierta entrevista en la televisión, hace ya como 12 años, pedía la colaboración de la sociedad para alimentar a los 250 niños de la granja. Platicaba que muchas empresas la ayudaban. Y como comentario final, dijo: “También pueden regalarnos frutas y verduras en buen estado. Se vale.”
Contundente.
En el instituto donde trabajo tenemos a 15 niños de la granja becados. Fue tristísimo verlos. Ellos y sus familias se encuentran no sólo tristes, sino angustiados por su futuro.
Me tocó tratarla, en plan de madre. Y qué dulzura de mujer conocí.
Estoy triste porque seres humanos así, no hay muchos. Qué bien que lo fuéramos. Aunque sea un poquito. Cómo cambiaría este mundo desolado.


En el periódico local aparecen diariamente casos de niños con alguna necesidad específica, con el fin de que la ciudadanía pueda ayudar. Sobre todo en estas fechas que se nos da ser caritativos. Me dio gusto ver el viernes en la terapia a dos niños cuyo caso se había presentado una semana antes. Requerían ayuda para continuar con sus tratamientos médicos y con la terapia física para la enfermedad que padecen.
Que Dios y el universo bendigan a las personas que decidieron ayudarlos.
Hay esperanza.

Me siento pequeñita.
¿Qué podemos hacer nosotros?


Saludos de Holanda.
Qué gusto ver a la güera, modelo y amante de los caballos por aquí. (La Sirena soy yo)

martes, 14 de diciembre de 2004

Dilema

Me enfrento por primera vez a un dilema familiar cuyas consecuencias pueden ser apocalípticas.
Veamos:
Festival navideño familiar de Darío: Jueves 16, 15:30 hrs.
Coros navideños en catedral de Alex: Jueves 16, 15:30 hrs.
¿Alguien me puede ayudar?

Cumpleaños
La Shelle cumplió años el domingo. Fuimos a verla, sólo un ratito dado que mi espalda no da pa´más.. ¿Quién le regaló la bufanda? Poyo!! No, no el Poyo, sino YOO!!! Yo con mis dos manitas y mi espíritu de Martha Stewart.
Recordé que el año pasado que fuimos a su cumpleaños también tuve una mala experiencia con la espalda. Eso sí no sé a qué se debió. Yo digo que fue el frío. Fefé dice que fue las dos costillitas de cerdo a la BBQ con sendos vasos de vodka con Red Bull. Será y sereno pero yo me torcí y me tuvieron que llevar de emergencia a la Cruz Roja más cercana. En este caso, dicha clínica se encuentra a una cuadra del Santuario de Guadalupe. Señores... ya era la 1 de la madrugada del día 13 y en el Santuario aún había vendedores ambulantes y de fritangas. No nos dejaban pasar por lo que tuvimos que hacer unas maniobras ilegales de tránsito y al momento fuimos detenidos por un agente. Y yo... torcida y el agente que no me creía.. el muy infeliz. Nos arrimó la multota y a mí me arrimaron una inyección.
Qué de recuerdos felices.

viernes, 10 de diciembre de 2004

Noche de son

Los viernes en la noche no suelo salir. Me gusta desvelarme para esperar Fefé que llega a eso de la 1:30 de la madrugada de su trabajo. A medida que uno se va habituando a esa forma de vida, de correr por las mañanas, de llegar derrapando a casa y medio saludar al viejo que sale corriendo al laburo, de medio hacer todas las cosas que la casa y la familia requieren, va adoptando también otro tipo de hábitos. En cierto sentido, a veces me siento como mi abuelita que tiene sus tardes perfectamente planificadas: leer la Biblia, dormir, despertar a tomar un café con mi madre, ver el canal del National Geographic y El chavo del ocho, leer los Selecciones que le envían de Arizona (en inglés y con letra grandota), cenar en familia e irse a dormir. Los viernes también me he hecho a ciertos placeres que inadvertidamente han tomado ya su hora del día. Y es que entre semana esto es imposible. Pero el viernes es mi día de valemadrismo y dejo que las cosas den vuelta en su propio universo mientras yo me meto en el mío. Mis placeres son bastante simples también: dormir un rato, despertar por un café (hoy fui muy audaz y me tomé un chocolate caliente), leer, conectarme a leer y contestar mails y en punto de las 20:30 hrs. encender la televisión y ver un programa del que me he hecho adicta: Acústico por canal 22.
Me he entretenido de lo lindo viendo a Fernando Delgadillo hace unas semanas, me he reído viendo a Jesusa Rodríguez en el especial de Cri-Crí, me he conmovido con Janet Chao y Eugenia León cantando Amanecí en tus brazos y el día de hoy, qué sabrosura; además del Septeto Habanero, el gran, maravilloso, único: Negro Ojeda.
Algo he de tener en las venas que mis padres ocultan. Tal vez un amor secreto de alguna de mis abuelas por algún señor caribeño (es posible, mi mami Queta albergaba exiliados en su casa, en una de ésas, yo qué sé, hasta a algún cubano...) el caso es que esa música, ese son, esos merengues, los boleros, la guaracha, el danzón... válgame... me mueven la sangre y el corazón. Aunque mis pies sigan siendo norteños y no pueda yo bailar como mi corazón lo exige.
Fue una hora de delicias, ver al Negro, con sus 73 años encima, cantando con un fervor y un sabor caliente de mar jarocho.
Toma su guitarra jaranera el señor, lo acompaña su hijo (y director musical) y un arpa. A cantar se ha dicho. Se ve uno en una plaza, aspirando el aire salado y tibio, y fundiéndose en el humo de un café y un tabaco. Me veo en Alvarado y en La Habana, al fin pueblos hermanos y siameses musicales, con corazón y tripas propias.
Se pone de pie el Negro, Tuyumbé te que maneque chuchú mallambé mi ritmo cruje ariles de bongó, la sangre me está llamando...
Y vaya que llama.
Su voz se escucha cascada y cansada, pero con esa dignidad de quien ha hecho de su vida lo que ha querido. Y ha sido de todo, sin separarse nunca de la música. 61 años de carrera, maestro de música, generoso oficio de enseñar la jarana, abriendo espacios en el Chez Negro para Los folcloristas y otros tantos entrañables intérpretes, cantando rumba, huapango, guaguancó...

La noche tuvo un pequeño giro: Fefé tiene otro horario (hurra!) y estuvo conmigo.
Sé que imaginaba lo mismo que yo. Noches de luna en Veracruz. Noches cálidas en La Habana.
Un día...


jueves, 9 de diciembre de 2004

Habilidades culinarias

O coger y comer
Hace unos días tuve reunión con las compas del jale. El pretexto fue ir a visitar a una amiguita que estaba peor de jodida que yo. A Normita la tuvieron que operar y todo el traste. Esta vez fuimos unas pocas más que en las reuniones anteriores, la ocasión lo ameritaba.
Como siempre, las charlas del trabajo, los últimos chismes, y para no variar, los mismos temas recurrentes, uno de ellos: el sexo.
Comencé a elaborar una teoría en cuanto a mujeres casadas, cocina y sexo. Veamos los sujetos a investigación:
* Edy, excelente cocinera. Su vida gira, además de sus dos trabajos, a la cocina. Solía llevar grandes cantidades de comida a la hora del almuerzo al trabajo. Nos vendía pasteles, burritos, empanadas deliciosas... ¿y el sexo? Todos los días. Cumplidita la muchacha.
* Luly, maestra de inglés. Recién casada. Llevó los frijoles charros a la reunión y se disculpó porque la cebolla la puso al final y a los frijoles les faltaba sal... ¿y el sexo? Sólo cuando no le gana a su marido en llegar a la cama y fingirse dormida.
* Yo. No estoy recién casada. Cocino cuando puedo, cuando me late, cuando traigo alguna idea en la cabeza, cuando me encuentro alguna receta nueva y cuando cocino no me sale tan mal, la verdad... ¿y el sexo? Mmmmm..... ustedes ya saben cómo está esto de los horarios de trabajo incompatibles...

Mi pregunta es: ¿qué es primero: la cocina y luego el sexo? o viceversa... ¿"Cocino, luego sexo"? ¿Estoy sexualmente satisfecha por lo tanto cocino? ¿Cocino delicioso por lo tanto me dan ganas de sexar?
Esto me tiene sin sueño.
Agradezco su ayuda para esta investigación.


P.D. Si bien es cierto que no cocino a menudo, soy sumamente creativa e innovativa. Lo juro.

Otra P.D. Y hablando del bien coger, no se puede dejar a un lado el bien amar. Ahí les dejo un buscador del Amor... tiruriruri...

La casita de Norma
Yo sabía que Normita vivía en un departamento al que decía no poder invitarnos por el problema del espacio. Me llevé un chasco cuando llegué. ¡Madre santa! La casa era una mansión. Enoooooorme. Normita nos invitó a conocer hasta el sótano, el cual es aproximadamente cuatro veces más grande que mi casa. Ya después me lo explicó: ésa es la casa de su papá. Está ahí mientras se recupera de su operación. Su departamento sigue igual de diminuto.
Viendo la casa decidimos que un día formaríamos una comuna. Nos repartimos cuartos y todo.
Eso sí, a la ninfómana de Edy, ni quien la quiera en la casa. Al sótano con todo y orgasmos.

martes, 7 de diciembre de 2004

URGENCIA POR UN LIBRO

Amanecí como mucha flojera hoy, ni siquiera sentí ganas de leer el periódico, pero lo hice y me encontré con una nota que me llenó de un sentimiento de necesidad irrefrenable. Si alguna vez me había imaginado en mis menos perversas fantasías, estar al lado de dos hombres, habría sido junto con Luis Pescetti y Jorge Maronna (de Les Luthiers). Pues ahora la fantasía se hizo realidad.
Les dejo la notita:



Luis Pescetti y Jorge Maronna, cabeza de Les Luthiers, escriben Copyright
CARLOS PAUL
Con hilarante humor, la novela Copyright refleja el alto grado de ridículo al que puede llegar un hombre para seducir a una mujer, por detentar el poder o por no perder el que ya tiene.
En la novela -escrita al alimón por Luis Pescetti, escritor y compositor de música para niños, y Jorge Maronna, guitarrista, compositor y fundador de Les Luthiers- se narran las peripecias de un desempleado sin imaginación que se hace pasar por escritor, plagiando descaradamente obras maestras de la literatura, con el único fin de llevarse a la cama a una hermosa mujer, que nunca ha tenido un orgasmo y es esposa de un mafioso que lo mismo trafica armas que chantajea al Papa, a un presidente corrupto o a un científico para que éste altere genéticamente el trigo y lo convierta en cocaína.
El deseo sexual de cada personaje y el poder se conjugan en este "juego de apariencias", afirma Pescetti en entrevista. Quizá la palabra con la que se podría definir el libro es "carnaval, en el sentido de una inversión de valores y una mezcla y confusión de personajes".
Aunque es una corrosiva parodia del "engolado acartonamiento intelectual y el ejercicio del poder", el texto "fue escrito a partir de sucesos de la vida real, de recuerdos y recortes de periódicos".
En La Jornada, añade, por ejemplo, se publicaba Por mi madre bohemios, de Carlos Monsiváis, quien "retomaba las barbaridades que habían dicho de la manera más normal políticos o funcionarios. Era una delicia leer eso. Hicimos algo similar, llevando el recurso de la exageración hasta la exageración, para mostrar lo que pasa en la realidad y uno no puede creer".
En un principio la idea fue combinar humor y literatura. Así, Lucas, quien copia de manera indiscriminada fragmentos de todos los libros que caen en sus manos, hace que convivan don Quijote y Gregorio Samsa, mientras el coronel Aureliano Buendía pasa junto a Justine, y Lady Chatterly trata de seducir a la cucaracha en que se ha transformado Samsa.
Si el texto tiene una virtud, añade, sería la de jugar con la literatura y "juntar tantas anécdotas, en tan pocos personajes y en tan poco espacio".
Publicada por Punto de Partida, en Copyright "todos los personajes son poco pudorosos, son descarnadamente abiertos en lo que desean y, cuando lo quieren ocultar, lo ocultan mal, lo que genera situaciones verdaderamente divertidas".
Otro objetivo del libro, explica Pescetti, es "reflejar que los escándalos políticos se generan no porque se desconozca la corrupción o los abusos de los poderosos, sino porque éstos se hacen públicos. Existe un matiz entre el saber que existe la corrupción y el poder o querer sacarla a la luz".
Copyright, concluye, "es una novela que de manera paródica desenmascara una realidad y, al contrario de lo que significa ese término, nos muestra a un gobierno corrupto que deja desprotegidas a las personas".

domingo, 5 de diciembre de 2004

Apuntes de viaje

Historias del tío Juan

Ese Matita, era bárbaro. Le daba mucho por la tomadera, pero pedo o no, se aventaba con los otros músicos del pueblo pa´ las serenatas. También nos invitaban a tocar en los ranchos vecinos. Y cada cosa que le pasaba. Pos es que lo borracho nunca se le quitó.

Una noche estaba Matita bien pedo en su casa. Y pos ya en la madrugada le dio por querer ir a miar. En las casas, que esperanza que hubiera baños, así que todos salíamos a los patios de las casas o donde alcanzara uno a llegar.
Matita se levantó y comenzó a caminar hacia el río a echarse su miada. Había mucha humedad y la bruma se levantaba del río. De repente, Matita echa a correr a su casa, gritando: “¡María, María! ¡Levanta a todos mis hijos María!” . Y María, con su paciencia de siempre: “¿Pos qué tienes José, qué pasa?” “¡Qué levantes a mis hijos, te digo!... ¡Se está quemando el río!!!”

Matita regresaba a un día a su casa, con su violín en la mano. Iba pedísimo y pensando en el camino “Si yo tuviera una camioneta… psss.. qué chingón tener una troquita ahí afuera de la casa…” Matita seguía caminando, perdido en la borrachera y en sus pensamientos. Cuando llegó a su casa, se quedó mirando el suelo. La María, que ya andaba de pie preparando el almuerzo para los mocosos, lo vio fuera de la casa, buscando, buscando, viendo pa´ todos lados. “¿Qué buscas José?”. Y le responde Matita encabronado “¡Mi troca, dónde chingados está mi troca?!!!” “¿Qué troca, José, si ni un pinche burro tienes?” “¡Pos la que dejé aquí afuera, aquí merito!” “Que tú no tienes troca, José” “¿Ah no? Le diste las llaves al Quico, verdad cabrona? Y que le sorraja el violín a la pobre de María. ¿Que si al otro día se acordaba?. Eso quien sabe, aparte de borracho, todo le valía madre.

Matita tenía muchos hijos. Y uno de los pequeños falleció. Matita estaba desconsolado y esa misma tarde pusieron al angelito en una mesa con mantel blanco, con arcos con flores, que era como se acostumbraba velar a los angelitos. También se acostumbraba despedir a los angelitos con música así que varios de los muchachos nos fuimos al velorio a acompañar a Matita y tocar algo pa´l niño. Pero no sabíamos qué tocar. Nos daba pendiente tocar algo que pusiera peor a Matita y a la María, así que nos acercamos con mucha pena a preguntarle a él que si que quería que tocáramos. Matita nos contestó: “Tóquense Mi gallo tuerto”. Nosotros nos quedamos pensando un rato y le volvimos a preguntar. “Que se toquen Mi gallo tuerto, con una chingada!”.. Y pues empezamos a cantar Se murió mi gallo tuerto, el que pisaba a las gallinas…

Tu tío Chilo,¿lo conociste, Likito? También era un caso. Estaba medio mal de la cabeza, por eso a veces nos lo cotorreábamos. Un día, afuera de la casa de un compadre, vimos pasar a una muchacha que iba para la noria con sus cubetas. Pa´ pronto comenzamos “Ándale Chilo, mira qué muchacha tan bonita, vele a tirar los perros, al cabo no tiene novio”. Pos ahí va Chilo y se para junto a la noria y como no se le ocurría otra cosa que decir, le dijo a la muchacha: “¿El agua?” Y ella muy modosita: “Sí, el agua”. La muchacha dio otra vuelta por más agua y el Chilo “¿El agua?” y ella “Sí, el agua”. Tres o cuatro veces más la muchacha dio la vuelta. La siguiente vez vuelve a preguntar Chilo “¿El agua?” y ella, ya medio harta le dice “Sí, el agua y qué?” Y Chilo que se sube las mangas de la camisa y le dice “Pues qué de qué, jija de la chingada, qué de qué?” A chingazos se iba a agarrar el pendejo con la única muchacha que se había dignado a dirigirle la palabra.

Ya todos conocían a Chilo. Iba a los bailes y se ponía a sacar a las muchachas: “¿Bailamos?” “No” “Pos chinga tu madre”… “¿Bailamos?” “No” “Pos chinga tu madre” y así se iba una por una hasta que lo sacaban del baile.
Pero, pos ya lo conocía la gente. Y en los pueblos, siempre es así. Cómo extraño a los compas, no cabe duda que se estaba mejor allá, ¿que no?


De leyes
Hace cuatro o cinco días apareció otra mujer asesinada en Juárez. La noche que llegamos a la ciudad platicamos mucho con el tío Juan. Hablamos de muchas cosas, sobre todo del negociazo que resulta el pase de autos chuecos y la importación de camionetas. Sobre todo, la ilegalidad que reina en esos trámites y nos platicaba cómo de nivel a nivel se hacían las cosas. Yo me escamo fácilmente. Estoy acostumbrada a escuchar y a leer sobre esas tranzas y otras, pero tal vez soy todavía muy inocente. Aborrezco esas frases del tipo de “El que no tranza, no avanza” o la justificación de estos actos porque “son parte de nuestra idiosincrasia”. Todo eso me hizo pensar en que el clima reinante de ilegalidad, sumándole la marginación, la miseria, la misoginia y otros muchos males que nos aquejan, son los causantes de este terrible fenómeno que se está viviendo en las fronteras. Y bueno, es un discurso mil veces escuchado. Lo que me pareció todavía más terrible, es la individualidad de la gente. Aquí y allá. Tal vez por eso el tío Juan sueña con regresar a su pueblo. Tal vez por eso todas las personas que han ido asentándose en Ciudad Juárez, siguen soñando con su terruño, y les ha (nos ha) negado la posibilidad de una adhesión a esa nueva comunidad que continúa formándose día con día.
Nos quedamos por la noche en casa de los tíos. A las tres de la madrugada, llegó una mujer a la casa vecina. De repente, por espacio de media hora comenzaron los gritos. Ella salió, o la sacaron, no lo sé, y comenzó a golpear y patear la puerta. Comenzó a maldecir y a echarle en cara al hombre que ella lo mantenía, que era un vividor, que ella se partía la espalda trabajando y él sin mover un dedo. Duraron media hora los gritos, tal vez más. Yo quería salir, me enfermaba la idea de un niño arrinconado en su cama, escuchando los gritos de sus padres. Los tíos no nos dejaron, era peligroso. Pero nadie hizo nada. Nadie salió a tratar de calmar a la pareja. Nadie llamó a la policía. Y al día siguiente, de todo esto, nadie habló.
¿La gente tiene miedo? ¿Es indiferencia? Y yo sigo sin poder dejar de pensar en la suerte de la mujer, imaginándome cuántas veces se repetiría esta escena antes de las muertes de estas 300 mujeres por quién nadie, excepto sus familias, averigua.
Si nos resulta indiferente a nosotros, ¿qué podemos esperar de las autoridades? Además bien se ve que están demasiado ocupados en mil tranzas como para ocuparse de otra mujer tirada en la calle.

En resumen
Hicimos buen tiempo. Conseguimos lo que estábamos buscando. El clima estuvo agradable. Pero tengo una queja: en el eje vial Juan Gabriel, donde comienzan los lotes de carros, hay un bache. No, no es un bache. No es un hoyo. Es la prolongación de Carlsbad. Y ahí fuimos a dar con el carro. No faltó la gente amable que nos ayudó a sacar el lupito de la caverna. Juro que vi dos murciélagos salir de ahí.


Aviso de ocasión
Se vende camioneta Toyota, 4x4, camper, cabina y media, modelo 89. Nacionalizada. Buenota. Ofrezca.

sábado, 4 de diciembre de 2004

Master i Marguerita

"Puedo hacerle varias objeciones -decidió Berlioz-. El hombre es mortal, eso nadie lo discute. Pero es que..."
No tuvo tiempo de articular palabra, porque el extranjero empezó a hablar.
- De acuerdo, el hombre es mortal, pero eso es sólo la mitad del problema. Lo grave es que es mortal de repente, ¡ésta es la gran jugada!

* * * * *
El tranvía cubrió a Berlioz. Algo oscuro y redondo saltó contra la reja del parque, resbaló después por la pequeña pendiente que separa aquél de la Avenida, para acabar rodando, brincando sobre los adoquines, a lo largo de la calzada.
Era la cabeza de Berlioz.
* * * * *
- Yo -intervino en la conversación este nuevo individuo- no puedo entender cómo ha llegado a director -y el pelirrojo hablaba con una voz cada vez más gangosa-. Es tan capaz de dirigir como yo de ser obispo.
- Tú, desde luego, no tienes mucho de obispo, Asaselo -habló el gato, sirviéndose unas salchichas en un plato.
- Precisamente eso es lo que estaba diciendo -gangueó el pelirrojo, y volviéndose con mucho respeto a Voland, añadió-: ¿Me permite, messere, que le eche de Moscú y le mande al infierno?
- ¡Zape!- vociferó el gato, con los pelos de punta.
Mijail Bulgákov


Güeno. Me voy a Juárez el fin de semana y ya encontré qué leer en el camino y en la estancia en el hotel, dado que sigo siendo indocumentada y me voy a pasar el día encerrada.
Saludos fríos.

miércoles, 1 de diciembre de 2004

Noticias desde Graz



Saludos desde Austria.
La chica de la fotografía es la Shela. Pero, tal vez no por mucho tiempo.
Amante de las artes, especialmente de la música y el canto, la Shela dejó el rancho para irse a estudiar a Austria. Ahora vive en Graz, toma clases de canto y alemán. Y vive con un hombre. Y si esto no fuera suficientemente indecente, también viven dos chicas más con ellos. Las europas nos están cambiando.
Pues bien, digo que tal vez no le llamemos la Shela por mucho tiempo. Si a Cecilia Sophia Anna Maria Kalogeropoulou la conocimos como Maria Callas, no veo ningún problema en que Marce pueda cambiar su nombre, se haga amante de un magnate griego y se convierta en una sensación operística.

La segunda foto es de la Ópera de Viena, donde seguramente, algún día, iremos a escucharla cantar.
Desde aquí te mandamos mil besos, y avisándote de antemano, que el día 26 te vamos a secuestrar. Nomás pa´que le avises a la familia.